Mala uva
Estoy de mala leche. Mi madre se marcha a las siete de la mañana, y me deja a cargo de la casa, limpiando, mientras ella va al hospital. La verdad es que no me importa. Van tres días. Yo limpiaba de buena gana, pasaba la aspiradora, el polvo, la mopa, los baños, aireaba las habitaciones, hacía las camas. Colgaba la lavadora, metía las cosas al lavavajillas. Bajaba la basura. Limpiaba el fogón. Asimismo, limpiaba caquita de gato y conejo, les daba comida y agua. Frotaba y frotaba el interior de los inodoros. Barría. Volvía a barrer. Acababa muerto matado, claro.
Y entonces, volvía mi madre. Y con su ojo crítico y todo ese mal humor del que siempre anda sobrada, empezaba a sacar fallos. A comentar así, a malas, lo sucísimo que está todo. A negar incluso que yo hubiera limpiado. Y a Gachón le daban ganas de partirle la mopa en la cabeza. Pero no. Mi abuelo (que por cierto, se está recuperando bien) está enfermo, y mi madre está muy estresada entre eso, y el trabajo. Es comprensible su mal humor. Hay que ser comprensivo y amable. Así que el joven Gachón volvía a limpiar la casa, bajo supervisión materna.
Así, durante dos días, el Gachón vago estuvo muerto. Pero al tercer día resucitó.
Esta mañana me he levantado, a las diez. Se había ido la luz. Se supone que tenía que limpiar. Me he tumbado en el sofá y me he estado rascando la barriga. Si total, iba a tener que volver a limpiarla por la tarde.
Y no, no ha ocurrido algo milagroso. Mi madre ha seguido su patrón de conducta habitual, pero quejándose más que nunca. Mopazo, ¡mopazo! No, ¡no! Suelta la mopa, sólo emperarías las cosas. ¡Que la sueltes he dicho! ¡Zasca, zasca! Venga, tú callado como una puta. A tragar y aguantar. ¡Que dejes la mopa, leñe!
Me ha faltado esto para rociarle flis de las moscas en los ojos. Supongo que en realidad no es para que me ponga así, pero es que me resulta muy exhasperante. Además, que demonios, limpiad la casa dos veces al día, dos días, y ya veréis que bien.
Y por fin, ha llegado la tarde y se ha marchado.
Hoy me he cortado el pelo. Me lo corto en una peluquería/salón de belleza que queda en mi mismo edificio, por pura comodidad. Me suele tijeretear la cabeza un homosexual malvado que me da tirones y me clava las uñas. Que bien podría cortárselas, parece que se ha atado cuchillos jamoneros en los dedos. ¿Cortar o quitar volumen? Quitar volumen, ya sabes. Sí. ¡Ay! ¿Qué? Nada. Bueno, ya está. No, quítame esos rizos de la nuca. ¿La melenita esa, los caracoles? Sí. Ah, pensé que querías que te los dejara. Pues no. Bueno, voy. Bien. Ya está, ¿quieres que te eche gomina? ¿¡Gomina!? Aléjate de mi, monstruo. ¿Qué? Nada, que prefiero que no. Como quieras. Bien, ¿cuánto es? Diez euros. Dolor en mi bolsillo. ¿Qué? Nada, que aquí tienes, adiós.
Lo bueno que tiene es que esquilado paso mucho menos calor y estoy mucho más cómodo. Lo malo, que si agredo a mi madre con la mopa, habré perdido mi casco natural de pelo.
Estoy de muy mal humor. Hoy, odio al mundo en general y a mi progenitora en particular como sólo un adolescente puede hacerlo.
Y entonces, volvía mi madre. Y con su ojo crítico y todo ese mal humor del que siempre anda sobrada, empezaba a sacar fallos. A comentar así, a malas, lo sucísimo que está todo. A negar incluso que yo hubiera limpiado. Y a Gachón le daban ganas de partirle la mopa en la cabeza. Pero no. Mi abuelo (que por cierto, se está recuperando bien) está enfermo, y mi madre está muy estresada entre eso, y el trabajo. Es comprensible su mal humor. Hay que ser comprensivo y amable. Así que el joven Gachón volvía a limpiar la casa, bajo supervisión materna.
Así, durante dos días, el Gachón vago estuvo muerto. Pero al tercer día resucitó.
Esta mañana me he levantado, a las diez. Se había ido la luz. Se supone que tenía que limpiar. Me he tumbado en el sofá y me he estado rascando la barriga. Si total, iba a tener que volver a limpiarla por la tarde.
Y no, no ha ocurrido algo milagroso. Mi madre ha seguido su patrón de conducta habitual, pero quejándose más que nunca. Mopazo, ¡mopazo! No, ¡no! Suelta la mopa, sólo emperarías las cosas. ¡Que la sueltes he dicho! ¡Zasca, zasca! Venga, tú callado como una puta. A tragar y aguantar. ¡Que dejes la mopa, leñe!
Me ha faltado esto para rociarle flis de las moscas en los ojos. Supongo que en realidad no es para que me ponga así, pero es que me resulta muy exhasperante. Además, que demonios, limpiad la casa dos veces al día, dos días, y ya veréis que bien.
Y por fin, ha llegado la tarde y se ha marchado.
Hoy me he cortado el pelo. Me lo corto en una peluquería/salón de belleza que queda en mi mismo edificio, por pura comodidad. Me suele tijeretear la cabeza un homosexual malvado que me da tirones y me clava las uñas. Que bien podría cortárselas, parece que se ha atado cuchillos jamoneros en los dedos. ¿Cortar o quitar volumen? Quitar volumen, ya sabes. Sí. ¡Ay! ¿Qué? Nada. Bueno, ya está. No, quítame esos rizos de la nuca. ¿La melenita esa, los caracoles? Sí. Ah, pensé que querías que te los dejara. Pues no. Bueno, voy. Bien. Ya está, ¿quieres que te eche gomina? ¿¡Gomina!? Aléjate de mi, monstruo. ¿Qué? Nada, que prefiero que no. Como quieras. Bien, ¿cuánto es? Diez euros. Dolor en mi bolsillo. ¿Qué? Nada, que aquí tienes, adiós.
Lo bueno que tiene es que esquilado paso mucho menos calor y estoy mucho más cómodo. Lo malo, que si agredo a mi madre con la mopa, habré perdido mi casco natural de pelo.
Estoy de muy mal humor. Hoy, odio al mundo en general y a mi progenitora en particular como sólo un adolescente puede hacerlo.
Comentario:
Mi anterior blog ha muerto, snif snif.
Este es el nuevo.
Este es el nuevo.
Comentario:
Pues no sabes la suerte que tienes al tener todos tus amigos desviados...
A mi en casa cuando limpio nunca dicen nada, porque cuando lo hago es un milagro y claro, no es plan de estropearlo.
P.D: no sé que le pasaba a tu blog (y a todos los de chueca) que hacía unos días que no me dejaba entrar.
A mi en casa cuando limpio nunca dicen nada, porque cuando lo hago es un milagro y claro, no es plan de estropearlo.
P.D: no sé que le pasaba a tu blog (y a todos los de chueca) que hacía unos días que no me dejaba entrar.
Comentario:
Ohhhh, tienes un conejo? Yo tb!
Joder, yo si tengo que barrer la cocina ya me muero...
Besos
Joder, yo si tengo que barrer la cocina ya me muero...
Besos
Comentario:
Las madres son lo mejor del mundo y yo a la mía la quiero mucho.
Pero ella en su casa y yo en la mía.
Pero ella en su casa y yo en la mía.
Comentario:
Ais... y lo feliz que se vive solo sin una madre que te de el coñazo?
La mia me hacia lo mismo, y me gritaba igual... y me amenazaba con tirarme el ordenador por la ventna si no limpiaba "como es debido" y una vez a punto estubo de cumplirlo...
Y yo no tenia a nadie en el hospital...
Pero bueno, esa es otra, todos en casa pueden estar de mala leche, menos los hijos, nosotros no tenemos estres, ni agobios, ni derecho a enfadarnos.. en fin...
Que bien se vive solo...
La mia me hacia lo mismo, y me gritaba igual... y me amenazaba con tirarme el ordenador por la ventna si no limpiaba "como es debido" y una vez a punto estubo de cumplirlo...
Y yo no tenia a nadie en el hospital...
Pero bueno, esa es otra, todos en casa pueden estar de mala leche, menos los hijos, nosotros no tenemos estres, ni agobios, ni derecho a enfadarnos.. en fin...
Que bien se vive solo...