Retoños
¿Qué hay más gracioso que un niño muerto? Un niño muerto vestido de payaso.
Hoy, volviendo del instituto henchido de orgullo por haber recuperado Literatura, he visto un hombre con una niña pequeña. Me chiflan los niños, no lo puedo evitar. Tan pequeños y adorables, con esa expresión vacía que tienen en plan besugo.
Dony suele decir que tengo un don con los niños pequeños, pero no sé yo. Sí es verdad que se suelen fijar en mí. Bastantes veces iba un/a niño/a pequeño/a por la calle con uno o ambos progenitores y se ha acercado a mí, porque sí. Y yo, infante al que veo, infante al que pongo caras. Es que no lo puedo evitar. El otro día fui a cenar con una amiga al Telepizza, que como tenemos una amiga trabajando allí, nos hace su 50% de descuento y además nos la pone como sabe que nos gusta (y nos regala las bebidas). Pues estaba de pequeñines hasta los topes, y había un niño graciosísimo sentado en el mostrador, y una niña que no dejaba de mirarme. Y yo en el cielo, claro.
Claro que a veces lo de gustarle a los niños te conduce a experiencias bastante traumáticas. Recuerdo una vez que iba por la calle y me crucé con un niño de cinco años, rubio, monísimo. Y al cruzarnos, me agarró el culo, pero no en plan de que me rozó sin querer, no. Se agarró bien, con saña, haciendo garra con los dedos. Y desde aquel día no he vuelto a ser el mismo.
Lo malo es que luego crecen y hasta que están bien creciditos (cof cof) se quitan las ganas de tratarles.

La verdad es que me encantaría tener hijos a los que ponerles sombreros de ala ancha y copas de vermouth. No me digáis que no es monísimo, por favor. Quiero tener hijos, sí, y a puñados, así cuando uno crezca, dará igual porque tendré otro bebé. No es que me vaya a sentir realizado por haber perpetuado la especie ni nada. Es que aparte de que son lo más bonito del mundo entero, no sé, me encantaría. Se trata de criar a alguien, moldear una persona y prepararla para enfrentarse al mundo. Y eso mola. Aunque depende de con quién decida compartir mi vida, puede darse cierta... incompatibilidad biológica a la hora de concebir. Como que ambos carezcamos de matriz.
A la mierda, me encantan los niños y punto. Por cierto, perdón por el chiste macabro de arriba.
P.D.: Ahora que lo pienso, a mi anciano vecino de enfrente también le gustan mucho los niños. Claro que no del mismo modo que a mí. De toda la vida, desde que era pequeñito, me ha invitado a entrar siempre que podía, me regalaba chocolate, dinero y caramelos y siempre me ha llamado "cariño". Mmmmmh-hmmmm...
P.D2.: No entiendo cómo puedo tener tanta mala pata. No sé cómo ha podido suceder, porque tanto Newton como el sentido común dicen que es imposible, pero el caso es que ha ocurrido. Me he escupido en el ojo.
P.D.3 (y último): Viendo la publicidad de Cuatro he llegado a la conclusión de que Eva Perales abusa del gloss. Mucho.
Hoy, volviendo del instituto henchido de orgullo por haber recuperado Literatura, he visto un hombre con una niña pequeña. Me chiflan los niños, no lo puedo evitar. Tan pequeños y adorables, con esa expresión vacía que tienen en plan besugo.
Dony suele decir que tengo un don con los niños pequeños, pero no sé yo. Sí es verdad que se suelen fijar en mí. Bastantes veces iba un/a niño/a pequeño/a por la calle con uno o ambos progenitores y se ha acercado a mí, porque sí. Y yo, infante al que veo, infante al que pongo caras. Es que no lo puedo evitar. El otro día fui a cenar con una amiga al Telepizza, que como tenemos una amiga trabajando allí, nos hace su 50% de descuento y además nos la pone como sabe que nos gusta (y nos regala las bebidas). Pues estaba de pequeñines hasta los topes, y había un niño graciosísimo sentado en el mostrador, y una niña que no dejaba de mirarme. Y yo en el cielo, claro.
Claro que a veces lo de gustarle a los niños te conduce a experiencias bastante traumáticas. Recuerdo una vez que iba por la calle y me crucé con un niño de cinco años, rubio, monísimo. Y al cruzarnos, me agarró el culo, pero no en plan de que me rozó sin querer, no. Se agarró bien, con saña, haciendo garra con los dedos. Y desde aquel día no he vuelto a ser el mismo.
Lo malo es que luego crecen y hasta que están bien creciditos (cof cof) se quitan las ganas de tratarles.
La verdad es que me encantaría tener hijos a los que ponerles sombreros de ala ancha y copas de vermouth. No me digáis que no es monísimo, por favor. Quiero tener hijos, sí, y a puñados, así cuando uno crezca, dará igual porque tendré otro bebé. No es que me vaya a sentir realizado por haber perpetuado la especie ni nada. Es que aparte de que son lo más bonito del mundo entero, no sé, me encantaría. Se trata de criar a alguien, moldear una persona y prepararla para enfrentarse al mundo. Y eso mola. Aunque depende de con quién decida compartir mi vida, puede darse cierta... incompatibilidad biológica a la hora de concebir. Como que ambos carezcamos de matriz.
A la mierda, me encantan los niños y punto. Por cierto, perdón por el chiste macabro de arriba.
Comentario:
me ha gustado tu blog! me gusta como escribes ^^
yo con los niños pequeños... no me llevo, no me gustan demasiado aunque ultimamente se me ha despertado el instinto maternal y me pasa lo mismo que a ti cada vez que veo uno xD sera cosa de la primavera!
un saludo ;)
yo con los niños pequeños... no me llevo, no me gustan demasiado aunque ultimamente se me ha despertado el instinto maternal y me pasa lo mismo que a ti cada vez que veo uno xD sera cosa de la primavera!
un saludo ;)
Comentario:
Buah, lo mio con los niños pequeños es lo peor... Antes si estaba sentado en un parque venían y me tiraban arena por encima, así, gratuitamente xD Por eso ahora cada vez que se me hacercan pongo cara de pocos amigos...
Respecto a lo de Eva Perales, ya decía yo que veía algo raro xD
Me imagino que hagan con los castings de Factor X como con los de OT, no?
Un besote.
Respecto a lo de Eva Perales, ya decía yo que veía algo raro xD
Me imagino que hagan con los castings de Factor X como con los de OT, no?
Un besote.