La férrea incertidumbre
Si es que donde no hay mata... no hay patata
Acerca de
Joven e inexperto, sediento de experiencia vital. Y de zumo. Mi vida es una petardada hilarante entremezclada con algunos indeseables momentos de bajón. Y un montón de gente viviendo una telenovela a mi alrededor. Sigo queriendo zumo. Para el que quiera preguntarme qué se siente cuando un avestruz te roba el bocadillo: delpanteonalacuna@gmail.com
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De once a cero
El sábado por la noche nos despedimos de Boeder por una buena temporada: se muda a Murcia. No fue gran cosa. Salimos a dar una vuelta, deambulamos por el paseo marítimo. Ah, y hablé con mi exnovia borracha por teléfono.

Tiene un perro nuevo y sigue tan graciosa como siempre. Con ella me he reído como nunca (bueno, aquí podría poner dos excepciones), y me lo he pasado genial. Sin embargo, estando con ella lo pasé muy mal porque en el fondo es una loca desquiciada que desea llamar la atención. Lo alarmante es que la eché de menos. Pero ya se me ha pasado.

Me sentí muy mal esa noche, sabiendo que Boeder se iba. Me acompañó a casa y allí nos despedimos. No fue nada emotivo, todos actuábamos como si fuéramos a verle la semana que viene. Y ahora me siento bastante bobo, pensando en que nuestra última charla fue sobre hormigas. Sí, sí, hablábamos de hormigas, antes de despedirnos. Y durante la despedida. De por qué nunca, bajo ningún concepto y por el bien de la humanidad, las hormigas deberían aprender a utilizar armas de fuego. Y apenas me di cuenta: un abrazo largo en mi portal, intercambio de tequieros y un no muy convencido ruego de que no se marchara, y se había terminado.

Subí a casa y estuve hablando con Sísifo. Qué encanto de hombre. Me encanta hablar con él. Puede que el hecho de que logre que se me suba el pavo cada dos por tres tenga algo que ver, pero qué queréis, nadie le dice que no a una inyección de autoestima. Como las que él se merece. En serio, hay personas para las que la humildad y la baja autoestima deberían ser pecados. Y él es una de ellas. Bueno, total, que me fui a dormir tarde.

Y al día siguiente, domingo, me levanté a las cuatro de la tarde. He dormido ayer por la mañana lo que no he dormido en meses. Lo curioso es que me levanté y mis padres seguían dormidos. Qué cosas.

Lo malo de levantarme tan tarde es que me paso atontado el resto del día, prácticamente dando tumbos contra las paredes. También me pasa cuando echo siesta, solo que además echar la siesta me pone de mal humor.

Hay otra cosa mala de dormir tanto. Anoche me pasé la noche en vela. Mi madre ha vuelto a sus costumbres madrugadoras y ha venido a despertarme a las ocho, pero yo no había llegado a dormirme. No tenía sueño, y me he pasado la noche viendo la tele, recogiendo todo lo que tiraba la gata (no sé qué demonios le pasa últimamente) y peleándome con Olvidado Rey Gudú. Para mi es un libro importante, porque fue el primer tocho que leí. Es curioso, cuando lo leí por primera vez, con diez años, al principio me pareció un ladrillo intragable pero luego lo leí del tirón (aunque debo reconocer que no lo entendí muy bien). Ahora que sé que me encanta, me cuesta mucho leerlo.

Total, que me han dado las ocho y me he puesto a mirar el mar con un café autocalentable en la mano, a ver cómo se bañaban las gaviotas y preguntándome qué narices hacía un peregrino del camino de Santiago en la playa a las ocho y media de la mañana. Ahora mismo sigo en funcionamiento por el único motivo de que a lo largo de la mañana me he metido entre pecho y espalda una buena cantidad de café. Y aún así tengo la sensación de que voy a desplomarme en cualquier momento. Pero no puedo echarme a dormir porque tengo clase de latín, y además odio echar siesta.

Necesito más cafeína. O anabolizantes. O un cerebro nuevo. Pero lamentablemente en la cocina sólo encontraré de lo primero.

P.D.: Respecto a la historia de la rama clavada donde nunca debería clavarse una rama... lo dejo para otro día. Estoy demasiado agotado. Y tengo que analizar un puñado de frases en latín todavía.

 
Comentario:
A mí echarme siestas me sienta fatal, me descoloca todo el horario, y normalmente me levanto de mala leche. Igual que si me quedo durmiendo hasta las 2 del mediodía, he perdido toda una mañana. Pero en verano es inevitable, me voy durmiendo por todos los sitios cual narcoléptico.
 
Comentario:
Bueno.. las despedias mas importantes suelen ser asi de.. sosas... por llamarlo asi.
Los pañuelos en la estacion, las cintas en el barco y tal son cosa de las pelis mas que nada.
Además no es un adios, sino un hasta luego y vosotros lo sabeis ;-)

Por cierto a mi tb me encanta Olvidado Rey Gudú sobre todo la Ondina que secuestra chulos :P:P
No