¡Rumba-Samba-Mambo!
Un globo, dos globos, tres glo-oboos...
A noche de sábado, puedo afirmar que ha sido, es y será un buen fin de semana. Completito, por lo menos.
El viernes por la noche, fuimos Boeder, Dony y yo al telepizza, con Lilith, que no cenó porque dice que le da arcadas pero en realidad es porque come como un pajarito (y piensa como tal). Al ver que a unos niños les regalaban globos, Boeder me obligó a que le pidiera a la cajera globos para él. No sería tan grave si él no fuera él. Quiero decir, es un tío enorme, moreno y con un poco pinta de troll (pero inexplicablemente posee un inmenso atractivo sexual que nadie sabe de dónde proviene), lleno de cuero y pinchos, tirándome de la manga para que le consiguiera unos globos. Nuestro topo en telepizza surgió de las profundidades de la cocina a traérselos, y nos pasamos veinte minutos fuera jugando con los globos, y persiguiendo a nuestro gran amigo osuno para zurrarle por motivos que no recuerdo ni quiero recordar.
Durante este lapso de tiempo, Boeder empezó a olerme el cuello. Y ya no paró: toda la p**a noche restregándose contra mi cuello para oler el perfume. Jean Paul Gaultier es lo que tiene. Un pesado, vamos.
Pues nos fuimos con nuestras pizzas a el patio de un edificio que hay cerca de mi casa, y ahí hablamos de un tema que solemos tener en la punta de la lengua: la últimamente ya no tan ajetreada vida sexual de Boeder, y por ende, de la de Dony (están juntos y tal. Bueno, juntos no, porque él tiene novia en el sur, pero llevan una relación abierta. Lo que resulta ciertamente paradójico, teniendo en cuenta que es un chaval muy celoso), y él se estuvo metiendo con nosotros. Pero claro, tanto las dos chicas presentes como yo hemos retozado con él en distintos momentos de nuestras vidas, y tanto Dony y Lilith como yo le recordamos que no supo satisfacernos, a ninguno de los tres. Él dijo que era culpa nuestra. Yo le recorde que me quedé dormido durante la que fue nuestra última... sesión de estudio intensivo, y eso hirió su delicado ego, al parecer.
Luego llegó Perséfone, y ahí ya tuvimos una regresión a nuestro lado más infantil. Donde estábamos había un garaje, en el que entramos y nos pusimos a jugar al escondite y a Pi. Pero sólo un rato, porque entró alguien y salimos escopetados. Y un rato después, tras hablar del interraíl, niñas de trece años asesinas y espadas de gomaespuma, cada mochuelo a su olivo. Sólo añadir que secuestré el gorro de Boeder, y lo tengo de rehén porque yo lo valgo.
Aquí un episodio nocturno y raro. Yo, de vuelta en mi casa, me encontré con que mi hermana estaba durmiendo en su cuarto, mi padre haciendo otro tanto en el sofá y mi madre se había ido de juerga con sus amigas. Como estaba yo como pseudosomnoliento, me fui a dormir. A las cuatro y media me desperté, y casi me da un ictus: mi madre estaba en mi cama, espatarrada y ocupando toda la cama, dejándome sólo treinta centímetros de cama, desnuda (no vayamos a pensar nada raro, mi madre suele dormir desnuda cuando tiene calor. Y pasearse desnuda por casa. No hace mucho vinieron a mi casa unos amigos y se encontraron a mi madre en tetas por el pasillo) y roncando como un motor de avión. Vaya susto que me llevé; casi me quedo en el sitio. Bueno, yo intente dormirme otra vez, pero debido a la falta de espacio (la mía, ella andaba sobrada, y mira que mi cama es grande, pues ella la ocupaba toda) y a los ronquidos de hipopótamo que soltaba la tía, no pude volver con Morfeo. Así que me fui a dormir al sofá, y tengo el cuello destrozado. La cosa es que hoy me ha contado que volvió bastante borracha y se metió en su cama, pero no sabe cómo acabo en la mía. Manda huevos. Fin del episodio nocturno y raro.
Hoy he visto Grease. Me encanta esa película, la he visto ya unas cuantas veces. Pero nunca me había fijado en que John Travolta estaba tremendo en sus tiempos mozos. Y esa pelvis tiene muchas posibilidades. Mmmmmm-hmmmmm...
Además de eso, sólo diré que Olivia Newton-John de macarra está feísima. Y punto pelota.
El resto de la tarde lo he pasado con Donyy otra amiga, alias Glassy, cantando LocoMia. Sin parar. Una y otra vez. Y preguntándonos como es posible que tuvieran éxito. Quiero decir, ese grupo es sin duda una gran mancha negra en el expediente de la humanidad. Son a la música lo que Hitler a Polonia, con esas hombreras y esos abanicos...
Pero sus canciones son terriblemente pegadizas.
Y por último, he estado haciendo un repaso de todas las películas de temática homosexual que he visto. La lista es la siguiente.
- Rosas Rojas
- Brokecack Mountain (no me gustó nada, se me hizo aburridíiisima)
- Besando a Jessica Stein (me encantó el final)
- Guardando las apariencias (fruto de grandes frases como "tequirosezuá")
- Lost and Delirious, o El último suspiro en español (preciosa)
- Stonewall (curioso que LaMiranda esté mejor como mujer que como hombre)
- But I'm a Cheerleader (hilarante. Grandiosa. Magnífica)
- Wolves of Kromer (tremendamente alegórica, pero malilla)
- El Lustre de la Perla (esta es una miniserie, en realidad)
Y seguro que hay alguna que me dejo. Pensar que me quedan taaantas por ver... pero donde esté Travolta, que se quite lo demás.
A noche de sábado, puedo afirmar que ha sido, es y será un buen fin de semana. Completito, por lo menos.
El viernes por la noche, fuimos Boeder, Dony y yo al telepizza, con Lilith, que no cenó porque dice que le da arcadas pero en realidad es porque come como un pajarito (y piensa como tal). Al ver que a unos niños les regalaban globos, Boeder me obligó a que le pidiera a la cajera globos para él. No sería tan grave si él no fuera él. Quiero decir, es un tío enorme, moreno y con un poco pinta de troll (pero inexplicablemente posee un inmenso atractivo sexual que nadie sabe de dónde proviene), lleno de cuero y pinchos, tirándome de la manga para que le consiguiera unos globos. Nuestro topo en telepizza surgió de las profundidades de la cocina a traérselos, y nos pasamos veinte minutos fuera jugando con los globos, y persiguiendo a nuestro gran amigo osuno para zurrarle por motivos que no recuerdo ni quiero recordar.
Durante este lapso de tiempo, Boeder empezó a olerme el cuello. Y ya no paró: toda la p**a noche restregándose contra mi cuello para oler el perfume. Jean Paul Gaultier es lo que tiene. Un pesado, vamos.
Pues nos fuimos con nuestras pizzas a el patio de un edificio que hay cerca de mi casa, y ahí hablamos de un tema que solemos tener en la punta de la lengua: la últimamente ya no tan ajetreada vida sexual de Boeder, y por ende, de la de Dony (están juntos y tal. Bueno, juntos no, porque él tiene novia en el sur, pero llevan una relación abierta. Lo que resulta ciertamente paradójico, teniendo en cuenta que es un chaval muy celoso), y él se estuvo metiendo con nosotros. Pero claro, tanto las dos chicas presentes como yo hemos retozado con él en distintos momentos de nuestras vidas, y tanto Dony y Lilith como yo le recordamos que no supo satisfacernos, a ninguno de los tres. Él dijo que era culpa nuestra. Yo le recorde que me quedé dormido durante la que fue nuestra última... sesión de estudio intensivo, y eso hirió su delicado ego, al parecer.
Luego llegó Perséfone, y ahí ya tuvimos una regresión a nuestro lado más infantil. Donde estábamos había un garaje, en el que entramos y nos pusimos a jugar al escondite y a Pi. Pero sólo un rato, porque entró alguien y salimos escopetados. Y un rato después, tras hablar del interraíl, niñas de trece años asesinas y espadas de gomaespuma, cada mochuelo a su olivo. Sólo añadir que secuestré el gorro de Boeder, y lo tengo de rehén porque yo lo valgo.
Aquí un episodio nocturno y raro. Yo, de vuelta en mi casa, me encontré con que mi hermana estaba durmiendo en su cuarto, mi padre haciendo otro tanto en el sofá y mi madre se había ido de juerga con sus amigas. Como estaba yo como pseudosomnoliento, me fui a dormir. A las cuatro y media me desperté, y casi me da un ictus: mi madre estaba en mi cama, espatarrada y ocupando toda la cama, dejándome sólo treinta centímetros de cama, desnuda (no vayamos a pensar nada raro, mi madre suele dormir desnuda cuando tiene calor. Y pasearse desnuda por casa. No hace mucho vinieron a mi casa unos amigos y se encontraron a mi madre en tetas por el pasillo) y roncando como un motor de avión. Vaya susto que me llevé; casi me quedo en el sitio. Bueno, yo intente dormirme otra vez, pero debido a la falta de espacio (la mía, ella andaba sobrada, y mira que mi cama es grande, pues ella la ocupaba toda) y a los ronquidos de hipopótamo que soltaba la tía, no pude volver con Morfeo. Así que me fui a dormir al sofá, y tengo el cuello destrozado. La cosa es que hoy me ha contado que volvió bastante borracha y se metió en su cama, pero no sabe cómo acabo en la mía. Manda huevos. Fin del episodio nocturno y raro.
Hoy he visto Grease. Me encanta esa película, la he visto ya unas cuantas veces. Pero nunca me había fijado en que John Travolta estaba tremendo en sus tiempos mozos. Y esa pelvis tiene muchas posibilidades. Mmmmmm-hmmmmm...
Además de eso, sólo diré que Olivia Newton-John de macarra está feísima. Y punto pelota.
El resto de la tarde lo he pasado con Donyy otra amiga, alias Glassy, cantando LocoMia. Sin parar. Una y otra vez. Y preguntándonos como es posible que tuvieran éxito. Quiero decir, ese grupo es sin duda una gran mancha negra en el expediente de la humanidad. Son a la música lo que Hitler a Polonia, con esas hombreras y esos abanicos...
Pero sus canciones son terriblemente pegadizas.
Y por último, he estado haciendo un repaso de todas las películas de temática homosexual que he visto. La lista es la siguiente.
- Rosas Rojas
- Brokecack Mountain (no me gustó nada, se me hizo aburridíiisima)
- Besando a Jessica Stein (me encantó el final)
- Guardando las apariencias (fruto de grandes frases como "tequirosezuá")
- Lost and Delirious, o El último suspiro en español (preciosa)
- Stonewall (curioso que LaMiranda esté mejor como mujer que como hombre)
- But I'm a Cheerleader (hilarante. Grandiosa. Magnífica)
- Wolves of Kromer (tremendamente alegórica, pero malilla)
- El Lustre de la Perla (esta es una miniserie, en realidad)
Y seguro que hay alguna que me dejo. Pensar que me quedan taaantas por ver... pero donde esté Travolta, que se quite lo demás.