Zasca
Creo que tengo un tumor cerebral del tamaño de una manzana. O la tensión hecha un asquete. El caso es que el otro día (<- cualquier día entre ayer y hace una semana) iba yo feliz volviendo del instituto, cuando de repente me dio un desvanecimiento de estos, en plan doncella en apuros.
Claro, no había ningún galán para cazarme al vuelo, así que... ¡zasca! Contra el suelo de cabeza. Eso sí, el golpe me espabiló. Anduve cojo hasta casa, sólo parándome para comprobar lo que ya sospechaba: una buena herida en la rodilla derecha y varias pequeñas en la izquierda. Y un buen dolor de cabeza. Lo normal, vamos.
No fue hasta llegar al portal de mi casa, que está cuajado de espejos, cuando me di cuenta de que sangraba de la cabeza. Soy una persona extremadamente aprensiva. En la playa, cuidado porque hay rocas, cristales, colillas y suficiente luz solar como para provocarme un melanoma o dos. Cuando en la cocina manejo cuchillos, lo hago en tiempo bala. A pesar de ello, la sangre no me produce especial malestar. No me gusta, por supuesto, pero tampoco me desmayo cuando la veo. Además, dos veces en diez minutos ya es mucho. Lo que me inquieta se sangrar no es la sangre, sino el saber que sale de mi, y que si sale demasiada me moriré. Además de que puedo pillar cualquier tipo de infección. Soy así de aprensivo.
Así que en vez de reaccionar con pánico, subí a casa y me hice una cura como pude. Torpón por naturaleza como soy, dejé todo el baño pringado de betadine. Y ahora tengo una herida en la frente como recordatorio de mis lipotimias. En casa he dicho que medio-me dormí mientras andaba (que no sería la primera vez), medio-me caí.
¿Por qué les he dicho eso? Porque quiero sufrir mi cáncer en silencio.
Claro, no había ningún galán para cazarme al vuelo, así que... ¡zasca! Contra el suelo de cabeza. Eso sí, el golpe me espabiló. Anduve cojo hasta casa, sólo parándome para comprobar lo que ya sospechaba: una buena herida en la rodilla derecha y varias pequeñas en la izquierda. Y un buen dolor de cabeza. Lo normal, vamos.
No fue hasta llegar al portal de mi casa, que está cuajado de espejos, cuando me di cuenta de que sangraba de la cabeza. Soy una persona extremadamente aprensiva. En la playa, cuidado porque hay rocas, cristales, colillas y suficiente luz solar como para provocarme un melanoma o dos. Cuando en la cocina manejo cuchillos, lo hago en tiempo bala. A pesar de ello, la sangre no me produce especial malestar. No me gusta, por supuesto, pero tampoco me desmayo cuando la veo. Además, dos veces en diez minutos ya es mucho. Lo que me inquieta se sangrar no es la sangre, sino el saber que sale de mi, y que si sale demasiada me moriré. Además de que puedo pillar cualquier tipo de infección. Soy así de aprensivo.
Así que en vez de reaccionar con pánico, subí a casa y me hice una cura como pude. Torpón por naturaleza como soy, dejé todo el baño pringado de betadine. Y ahora tengo una herida en la frente como recordatorio de mis lipotimias. En casa he dicho que medio-me dormí mientras andaba (que no sería la primera vez), medio-me caí.
¿Por qué les he dicho eso? Porque quiero sufrir mi cáncer en silencio.
Comentario:
Me alegro de que publiques ... descubre un mundo nuevo de sensaciones y formas diferentes de divertirse, ;)
Comentario:
jolin, pues yo he pensado que puedes llevar papel de burbujas envolviendote todo y asi rebotas...
es que hay que cuidarse un poco, y asi yo te mando besitos de natillas y mermelada de limon verde
muaaaa
es que hay que cuidarse un poco, y asi yo te mando besitos de natillas y mermelada de limon verde
muaaaa
Comentario:
Heyyyyyyyy...
¿Cómo estás?
Besos.
¿Cómo estás?
Besos.
Comentario:
joer sustos no, eh? sustos no!!
Te lo has hecho mirar??
Joe que mal cuerpo se le queda a uno...
Te lo has hecho mirar??
Joe que mal cuerpo se le queda a uno...