La férrea incertidumbre
Si es que donde no hay mata... no hay patata
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Joven e inexperto, sediento de experiencia vital. Y de zumo. Mi vida es una petardada hilarante entremezclada con algunos indeseables momentos de bajón. Y un montón de gente viviendo una telenovela a mi alrededor. Sigo queriendo zumo. Para el que quiera preguntarme qué se siente cuando un avestruz te roba el bocadillo: delpanteonalacuna@gmail.com
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Armarios: porque a veces es mejor quedarse dentro
Intelligenti pauca

Es curioso como nos esforzamos por ocultar las cosas, y aún más cuando sabes que has sido descubierto. Cuando yo descubrí lo mío, decidí ocultármelo. Debí pensar que con un poco de suerte no me había enterado y si no metía el dedo el la llaga, las cosas podrían seguir tal y como estaban.

Pero claro, estoy rodeado de invertidos. Mis contactos del messenger (que son más bien pocos) están plagados de tales seres, así que lo de ocultármelo a mí mismo no funcionó. Yo no me chivé, no hizo falta, al final me enteré solito. Pero no fue para tanto.

Lo realmente difícil es decírselo a los demás, aunque no haga falta realmente, porque todos lo saben. Ellos lo saben, yo sé que ellos lo saben y ellos saben que sé que lo saben. No es ningún secreto, y todos lo damos por hecho. Simplemente, no lo digo en voz alta, pero tampoco que quejo cuando se me cuenta en la lista de enfermos. Al fin y al cabo, tienen pruebas.

Las novias son otra cosa. No he tenido más que una novia seria, que era la amiga de un amigo, llamémosle Tin (gay). Empezamos a salir, y durante los nueve meses que estuvimos juntos, yo callado como una puta. Y ya no se trataba sólo de que le doy a todo, es que meses antes de salir con ella había compartido el lecho con Tin. Muy muchos meses después, cuando cortamos, ella me comentó que él se lo había contado, bastante antes de que empezáramos a salir, pero que no me lo había preguntado por temor a que le dijera que era verdad. Me alegré francamente de no habérselo contado.

Y de madres ya no hablemos. En lo que voy de vida, me he liado con dos chicos en mi habitación y con la casa ocupada. El primero, Boeder, fue más un tonteo rápido antes de trasladarnos a la suya. El segundo, Tin, fue en plena noche, a una pared de distancia de mis padres. Él siempre ha estado convencidísimo de que mi madre nos oyó. Y yo me lo creo, porque cuando, fisgando sin mi permiso las hojas arrancadas de mis cuadernos donde escribo toda clase de chorradas, se enteró de que tenía novia, se mostró claramente desconcertada. Porque fisga la cabrona. Y cuando la conoció, también. Desde entonces me propone que me acueste con todas mis amigas y algunas que no lo son, me pregunta si estoy con alguna de ellas y ocasionalmente me pregunta si mantengo una relación sentimental con un amigo (Osano), a lo que yo respondo "No, aquello no funcionó" así como en broma. Y ella se ríe.

Pero ambos lo sabemos. Yo lo sé, ella lo sabe, yo sé que lo sabe y ella sabe que sé que lo sabe. Podría decírselo, pero podría mandar al garete nuestra ya de por sí maltrecha relación. Así que es mejor seguir fingiendo que nadie sabe nada, porque, como reza la expresión latina de arriba, a buen entendedor pocas palabras bastan.

Y que cojones, que no me atrevo.
 
Comentario:
Opino lo mismo que Seattle, supongo que estas cosas acaban saliendo si te conocen bien. Ni siquiera los superhéroes son capaces de llevar una doble vida completamente. Siempre los descubren (o dejan que los descubran).
Creo que voy a para aquí, el detector de frikismo está comenzando a pitar xD

Un besote!
 
Comentario:
Con el paso del tiempo, llega un punto en que lo sabe todo el mundo, incluidos tus padres, en mi caso yo no se lo he dicho, pero dado mi historial...lo tendrían que saber, aunque también tengo que soportar esa clase de proposiciones indecentes con amigas mías, y responder a esas preguntas de: ''hijo, y que chica te gusta??''
(seguiré leyendote)
No