Canas
Soy mujer de costumbres fijas y como tal siempre que tengo que ir a la peluqueria (bien por evento social ineludible, bien por no escuchar a mi madre) voy al mismo sitio y me corta y peina la misma peluquera. Menos el viernes pasado que, como iba con la hora muy, muy pillada, dejé mi cabecita en manos desconocidas. De pronto me dice.."Garnata, tienes una cana!!!!! No, no tengo una, tengo, con esta que me dice, tres. Y mira que estoy orgullosa de ellas. Eso me dió que pensar que proximamente cumplo años. Y tengo que confesar que el día de mi cumpleaños es el que más me gusta de todo el año. Como tradición, el momento culmen es cuando mi madre saca la tarta con tantas velas como años cumplo, nada de numeritos ni historias. Velas, una al ladito de la otra.
Con independencia de la celebración en si, siempre pienso lo afortunada que soy al llegar un año más a ese día y siempre trato de echar una mirada hacia el año qye ya ha pasado y ver todo lo que puedo contar de él y ver que todos, ya sea para bueno o para no tan bueno, algo (o mucho) puedo contar. Y qué decir de este último donde he estrenado casa, he "estrenado" trabajo, he afianzado amor, ha nacido mi preciosa sobrina, me he superado a mi misma escribiendo "públicamente", he sonreido abiertamente cada vez que he leido un comentario en mi blog y me ha sorprendido (y también emocionado que todo hay que decirlo) el ver enlazado mi blog. Así que no me importa cumplir años. Que vengan todos los que tengan que venir y si son malillos habrá que aprender de ellos y si son buenos mejor que mejor.
Con independencia de la celebración en si, siempre pienso lo afortunada que soy al llegar un año más a ese día y siempre trato de echar una mirada hacia el año qye ya ha pasado y ver todo lo que puedo contar de él y ver que todos, ya sea para bueno o para no tan bueno, algo (o mucho) puedo contar. Y qué decir de este último donde he estrenado casa, he "estrenado" trabajo, he afianzado amor, ha nacido mi preciosa sobrina, me he superado a mi misma escribiendo "públicamente", he sonreido abiertamente cada vez que he leido un comentario en mi blog y me ha sorprendido (y también emocionado que todo hay que decirlo) el ver enlazado mi blog. Así que no me importa cumplir años. Que vengan todos los que tengan que venir y si son malillos habrá que aprender de ellos y si son buenos mejor que mejor.
Enamorada de la vida
Hace unos días me reencontré con una amiga que me preguntó "sigues enamorada de la vida?" Mi respuesta fue un si rotundo. Lo estoy y, pensandolo bien, siempre lo he estado aún en mis peores momentos. Porque, a pesar de habr estado en ocasiones rayando en la desesperación, trataba de ver la parte positiva de todo lo que me ocurria. Que en estos momentos vuelva a tener todo bastante controlado no quiere decir que siempre haya sido así. Como a la mayoría he tenido muchos altibajos de los que he ido aprendiendo. Hace ya unos años cuando estaba pasando por mi mejor época, mi pareja decidió dejarme de la noche a la mañana. Y cuando digo de la nocha a la mañana no es una licencia poética, es una realidad. Vamos que una tarde estabamos decidiendo si poner en la casa tarima flotante o parquet y pasando una noche de lujuria y pasión y a la mañana siguiente me estaba diciendo que había dejado de quererme y que ahí me quedaba (sería porque yo prefería la tarima y ella el parquet?). Me causó un desequilibrio emocional y como consecuencia laboral y económico. No podía dejar de pensar en dos cosas, una el por qué y otra que no se enterara mi madre de cómo estaba en realidad. Pero las madres son las madres y decidió venir a hacerme una visita (vamos, un control exhaustivo en toda regla). Cuando me vió que había perdido peso hasta límites preocupantes me sentó enfrente suya: "Puerquitoespín (mi madre es la que me dice que tengo menos gracia y que soy más sosa que un puerco espín), la vida no gira entorno a una única persona y tu has estado muchos años viviendo por y para ella, así que ahora debes vivir por y para ti, mira a tu alrededor, mira lo que tus amigos se están preocupando de ti, encerrandote en ti los estás defraudando". Pocos días después cuando le comentaba a mi amiga del alma que me encontraba vacía y sin nada que ofrecer a nadie me comentaba que estaba siendo injusta conmigo misma, me estaba infravalorando y no estaba teniendo en cuenta que el sentarme con ella y escucharla (tanto para lo bueno como para lo malo) era ofrecer muchisimo, que el ver cómo mis sobrinos se lo pasaban en grande conmigo era ofrecer así como sonreir, mantener mi malfollá habitual, ser buena profesional y muchas cosas más. Todo eso me hizo reaccionar y ver lo que me estaba perdiendo. Así que aún con mi tristeza, mi dolor, recomencé a difrutar de esos momentos a los que apenas le damos importancia diariamente. Volví a enamorarme de la vida en general y de alguien en particular.
Miedos
Como cada quince-veinte días, paso el fin de semana en el pueblo en el que vive mi familia. Parece que mis sobrinos tienen el radar puesto porque es llegar y ya los tengo llamándome y si su radar falla los llamo yo. Vuelvo el lunes agotada pero más contenta que unas castañuelas. Me gusta estar con los niños en general y con mis sobrinos en particular. Observarlos y escucharlos es interesante y muy ilustrativo. Aunque parece que el observarme con ellos es muy divertido para mi madre que el sabado nos "descubrió" sentados en las escaleras, sudando como pollos (el pilla-pilla es mortal) y dialogando sobre por qué las mujeres eran más inteligentes que los hombres. Teniendo en cuenta que las edades de mis sobrinos oscilan entre los 9 y 6 años era todo un espéctaculo.
Cuando volví de dejarlos en sus respectivas casas, mi madre me preguntó: si tanto te gustan los niños por qué no teneis vosotras uno? Entonces vuelven mis miedos, me echo a temblar. Temo no ser una buena madre, ser demasiado condescendiente o demasiado exigente, no estar a la altura de las espectativas, no tener respuestas a sus preguntas, no poder darle todo lo que necesite...Miedos, miedos, miedos.
Cuando volví de dejarlos en sus respectivas casas, mi madre me preguntó: si tanto te gustan los niños por qué no teneis vosotras uno? Entonces vuelven mis miedos, me echo a temblar. Temo no ser una buena madre, ser demasiado condescendiente o demasiado exigente, no estar a la altura de las espectativas, no tener respuestas a sus preguntas, no poder darle todo lo que necesite...Miedos, miedos, miedos.
De ruta
Cada vez soporto menos el meterme en un autobús los días de lluvia (peor que dos horas en una sauna), el que algunos piensen que ahorrar agua significa no ducharse y no lavar la ropa, el que cuando deja de llover algunos cierren el paraguas y lo lleven de tal manera que al menor descuido te dan con él, el que la gente coma chicle con la boca abierta y haciendo ruido, el que se hable por teléfono a voz en grito, el que me empujen cuando estoy tranquilamente tomando café, el que las ancianitas (preferentemente) me pregunten a donde voy o a quien espero, el que mi ciudad esté casi entera en obras y hoy embarrada.
Uff, lo que da de si ir en autobús a la estación y tener que esperar allí casi una hora.!!!
Uff, lo que da de si ir en autobús a la estación y tener que esperar allí casi una hora.!!!