Cosas que son gratis y no tienen precio
Mis amables lectores habituales ya saben que me cargué mi portátil así que como está en reparación tango que usar para postear una máquina antediluviana, por lo menos es anterior al supuesto cambio climático, con semejante herramienta es mejor ni intentar subir nueva música, así que rescato algo que ya puse hace tiempo. “La canción del Emperador” o “Mille regretz” en la transposición para vihuela de Luis de Narváez, interpretación de José Miguel Moreno.
Viene todo esto a cuenta de que esta tarde cuando he vuelto a casa después de tomar café con unos amigos, por cierto de café nada de nada tres cubatazas como tres soles, me he acordado, vaya usted a saber porqué, de uno de los conciertos de los que guardo más intenso recuerdo, y fue precisamente uno del citado José Miguel Moreno en el Conservatorio Profesional de Salamanca, me coloqué, como suelo hacerlo siempre que puedo, en una de las primeras filas de tal suerte que podía no sólo escuchar perfectamente la música, la vihuela no es precisamente un instrumento de gran sonoridad así que es mejor estar cerca, sino también el deslizar de los dedos sobre las cuerdas incluso la respiración del intérprete. Se me quedó grabada especialmente la interpretación de esta “Chanson”, que por eso entre otras cosas es una de mis músicas favoritas. Hay quien considera que la expresión de sentimientos en la música es patrimonio exclusivo de los músicos románticos, y que la música anterior, sea barroca o como en este caso renacentista, es pura repetición de esquemas o incluso puros juegos matemáticos, quizá sea así vista en el papel, pero desde luego aquel día yo no oí matemáticas, oía la respiración del interprete, cuando el inspiraba, el aire me llegaba a mi.
Lo curioso es que aquel concierto era totalmente gratis, en la sala había sólo unos pocos alumnos del conservatorio y unos cuantos visitantes ajenos a la institución, por eso el título del post, a veces lo mejor está por ahí a la espera de ser encontrado y no cuesta nada. Recuerdo también otro concierto en el mismo lugar de la organista Montserrat Torrent, una señora un tanto mayor a la que supongo resultaría hasta dificultoso subir a la tribuna del órgano y que sin embago me dejo boquiabierto.
Hoy, ya no puedo asistir a esos eventos, la verdad, lo echo de menos.
Viene todo esto a cuenta de que esta tarde cuando he vuelto a casa después de tomar café con unos amigos, por cierto de café nada de nada tres cubatazas como tres soles, me he acordado, vaya usted a saber porqué, de uno de los conciertos de los que guardo más intenso recuerdo, y fue precisamente uno del citado José Miguel Moreno en el Conservatorio Profesional de Salamanca, me coloqué, como suelo hacerlo siempre que puedo, en una de las primeras filas de tal suerte que podía no sólo escuchar perfectamente la música, la vihuela no es precisamente un instrumento de gran sonoridad así que es mejor estar cerca, sino también el deslizar de los dedos sobre las cuerdas incluso la respiración del intérprete. Se me quedó grabada especialmente la interpretación de esta “Chanson”, que por eso entre otras cosas es una de mis músicas favoritas. Hay quien considera que la expresión de sentimientos en la música es patrimonio exclusivo de los músicos románticos, y que la música anterior, sea barroca o como en este caso renacentista, es pura repetición de esquemas o incluso puros juegos matemáticos, quizá sea así vista en el papel, pero desde luego aquel día yo no oí matemáticas, oía la respiración del interprete, cuando el inspiraba, el aire me llegaba a mi.
Lo curioso es que aquel concierto era totalmente gratis, en la sala había sólo unos pocos alumnos del conservatorio y unos cuantos visitantes ajenos a la institución, por eso el título del post, a veces lo mejor está por ahí a la espera de ser encontrado y no cuesta nada. Recuerdo también otro concierto en el mismo lugar de la organista Montserrat Torrent, una señora un tanto mayor a la que supongo resultaría hasta dificultoso subir a la tribuna del órgano y que sin embago me dejo boquiabierto.
Hoy, ya no puedo asistir a esos eventos, la verdad, lo echo de menos.
Comentario:
He de reconocer que es la primera vez que oigo hablar de la vihuela. Prometo investigar para ver si salgo de mi ignorancia.
Lo más raro que yo conocía era el clavecín. Tengo un amiguete que es de los pocos intérpretes que por lo visto hay en el mundo de tal instrumento, y el tipo lo borda.
Una gozada de conciertos.
Lo más raro que yo conocía era el clavecín. Tengo un amiguete que es de los pocos intérpretes que por lo visto hay en el mundo de tal instrumento, y el tipo lo borda.
Una gozada de conciertos.
Comentario:
Realmente las cosas que más valor tienen son aquellas que se nos brindad gratuitamente y que no siempre sabemos valorar.
Sin duda, la música sea cual sea expresa sentimientos y quienes la crean o transmiten también lo hacen de una forma u otra.
Gracias por acercarnos a una música tan poco habitual por estos lares.
Un abrazo
Albertbay
Sin duda, la música sea cual sea expresa sentimientos y quienes la crean o transmiten también lo hacen de una forma u otra.
Gracias por acercarnos a una música tan poco habitual por estos lares.
Un abrazo
Albertbay
Comentario:
Eres un AGORERO.
Espero no tener que acostumbrarme...
Y bonita música.
:)
Espero no tener que acostumbrarme...
Y bonita música.
:)