De boda...otra vez

Dentro de dos semanas...otra boda, mecagoenlaputa. Ya van tres en medio año y voy como consorte, es decir, las amigas de paka van cayendo como moscas y desde que oficialmente somos pareja no me libro de ninguna. Me miro al espejo y descubro que lo mío no es la curva de la felicidad, más bien es la elipse del optimismo. En definitiva que ninguno de esos vestidos que guardo en armario con la etiqueta “bodas y bautizos” me entra sin temor a romper las costuras o a sufrir una embolia cerebral por falta de riego ¿qué ha pasado?...o ¿qué está pasando? Se me pasa por el encéfalo la idea de ponerme a dieta, pero nunca antes me había propuesto semejante hazaña y sólo de pensarlo me entran ganas de atiborrarme a chocolate.
Saldré de trabajar, me vestiré a la velocidad del antílope y ¡ale! Al bodorrio, pero es que estos de las bodas está mal organizado, si, si, que llegas al banquete muy mona, pero después de tres horas de barra libre y de escuchar mil veces pakito el chocolatero a las 5 de la mañana parezco la novia de chukie en vez de un ser humano. Qué manía con disfrazarnos, que coñazo, vestido, bolso, zapatos, complementos, sombra aquí, rimel allá. Las bodas se parecen más a un deporte de riesgo que a otra cosa, venga a ir de un sitio a otro intentando no caerte de los tacones sin que se note el sobre esfuerzo que supone concentrarse a cada paso, sujetando a la vez el chal y el bolso con la otra mano, procurando no quemarte el vestido con el cigarro y todo eso sin dejar de sonreir...¿y no sería mejor ir en chándal? Digo yo, que si utilizamos la lógica razón no me falta.
19.00. busca aparcamiento y cuando surge el milagro y lo encuentras te das cuenta de que estás más lejos de la iglesia de lo que en un principio te proponías, así que sales a toda leche dirección la casa del señor. Una vez allí, te sientas, te levantas, te sientas, te vuelves a levantar, yo creo que el cura se lo pasa bomba con la tontería esa, y todos despistaos, que parece el juego de las sillas. Terminas, segunda prueba: lanzamiento de arroz y después a rebuscar en el moño porque con el arroz que llevas puesto salen dos paellas bien hermosas. Al coche dirección piscolabis y canapés variados que por supuesto no es en el mismo lugar donde se celebrará y banquete, este se celebra a tomar por culo y aunque pongan un pequeño plano en el tarjetón no te aclaras ni a la de tres y terminas tirando de móvil para ver si algún iluminao te indica el buen camino. Llegas, pero ahí no se terminan las pruebas, no...ponte a buscar la mesa e intenta pillar un sitio cerca de alguien conocido, ya que vas a estar 2 horas jalando por lo menos que sea más o menos ameno, ¿no?. A las 11.30 estás echa polvo, has comido como una energúmena y te traen dos tartas para probar la resistencia de tu estómago, estás a punto de llorar cuando apagan las luces...ala...a bailar, ¿es broma? Nooooo, a bailar, aunque la música no te guste, el vestido te asfixie y no sepas si tienes pies o morcillas de burgos. Lo único que te queda es pegarte a la barra y engullir alcohol como una loca.
5.00. Llegas a casa, con el rimel corrido, los zapatos en la mano y tu estómago centrifugando...haces el último esfuerzo y en un sprint de velocidad consigues llegar a la taza del báter antes de que la cena, las tartas y las copas salgan de tu cuerpo muchísimo más rápido de lo que han entrado.
En fin, que o me voy mentalizando o más me vale sufrir un virus repentino de última hora que me libre de esa bonita experiencia llamada bodorrio.
TRABAJO NUEVO.
La cuestión es que por fin tengo un trabajo nuevo, de esos con contrato y todo, y claro, poco a poco todo el mundo de una forma u otra se interesa por tu vida. ¿tienes novio? Estooo...

- primera opción: ser sincera “no, no tengo”
- segunda opción: Ser sincera “tengo novia”
lo difícil es averiguar el grado de sinceridad adecuado en un momento en el que todo el mundo es desconocido.
Si quien te lo pregunta es una mujer pueden suceder dos cosas, una que te responda algo como “ pues que suerte tienes, anda que si yo pudiera... pero chica me gustan los tíos que le voy a hacer con lo tontos y simples que son” y otra que empiece a interpretar cualquier gesto tuyo como una prueba inequívoca de que vas detrás de ella. Aunque no la saludes, ni la mires, ni le ofrezcas tabaco, aun a sabiendas de que lleva dos horas buscando colillas en el cenicero, da igual, como buena lesbiana estás desesperada y estás por ella.
Pero si es un tío... no sé, a mí me da más palo. Quizá es que tengo prejuicios, no sé. Por ahora me he encontrado dos reacciones adversas, la nº 1 es la de lesbiana = antihombre, no te acuestas con tíos porque odias a los hombres, de hecho se piensan que cuando nos juntamos más de dos bollos nos dedicamos a ahondar en nuestro odio visceral hacia el otro sexo, y nada más lejos de la realidad, normalmente hablamos de sexo si, pero del propio y creo que el tema menos recurrente es sin duda hablar de tíos. La otra reacción es casi peor: nº 2 “¿eres lesbiana?” Y de repente ves pasar por su cabeza todas las imágenes de cine porno que lleva consumiendo desde los 14 años, con tacones, uñas rojas y collares de perlas incluidos, se piensan que en cuanto te propongan un trío te vas a deshacer por consumarlo, no tardan en proponértelo, aunque sea medio en broma “pues si alguna vez tenéis dudas o os apetece algo de carne...jejeje ya tienes mi teléfono que un favor no se lo niego a nadie y menos a una compañera de trabajo, que no se diga que aquí no hay compañerismo”
Teniendo en cuenta al trozo de carne al que se refiere te entran unas ganas de convertirte en Lorena Bobitt, y en un arrebato de mala leche zas! Quedarte con el susodicho trozo de carne en la mano mientras el se retuerce en el suelo y decirle “bueno, en fin, gracias por tu ofrecimiento, me lo llevo a casa y lo consulto con mi pareja...si es verdad, que quien diga que no hay compañerismo en el trabajo...” pero claro entonces no resultaría extraño que pasase de la acepción nº 2 a la nº 1 y esta vez con razón. Todo hay que decirlo.
Pero tarde o temprano todo el mundo habla de su vida personal, de su novia, de su marido y tu hablas de...ella, ¿quien? ¿tu compañera de piso?¿tu amiga del alma? En fin, ella es ella, todo depende de lo explícita que quieras ser o de la pluma que tengas, lo mejor es atacar antes de verte en la situación de la pregunta del millón y antes de que se cree una porra en el trabajo sobre tu orientación sexual, puedes ser sutil, esto es, hablar de ella de la misma forma que cualquiera habla de su pareja. Por ejemplo “pues mi novio y yo hemos ido a Cancún de vacaciones...y nos lo hemos pasado más bien” “pues paka y yo nos hemos quedado en casita aprovechando que estábamos solas...y nos lo hemos pasado más bien” o ser directa, tanto, que no quede lugar para ninguna duda, puedes ponerte una camiseta de esas de 100% bollo o a mi también me gustan las mujeres...entonces si alguien te pregunta o una de dos, es más tonta que un cerrojo o ha apostado demasiado en la porra y quiere asegurarse antes de empezar a gritar por los pasillos “he ganado!!! He ganado!!!”

- primera opción: ser sincera “no, no tengo”
- segunda opción: Ser sincera “tengo novia”
lo difícil es averiguar el grado de sinceridad adecuado en un momento en el que todo el mundo es desconocido.
Si quien te lo pregunta es una mujer pueden suceder dos cosas, una que te responda algo como “ pues que suerte tienes, anda que si yo pudiera... pero chica me gustan los tíos que le voy a hacer con lo tontos y simples que son” y otra que empiece a interpretar cualquier gesto tuyo como una prueba inequívoca de que vas detrás de ella. Aunque no la saludes, ni la mires, ni le ofrezcas tabaco, aun a sabiendas de que lleva dos horas buscando colillas en el cenicero, da igual, como buena lesbiana estás desesperada y estás por ella.
Pero si es un tío... no sé, a mí me da más palo. Quizá es que tengo prejuicios, no sé. Por ahora me he encontrado dos reacciones adversas, la nº 1 es la de lesbiana = antihombre, no te acuestas con tíos porque odias a los hombres, de hecho se piensan que cuando nos juntamos más de dos bollos nos dedicamos a ahondar en nuestro odio visceral hacia el otro sexo, y nada más lejos de la realidad, normalmente hablamos de sexo si, pero del propio y creo que el tema menos recurrente es sin duda hablar de tíos. La otra reacción es casi peor: nº 2 “¿eres lesbiana?” Y de repente ves pasar por su cabeza todas las imágenes de cine porno que lleva consumiendo desde los 14 años, con tacones, uñas rojas y collares de perlas incluidos, se piensan que en cuanto te propongan un trío te vas a deshacer por consumarlo, no tardan en proponértelo, aunque sea medio en broma “pues si alguna vez tenéis dudas o os apetece algo de carne...jejeje ya tienes mi teléfono que un favor no se lo niego a nadie y menos a una compañera de trabajo, que no se diga que aquí no hay compañerismo”
Teniendo en cuenta al trozo de carne al que se refiere te entran unas ganas de convertirte en Lorena Bobitt, y en un arrebato de mala leche zas! Quedarte con el susodicho trozo de carne en la mano mientras el se retuerce en el suelo y decirle “bueno, en fin, gracias por tu ofrecimiento, me lo llevo a casa y lo consulto con mi pareja...si es verdad, que quien diga que no hay compañerismo en el trabajo...” pero claro entonces no resultaría extraño que pasase de la acepción nº 2 a la nº 1 y esta vez con razón. Todo hay que decirlo.
Pero tarde o temprano todo el mundo habla de su vida personal, de su novia, de su marido y tu hablas de...ella, ¿quien? ¿tu compañera de piso?¿tu amiga del alma? En fin, ella es ella, todo depende de lo explícita que quieras ser o de la pluma que tengas, lo mejor es atacar antes de verte en la situación de la pregunta del millón y antes de que se cree una porra en el trabajo sobre tu orientación sexual, puedes ser sutil, esto es, hablar de ella de la misma forma que cualquiera habla de su pareja. Por ejemplo “pues mi novio y yo hemos ido a Cancún de vacaciones...y nos lo hemos pasado más bien” “pues paka y yo nos hemos quedado en casita aprovechando que estábamos solas...y nos lo hemos pasado más bien” o ser directa, tanto, que no quede lugar para ninguna duda, puedes ponerte una camiseta de esas de 100% bollo o a mi también me gustan las mujeres...entonces si alguien te pregunta o una de dos, es más tonta que un cerrojo o ha apostado demasiado en la porra y quiere asegurarse antes de empezar a gritar por los pasillos “he ganado!!! He ganado!!!”