HISTORIAS DE CHICHI
He comenzado la segunda parte de mi única vida y estoy en bragas.
Acerca de
Abrí este blog como terapia por un desengaño amoroso, pero hace ya tanto de eso que ni me acuerdo. Ahora tengo menos cosas que contar porque la felicidad hace que quiera invertir más tiempo en otras cosas, pero de vez en cuando todavía tengo algo que decir. Potter, Chichi Potter.
Sindicación
 
SOLA, DESESPERADA Y CON DINERO
Me he decidido a escribir aquí porque quiero leer estas cosas cuando pase un tiempo y poder hacer balance.
Este blog no está pensado para que lo lea nadie, de hecho no creo que le interese ni a mi gata. Pero lo necesito, para mí, porque en estos momentos no tengo dinero para pagarme otro tipo de terapia. Y esto me sirve.

Esto es lo que me pasa:

Nunca había llorado tanto como en los últimos 6 días. Bueno, miento, sí lo hice cuando murió mi padre, ese dolor no es comparable a esto ni a nada, pero ahora la sensación me resulta nueva. A lo mejor es que simplemente no me acuerdo, porque hace muchos años que no me sentía así.

Tengo 31 años, he vivido bastantes experiencias, desegaños amorosos más duraderos y complicados que éste, pero siempre hasta ahora había podido controlar las lágrimas.
Aunque no quiera, me pesa esa educación católica que lo impregnaba todo en la infancia de los de nuestra generación. Algo has hecho mal, estás pagando la penitencia, el sufrimiento es justo.

Siempre me ha costado comprender a las personas que lloraban en público, a las lloronas blandengues que no podían controlar sus llantos y terminaban dando pena a todo el mundo. Desde el colegio me pasa, he sido una chica dura. Creo que mis amigos sólo me vieron llorar en el entierro de mi padre. Y mi familia igual. Nada de lágrimas, eso es de débiles.

Pues toma ya. Castigo de Dios. Ahora yo no puedo controlarlo. Me he convertido en una de "esas" lloronas que me parecían patéticas. Si alguien llega a leer esto alguna vez, estará pensando que lo tengo bien merecido y no le puedo quitar la razón, la verdad.

Qué mal. Qué mal y qué mal, solo puedo decir eso.

Por primera vez, en mis 31 años bastante bien llevados por cierto, me he sentido total absoluta radical y enfermizamente SOLA. Yo, una persona sin problemas.

Tengo unos amigos que no los merezco y la mejor familia del mundo, pero este fin de semana la vida planeó para mí que no hubiera NADIE disponible, NADIE cerca y que lo pasara solita y que llorara y llorara mientras mis lágrimas (que para más inri son corrosivas) me quemaban la cara. Qué mal, qué mal y qué mal.

Como los habituales no estaban, decidí tirar del fondo de agenda. Mientras la repasaba me miré en el espejo y pensé "pero dónde te crees que vas con esa cara??, mejor quédate aqui y llóralo todo que el lunes hay que ir a trabajar". Y así lo hice. Pero el lunes todavía quedaban más y más y estamos a miércoles y sigo llorando.

Me doy pena. Estoy hundida. Mal. Fatal. Rota. Y lo peor de todo es que toda la responsabilidad es mía.

Uy, escribiendo han dejado de caer. Bien. La terapia está funcionando. Pero no puedo estar escribiendo toda la noche (¿no puedo?), tengo que hacer otras cosas (mentira) .

Cosas que he intentado hacer para distraerme y no llorar:

- Bailar Batuka pirateada de internet ante el estupor de mi gata.
(a los 20 minutos me dió una pájara y casi me ahogo SOLA en el sofá)

- Salir a caminar sin rumbo SOLA con mi Ipod a tope.
(me encuentro alumnos por todas partes, me miran como diciendo "mírala, esta loca, SOLA, siempre lo hemos sabido)

- Tocar el saxofón.
(se me enganchan los dedos y no puedo controlar el vibrato)

- Hacer psicoloanálisis con mi gata, chantajeándola con mejillones en escabeche para que no se mueva de mi lado y me escuche o haga como que.
(no sé yo si me entiende algo, pero al menos me mira con interés)

- Llamar a gente que hace siglos no llamo y tengo desatendida.
(ni una SOLA me coge el teléfono)

- Visitar a mi madre.
(se ha ido con sus amigas de viaje).

- Leer libros de pseudo-intelectual, como el libro de poesías de Bukowsky que ya nunca regalaré.
(no me puedo concentrar, pienso en qué estará haciendo)

- Ver la televisión.
(sólo consigue empeorar las cosas)

- Dormir.
(no puedo, no puedo quitármela de la cabeza)

- Llorar, llorar, llorar....
(esto sí me sale bien)

No quiero dejar de escribir porque he parado de llorar.
Pero no quiero pasarme, es el primer día.
Ok, lo dejo, pero si luego empieza, si viene otra vez "la marea negra" como dice el genio Sabina, volveré y continuaré.

Uffff, qué mal, qué mal......

 
Comentario:
El mio empezo con el mismo fin, de terapia, y por ahora me ha servido para afrontar mi interior y descubrirme.

El llorar es muy sano, pero supongo que tambien hay que aprender a que no nos afecten las cosas como si fuera el fin del mundo.

No