HISTORIAS DE CHICHI
He comenzado la segunda parte de mi única vida y estoy en bragas.
Acerca de
Abrí este blog como terapia por un desengaño amoroso, pero hace ya tanto de eso que ni me acuerdo. Ahora tengo menos cosas que contar porque la felicidad hace que quiera invertir más tiempo en otras cosas, pero de vez en cuando todavía tengo algo que decir. Potter, Chichi Potter.
Sindicación
 
Las charlas de los martes
El otro día pensaba yo que el dramatismo de los primeros días me hizo dar una imagen exagerada de mi situación. No estoy SOLA. Pero sí es cierto que me sentí sola por primera vez creo que en toda mi vida cuando REALMENTE necesitaba a alguien. En esos momentos tan tristes buscaba desesperadamente compañía y no la encontré y eso me puso muy triste.
La verdad es que tengo muy buenos amigos y una familia estupenda, con los que comparto mi desmesurado tiempo de ocio.
(sí, es verdad, aquí anónimamente lo puedo confesar, los funcionarios trabajamos muy poco).

El caso es que desde hace cosa de un mes, más o menos coincidiendo con mi abandono, se ha institucionalizado una reunión de amigos los martes, porque se nos acumulaban las noticias y los cotilleos para comentar el fin de semana. Así que los martes a las 8 quedamos para hablar. Bueno, más bien pelearnos por poder decir una frase porque todos queremos participar.
Es una charla-coloquio (esta expresión no es monopolio de la Nueva Acrópolis) más o menos sobre TODO. Se habla con la misma naturalidad de la política alemana que de los insultos de la Beckam sobre nuestra Obregón. Esto puede enlazar con cualquier tesis del vaticano, los insultos a zapatero y la muerte de Papuchi. Es decir, actulidad pero todo gayzado. Se le da un toque gay a todo, principalmente por aportación de ellos.
Si se habla del Vaticano (tema más que recurrente) se comenta que qué lástima que las casullas de los curas no se vendan en Zara, la de dinero de impuestos que nos ahorraríamos. Si comentamos la poítica exterior alguien saca a relucir la pluma de tal o cual ministro. El caso es amariconarlo todo. Yo me río mucho, a veces hasta conseguimos hablar en serio, pero dura poco, en cuanto el tono se estabiliza alguien suelta alguna mariconada.
Me divierto mucho con ellos, me lo paso genial y les quiero mucho.

Ahora que mi gata no me escucha (es facilona para sobornar) es mi mejor terapia: LA RISA. Aunque las siestas que nos pegamos las 2 tampoco me vienen nada mal.
No