vuelta a la normalidad
Despues de una semana de infierno en el trabajo en la que no he parado me encuentro en casa... algo vacío.
He estado toda la semana desayunando, comiendo y cenando fuera, y entre medias, trabajando; llegaba a casa a las tantas solo con ganas de acostarme... y ahora que todo está más o menos bajo control y estoy relajado... no sé... me falta algo...
creo que es la adrenalina del trabajo, que me ha bajado de repente y no sé en qué ocupar el tiempo.
He limpiado la cocina un poco (poco porque no había cocinado nada esta semana) y me he sentado a escuchar un disco de Bjork y beberme un oporto con una tapita de queso azul (Gracias a Gesualdo por la idea). Ahora, despues de haber dormido una siesta (realmente me he dormido todo lo retrasado y más) he decidido ir a casa de una amiga a tomar un café y hablar un ratito con ella, luego a casa de otra a ayudarla con su trabajo y luego a... Dios dirá, pero no pienso quedarme en casa. Hoy es de esos días que no apetece nada nada...
He estado toda la semana desayunando, comiendo y cenando fuera, y entre medias, trabajando; llegaba a casa a las tantas solo con ganas de acostarme... y ahora que todo está más o menos bajo control y estoy relajado... no sé... me falta algo...
creo que es la adrenalina del trabajo, que me ha bajado de repente y no sé en qué ocupar el tiempo.
He limpiado la cocina un poco (poco porque no había cocinado nada esta semana) y me he sentado a escuchar un disco de Bjork y beberme un oporto con una tapita de queso azul (Gracias a Gesualdo por la idea). Ahora, despues de haber dormido una siesta (realmente me he dormido todo lo retrasado y más) he decidido ir a casa de una amiga a tomar un café y hablar un ratito con ella, luego a casa de otra a ayudarla con su trabajo y luego a... Dios dirá, pero no pienso quedarme en casa. Hoy es de esos días que no apetece nada nada...
la felicidad
Comiendo:
- ¿y tú qué tal estás?
- ¿A qué te refieres?
- pues no sé... a si eres feliz. ¿Eres feliz?
- No sé, ¡Qué pregunta! ¿Tú eres feliz?
- Yo sí, en general... sí. Hombre... si me duele una muela no pero si no, el resto del tiempo si... soy feliz.
Hay gente cuyo estado de ánimo es la apatía y puntualmente se siente feliz y otra cuyo estado de ánimo es estar a gusto con su vida y tiene momentos puntuales de desazón, seguramente estos últimos son los verdaderamente felices.
- ¿y tú qué tal estás?
- ¿A qué te refieres?
- pues no sé... a si eres feliz. ¿Eres feliz?
- No sé, ¡Qué pregunta! ¿Tú eres feliz?
- Yo sí, en general... sí. Hombre... si me duele una muela no pero si no, el resto del tiempo si... soy feliz.
Hay gente cuyo estado de ánimo es la apatía y puntualmente se siente feliz y otra cuyo estado de ánimo es estar a gusto con su vida y tiene momentos puntuales de desazón, seguramente estos últimos son los verdaderamente felices.
Recapitulando
Dejando de lado la tan traída y llevada quedada, desvaríos varios y mi viaje de vacaciones, la verdad es que últimamente mi vida está copada por el estrés laboral.
Hay veces que la gente te sorprende un montón, compañeros de trabajo de los que piensas que son tremendamente egoistas, y sin embargo, un día, por un detalle, descubres que son un cielo de personas, que respetan tu trabajo, que valoran lo que haces por ellos, que les encanta ayudarte, que están dispuestos...
Otras veces, gente en la que confías te defrauda. Piensas que están ahí para ayudarte y realmente pasan de todo o buscan satisfacer sus propias necesidades solamente.
Haciendo recuento, creo que abundan más los primeros que los segundos, pero sin embargo nos dejan más huella aquellos que nos dan la espalda que los que nos tienden la mano.
Yo he decidido, cada vez que un compañero de trabajo me haga una cerdada, pensar que realmente, la mayoría no son así, si no al contrario, y que en cómputo global seguro que salgo ganando.
Seguramente eso hará que lo sobrelleve mejor.
Hay veces que la gente te sorprende un montón, compañeros de trabajo de los que piensas que son tremendamente egoistas, y sin embargo, un día, por un detalle, descubres que son un cielo de personas, que respetan tu trabajo, que valoran lo que haces por ellos, que les encanta ayudarte, que están dispuestos...
Otras veces, gente en la que confías te defrauda. Piensas que están ahí para ayudarte y realmente pasan de todo o buscan satisfacer sus propias necesidades solamente.
Haciendo recuento, creo que abundan más los primeros que los segundos, pero sin embargo nos dejan más huella aquellos que nos dan la espalda que los que nos tienden la mano.
Yo he decidido, cada vez que un compañero de trabajo me haga una cerdada, pensar que realmente, la mayoría no son así, si no al contrario, y que en cómputo global seguro que salgo ganando.
Seguramente eso hará que lo sobrelleve mejor.