I'll cry a river over you
- Tengo que decirte algo
- ¿si?
- No voy a seguir el tratamiento
El miedo. Siempre es el miedo. Y hay algo superior al miedo a morir: es el miedo al efecto secundario. El miedo a vivir de una forma que no quieres.
He presionado andando por la fina frontera de nuestra amistad (que es poca) y quisiera que fuese mayor para poder presionarte más. Pero es inútil.
No trates de convencerme con argumentos, estadísticas, datos...
No me digas que es racional.
No me digas que use la razón, que vea que tú la tienes.
Es miedo. Y yo más que nadie lo entiendo.
Por eso no te he presionado más.
Y me arrepiento.
- ¿si?
- No voy a seguir el tratamiento
El miedo. Siempre es el miedo. Y hay algo superior al miedo a morir: es el miedo al efecto secundario. El miedo a vivir de una forma que no quieres.
He presionado andando por la fina frontera de nuestra amistad (que es poca) y quisiera que fuese mayor para poder presionarte más. Pero es inútil.
No trates de convencerme con argumentos, estadísticas, datos...
No me digas que es racional.
No me digas que use la razón, que vea que tú la tienes.
Es miedo. Y yo más que nadie lo entiendo.
Por eso no te he presionado más.
Y me arrepiento.
¿Es posible? (espero que sí)
En este mundo virtual, en el que nadie es quien dice ser, en el que todo parece una ilusión, en el que todo el mundo juega a vivir otra vida. ¿Es posible encontrar a alguien real?
Porque si no es posible nada de lo anterior... realmente... estamos locos, ¿Qué clase de paranoia nos empuja a entrar en un chat para decir 'hola' a gente de tres comunidades autónomas alejadas de la nuestra mientras recibimos mensajes de 'pasivo sumiso x lo que quieras'? ¿Qué clase de paranoia nos empuja a sacarnos tres fotos en el cuarto de baño encogiendo tripa, casi sin respirar, escribir que somos tipos normales, que nos gusta la danza (¡por Dios!) y abrir un contacto?
En fin... espero que sí, que sea posible porque la alternativa...
¿Podrías susurrarme al oído las cosas que quieres sentir?
Yo podría darte algo para sentirlas
¿Te despiertas por ti mismo y te preguntas donde estás?
Vives con todos tus defectos
Quiero despertar donde tú estés
no diré nada en absoluto
así que... ¿Por qué no te escabulles?
¿No te gusta la vida que mataste?
El cura está al teléfono
tu padre golpea la pared
tu madre te ha repudiado
No se supone que nunca sabré
lo que significa ser un hombre
lo que no puedo cambiar
tendré que vivir con ello
Quiero despertar donde tú estés
no diré nada en absoluto
así que, ¿Por qué no te escabulles?
Y yo haré que todo lo que has soñado se complete
esas insignificantes cosas
¿Puedes rodearme con tus brazos?
Lo que sientes es lo que eres
y lo que eres, es hermoso
¿Quieres casarte o huír?
Sí, deslízate bajo las sábanas de todas las camas en las que nunca has estado
Sí, escabúllete
¿Por qué no te deslizas en mi habitación?
Simplemente deslízate en mi habitación
y huiremos juntos
Porque si no es posible nada de lo anterior... realmente... estamos locos, ¿Qué clase de paranoia nos empuja a entrar en un chat para decir 'hola' a gente de tres comunidades autónomas alejadas de la nuestra mientras recibimos mensajes de 'pasivo sumiso x lo que quieras'? ¿Qué clase de paranoia nos empuja a sacarnos tres fotos en el cuarto de baño encogiendo tripa, casi sin respirar, escribir que somos tipos normales, que nos gusta la danza (¡por Dios!) y abrir un contacto?
En fin... espero que sí, que sea posible porque la alternativa...
¿Podrías susurrarme al oído las cosas que quieres sentir?
Yo podría darte algo para sentirlas
¿Te despiertas por ti mismo y te preguntas donde estás?
Vives con todos tus defectos
Quiero despertar donde tú estés
no diré nada en absoluto
así que... ¿Por qué no te escabulles?
¿No te gusta la vida que mataste?
El cura está al teléfono
tu padre golpea la pared
tu madre te ha repudiado
No se supone que nunca sabré
lo que significa ser un hombre
lo que no puedo cambiar
tendré que vivir con ello
Quiero despertar donde tú estés
no diré nada en absoluto
así que, ¿Por qué no te escabulles?
Y yo haré que todo lo que has soñado se complete
esas insignificantes cosas
¿Puedes rodearme con tus brazos?
Lo que sientes es lo que eres
y lo que eres, es hermoso
¿Quieres casarte o huír?
Sí, deslízate bajo las sábanas de todas las camas en las que nunca has estado
Sí, escabúllete
¿Por qué no te deslizas en mi habitación?
Simplemente deslízate en mi habitación
y huiremos juntos
¿Es posible?
¿Es posible que alguien te guste sin conocerle?
¿Es posible que sueñes y fantasees con alguien que has 'conocido' por chat, foro, blog o similar?
¿Es posible estar celoso porque en el chat crea privados con 'otros'?
¿Es posible considerar como amigo a alguien al que nunca has oído decirte 'déjame en paz'?
¿Es posible tener ansia por conocer en la realidad a alguien a quien sólo conoces virtualmente?
Porque estoy casi sin respiración
y me falta el aire
no sé a quien quiero engañar
imaginando que te importa
y podría estar aqui esperando
la ilusión loca de otro día
¿Es posible que sueñes y fantasees con alguien que has 'conocido' por chat, foro, blog o similar?
¿Es posible estar celoso porque en el chat crea privados con 'otros'?
¿Es posible considerar como amigo a alguien al que nunca has oído decirte 'déjame en paz'?
¿Es posible tener ansia por conocer en la realidad a alguien a quien sólo conoces virtualmente?
Porque estoy casi sin respiración
y me falta el aire
no sé a quien quiero engañar
imaginando que te importa
y podría estar aqui esperando
la ilusión loca de otro día
lo que de verdad importa
Será tendencia natural del ser humano, o será sólo de aquellos que hemos sido pobres como ratas, pero mi familia es de la que acumula basura. Y no penseis mal, me refiero a que guardamos absolutamente todo lo que la gente normal tiraría al contenedor sin dudar.
Y yo sigo la tradición familiar y acumulo trastos y chorradas:
tickets de metro/avión, etc... ya usados: ¡a la mesilla de noche!; que me digo a mí mismo: 'de marcapáginas'; pero lo peor es que colecciono marcapáginas y tengo cienes y cienes 'de los de verdad'. Las fotos que salen borrosas, ¿para qué tirarlas?, nada, nada..., ahí se quedan con las otras haciendo bulto. El último libro de Tabucci que te has comprado todo emocionado y que es una bazofia y no te acabarás nunca..., ¡hala! ¡a la mesilla!, ¡vaya! ¡una caja de condones!, están caducados... bueno, adornan. Trescientos kilos de jaboncitos de los hoteles por donde paso, céntimos de euro huérfanos, unos tikets del super y dos etiquetas de las últimas camisas que me compré de autorregalo de cumpleaños. ¡Y eso sólo en un cajón!. A ver en el otro: unos plastiquitos que llevaban las susodichas camisas en las solapas, pilas usadas (nunca tengo tiempo para llevarlas a reciclar), un diskman (por Dios, ¡si tengo ipod y ya no uso esto!) con su correspondiente adaptador de corriente, otro libro (¡vaya! ¡olvidaba que lo tenía aquí! pues tengo que acabarlo...), tres CD's y una memoria USB que a saber qué contiene, una bombilla de repuesto para la lampara y tres mecheros (uno no funciona)
Una vez al año, hago limpieza general de este tipo de 'recuerditos' y lo podeis creer o no, me cuesta bastante deshacerme de según qué cosas. Tardo casi todo el día en clasificar todo en distintas bolsas para los contenedores y normalmente tengo que bajarlas en dos tandas.
A veces veo esas casas de revista, tipo loft con cuatro cosas muy bien puestas y me digo... "así pondré mi piso". Pero luego, lo encuentro frío y vacío, no puedo evitarlo, compro muebles en ikea, en rastros, lo que sea con tal de llenar huecos. Al final mi piso se acaba pareciendo al bazar de la Charito y vuelta a empezar.
Quizás mi mente también sea así, y vaya acumulando basura (basura que me dicen, que leo, que veo, que pienso) y una vez al año debería deshacerme de todo lo que sobra.
Pero el problema es que si le tengo apego a las cosas materiales aunque sean inútiles, imaginad el apego que le tengo a mis propios pensamientos y vivencias.
Deberíamos nacer de serie con botón de reset incorporado, más que nada para librarse de lo superfluo y volver a valorar lo que de verdad importa.
Y yo sigo la tradición familiar y acumulo trastos y chorradas:
tickets de metro/avión, etc... ya usados: ¡a la mesilla de noche!; que me digo a mí mismo: 'de marcapáginas'; pero lo peor es que colecciono marcapáginas y tengo cienes y cienes 'de los de verdad'. Las fotos que salen borrosas, ¿para qué tirarlas?, nada, nada..., ahí se quedan con las otras haciendo bulto. El último libro de Tabucci que te has comprado todo emocionado y que es una bazofia y no te acabarás nunca..., ¡hala! ¡a la mesilla!, ¡vaya! ¡una caja de condones!, están caducados... bueno, adornan. Trescientos kilos de jaboncitos de los hoteles por donde paso, céntimos de euro huérfanos, unos tikets del super y dos etiquetas de las últimas camisas que me compré de autorregalo de cumpleaños. ¡Y eso sólo en un cajón!. A ver en el otro: unos plastiquitos que llevaban las susodichas camisas en las solapas, pilas usadas (nunca tengo tiempo para llevarlas a reciclar), un diskman (por Dios, ¡si tengo ipod y ya no uso esto!) con su correspondiente adaptador de corriente, otro libro (¡vaya! ¡olvidaba que lo tenía aquí! pues tengo que acabarlo...), tres CD's y una memoria USB que a saber qué contiene, una bombilla de repuesto para la lampara y tres mecheros (uno no funciona)
Una vez al año, hago limpieza general de este tipo de 'recuerditos' y lo podeis creer o no, me cuesta bastante deshacerme de según qué cosas. Tardo casi todo el día en clasificar todo en distintas bolsas para los contenedores y normalmente tengo que bajarlas en dos tandas.
A veces veo esas casas de revista, tipo loft con cuatro cosas muy bien puestas y me digo... "así pondré mi piso". Pero luego, lo encuentro frío y vacío, no puedo evitarlo, compro muebles en ikea, en rastros, lo que sea con tal de llenar huecos. Al final mi piso se acaba pareciendo al bazar de la Charito y vuelta a empezar.
Quizás mi mente también sea así, y vaya acumulando basura (basura que me dicen, que leo, que veo, que pienso) y una vez al año debería deshacerme de todo lo que sobra.
Pero el problema es que si le tengo apego a las cosas materiales aunque sean inútiles, imaginad el apego que le tengo a mis propios pensamientos y vivencias.
Deberíamos nacer de serie con botón de reset incorporado, más que nada para librarse de lo superfluo y volver a valorar lo que de verdad importa.
perpetuum mobile
La vida es un ir y venir en círculos, siempre piensas que avanzas pero probablemente ya hayas pasado por el mismo punto varias veces.
Y en el momento en que cobras conciencia de que estás sumido en un perpetuo dejà vu, sobreviene el mareo.
Porque dar vueltas, en movimiento continuo, marea.
Y en el momento en que cobras conciencia de que estás sumido en un perpetuo dejà vu, sobreviene el mareo.
Porque dar vueltas, en movimiento continuo, marea.
¿por qué es tan dificil decírselo a los amigos?
Todos tenemos miedo de gustar y no poder corresponder. Es algo más complicado que simplemente el pudor de tener que rechazar a quien nos entra y no nos gusta.
Cuando a mí una compañera de trabajo me guiña el ojo, me dice lo guapo que estoy hoy o lo buen partido que le parezco.... uf... huyo y la evito. Y conste que no soy nada soberbio ni creído.
Nuestros amigos tienen un concepto de nosotros y al decirles que nos gustan los hombres, piensan automáticamente que nos gustan TODOS los hombres, o por lo menos, que todos pueden ser objeto de nuestro deseo en un momento (o número de copas) dado.
He leído por ahí que es muy común que nos enamoremos de algún amigo, es lógico, si es amigo nuestro, le queremos, nos quiere, y si además está bueno... 2+2
Mi mejor amigo se llama Rubén. Yo lo sé todo de él, le conozco mejor y creo que le quiero más que a cualquiera de mis hermanos, a él le he elegido yo, me he currdo su amistad y a mis hermanos ni los he elegido y lo han tenido más fácil.
Yo soy de naturaleza arisca con los extraños y cariñosa con los muy allegados, y con Rubén, claro está, soy muy cariñoso.
Nunca me ha gustado Rubén, ni lo más mínimo. Supongo que no soy un gay al uso, pero aunque él es muy guapo, a mí lo que se dice poner, no me pone nada; es que me lo imagino... y ... ag! sería como con mi hermano... vamos ¡que no!
Sin embargo mucho me temo, que dijese lo que dijese, Rubén no lo vería así si supiese que soy gay. Seguramente le daría algo de corte imaginar escenas del pasado: durmiendo juntos, jugando en la piscina, hablando de sexo... supongo que se violentaría.
Es por eso que espero a decírselo si algún día tengo novio, así me será más fácil. Supongo que al verme enganchado por alguien no se sentirá 'atacable' y al mismo tiempo verá que es muy distinto a él y nuestra amistad como más 'familiar'. No sé si hago bien pero es la única forma que se me ocurre de no pasarlo mal ni él ni yo.
Al paso que vamos, creo que voy a salir del armario con Rubén en mi testamento.
Y ahora... un karaoke :)
Cuando a mí una compañera de trabajo me guiña el ojo, me dice lo guapo que estoy hoy o lo buen partido que le parezco.... uf... huyo y la evito. Y conste que no soy nada soberbio ni creído.
Nuestros amigos tienen un concepto de nosotros y al decirles que nos gustan los hombres, piensan automáticamente que nos gustan TODOS los hombres, o por lo menos, que todos pueden ser objeto de nuestro deseo en un momento (o número de copas) dado.
He leído por ahí que es muy común que nos enamoremos de algún amigo, es lógico, si es amigo nuestro, le queremos, nos quiere, y si además está bueno... 2+2
Mi mejor amigo se llama Rubén. Yo lo sé todo de él, le conozco mejor y creo que le quiero más que a cualquiera de mis hermanos, a él le he elegido yo, me he currdo su amistad y a mis hermanos ni los he elegido y lo han tenido más fácil.
Yo soy de naturaleza arisca con los extraños y cariñosa con los muy allegados, y con Rubén, claro está, soy muy cariñoso.
Nunca me ha gustado Rubén, ni lo más mínimo. Supongo que no soy un gay al uso, pero aunque él es muy guapo, a mí lo que se dice poner, no me pone nada; es que me lo imagino... y ... ag! sería como con mi hermano... vamos ¡que no!
Sin embargo mucho me temo, que dijese lo que dijese, Rubén no lo vería así si supiese que soy gay. Seguramente le daría algo de corte imaginar escenas del pasado: durmiendo juntos, jugando en la piscina, hablando de sexo... supongo que se violentaría.
Es por eso que espero a decírselo si algún día tengo novio, así me será más fácil. Supongo que al verme enganchado por alguien no se sentirá 'atacable' y al mismo tiempo verá que es muy distinto a él y nuestra amistad como más 'familiar'. No sé si hago bien pero es la única forma que se me ocurre de no pasarlo mal ni él ni yo.
Al paso que vamos, creo que voy a salir del armario con Rubén en mi testamento.
Y ahora... un karaoke :)
ha llegado el momento
de compartir mi canción favorita del mundo mundial y musical.
Es para mí muy especial. Es tan... alegre a veces, melanólica otras... la interpretación que hago de ella depende en gran medida de mi estado de ánimo. No sé, es difícil de explicarlo pero siempre me alegra cuando lo necesito.
Tengo otra favorita de Quantz que se pelea con ésta por el número uno, pero todo el mundo la interpreta bastante rápido (algo más que un andante) y a mí sin embargo me gusta más lento y no encuentro una versión a mi gusto porque sólo me gusta como la toco yo. Fue con la obra que aprobé un examen y todos dijeron que me quedara redonda... en fin, eran otros tiempos.
Ésta no es una gran obra maestra, ni especialmente conocida para el gran público, pero es tan tan bonita, tan perfecta.
En el coche la llevo puesta, en el gym corro en la cinta con ella puesta, llego a casa y la pongo, me levanto y la pongo... y siempre le encuentro algo distinto.
Es posible que sea por escucharla tanto.
Es posible que sea porque fue el tema que hubiese tocado en mi examen de pase de grado cuando que lo dejé.
Será porque conozco todas sus notas, sus trinos, su dinámica, porque sé cuando hay que hacer el piano, cuando el forte, cuando el rituendo.
Será porque un chiquillo se acercó a mí y me dijo que que no lo dejase. Será porque me miró con aquellos ojos tiernos de tímido adolescente y me confesó que yo le caía bien, que se reía mucho en clase de coral con mis gracias y que si yo quisiese, él le adaptaría una segunda voz facilitada para que yo la puediese tocar aunque fuese un poquito con él.
Será porque sé que si hubiese dicho que sí se hubiese matado por componer una segunda voz y hubiese quedado perfecta.
Será porque cada vez que la oigo, y sea la versión que sea (aunque esta versión me gusta mucho)... sé que mi amiguito adolescente la tocaba mejor.
Es para mí muy especial. Es tan... alegre a veces, melanólica otras... la interpretación que hago de ella depende en gran medida de mi estado de ánimo. No sé, es difícil de explicarlo pero siempre me alegra cuando lo necesito.
Tengo otra favorita de Quantz que se pelea con ésta por el número uno, pero todo el mundo la interpreta bastante rápido (algo más que un andante) y a mí sin embargo me gusta más lento y no encuentro una versión a mi gusto porque sólo me gusta como la toco yo. Fue con la obra que aprobé un examen y todos dijeron que me quedara redonda... en fin, eran otros tiempos.
Ésta no es una gran obra maestra, ni especialmente conocida para el gran público, pero es tan tan bonita, tan perfecta.
En el coche la llevo puesta, en el gym corro en la cinta con ella puesta, llego a casa y la pongo, me levanto y la pongo... y siempre le encuentro algo distinto.
Es posible que sea por escucharla tanto.
Es posible que sea porque fue el tema que hubiese tocado en mi examen de pase de grado cuando que lo dejé.
Será porque conozco todas sus notas, sus trinos, su dinámica, porque sé cuando hay que hacer el piano, cuando el forte, cuando el rituendo.
Será porque un chiquillo se acercó a mí y me dijo que que no lo dejase. Será porque me miró con aquellos ojos tiernos de tímido adolescente y me confesó que yo le caía bien, que se reía mucho en clase de coral con mis gracias y que si yo quisiese, él le adaptaría una segunda voz facilitada para que yo la puediese tocar aunque fuese un poquito con él.
Será porque sé que si hubiese dicho que sí se hubiese matado por componer una segunda voz y hubiese quedado perfecta.
Será porque cada vez que la oigo, y sea la versión que sea (aunque esta versión me gusta mucho)... sé que mi amiguito adolescente la tocaba mejor.
Carlos
Carlos es un hidalgo de solar conocido castellano-leonés, crecido entre algodones, criado en los mejores colegios y por ende, licenciado con honores.
Hace poco que conozco a Carlos (desde que me vine de Madrid) pero sé que está solo.
Carlos bebe desde la Universidad, de eso hace ya unos 40 años.
Carlos es alcohólico porque está solo, y está solo porque es alcohólico.
Todo el mundo huye de Carlos: le huele el aliento a alcohol, habla a voces, cuenta chistes malos y lanza improperios a las chicas cuando pasan por delante nuestra.
Carlos, a veces, falta al respeto. Sin llegar a ser homófobo siempre tiene un chascarrillo o un chiste fácil sobre el asunto. Por cualquier cosa te llama maricón.
Carlos es gay pero él ignora/quiere ignorar que todos lo sabemos.
Todos pensamos que la raíz del problema de Carlos es la no aceptación de su homosexualidad ya desde la adolescencia. Carlos no hace más que hablar de sus 'novias' a quien nadie conoce y de hace ya muchos años.
Carlos sale solo y bebe solo. A veces he salido con él, pero no aguanto su ritmo. También a veces he llevado a Carlos a su casa semi-inconsciente y me ha ofrecido acostarme con él (así, como de coña). Yo le contesto: "Carlos... pero si podrías ser mi padre" y él se ríe.
Últimamente Carlos me supera, me cansa, no puedo soportarlo. Le tengo mucho aprecio, es más que lástima, es cariño; pero sin embargo... últimamente me agota y le doy esquinazo, como todos los demás.
Últimamente Carlos está más solo.
Y yo cada vez siento más pesar.
camino por una calle solitaria
la única que he conocido
no sé donde termina
pero es la que tengo y camino solo
recorro esta calle vacía
en el Bulevard de los Sueños Rotos
donde la ciudad duerme
y soy el único, y camino en solitario
camino en solitario
Mi sombra es la única que camina tras de mi
mi corazón frívolo es lo único que late
solamente deseo que alguien ahí fuera me descubra,
mientras tanto, camino en solitario
Descendiendo por la linea que me divide
en algún sitio de mi mente
en la frontera del abismo y donde camino en solitario
Lee entre líneas
lo que está jodido y todo lo que está de puta madre
comprueba mis constrantes vitales
para saber que estoy todavía vivo
y caminando en solitario
Hace poco que conozco a Carlos (desde que me vine de Madrid) pero sé que está solo.
Carlos bebe desde la Universidad, de eso hace ya unos 40 años.
Carlos es alcohólico porque está solo, y está solo porque es alcohólico.
Todo el mundo huye de Carlos: le huele el aliento a alcohol, habla a voces, cuenta chistes malos y lanza improperios a las chicas cuando pasan por delante nuestra.
Carlos, a veces, falta al respeto. Sin llegar a ser homófobo siempre tiene un chascarrillo o un chiste fácil sobre el asunto. Por cualquier cosa te llama maricón.
Carlos es gay pero él ignora/quiere ignorar que todos lo sabemos.
Todos pensamos que la raíz del problema de Carlos es la no aceptación de su homosexualidad ya desde la adolescencia. Carlos no hace más que hablar de sus 'novias' a quien nadie conoce y de hace ya muchos años.
Carlos sale solo y bebe solo. A veces he salido con él, pero no aguanto su ritmo. También a veces he llevado a Carlos a su casa semi-inconsciente y me ha ofrecido acostarme con él (así, como de coña). Yo le contesto: "Carlos... pero si podrías ser mi padre" y él se ríe.
Últimamente Carlos me supera, me cansa, no puedo soportarlo. Le tengo mucho aprecio, es más que lástima, es cariño; pero sin embargo... últimamente me agota y le doy esquinazo, como todos los demás.
Últimamente Carlos está más solo.
Y yo cada vez siento más pesar.
camino por una calle solitaria
la única que he conocido
no sé donde termina
pero es la que tengo y camino solo
recorro esta calle vacía
en el Bulevard de los Sueños Rotos
donde la ciudad duerme
y soy el único, y camino en solitario
camino en solitario
Mi sombra es la única que camina tras de mi
mi corazón frívolo es lo único que late
solamente deseo que alguien ahí fuera me descubra,
mientras tanto, camino en solitario
Descendiendo por la linea que me divide
en algún sitio de mi mente
en la frontera del abismo y donde camino en solitario
Lee entre líneas
lo que está jodido y todo lo que está de puta madre
comprueba mis constrantes vitales
para saber que estoy todavía vivo
y caminando en solitario
No te preocupes
con que, ¿esas tenemos?
piensas que has llegado hasta aqui con las manos vacías
pero no es cierto
es que no ves donde estás
y si no miras hacia atrás, nunca vas a averiguarlo
Porque piensas que has estado viviendo, haciendo esfuerzos inútiles
y esperando la llegada de buenos vientos para arrancar
sin embargo siempre te veo
buscando y cómo lo intentas con más fuerza
estando cada vez más cerca, sí, de la vida que estás soñando llevar
Simplemente sé que tu vida va a cambiar
puede que no hoy
pero un día de estos, pronto, estarás genial
Simplemente sé que tu vida va a cambiar
No tomes otro camino
piensa que la suerte está de tu lado
quiere vivir
no quieras morir
lucha en las horas bajas
disfruta de las altas
no te preocupes
repite conmigo: 'todos necesitamos a alguien'
sí, podemos ahogarnos
o puedes nadar
puedes dar un rodeo
o simplemente saltar
Así que, sigue recto
tus esfuerzos no son de por sí una pérdida de tiempo
busca y encuentra
no estás tan lejos de lo que has estado esperando y deseando tanto tiempo
Porque piensas que has estado viviendo, haciendo esfuerzos inútiles
y esperando la llegada de buenos vientos para arrancar
sin embargo siempre te veo buscando y cómo lo intentas un poco más fuerte
estando cada vez más cerca, sí, de la vida que estás soñando
Yo simplemente sé que tu vida va a cambiar
repite conmigo:
'absolutamente todos necesitamos a alguien'
el chico tímido
En los vestuarios de mi gimnasio hay tres zonas: la zona cercana a los espejos, la cercana a las duchas y una tercera zona, escondida tras unas taquillas, algo apartada (aunque no oculta) de las miradas del resto, más... íntima.
Nadie se viste allí, es incómodo, lejana de las duchas y no tiene taquilla. Bueno, nadie no; siempre se pone un chico. Parece tímido, irá en los primeros cursos de la Universidad. Es bastante alto, algo fofo y cara redonda con marcas de acné.
Puede que le dé corte que le vean desnudo, o vestirse, o desvestirse, o... puede simplemente que le guste estar allí. El caso es que, en contraste con aquellos que salen de las duchas muy derechos y espigados, pingando, toalla en mano (que para que cojones la llevarán entonces) y andares chulescos, el chico tímido pasa totalmente desapercibido.
No para mí.
Yo lo veo los dos días a la semana que va, y sin querer ni conocerle, ¡oye! me cae bien, me inspira cierta ternura.
Va a ser porque cuando yo empecé a ir al gimnasio... también solía vestirme allí.
Érase una vez un niño que
tuvo un accidente de coche y no pudo venir al cole
pero cuando finalmente volvió
su pelo se había vuelto de un blanco brillante
Decía que era por causa de
que el coche hubiese tenido tal golpe
Érase una vez una chica que
no quería ir a cambiarse con las otras en el vestuario
pero cuando finalmente la obligaron
vieron marcas de nacimiento por todo su cuerpo
Ella no lo podía explicar completamente
simplemente habían estado siempre ahí
Sin embargo, ambos, el niño y la chica estaban contentos
porque había un niño que lo pasaba peor
Porque érase una vez un niño cuyos padres
le hacían volver directamente a casa despues del cole
y cuando iban a la iglesia
entraban en estado de shock y se revolcaban agitándose por el suelo
Él no lo podía explicar completamente
simplemente ellos siempre iban allí.
Nadie se viste allí, es incómodo, lejana de las duchas y no tiene taquilla. Bueno, nadie no; siempre se pone un chico. Parece tímido, irá en los primeros cursos de la Universidad. Es bastante alto, algo fofo y cara redonda con marcas de acné.
Puede que le dé corte que le vean desnudo, o vestirse, o desvestirse, o... puede simplemente que le guste estar allí. El caso es que, en contraste con aquellos que salen de las duchas muy derechos y espigados, pingando, toalla en mano (que para que cojones la llevarán entonces) y andares chulescos, el chico tímido pasa totalmente desapercibido.
No para mí.
Yo lo veo los dos días a la semana que va, y sin querer ni conocerle, ¡oye! me cae bien, me inspira cierta ternura.
Va a ser porque cuando yo empecé a ir al gimnasio... también solía vestirme allí.
Érase una vez un niño que
tuvo un accidente de coche y no pudo venir al cole
pero cuando finalmente volvió
su pelo se había vuelto de un blanco brillante
Decía que era por causa de
que el coche hubiese tenido tal golpe
Érase una vez una chica que
no quería ir a cambiarse con las otras en el vestuario
pero cuando finalmente la obligaron
vieron marcas de nacimiento por todo su cuerpo
Ella no lo podía explicar completamente
simplemente habían estado siempre ahí
Sin embargo, ambos, el niño y la chica estaban contentos
porque había un niño que lo pasaba peor
Porque érase una vez un niño cuyos padres
le hacían volver directamente a casa despues del cole
y cuando iban a la iglesia
entraban en estado de shock y se revolcaban agitándose por el suelo
Él no lo podía explicar completamente
simplemente ellos siempre iban allí.
inteligencia emocional
Grandes almacenes, dos amigas (entre ellas) y yo comprando ropa (ellas); una está cañón (Mª José) y la otra, su mejor amiga (Gemma), es bastante, bastante obesa.
(MJ) - Creo que me hace gorda - (se refiere a un pantalón blanco que se está probando ante el espejo)
(G) - ¡que va!
(La verdad: ¡que bien le sienta la ropa a la jodía!)
(yo) - ni de coña, cómpratelo
(MJ mirándose el culo blanco en el espejo) - ¿No le notas nada a Gemma? Está más delgada
(yo) - Sí, es cierto. ¿Qué estás haciendo?
(G Sonrojada) - Voy al Nature House. ¿De verdad se me nota?
(yo) - Sí, un huevo
(G) - Menos mal, porque paso un hambre...
(MJ) - Pues hija ten cuidado de no pasarte que te puedes quedar anoréxica.
(Gemma y yo flipados, sobre todo yo)
(yo) - No digas burradas. - y girándome hacia Gemma - Tú sigue, no le hagas caso. Dentro de poco vendremos a probarnos ropa aquí tú y yo.
(MJ) - ¡Joder tío como te pasas!. ¿Tú quieres que se quede en los huesos? Pero ¡mírala!
(Yo ya al borde de liarme a hostias, ¿Pero qué querrá que le mire la tía jodía?)
(MJ) - Lo que hay que hacer es comer de todo, pero poco
(Tócate los huevos la consejitos. Imbécil de los cojones. Estará buena pero qué mal me cae la hija de puta. Gemma a todo esto pasando perchas como distraída)
(yo, con tono de mala hostia) - Mira tía, yo me largo para casa que tengo cosas que hacer.
(G) - Me voy contigo
(MJ) - Vale, vámonos. Mira, me lo voy a llevar (el pantalón), malo será que no pierda un par de quilitos antes de mayo. ¿Tú puedes pasarme la dieta esa del Nature House?
Creo que no hay que tener mucha inteligencia de ésta para reconocer a una analfabeta emocional.
Hoy va a ser el día en que te van a devolver el insulto.
Tú ya deberías haberte dado cuenta, de algún modo, de lo que debes hacer.
No creo que nadie sienta por ti lo que ahora siento yo.
Una y otra vez corrió el rumor de que el fuego en tu corazón se apagó.
Estoy seguro que ya lo has escuchado todo pero realmente nunca tuviste dudas.
No creo que nadie sienta por ti lo que ahora siento yo.
Y todos los caminos que tenemos que caminar son sinuosos.
Y todas las luces que nos guían son cegadoras.
Hay muchas cosas que me gustaría decirte pero no sé cómo hacerlo.
Porque quizás tú vas a ser quien me salve.
Y después de todo tú eres mi maravilloso apoyo.
Hoy iba a ser el día, sin embargo nunca te devolverán el insulto.
Tú de alguna manera ya deberías haberte dado cuenta de lo que no debes hacer.
(MJ) - Creo que me hace gorda - (se refiere a un pantalón blanco que se está probando ante el espejo)
(G) - ¡que va!
(La verdad: ¡que bien le sienta la ropa a la jodía!)
(yo) - ni de coña, cómpratelo
(MJ mirándose el culo blanco en el espejo) - ¿No le notas nada a Gemma? Está más delgada
(yo) - Sí, es cierto. ¿Qué estás haciendo?
(G Sonrojada) - Voy al Nature House. ¿De verdad se me nota?
(yo) - Sí, un huevo
(G) - Menos mal, porque paso un hambre...
(MJ) - Pues hija ten cuidado de no pasarte que te puedes quedar anoréxica.
(Gemma y yo flipados, sobre todo yo)
(yo) - No digas burradas. - y girándome hacia Gemma - Tú sigue, no le hagas caso. Dentro de poco vendremos a probarnos ropa aquí tú y yo.
(MJ) - ¡Joder tío como te pasas!. ¿Tú quieres que se quede en los huesos? Pero ¡mírala!
(Yo ya al borde de liarme a hostias, ¿Pero qué querrá que le mire la tía jodía?)
(MJ) - Lo que hay que hacer es comer de todo, pero poco
(Tócate los huevos la consejitos. Imbécil de los cojones. Estará buena pero qué mal me cae la hija de puta. Gemma a todo esto pasando perchas como distraída)
(yo, con tono de mala hostia) - Mira tía, yo me largo para casa que tengo cosas que hacer.
(G) - Me voy contigo
(MJ) - Vale, vámonos. Mira, me lo voy a llevar (el pantalón), malo será que no pierda un par de quilitos antes de mayo. ¿Tú puedes pasarme la dieta esa del Nature House?
Creo que no hay que tener mucha inteligencia de ésta para reconocer a una analfabeta emocional.
Hoy va a ser el día en que te van a devolver el insulto.
Tú ya deberías haberte dado cuenta, de algún modo, de lo que debes hacer.
No creo que nadie sienta por ti lo que ahora siento yo.
Una y otra vez corrió el rumor de que el fuego en tu corazón se apagó.
Estoy seguro que ya lo has escuchado todo pero realmente nunca tuviste dudas.
No creo que nadie sienta por ti lo que ahora siento yo.
Y todos los caminos que tenemos que caminar son sinuosos.
Y todas las luces que nos guían son cegadoras.
Hay muchas cosas que me gustaría decirte pero no sé cómo hacerlo.
Porque quizás tú vas a ser quien me salve.
Y después de todo tú eres mi maravilloso apoyo.
Hoy iba a ser el día, sin embargo nunca te devolverán el insulto.
Tú de alguna manera ya deberías haberte dado cuenta de lo que no debes hacer.
Una ¿nueva? vida
Y aquí estoy, he conseguido un buen trabajo, no tan bueno como el anterior, pero vivo desahogadamente, estoy bien de salud, y he escrito un blog que me ha servido para aclararme y calmarme un poco.
En mi entorno todos piensan que soy hetero aunque supongo que sospechan pues de vez en cuando lanzo alguna indirecta. Es curioso como la gente ve lo que quiere ver, si alguien sospechase que estás casado aunque no lleves anillo seguro que te preguntaban 'oye, ¿tú estás casado?'.
Lo curioso es que ahora me da igual, estoy en una fase ya de aceptación e indiferencia y poco a poco, paso a paso, me importa menos mi orientación sexual y más el resto de las circunstancias que rodean mi vida.
Y espero cambiar, a mi ritmo, aunque sea a paso de procesión, observando mi entorno, observándome a mi, porque como citó gesualdo en su blog, no sirve de nada cambiar de lugar sin cambiar de costumbres.
Seguro que pensais que soy gilipollas... bueno, seguramente sí. Pero yo, una vez releido todo, creo que merezco volver a empezar, poco a poco. Creo que he aprendido de mis errores, creo que merezco ser feliz. En el fondo no soy mal tipo, es que no he tenido una vida fácil y estaba/estoy algo confundido.
Comencé este blog el mes pasado con intención de escribir aquello de mi vida que no podía contarle a quien me rodea, aunque no la leyese nadie, y ahora tendré que replantearme qué hacer con él.
Comencé preguntándome dónde se meten los gays a los treinta años. Comentó dulce-galbana que cuando lo averiguase lo contase.
Creo que ya lo sé.
A los gays a partir de los treinta años no se nos ve, porque o bien no tenemos la necesidad de que se nos vea, o porque pertenecemos a una generación (la última, espero) que ha tenido que esconderse y así seguimos, pero estamos ahí.
Somos el psicólogo que te ayudará en el hospital cuando lo necesites, somos el tío que pedalea hasta la extenuación por ganarle por mano el órdago a su cuerpo, somos el que abanderado por la honestidad trata de solucionar sus errores pasados e integrar dos familias en una, somos el que vive con naturalidad su homosexualidad en una capital de provincia, somos el buen chico, solitario que sueña con ser sólo él en una vida normal, somos todos y somos 'todo', somos individuos y somos sociedad, estamos en todos lados: en los hospitales, en los colegios, en las obras, barriendo las calles, despachando en las tiendas. Estamos en la calle y estamos en casa, a las tantas, ilumnados por la pantalla del ordenador escribiendo posts, chateando y descubriendo el mundo. Y es que estamos en este mundo y sobre todo, estamos aqui siendo los tipos más negativos, depresivos, maravillosos y optimistas. Y nunca veremos a nadie tan "todo" como somos nosotros a veces.
Un beso muy fuerte para todos y gracias.
Puedo ser un gilipollas de la peor calaña
me puedo rebajar como si estuviese pasando de moda
puedo ser el niño más malcriado
y nunca habrás visto a nadie
tan negativo como soy yo a veces
vosotros veis el todo
vosotros veis las partes
veis mi luz
y os gusta mi oscuridad
descubrís todo
de lo que yo me avergüenzo
no hay nada con lo que no esteis relacionados
y estais todavía aquí.
Soy el tipo más sabio que hayas conocido
y el alma más generosa con la que hayas conectado
tengo el corazón más valiente que hayas visto nunca
y nunca encontrarás a otro
tan positivo como soy yo a veces
vosotros veis el todo
vosotros veis las partes
veis mi luz
y os gusta mi oscuridad
descubrís todo
de lo que yo me avergüenzo
no hay nada con lo que no esteis relacionados
y estais todavía aquí.
Culpo a todos los demás menos a mí
mi agresividad pasiva puede ser devastadora
soy el tipo más maravilloso que hayas conocido
y nunca conociste a nadie tan... 'todo' como yo
Mi desafío, persiste y habla más alto que lo que sé
Mi desafío, te gusta, no importan mis altibajos
vosotros veis el todo
vosotros veis las partes
veis mi luz
y os gusta mi oscuridad
adivinais todo
de lo que yo me avergüenzo
no hay nada con lo que no esteis relacionados
y estais todavía aquí.
En mi entorno todos piensan que soy hetero aunque supongo que sospechan pues de vez en cuando lanzo alguna indirecta. Es curioso como la gente ve lo que quiere ver, si alguien sospechase que estás casado aunque no lleves anillo seguro que te preguntaban 'oye, ¿tú estás casado?'.
Lo curioso es que ahora me da igual, estoy en una fase ya de aceptación e indiferencia y poco a poco, paso a paso, me importa menos mi orientación sexual y más el resto de las circunstancias que rodean mi vida.
Y espero cambiar, a mi ritmo, aunque sea a paso de procesión, observando mi entorno, observándome a mi, porque como citó gesualdo en su blog, no sirve de nada cambiar de lugar sin cambiar de costumbres.
Seguro que pensais que soy gilipollas... bueno, seguramente sí. Pero yo, una vez releido todo, creo que merezco volver a empezar, poco a poco. Creo que he aprendido de mis errores, creo que merezco ser feliz. En el fondo no soy mal tipo, es que no he tenido una vida fácil y estaba/estoy algo confundido.
Comencé este blog el mes pasado con intención de escribir aquello de mi vida que no podía contarle a quien me rodea, aunque no la leyese nadie, y ahora tendré que replantearme qué hacer con él.
Comencé preguntándome dónde se meten los gays a los treinta años. Comentó dulce-galbana que cuando lo averiguase lo contase.
Creo que ya lo sé.
A los gays a partir de los treinta años no se nos ve, porque o bien no tenemos la necesidad de que se nos vea, o porque pertenecemos a una generación (la última, espero) que ha tenido que esconderse y así seguimos, pero estamos ahí.
Somos el psicólogo que te ayudará en el hospital cuando lo necesites, somos el tío que pedalea hasta la extenuación por ganarle por mano el órdago a su cuerpo, somos el que abanderado por la honestidad trata de solucionar sus errores pasados e integrar dos familias en una, somos el que vive con naturalidad su homosexualidad en una capital de provincia, somos el buen chico, solitario que sueña con ser sólo él en una vida normal, somos todos y somos 'todo', somos individuos y somos sociedad, estamos en todos lados: en los hospitales, en los colegios, en las obras, barriendo las calles, despachando en las tiendas. Estamos en la calle y estamos en casa, a las tantas, ilumnados por la pantalla del ordenador escribiendo posts, chateando y descubriendo el mundo. Y es que estamos en este mundo y sobre todo, estamos aqui siendo los tipos más negativos, depresivos, maravillosos y optimistas. Y nunca veremos a nadie tan "todo" como somos nosotros a veces.
Un beso muy fuerte para todos y gracias.
Puedo ser un gilipollas de la peor calaña
me puedo rebajar como si estuviese pasando de moda
puedo ser el niño más malcriado
y nunca habrás visto a nadie
tan negativo como soy yo a veces
vosotros veis el todo
vosotros veis las partes
veis mi luz
y os gusta mi oscuridad
descubrís todo
de lo que yo me avergüenzo
no hay nada con lo que no esteis relacionados
y estais todavía aquí.
Soy el tipo más sabio que hayas conocido
y el alma más generosa con la que hayas conectado
tengo el corazón más valiente que hayas visto nunca
y nunca encontrarás a otro
tan positivo como soy yo a veces
vosotros veis el todo
vosotros veis las partes
veis mi luz
y os gusta mi oscuridad
descubrís todo
de lo que yo me avergüenzo
no hay nada con lo que no esteis relacionados
y estais todavía aquí.
Culpo a todos los demás menos a mí
mi agresividad pasiva puede ser devastadora
soy el tipo más maravilloso que hayas conocido
y nunca conociste a nadie tan... 'todo' como yo
Mi desafío, persiste y habla más alto que lo que sé
Mi desafío, te gusta, no importan mis altibajos
vosotros veis el todo
vosotros veis las partes
veis mi luz
y os gusta mi oscuridad
adivinais todo
de lo que yo me avergüenzo
no hay nada con lo que no esteis relacionados
y estais todavía aquí.
tempus fugit
Me despertó mi madre bastante alterada.
Entre sus palabras de premura oí el alboroto que se producía en la escalera. Cuando salí al rellano, vi a mi vecina gritando desconsoladamente. "tú que has estudiado, ven y ayuda a mi marido". La pobre mujer estaba paralizada.
Cuando llegué a la habitación de mi vecina, vi a su marido tendido en cama, boca arriba, gris... muerto.
No había ya nada que hacer.
Ante la insistencia de mi vecina histérica de que hiciese algo, comencé a practicarle un amago de masaje cardíaco. Entonces ella calló. Los vecinos fueron agolpándose alrededor de la cama. Miré hacia ellos, y supe que ya no había marcha atrás, así que comencé a practicarle el boca a boca.
Es curioso, yo era consciente de que le estaba haciendo el boca a boca a un anciano fallecido, y sin embargo no sentí nada, ni asco, ni miedo,... nada. Supongo que en esos momentos no estás para razonar.
Al cabo de media hora de estar intentando reanimarlo llegó la farmacéutica de la esquina y certificó que estaba muerto. Entonces me detuve. Y nada más parar de mover los brazos e insuflar aire, mi vecina comenzó a gritar otra vez.
Los vecinos la acompañaron fuera de la habitación y yo me quedé a solas con él. Me inspiraba ternura, le junté los brazos en el pecho, lo arropé con la manta de la cama y le revolví el cabello con la mano como le haría a un niño travieso.
Entró mi madre y nos fuimos juntos a casa. Sólo comentó "se ha ido como vivió, tranquilo".
El tiempo se escapa entre los dedos y yo no quiero vivir tranquilo, quiero adrenalina.
Entre sus palabras de premura oí el alboroto que se producía en la escalera. Cuando salí al rellano, vi a mi vecina gritando desconsoladamente. "tú que has estudiado, ven y ayuda a mi marido". La pobre mujer estaba paralizada.
Cuando llegué a la habitación de mi vecina, vi a su marido tendido en cama, boca arriba, gris... muerto.
No había ya nada que hacer.
Ante la insistencia de mi vecina histérica de que hiciese algo, comencé a practicarle un amago de masaje cardíaco. Entonces ella calló. Los vecinos fueron agolpándose alrededor de la cama. Miré hacia ellos, y supe que ya no había marcha atrás, así que comencé a practicarle el boca a boca.
Es curioso, yo era consciente de que le estaba haciendo el boca a boca a un anciano fallecido, y sin embargo no sentí nada, ni asco, ni miedo,... nada. Supongo que en esos momentos no estás para razonar.
Al cabo de media hora de estar intentando reanimarlo llegó la farmacéutica de la esquina y certificó que estaba muerto. Entonces me detuve. Y nada más parar de mover los brazos e insuflar aire, mi vecina comenzó a gritar otra vez.
Los vecinos la acompañaron fuera de la habitación y yo me quedé a solas con él. Me inspiraba ternura, le junté los brazos en el pecho, lo arropé con la manta de la cama y le revolví el cabello con la mano como le haría a un niño travieso.
Entró mi madre y nos fuimos juntos a casa. Sólo comentó "se ha ido como vivió, tranquilo".
El tiempo se escapa entre los dedos y yo no quiero vivir tranquilo, quiero adrenalina.
la partida
Y yo que la había cagado, que me había pasado por el forro de los cojones todo lo que había intentado seguir desde pequeño, decidí que por lo menos, uno de los mandamientos iba a cumplirlo. Un trato es un trato.
Así que logré que me despidieran de mi trabajo, me despedí de mi vida en Madrid, hice las maletas y me fui muy lejos.
He vuelto a ver a Joaquín cuando vuelvo a Madrid, feliz, por la calle, tiene novio, un día incluso les vi de la mano. ¡Quién lo diría! Me alegro mucho por él. Ha encontrado quien ha conseguido lo que yo no supe. No hemos vuelto a hablar, nos hemos mirado al pasar, no está tan guapo como antes y ha engordado, pero sigue teniendo esa mirada que me enamoraría otra vez.
Ya no le quiero realmente, y, como he leído (en un blog) que había escrito Fallaci: "...del mismo modo que no se puede amar a un muerto eternamente, no se puede amar eternamente a quien no nos ama"
Quizás no te traté
tan bien como debería haberlo hecho
quizás no te quise
tan a menudo como debería haberlo hecho
los detalles que debería haber dicho y hecho
y que simplemente no me tomé la molestia
Tú estuviste siempre en mi mente
Dime que tu amor no ha muerto
dame una oportunidad
para hacerte feliz (o resarcirte)
Quizás no te abracé
en todos esos momentos de soledad
y me parece que nunca te dije
Lo feliz que estaba de que fueses mío
Si te hice sentir que no eras lo más importante
lo siento, estaba ciego
Tú siempre estuviste en mi mente
Así que logré que me despidieran de mi trabajo, me despedí de mi vida en Madrid, hice las maletas y me fui muy lejos.
He vuelto a ver a Joaquín cuando vuelvo a Madrid, feliz, por la calle, tiene novio, un día incluso les vi de la mano. ¡Quién lo diría! Me alegro mucho por él. Ha encontrado quien ha conseguido lo que yo no supe. No hemos vuelto a hablar, nos hemos mirado al pasar, no está tan guapo como antes y ha engordado, pero sigue teniendo esa mirada que me enamoraría otra vez.
Ya no le quiero realmente, y, como he leído (en un blog) que había escrito Fallaci: "...del mismo modo que no se puede amar a un muerto eternamente, no se puede amar eternamente a quien no nos ama"
Quizás no te traté
tan bien como debería haberlo hecho
quizás no te quise
tan a menudo como debería haberlo hecho
los detalles que debería haber dicho y hecho
y que simplemente no me tomé la molestia
Tú estuviste siempre en mi mente
Dime que tu amor no ha muerto
dame una oportunidad
para hacerte feliz (o resarcirte)
Quizás no te abracé
en todos esos momentos de soledad
y me parece que nunca te dije
Lo feliz que estaba de que fueses mío
Si te hice sentir que no eras lo más importante
lo siento, estaba ciego
Tú siempre estuviste en mi mente
Joaquín (final)
Sería largo relatar todo lo cruel que fui con Joaquín. Comenzamos a movernos en una espiral de reproches que se hundía más y más cada día.
Empecé a fumar, a beber, a salir. Le decía que viniese conmigo (no salía por hacerle daño si no para que me acompañase y 'recuperarlo') pero él se quedaba en casa triste, y a mi me daba igual.
Yo nunca le fui infiel. Realmente le quería y soy muy leal.
Le dije que estaba endiosado, que no me quería a mí si no al paciente, que estaba harto de ser 'el colega', que me aburría, que...
Supe que me había pasado. Él comenzó a llorar y me dijo: vete o quédate, hazme lo que quieras, pero no se lo digas a nadie.
Entonces pensé que nunca iba a reaccionar, que nunca seríamos una pareja normal y me fui.
Pasó un mes. Durante ese tiempo me divertí, intenté recuperar el tiempo perdido, pero era un tiempo vacío, le echaba de menos, le quería.
Cuando luchas por librarte de la vergüenza social pasas por diferentes fases, la anterior a la aceptación y el conocimiento de uno mismo es la ira, y yo estaba en esa fase. Lo peor es que yo lo sabía. Lo había estudiado. Sabía cual era el camino, o creía saberlo, pero me pasé de listo. Pensé entonces si era tan, tan importante para mí todo aquello que yo le echaba en cara a Joaquín, y realmente no lo era, lo importante es evolucionar, no importa lo rápido o lento que se haga, y yo esta hambriento de algo que me había negado 30 años.
Un día le llamé por teléfono y quedamos en un bar. Estaba genial, guapísimo y alegre. Le pedí perdón y me perdonó, le dije que estaba arrepentido, que le quería, que por favor volviésemos atrás, que sabría ser paciente, que...
Pero él me dijo que no (y no le culpo)
Entonces, allí mismo le lancé el ultimatum: "si eres capaz de mirarme a los ojos y decirme que ya no me quieres, me iré de Madrid y no volveré a verte, te dejaré en paz"
Y me miró a los ojos, y me dijo "hace tiempo que ya no te quiero"
Por todos los años que te conozco nene
no puedo imaginarme la razón por la que
ultimamente has estado tan distante conmigo
y no me lo has dicho
si es un problema que podamos solucionar
por qué ahora me das la espalda
e incluso no quieres hablar conmigo
dime
vale, sé que que volví tarde otra vez
te preocupaste y la cena acabó en la basura
pero ¿por qué estás llevando esto tan lejos?
quiero saberlo
Estoy cansado de estos juegos estúpidos
no creo que yo sea el único culpable aquí
y no soy yo el que se ha puesto a dar portazos
fue cuando tu te giraste y me dijiste:
No me importa cariño, quien tiene razón o quien está equivocado
simplemente ya no te quiero
La lluvia cae al otro lado de mi ventana
¿Por qué ahora te has ido?, fue mi culpa, lo siento
Me siento un imbécil por haberte dejado tirado
Ahora es demasiado tarde para dar marcha atrás
Siento la lágrimas que derramaste por mí
Me parece que esta vez es un adios real
y lo dejaste claro cuando me dijiste:
simplemente ya no te quiero
Sé que he cometido unos pocos errores
pero nunca pensé que las cosas acabarían así
porque me falta algo ahora que te has ido
lo veo ahora tan claro!
Yo en la puerta dándote excusas y tú tenso
pero al verte apartar la mirada
pude ver una lágrima rodando por tu mejilla
fue entonces que te giraste y me dijiste
No me importa cariño, quien tiene razón o quien está equivocado
simplemente ya no te quiero.
No digas esas palabras, es muy cruel
volvieron mi mundo completamente del revés
me cogiste totalmente desprevenido
la noche que me dijiste
simplemente ya no te quiero.
Empecé a fumar, a beber, a salir. Le decía que viniese conmigo (no salía por hacerle daño si no para que me acompañase y 'recuperarlo') pero él se quedaba en casa triste, y a mi me daba igual.
Yo nunca le fui infiel. Realmente le quería y soy muy leal.
Le dije que estaba endiosado, que no me quería a mí si no al paciente, que estaba harto de ser 'el colega', que me aburría, que...
Supe que me había pasado. Él comenzó a llorar y me dijo: vete o quédate, hazme lo que quieras, pero no se lo digas a nadie.
Entonces pensé que nunca iba a reaccionar, que nunca seríamos una pareja normal y me fui.
Pasó un mes. Durante ese tiempo me divertí, intenté recuperar el tiempo perdido, pero era un tiempo vacío, le echaba de menos, le quería.
Cuando luchas por librarte de la vergüenza social pasas por diferentes fases, la anterior a la aceptación y el conocimiento de uno mismo es la ira, y yo estaba en esa fase. Lo peor es que yo lo sabía. Lo había estudiado. Sabía cual era el camino, o creía saberlo, pero me pasé de listo. Pensé entonces si era tan, tan importante para mí todo aquello que yo le echaba en cara a Joaquín, y realmente no lo era, lo importante es evolucionar, no importa lo rápido o lento que se haga, y yo esta hambriento de algo que me había negado 30 años.
Un día le llamé por teléfono y quedamos en un bar. Estaba genial, guapísimo y alegre. Le pedí perdón y me perdonó, le dije que estaba arrepentido, que le quería, que por favor volviésemos atrás, que sabría ser paciente, que...
Pero él me dijo que no (y no le culpo)
Entonces, allí mismo le lancé el ultimatum: "si eres capaz de mirarme a los ojos y decirme que ya no me quieres, me iré de Madrid y no volveré a verte, te dejaré en paz"
Y me miró a los ojos, y me dijo "hace tiempo que ya no te quiero"
Por todos los años que te conozco nene
no puedo imaginarme la razón por la que
ultimamente has estado tan distante conmigo
y no me lo has dicho
si es un problema que podamos solucionar
por qué ahora me das la espalda
e incluso no quieres hablar conmigo
dime
vale, sé que que volví tarde otra vez
te preocupaste y la cena acabó en la basura
pero ¿por qué estás llevando esto tan lejos?
quiero saberlo
Estoy cansado de estos juegos estúpidos
no creo que yo sea el único culpable aquí
y no soy yo el que se ha puesto a dar portazos
fue cuando tu te giraste y me dijiste:
No me importa cariño, quien tiene razón o quien está equivocado
simplemente ya no te quiero
La lluvia cae al otro lado de mi ventana
¿Por qué ahora te has ido?, fue mi culpa, lo siento
Me siento un imbécil por haberte dejado tirado
Ahora es demasiado tarde para dar marcha atrás
Siento la lágrimas que derramaste por mí
Me parece que esta vez es un adios real
y lo dejaste claro cuando me dijiste:
simplemente ya no te quiero
Sé que he cometido unos pocos errores
pero nunca pensé que las cosas acabarían así
porque me falta algo ahora que te has ido
lo veo ahora tan claro!
Yo en la puerta dándote excusas y tú tenso
pero al verte apartar la mirada
pude ver una lágrima rodando por tu mejilla
fue entonces que te giraste y me dijiste
No me importa cariño, quien tiene razón o quien está equivocado
simplemente ya no te quiero.
No digas esas palabras, es muy cruel
volvieron mi mundo completamente del revés
me cogiste totalmente desprevenido
la noche que me dijiste
simplemente ya no te quiero.
Nuestros diez mandamientos
Mi familia era muy pobre. Al principio era pobre de necesidad, luego sólo pobre, y cuando yo entré en el instituto éramos de clase media.
Aunque mi padre leía y escribía con dificultad, nos educó a todos según unos principios éticos muy fuertes y basados en nuestros diez mandamientos familiares:
1. Nunca dejes que te pisen
2. Nunca esperes nada de nadie
3. Nunca seas innecesariamente cruel
4. Sé honesto contigo mismo
5. Nunca te arrepientas de nada de lo que has hecho
6. Nunca hagas nada de lo que sepas que te vas a arrepentir
7. Sé fiel a la palabra dada. Un trato es un trato.
8. Nunca te burles de los que han tenido menos suerte que tú
9. Presta ayuda pero que no te tomen por tonto
10. Si tienes problemas busca a tu familia
Aunque mi padre leía y escribía con dificultad, nos educó a todos según unos principios éticos muy fuertes y basados en nuestros diez mandamientos familiares:
1. Nunca dejes que te pisen
2. Nunca esperes nada de nadie
3. Nunca seas innecesariamente cruel
4. Sé honesto contigo mismo
5. Nunca te arrepientas de nada de lo que has hecho
6. Nunca hagas nada de lo que sepas que te vas a arrepentir
7. Sé fiel a la palabra dada. Un trato es un trato.
8. Nunca te burles de los que han tenido menos suerte que tú
9. Presta ayuda pero que no te tomen por tonto
10. Si tienes problemas busca a tu familia
mi chico ideal
Después de la marea de visitas que he tenido por causa de figurar en la portada de Chueca, analicemos los resultados:
1.- Un montón de visitas anónimas. Espero que os haya gustado y servido de algo.
2.- Un par de amiguitos nuevos con blogs para leer (perfecto!)
3.- Las felicitaciones, visitas y comentarios de los amiguitos de siempre (os quiero tíos!)
4.- Tres mails a mi correo electrónico, ya contestados.
Uno de los mails me pregunta cómo es mi chico ideal, así que contesto vía post.
Se dice que si cogemos una hoja de papel y la dividimos en tres partes, escribimos en una las características físicas que odiamos de nosotros (lo que no nos gusta de nuestro cuerpo) en otra aquello que echamos en falta en la relación con nuestros padres y en la tercera las características físicas y de personalidad de nuestro hombre ideal, supuestamente, leeríamos con sorpresa que esas características vienen a ser los antónimos de la primera lista y coincidir con la segunda, es decir, buscamos en nuestra pareja ideal aquellas características físicas que no poseemos (y que por lo tanto nos atraen más) y aquello que echamos en falta en los que nos quieren.
Ahí va mi tercera lista. Sea como fuere:
Mi chico ideal es alto, bajo o de mediana estatura, tiene los ojos marrones, verdes o azules. Sea como fuere a veces le descubro mirándome a hurtadillas.
Tiene un peso normal para su estatura, tiene sobrepeso, está musculado, o nada de lo anterior. Sea como fuere, seguro que pesa más de lo que le gustaría.
Mi chico ideal es moreno, rubio o castaño. Tiene entradas o está calvo. Sea como fuere, a mi me encanta acariciar su cabeza cuando está dormido.
Lleva gafas y eso le acompleja un poco y se las quita siempre que puede, o quizás se ha operado la miopía. Sea como fuere, tiene un brillo especial en la mirada y me encanta cuando parece distraído.
Tiene la boca grande o más bien pequeña de labios carnosos, o no... quizás finos y mueca malvada. Sea como fuere, tiene una sonrisa pícara y carcajada franca.
Mi chico ideal tiene la piel bronceada,o lechosa, y algo de acné o pecas. Sea como fuere, su piel es suave, me gusta acariciarla y huele a leche recién ordeñada y a miel.
Mi chico ideal es soltero o ha estado casado, no tiene hijos o quizás sí. Sea como fuere quiere integrarme en su vida y quiere integrarse en la mía.
Y sobre todo, por encima de todo... y sea como fuere:
Mi chico ideal, en situaciones, me mira cómplice, sonríe, y yo sé que sabe lo que estoy pensando.
Mi chico ideal llega a casa, me pilla delante del ordenador, o leyendo me coge por los hombros y me pregunta ¿qué haces?
Mi chico ideal tiene manías, y le parecen adorables las mías.
Mi chico ideal es paciente conmigo, tolerante y le importa una mierda la vida de los demás.
Mi chico ideal es simpático e inteligente, sabe decir un comentario sagaz y hacerme reir.
Mi chico ideal se considera a sí mismo buena persona, pero me considera a mi mejor todavía. Mi chico ideal sabe que yo pienso lo mismo de él.
Mi chico ideal no necesita que le diga que le quiero todo el rato, porque lo sabe, pero en el fondo le gusta que se lo repita una y otra vez.
A mi chico ideal le encanta desayunar conmigo. A mi me encantan sus ojos de recién desperarse. Mi chico ideal aprovecha que le paso la leche para acariciar mi mano.
Mi chico ideal me dice algo dulce al levantarse y al irse a dormir.
Mi chico ideal es adorable cuando abre el armario en calzoncillos y se rasca la cabeza pensativo porque no sabe qué ponerse.
A mi chico ideal le gusta apretarse contra mí en la cama, despertarse abrazado a mí y respirar contra mi cuello cuando hacemos el amor.
A mi chico ideal le encanta jugar conmigo en la ducha y dejar el baño navegable.
A mi chico ideal le gusta que nos peleemos en la playa, que juguemos a enfadarnos y nos revolquemos en la arena.
A mi chico ideal le gustan los lugares solitarios pero también le gusta cogerme de la mano en el cine y decirme tontadas al oído.
A mi chico ideal le gusta tomarse un café con los colegas, o jugar a las cartas, o hacer deporte con más gente y en todo momento está orgulloso de su chico.
Mi chico ideal me despierta soplandome en la cara cuando me quedo dormido en el sofá viendo la tele.
A mi chico ideal le gusto yo más que nada en el mundo.
La parte de mi cuerpo que a mi chico ideal le gusta más es aquella de la que yo esté más acomplejado.
Mi chico ideal nunca piensa que lo manipulo.
Mi chico ideal sabe que nunca se aburrirá a mi lado.
Mi chico ideal me cuenta todo lo que le pasa, sea bueno o malo. Se alegra de mis éxitos, se entristece con mis fracasos y si está triste, llora.
Mi chico ideal jamás se avergüenza de mi.
Mi chico ideal tiene amigos propios y quiere que yo tenga los míos.
Mi chico ideal siempre piensa en mí y tiene miedo de lo que sería su vida si yo faltase.
Mi chico ideal sufrió pensando que no le haría caso y le consumía la rabia hasta conseguirme.
Mi chico ideal me cuenta sus problemas a mí antes que a nadie y confía en mi criterio.
Mi chico ideal me espera.
Mi chico ideal no promete nada y tampoco espera que yo lo haga.
Mi chico ideal me escucha.
Mi chico ideal me toma el pelo pero nunca falta a nadie al respeto.
Mi chico ideal me da ánimos para que vaya al gimnasio y esté buenorro para él, y me riñe si me atraco a chocolate. Mi chico ideal piensa que me paso y que ya estoy demasiado bueno.
Mi chico ideal tiene el poder de embelesarme con solo oirle hablar.
Mi chico ideal es atento, sincero y leal.
Mi chico ideal mira a otros hombres y los encuentra más guapos que yo pero no más atractivos.
Mi chico ideal sabe que nunca encontrará a nadie como yo.
...Y yo nunca encontraré a nadie como mi chico ideal.
1.- Un montón de visitas anónimas. Espero que os haya gustado y servido de algo.
2.- Un par de amiguitos nuevos con blogs para leer (perfecto!)
3.- Las felicitaciones, visitas y comentarios de los amiguitos de siempre (os quiero tíos!)
4.- Tres mails a mi correo electrónico, ya contestados.
Uno de los mails me pregunta cómo es mi chico ideal, así que contesto vía post.
Se dice que si cogemos una hoja de papel y la dividimos en tres partes, escribimos en una las características físicas que odiamos de nosotros (lo que no nos gusta de nuestro cuerpo) en otra aquello que echamos en falta en la relación con nuestros padres y en la tercera las características físicas y de personalidad de nuestro hombre ideal, supuestamente, leeríamos con sorpresa que esas características vienen a ser los antónimos de la primera lista y coincidir con la segunda, es decir, buscamos en nuestra pareja ideal aquellas características físicas que no poseemos (y que por lo tanto nos atraen más) y aquello que echamos en falta en los que nos quieren.
Ahí va mi tercera lista. Sea como fuere:
Mi chico ideal es alto, bajo o de mediana estatura, tiene los ojos marrones, verdes o azules. Sea como fuere a veces le descubro mirándome a hurtadillas.
Tiene un peso normal para su estatura, tiene sobrepeso, está musculado, o nada de lo anterior. Sea como fuere, seguro que pesa más de lo que le gustaría.
Mi chico ideal es moreno, rubio o castaño. Tiene entradas o está calvo. Sea como fuere, a mi me encanta acariciar su cabeza cuando está dormido.
Lleva gafas y eso le acompleja un poco y se las quita siempre que puede, o quizás se ha operado la miopía. Sea como fuere, tiene un brillo especial en la mirada y me encanta cuando parece distraído.
Tiene la boca grande o más bien pequeña de labios carnosos, o no... quizás finos y mueca malvada. Sea como fuere, tiene una sonrisa pícara y carcajada franca.
Mi chico ideal tiene la piel bronceada,o lechosa, y algo de acné o pecas. Sea como fuere, su piel es suave, me gusta acariciarla y huele a leche recién ordeñada y a miel.
Mi chico ideal es soltero o ha estado casado, no tiene hijos o quizás sí. Sea como fuere quiere integrarme en su vida y quiere integrarse en la mía.
Y sobre todo, por encima de todo... y sea como fuere:
Mi chico ideal, en situaciones, me mira cómplice, sonríe, y yo sé que sabe lo que estoy pensando.
Mi chico ideal llega a casa, me pilla delante del ordenador, o leyendo me coge por los hombros y me pregunta ¿qué haces?
Mi chico ideal tiene manías, y le parecen adorables las mías.
Mi chico ideal es paciente conmigo, tolerante y le importa una mierda la vida de los demás.
Mi chico ideal es simpático e inteligente, sabe decir un comentario sagaz y hacerme reir.
Mi chico ideal se considera a sí mismo buena persona, pero me considera a mi mejor todavía. Mi chico ideal sabe que yo pienso lo mismo de él.
Mi chico ideal no necesita que le diga que le quiero todo el rato, porque lo sabe, pero en el fondo le gusta que se lo repita una y otra vez.
A mi chico ideal le encanta desayunar conmigo. A mi me encantan sus ojos de recién desperarse. Mi chico ideal aprovecha que le paso la leche para acariciar mi mano.
Mi chico ideal me dice algo dulce al levantarse y al irse a dormir.
Mi chico ideal es adorable cuando abre el armario en calzoncillos y se rasca la cabeza pensativo porque no sabe qué ponerse.
A mi chico ideal le gusta apretarse contra mí en la cama, despertarse abrazado a mí y respirar contra mi cuello cuando hacemos el amor.
A mi chico ideal le encanta jugar conmigo en la ducha y dejar el baño navegable.
A mi chico ideal le gusta que nos peleemos en la playa, que juguemos a enfadarnos y nos revolquemos en la arena.
A mi chico ideal le gustan los lugares solitarios pero también le gusta cogerme de la mano en el cine y decirme tontadas al oído.
A mi chico ideal le gusta tomarse un café con los colegas, o jugar a las cartas, o hacer deporte con más gente y en todo momento está orgulloso de su chico.
Mi chico ideal me despierta soplandome en la cara cuando me quedo dormido en el sofá viendo la tele.
A mi chico ideal le gusto yo más que nada en el mundo.
La parte de mi cuerpo que a mi chico ideal le gusta más es aquella de la que yo esté más acomplejado.
Mi chico ideal nunca piensa que lo manipulo.
Mi chico ideal sabe que nunca se aburrirá a mi lado.
Mi chico ideal me cuenta todo lo que le pasa, sea bueno o malo. Se alegra de mis éxitos, se entristece con mis fracasos y si está triste, llora.
Mi chico ideal jamás se avergüenza de mi.
Mi chico ideal tiene amigos propios y quiere que yo tenga los míos.
Mi chico ideal siempre piensa en mí y tiene miedo de lo que sería su vida si yo faltase.
Mi chico ideal sufrió pensando que no le haría caso y le consumía la rabia hasta conseguirme.
Mi chico ideal me cuenta sus problemas a mí antes que a nadie y confía en mi criterio.
Mi chico ideal me espera.
Mi chico ideal no promete nada y tampoco espera que yo lo haga.
Mi chico ideal me escucha.
Mi chico ideal me toma el pelo pero nunca falta a nadie al respeto.
Mi chico ideal me da ánimos para que vaya al gimnasio y esté buenorro para él, y me riñe si me atraco a chocolate. Mi chico ideal piensa que me paso y que ya estoy demasiado bueno.
Mi chico ideal tiene el poder de embelesarme con solo oirle hablar.
Mi chico ideal es atento, sincero y leal.
Mi chico ideal mira a otros hombres y los encuentra más guapos que yo pero no más atractivos.
Mi chico ideal sabe que nunca encontrará a nadie como yo.
...Y yo nunca encontraré a nadie como mi chico ideal.
Joaquín (quinta parte)
Cuando me di cuenta de lo que sucedía entre Joaquín y yo, vi que necesitaba poco a poco ir recuperando mi vida, máxime cuando había estado tan cerca de perderla, pero ya nuestra relación estaba distorsionada y comencé a verle como un tipo aburrido, soso y carente de interés: sólo hablaba de sus pacientes, no leía un libro ni regalao, si veíamos una peli no quería comentarla, no salíamos a tomar un café y hablar con la gente, y de copas ni olerlas. Además (y esto me molesta sobremanera) lo encontraba bastante intolerante (no soportaba que fumase la gente en su presencia, "no sé que gracia le encontrais a beber", era muy rígido con sus ideas políticas...)
Realmente era el resultado de no haberse conocido bien, de digamos, no haberse tomado el tiempo de saber que realmente nos gustábamos antes de comenzar a salir. La gente hetero tiene un amplio abanico donde escoger, por lo que puede permitirse el lujo del ensayo y error. A los gays, por el contrario, nos sucede un poco como a los ancianos: necesitamos ir muy deprisa porque parece que se nos acaba el tiempo, dudamos, y piensamos que podría ser la última oportunidad. Pasamos del "hola que tal" a vivir juntos en un momento.
Aunque yo tampoco quería hacer proselitismo de 'lo gay', quería tomarme nuestra relación de modo natural y no ocultar que estuviésemos liados. Él sin embargo, no podía soportar la idea de que en su trabajo supiesen lo nuestro. Yo quería ir poco a poco y él no quería moverse en absoluto.
Un día llegó a casa con un colega y tres tías, le habían hecho una encerrona en el hospital y se traían una enfermera también para mí. Fue el colmo. Por supuesto disimulé (soy muy buen actor) pero cuando quedamos a solas no era capaz de articular palabra. Él me contó que no pudo evitarlo que tenía que entenderle...
Al día siguiente fui al cine solo. Echaban lunas de hiel de Polanski (que buena si no fuese por la primera hora, pero os la recomiendo). Al salir del cine decidí que sería cruel si era necesario pero que aquello no podía seguir así.
Realmente era el resultado de no haberse conocido bien, de digamos, no haberse tomado el tiempo de saber que realmente nos gustábamos antes de comenzar a salir. La gente hetero tiene un amplio abanico donde escoger, por lo que puede permitirse el lujo del ensayo y error. A los gays, por el contrario, nos sucede un poco como a los ancianos: necesitamos ir muy deprisa porque parece que se nos acaba el tiempo, dudamos, y piensamos que podría ser la última oportunidad. Pasamos del "hola que tal" a vivir juntos en un momento.
Aunque yo tampoco quería hacer proselitismo de 'lo gay', quería tomarme nuestra relación de modo natural y no ocultar que estuviésemos liados. Él sin embargo, no podía soportar la idea de que en su trabajo supiesen lo nuestro. Yo quería ir poco a poco y él no quería moverse en absoluto.
Un día llegó a casa con un colega y tres tías, le habían hecho una encerrona en el hospital y se traían una enfermera también para mí. Fue el colmo. Por supuesto disimulé (soy muy buen actor) pero cuando quedamos a solas no era capaz de articular palabra. Él me contó que no pudo evitarlo que tenía que entenderle...
Al día siguiente fui al cine solo. Echaban lunas de hiel de Polanski (que buena si no fuese por la primera hora, pero os la recomiendo). Al salir del cine decidí que sería cruel si era necesario pero que aquello no podía seguir así.
Joaquin (cuarta parte)
En aquella época yo trabajaba en un centro tecnológico bastante puntero a nivel europeo y con unas expectativas profesionales inmejorables: estaba reconocido, ganaba bastante pasta...
Y mi vida personal no iba mal, tenía buenos colegas del trabajo, comenzaba a salir por el ambiente y a reconciliarme con mi 'lado gay'.
Aunque llevaba una doble vida, la verdad es que una parte comenzaba a comerle terreno poco a poco a la otra. (Es que el bovarismo en un gay es lo más difícil de erradicar)
Joaquín sin embargo, estaba feliz dentro del armario y allí quería quedarse. Yo soy muy tolerante con todas las formas de pensar así que no me importó. Pero estaba claro que mi modo de vida no casaba con el suyo.
Poco a poco dejé de ver a mis amigos, de salir, y me dirigía del trabajo a casa y de casa al trabajo. Poco a poco me fui consumiendo. Debo reconocer que no era culpa suya, es decir, él no me exigía que no saliese o que sólo estuviese con él, al contrario. Decía que me quería (y en cierto modo era así) pero realmente creo que nunca quiso al chico dicharachero, alegre y desenfadado si no al tío débil, dependiente y solitario que conoció en el hospital. Y yo... le di lo que quiso adaptándome a lo que pensaba que él quería de mí en lugar de ir adaptándonos los dos para crear algo 'nuevo'.
Al cabo de un tiempo yo sentía que me estaba sacrificando por nada y él tampoco supo darse cuenta que mis reproches eran, en el fondo, una llamada de atención. Comenzó entonces la cuesta abajo.
Por mi parte esperaba
que un día el tiempo
se hiciera cargo del fin,
si así no hubiera sido
yo habría seguido
jugando a hacerte feliz.
Y aunque el llanto es amargo
piensa en los años
que tienes para vivir,
que mi dolor no es menos
y lo peor es que ya no puedo sentir.
Y ahora a tratar
de conquistar
con vano afán
este tiempo perdido,
que nos deja vencidos
sin poder conocer
eso que llaman amor
para vivir
para vivir...
Y mi vida personal no iba mal, tenía buenos colegas del trabajo, comenzaba a salir por el ambiente y a reconciliarme con mi 'lado gay'.
Aunque llevaba una doble vida, la verdad es que una parte comenzaba a comerle terreno poco a poco a la otra. (Es que el bovarismo en un gay es lo más difícil de erradicar)
Joaquín sin embargo, estaba feliz dentro del armario y allí quería quedarse. Yo soy muy tolerante con todas las formas de pensar así que no me importó. Pero estaba claro que mi modo de vida no casaba con el suyo.
Poco a poco dejé de ver a mis amigos, de salir, y me dirigía del trabajo a casa y de casa al trabajo. Poco a poco me fui consumiendo. Debo reconocer que no era culpa suya, es decir, él no me exigía que no saliese o que sólo estuviese con él, al contrario. Decía que me quería (y en cierto modo era así) pero realmente creo que nunca quiso al chico dicharachero, alegre y desenfadado si no al tío débil, dependiente y solitario que conoció en el hospital. Y yo... le di lo que quiso adaptándome a lo que pensaba que él quería de mí en lugar de ir adaptándonos los dos para crear algo 'nuevo'.
Al cabo de un tiempo yo sentía que me estaba sacrificando por nada y él tampoco supo darse cuenta que mis reproches eran, en el fondo, una llamada de atención. Comenzó entonces la cuesta abajo.
Por mi parte esperaba
que un día el tiempo
se hiciera cargo del fin,
si así no hubiera sido
yo habría seguido
jugando a hacerte feliz.
Y aunque el llanto es amargo
piensa en los años
que tienes para vivir,
que mi dolor no es menos
y lo peor es que ya no puedo sentir.
Y ahora a tratar
de conquistar
con vano afán
este tiempo perdido,
que nos deja vencidos
sin poder conocer
eso que llaman amor
para vivir
para vivir...
llanto
Cuando era pequeño (10 u 11 años) tenía pavor a las agujas (ahora ya me dan igual). Un día mi madre nos llevó a todos a vacunar pero yo fui incapaz de sentarme delante del ATS. Mi madre se acercó a mi, yo eché a correr y ella a perseguirme bajo un bombardeo de coñas y risas de mis hermanos. Ya en casa exahusta, cayó de rodillas y me dijo "¿Es que quieres enfermar y morir?" y comenzó a llorar.
Nunca había visto llorar a un adulto (y mucho menos a mi madre), vi como bajaban lagrimones silenciosos por sus mejillas. Ni siquiera hizo ademán de secarlos. No hubo sollozos, ni gritos, ni mocos ni todas esas demostraciones colaterales que caracterizan el llanto histérico de los niños. Sólo lágrimas sordas.
Le juré que al día siguiente me pondría las vacunas.
Nunca volvimos a llorar, ni ella ni yo. Ni siquiera cuando murió mi padre, ni cuando estuve a punto de morir tirado en un pasillo del hospital, ni cuando me dejó a quien yo amé, ni en el cine, ni con un libro ni con la historia más triste, ni...
Hace algo más de un cuarto de siglo que no lloro.
Nunca había visto llorar a un adulto (y mucho menos a mi madre), vi como bajaban lagrimones silenciosos por sus mejillas. Ni siquiera hizo ademán de secarlos. No hubo sollozos, ni gritos, ni mocos ni todas esas demostraciones colaterales que caracterizan el llanto histérico de los niños. Sólo lágrimas sordas.
Le juré que al día siguiente me pondría las vacunas.
Nunca volvimos a llorar, ni ella ni yo. Ni siquiera cuando murió mi padre, ni cuando estuve a punto de morir tirado en un pasillo del hospital, ni cuando me dejó a quien yo amé, ni en el cine, ni con un libro ni con la historia más triste, ni...
Hace algo más de un cuarto de siglo que no lloro.
Joaquín (tercera parte)
Llevaba tres días en casa feliz (o por lo menos relajado) con visitas diarias de una ATS cuando de repente, comenzó a venir un tipo también a revisarme.
No es que dijese gran cosa, y yo ya estaba acostumbrado a la rutina del toqueteo, cura, inyección y demás parafernalia. Sin embargo, había algo en aquel tipo que me resultaba conocido, y al final, haciendo memoria recordé al estudiante con cara de perro que me visitaba en el hospital y que, a la sazón, se llamaba Joaquín.
Joaquín era de esos tipos que los ves por la calle y ni te fijas si te lo cruzas, pero que si estás en un bar y se cruzan vuestras miradas, te enamoras al instante. No sé, tiene algo especial. Es un tipo del montón, me refiero a que físicamente está en el promedio, alto, moreno, ojos marrones (preciosos), peso normal-alto, algo de pancilla...
Lo que sí me llamó la atención era ese aire de autosuficiencia, (y a veces superioridad) rayando la crueldad o la indiferencia en su mirada... me encataba, era tan... enigmático.
Era un tío estupendo, al principio muy serio, pero poco a poco fue soltándose y quedándose más y más tiempo. Me contó que quería hacer un trabajo sobre mi caso y que por eso venía a verme (y yo feliz, vamos).
Al tercer día de venir ya me traía la compra (me alimentaba de fruta, pan de molde, embutidos y yogurt para no tener que cocinar), nos intercambiábamos música (a él le gustaba el pop y a mi el Jazz) y libros. Teníamos gustos completamente diferentes, éramos de mundos diferentes.
Llegó un momento, en que al entrar en casa sólo preguntaba que tal y ya nos poníamos a hablar de todo un poco, nunca nos aburríamos. Él me contaba anécdotas y curiosidades médicas y yo le hablaba de filosofía, lingüística, física...
Empecé a darme cuenta de que su trabajo, o era una excusa (que lo era) o nunca iba a terminarlo de seguir aquel ritmo.
El día que descubrí que estaba loco pero loquísimo por él fue cuando estuvimos más de una hora en silencio y no resultó para nada violento. Él cogió un libro de una estantería, yo puse música y así estuvimos, mirándonos de reojo de vez en cuando. Era genial. Y es genial cuando descubres a alquien que se interesa por descubrirte y que te resulta tan interesante a su vez, que lo único que deseas es hablar de ti todo el rato y preguntarle todo de él.
A finales de octubre me trajo el alta y me confesó que estaba enamorado de mí.
Una silla es una silla
incluso aunque no haya nadie sentado
pero una silla no es una casa
y una casa no es un hogar
cuando no hay nadie para abrazarte fuerte
ni para que le des un beso de buenas noches
Una habitación es una habitación
incluso aunque esté en penumbra
pero una habitación no hace una casa
y una casa no es un hogar
cuando los dos estamos separados
y uno de nosotros tiene el corazón roto
Entoces y ahora te llamo
y de repente tu cara aparece
pero es un pasatiempo sin sentido
cuando termina en lágrimas
Cariño, ten corazón
no dejes que un error nos aparte
no dije en serio lo de vivir solo
convierte esta casa en un hogar
cuando suba las escaleras y gire la llave
por favor, estate ahí todavía enamorado de mí
Es fantástico tener un hombre en casa
no dije en serio lo de vivir solo
convierte esta casa en un hogar
cuando suba las escaleras y gire la llave
por favor, estate ahí todavía enamorado de mí
No es que dijese gran cosa, y yo ya estaba acostumbrado a la rutina del toqueteo, cura, inyección y demás parafernalia. Sin embargo, había algo en aquel tipo que me resultaba conocido, y al final, haciendo memoria recordé al estudiante con cara de perro que me visitaba en el hospital y que, a la sazón, se llamaba Joaquín.
Joaquín era de esos tipos que los ves por la calle y ni te fijas si te lo cruzas, pero que si estás en un bar y se cruzan vuestras miradas, te enamoras al instante. No sé, tiene algo especial. Es un tipo del montón, me refiero a que físicamente está en el promedio, alto, moreno, ojos marrones (preciosos), peso normal-alto, algo de pancilla...
Lo que sí me llamó la atención era ese aire de autosuficiencia, (y a veces superioridad) rayando la crueldad o la indiferencia en su mirada... me encataba, era tan... enigmático.
Era un tío estupendo, al principio muy serio, pero poco a poco fue soltándose y quedándose más y más tiempo. Me contó que quería hacer un trabajo sobre mi caso y que por eso venía a verme (y yo feliz, vamos).
Al tercer día de venir ya me traía la compra (me alimentaba de fruta, pan de molde, embutidos y yogurt para no tener que cocinar), nos intercambiábamos música (a él le gustaba el pop y a mi el Jazz) y libros. Teníamos gustos completamente diferentes, éramos de mundos diferentes.
Llegó un momento, en que al entrar en casa sólo preguntaba que tal y ya nos poníamos a hablar de todo un poco, nunca nos aburríamos. Él me contaba anécdotas y curiosidades médicas y yo le hablaba de filosofía, lingüística, física...
Empecé a darme cuenta de que su trabajo, o era una excusa (que lo era) o nunca iba a terminarlo de seguir aquel ritmo.
El día que descubrí que estaba loco pero loquísimo por él fue cuando estuvimos más de una hora en silencio y no resultó para nada violento. Él cogió un libro de una estantería, yo puse música y así estuvimos, mirándonos de reojo de vez en cuando. Era genial. Y es genial cuando descubres a alquien que se interesa por descubrirte y que te resulta tan interesante a su vez, que lo único que deseas es hablar de ti todo el rato y preguntarle todo de él.
A finales de octubre me trajo el alta y me confesó que estaba enamorado de mí.
Una silla es una silla
incluso aunque no haya nadie sentado
pero una silla no es una casa
y una casa no es un hogar
cuando no hay nadie para abrazarte fuerte
ni para que le des un beso de buenas noches
Una habitación es una habitación
incluso aunque esté en penumbra
pero una habitación no hace una casa
y una casa no es un hogar
cuando los dos estamos separados
y uno de nosotros tiene el corazón roto
Entoces y ahora te llamo
y de repente tu cara aparece
pero es un pasatiempo sin sentido
cuando termina en lágrimas
Cariño, ten corazón
no dejes que un error nos aparte
no dije en serio lo de vivir solo
convierte esta casa en un hogar
cuando suba las escaleras y gire la llave
por favor, estate ahí todavía enamorado de mí
Es fantástico tener un hombre en casa
no dije en serio lo de vivir solo
convierte esta casa en un hogar
cuando suba las escaleras y gire la llave
por favor, estate ahí todavía enamorado de mí
Joaquín (segunda parte)
Lo peor de estar ingresado es (aparte de estar enfermo, claro) lo inútil que te sientes, el poco control que tienes sobre lo que te rodea. Un conjunto de gente decide por tí: decide cuando tienes que comer, cuando dormir, cuando ver la tele,...
Lo que peor llevaba, y os vais a reir, eran los momentos... llamémosles 'intimos' que eran básicamente: el aseo y hacer mis necesidades. Que venga una enfermera y te lave pasándote una esponja por todo el cuerpo ya es la leche, pero (y perdón por el moménto escatológico que se avecina) tener que cagar en una cuña metida bajo el culo en una habitación compartida entre varias personas con sus respectivos acompañantes, eso, eso es insufrible.
Me hice bastante colega de una enfermera de la planta que se apiadó de mí y al tercer día ya me traía libros. Realmente yo no podía leer. Era superior a mí, no me concentraba. Sólo quería dormir y pensar.
Como el Gregorio Marañón es un hospital universitario hacen prácticas alumnos de medicina. El caso es que todos los días venía un doctor bastante amable rodeado de una serie de alumn@s a verme. Todos me toqueteaban en los mismos sitios y preguntaban las mismas estupideces "¿Te duele aqui?" y yo: "ahora si, antes no, pero es que eres el quinto que presionas el mismo punto". Las enfermeras se partían el culo. Aunque el doctor era bastante majo, los estudiantes eran algo secos (supongo que es normal, que intentan aparentar profesionalidad o al notarse que son estudiantes deben temer que el paciente no los tome en serio...), sobretodo uno que nos miraba siempre con cara de perro.
Llevaba una semana ingresado cuando un buen día, en la visita rutinaria, el médico me ofreció la hospitalización domiciliaria. Consiste en que te mandan a casa con un teléfono de urgencias al que llamas si lo necesitas y viene un/a ATS todos los días a verte y hacerte curas. Ni que decir tiene que acepté, todo ello después de mentir como un bellaco y jurar y perjurar que no vivía solo y que tenía gente que me podía cuidar en casa. Confiaba en poder hacer pedidos al supermercado de El Corte Inglés por Internet y por lo menos ir al baño con cierta intimidad :) Sé que seguramente fue una temeridad por mi parte. Pero haría o diría cualquier cosa por salir de allí.
Fue un tres de septiembre que una ambulancia me llevó a mi casa. El día era radiante y soleado, y decidí que, en el futuro, nunca más me quedaría encerrado en casa un día de sol.
Lo que peor llevaba, y os vais a reir, eran los momentos... llamémosles 'intimos' que eran básicamente: el aseo y hacer mis necesidades. Que venga una enfermera y te lave pasándote una esponja por todo el cuerpo ya es la leche, pero (y perdón por el moménto escatológico que se avecina) tener que cagar en una cuña metida bajo el culo en una habitación compartida entre varias personas con sus respectivos acompañantes, eso, eso es insufrible.
Me hice bastante colega de una enfermera de la planta que se apiadó de mí y al tercer día ya me traía libros. Realmente yo no podía leer. Era superior a mí, no me concentraba. Sólo quería dormir y pensar.
Como el Gregorio Marañón es un hospital universitario hacen prácticas alumnos de medicina. El caso es que todos los días venía un doctor bastante amable rodeado de una serie de alumn@s a verme. Todos me toqueteaban en los mismos sitios y preguntaban las mismas estupideces "¿Te duele aqui?" y yo: "ahora si, antes no, pero es que eres el quinto que presionas el mismo punto". Las enfermeras se partían el culo. Aunque el doctor era bastante majo, los estudiantes eran algo secos (supongo que es normal, que intentan aparentar profesionalidad o al notarse que son estudiantes deben temer que el paciente no los tome en serio...), sobretodo uno que nos miraba siempre con cara de perro.
Llevaba una semana ingresado cuando un buen día, en la visita rutinaria, el médico me ofreció la hospitalización domiciliaria. Consiste en que te mandan a casa con un teléfono de urgencias al que llamas si lo necesitas y viene un/a ATS todos los días a verte y hacerte curas. Ni que decir tiene que acepté, todo ello después de mentir como un bellaco y jurar y perjurar que no vivía solo y que tenía gente que me podía cuidar en casa. Confiaba en poder hacer pedidos al supermercado de El Corte Inglés por Internet y por lo menos ir al baño con cierta intimidad :) Sé que seguramente fue una temeridad por mi parte. Pero haría o diría cualquier cosa por salir de allí.
Fue un tres de septiembre que una ambulancia me llevó a mi casa. El día era radiante y soleado, y decidí que, en el futuro, nunca más me quedaría encerrado en casa un día de sol.
Joaquín (I)
Abrí lentamente los ojos, pero no veía nada.
Noté un dolor en el dorso de la mano izquierda, la moví, palpé la sábana que me cubría y estaba fría.
Instintivamente levanté la mano derecha para tocarme la otra dolorida y entonces oí una voz de mujer.
- No te toques la vía. ¿Qué tal estás?
- Bien. ¿Dónde estoy?
- Estás en la UCI, bueno, realmente en un pasillo, no hay camas para todos. Los sábados esto se pone hasta los topes. Vengo ahora.
Poco a poco fui recuperando la visión, primero manchas difusas, que luego, a medida que ganaba nitidez, cobraron forma a mi alrededor.
Estaba efectivamente en un pasillo, al lado de una mesa de enfermería. Enfrente, tras un cristal, se veía unha hilera de camas con seres humanos conectados a un montón de aparatos. A mi lado, un joven vomitaba víctima seguramente de un coma etílico, al otro, una doctora extraía líquido de entre las costillas de un hombre de edad avanzada.
- ¿Quieres que llamemos a alguien?
- ¿No tengo aquí el móvil?
- No puedes usar el móvil en la UCI, pero si me dices un número, llamo yo por ti.
- Da igual.
- ¿No tienes familia o amigos?
- No
- No te preocupes, avisaré a la asistente social por la mañana.
- ¿Pero qué tengo?
- Has tenido un accidente. Pronto llegará un doctor y ya él te cuenta.
¡Qué solo me sentí cuando se fue! Nunca había sentido lo que realmente es la soledad hasta aquel momento.
Hace siete años de aquello y todavía soy incapaz de dormir con la persiana bajada, tengo miedo de abrir los ojos y no ver nada. A veces sueño que duermo con alguien y me aprieto contra él y sé que inconscientemente en sueños abrazo la almohada.
A la gente que me rodea le he dicho que soy claustrofóbico, cuando lo que ocurre es simplemente, que como entonces, estoy solo.
Noté un dolor en el dorso de la mano izquierda, la moví, palpé la sábana que me cubría y estaba fría.
Instintivamente levanté la mano derecha para tocarme la otra dolorida y entonces oí una voz de mujer.
- No te toques la vía. ¿Qué tal estás?
- Bien. ¿Dónde estoy?
- Estás en la UCI, bueno, realmente en un pasillo, no hay camas para todos. Los sábados esto se pone hasta los topes. Vengo ahora.
Poco a poco fui recuperando la visión, primero manchas difusas, que luego, a medida que ganaba nitidez, cobraron forma a mi alrededor.
Estaba efectivamente en un pasillo, al lado de una mesa de enfermería. Enfrente, tras un cristal, se veía unha hilera de camas con seres humanos conectados a un montón de aparatos. A mi lado, un joven vomitaba víctima seguramente de un coma etílico, al otro, una doctora extraía líquido de entre las costillas de un hombre de edad avanzada.
- ¿Quieres que llamemos a alguien?
- ¿No tengo aquí el móvil?
- No puedes usar el móvil en la UCI, pero si me dices un número, llamo yo por ti.
- Da igual.
- ¿No tienes familia o amigos?
- No
- No te preocupes, avisaré a la asistente social por la mañana.
- ¿Pero qué tengo?
- Has tenido un accidente. Pronto llegará un doctor y ya él te cuenta.
¡Qué solo me sentí cuando se fue! Nunca había sentido lo que realmente es la soledad hasta aquel momento.
Hace siete años de aquello y todavía soy incapaz de dormir con la persiana bajada, tengo miedo de abrir los ojos y no ver nada. A veces sueño que duermo con alguien y me aprieto contra él y sé que inconscientemente en sueños abrazo la almohada.
A la gente que me rodea le he dicho que soy claustrofóbico, cuando lo que ocurre es simplemente, que como entonces, estoy solo.
de como me di cuenta (segunda parte)
Lo primero que me llamó la atención de mí mismo era que sólo me gustaban las tías que estaban muy muy buenas. Y direis 'Coño pues normal, a mi también me gustan las tías buenas o los tíos buenos'... claro, sí, pero yo me refiero a que a mi sólo me gustaban las tías buenas, y no sólo necesitaban que estuviesen buenas, tenían además que ser muy extravertidas, muy simpáticas, muy inteligentes, muy líderes de la panda, muy... muy lucibles.
No me atraían nada las tías profundas, tímidas, introvertidas, solitarias, vamos, normales. Y es que lo que realmente me gustaba de ellas era el 'como me hacían sentir' no ellas mismas en realidad.
Sin embargo cuando me gustaba un tío, era distinto, no era ni con mucho igual de exigente con el físico. Me gustaba más una forma de mirar, una sonrisa, la forma de hablar, de moverse, de vestir...
Lo segundo que me resultó curioso fue constatar el hecho del número. Me explico. Todos mis amigos que salían de caza iban a por tías, así, en general. Puede que les gustase una en especial, pero llegaba un momento en que... ¡pues que caiga lo que caiga!.
Yo no. A mi me gustaba una tía, y me gustaba esa, nada más. No encontraba placer en la caza, en cobrar la pieza. Me hastiaba el rollo gilipollesco que tenía que soltar para ligar, ¡era tan poco natural!. Me centraba en una... porque simplemente sabía en mi subconsciente que no me haría caso. Iba a por tías fuera de mi alcance y si alguna por casualidad caía, en seguida me las arreglaba para cagarla. Le echaba dos polvos, y al cabo del tiempo comenzaba a actuar con dejadez con ella buscando que me dejase. (no la llamaba, no me acordaba de sus fechas importantes, pasaba de sus amigas, no me interesaba para nada lo que me contase...)
Cuando salía con una tía, era genial cuando había gente alrededor, pero me aburría bastante estando a solas con ella. No me entendais mal, eran tías interesantes (más que muchos tíos con los que he salido) pero lo eran como amigas, como conversadoras, como colegas, pero no como novias. Me aburría un poco el jueguecito romántico, la cena para dos, la conversación de me quieres, no me quieres,... Sin embargo con un tío, era distinto, era otro tipo de amor, más profundo, más interesante, más íntimo, más... pasional.
Durante un tiempo pensé que era un tipo enamoradizo y duro con las tías pero no. Realmente todo era un engaño.
¿Y ahora ya está? ¿Nos olvidamos de todo y seguimos camino? No, lo vivido no se puede 'olvidar', se puede ignorar, se puede fingir que nunca ha sucedido y esperar a que aflore de nuevo. Creo que lo más sensato es ser consciente y perdonarse.
No me atraían nada las tías profundas, tímidas, introvertidas, solitarias, vamos, normales. Y es que lo que realmente me gustaba de ellas era el 'como me hacían sentir' no ellas mismas en realidad.
Sin embargo cuando me gustaba un tío, era distinto, no era ni con mucho igual de exigente con el físico. Me gustaba más una forma de mirar, una sonrisa, la forma de hablar, de moverse, de vestir...
Lo segundo que me resultó curioso fue constatar el hecho del número. Me explico. Todos mis amigos que salían de caza iban a por tías, así, en general. Puede que les gustase una en especial, pero llegaba un momento en que... ¡pues que caiga lo que caiga!.
Yo no. A mi me gustaba una tía, y me gustaba esa, nada más. No encontraba placer en la caza, en cobrar la pieza. Me hastiaba el rollo gilipollesco que tenía que soltar para ligar, ¡era tan poco natural!. Me centraba en una... porque simplemente sabía en mi subconsciente que no me haría caso. Iba a por tías fuera de mi alcance y si alguna por casualidad caía, en seguida me las arreglaba para cagarla. Le echaba dos polvos, y al cabo del tiempo comenzaba a actuar con dejadez con ella buscando que me dejase. (no la llamaba, no me acordaba de sus fechas importantes, pasaba de sus amigas, no me interesaba para nada lo que me contase...)
Cuando salía con una tía, era genial cuando había gente alrededor, pero me aburría bastante estando a solas con ella. No me entendais mal, eran tías interesantes (más que muchos tíos con los que he salido) pero lo eran como amigas, como conversadoras, como colegas, pero no como novias. Me aburría un poco el jueguecito romántico, la cena para dos, la conversación de me quieres, no me quieres,... Sin embargo con un tío, era distinto, era otro tipo de amor, más profundo, más interesante, más íntimo, más... pasional.
Durante un tiempo pensé que era un tipo enamoradizo y duro con las tías pero no. Realmente todo era un engaño.
¿Y ahora ya está? ¿Nos olvidamos de todo y seguimos camino? No, lo vivido no se puede 'olvidar', se puede ignorar, se puede fingir que nunca ha sucedido y esperar a que aflore de nuevo. Creo que lo más sensato es ser consciente y perdonarse.
de como me di cuenta (primera parte)
Aunque ya apunté en un post pasado el por qué de este blog (básicamente sacar para fuera todos los errores y malos actos de mi vida, escribirlos, ordenarlos, conocerme mejor así y tomar un camino) lo cierto es que en cierto modo, también estoy buscando mi propio perdón.
Ya he contado algunos de los hechos más vergonzosos de mi vida, (no por malos si no porque me da más vergüenza contarlos), realmente me centro en lo que de malo tuvo y tiene el camino que he recorrido, y que dependió solamente de mis decisiones. Sólo puedo echarme en cara aquello en lo que yo me he equivocado. Así, por ejemplo, lo que no puedo perdonarme a mí mismo es el haberme mentido todos estos años con el tema de mi homosexualidad. Y yo que me precio de inteligente y observador, me envolví a mi mismo en una sarta de patrañas para justificar lo que en realidad todavía me da vergüenza admitir: quiero ser y vivir como los demás pero soy un cobarde.
Supongo que vosotros le quitareis importancia, o pensareis que no es para tanto, o quizás penseis que debería ser más condescendiente o indulgente conmigo mismo. Paparruchas. ¿Cómo he sido capaz de hacerme algo así a mí mismo? Es como haberme traicionado, no sé. Es difícil de explicar así en un párrafo, espero que se me entienda al cabo del tiempo (y de posts sucesivos, si se me soporta, claro)
Durante cierto tiempo salí con tías... hubo varias en mi vida, ya conoceis a Carmen, estuve incluso a punto incluso de casarme con una...
Una de las mentiras más habituales que me contaba a mí mismo era la de la bisexualidad. Ser bisexual es mucho más... no sé, es mucho menos.... , en fin, que lo diré: es mucho más aceptable, menos vergonzante y más indulgente con uno mismo pensar que se es bi y no maricón perdido. ¿por qué? porque sería mejor visto si la gente pensase que eres un vicioso que le da a todo que maricón. Y como el resto te vería mejor, tú te ves mejor. Así de simple.
Por eso durante un tiempo (aaaaaaaños), este que escribe se autoconsideró bisexual.
Los trucos que usas cuando te consideras así, es el rollo ese de: "a mi lo que me van son las mujeres, pero bueno, hay tios por ahí que, en caso de necesidad..." (siempre es por imperiosa necesidad) o " yo nunca me enamoraría de un tio, sólo me enamoro de tías. La relación es distinta, a un tío como mucho le echaría un polvo, y eso si está muy bueno...". Siempre te ves a ti mismo como un tipo al que le gustan las tías y algún tio, nunca al revés.
Y lo peor es que esto te lo dices tú, realmente crees que piensas así.
Y ¡no!, no es que me gusten las tías y algún tío, es que me gustan los tíos pero me dejo imponer que me gusten las tías, porque es 'bueno para mi salud social'. Es como cuando estás a dieta: te encanta el lomo ibérico pero te zampiñas una ensalada, porque es lo que debes hacer. Tienes que autoconvencerte de que te gusta la ensalada, que es buena, que merece la pena el esfuerzo, que en el fondo disfrutas de la ensalada; si no, te dura la dieta dos días.
Y después de años estando a dieta de tías, ves que ni eres más delgado, ni más guapo, ni te quieren más, ves que tus relaciones con ellas han ido de fracaso en fracaso. Ves a la gente a la que y por la que te has engañado viviendo sus vidas. Ves un día por la calle a dos adolescentes de la mano y te enterneces, y piensas en tu vida, y te miras con atención y te preguntas: ¿He perdido el tiempo? ¿Ha merecido la pena?, y entonces, de repente, abres los ojos como platos y con toda la mala hostia de la que eres capaz te gritas a ti mismo: ¡Te cacé, mentiroso de mierda!
Ya he contado algunos de los hechos más vergonzosos de mi vida, (no por malos si no porque me da más vergüenza contarlos), realmente me centro en lo que de malo tuvo y tiene el camino que he recorrido, y que dependió solamente de mis decisiones. Sólo puedo echarme en cara aquello en lo que yo me he equivocado. Así, por ejemplo, lo que no puedo perdonarme a mí mismo es el haberme mentido todos estos años con el tema de mi homosexualidad. Y yo que me precio de inteligente y observador, me envolví a mi mismo en una sarta de patrañas para justificar lo que en realidad todavía me da vergüenza admitir: quiero ser y vivir como los demás pero soy un cobarde.
Supongo que vosotros le quitareis importancia, o pensareis que no es para tanto, o quizás penseis que debería ser más condescendiente o indulgente conmigo mismo. Paparruchas. ¿Cómo he sido capaz de hacerme algo así a mí mismo? Es como haberme traicionado, no sé. Es difícil de explicar así en un párrafo, espero que se me entienda al cabo del tiempo (y de posts sucesivos, si se me soporta, claro)
Durante cierto tiempo salí con tías... hubo varias en mi vida, ya conoceis a Carmen, estuve incluso a punto incluso de casarme con una...
Una de las mentiras más habituales que me contaba a mí mismo era la de la bisexualidad. Ser bisexual es mucho más... no sé, es mucho menos.... , en fin, que lo diré: es mucho más aceptable, menos vergonzante y más indulgente con uno mismo pensar que se es bi y no maricón perdido. ¿por qué? porque sería mejor visto si la gente pensase que eres un vicioso que le da a todo que maricón. Y como el resto te vería mejor, tú te ves mejor. Así de simple.
Por eso durante un tiempo (aaaaaaaños), este que escribe se autoconsideró bisexual.
Los trucos que usas cuando te consideras así, es el rollo ese de: "a mi lo que me van son las mujeres, pero bueno, hay tios por ahí que, en caso de necesidad..." (siempre es por imperiosa necesidad) o " yo nunca me enamoraría de un tio, sólo me enamoro de tías. La relación es distinta, a un tío como mucho le echaría un polvo, y eso si está muy bueno...". Siempre te ves a ti mismo como un tipo al que le gustan las tías y algún tio, nunca al revés.
Y lo peor es que esto te lo dices tú, realmente crees que piensas así.
Y ¡no!, no es que me gusten las tías y algún tío, es que me gustan los tíos pero me dejo imponer que me gusten las tías, porque es 'bueno para mi salud social'. Es como cuando estás a dieta: te encanta el lomo ibérico pero te zampiñas una ensalada, porque es lo que debes hacer. Tienes que autoconvencerte de que te gusta la ensalada, que es buena, que merece la pena el esfuerzo, que en el fondo disfrutas de la ensalada; si no, te dura la dieta dos días.
Y después de años estando a dieta de tías, ves que ni eres más delgado, ni más guapo, ni te quieren más, ves que tus relaciones con ellas han ido de fracaso en fracaso. Ves a la gente a la que y por la que te has engañado viviendo sus vidas. Ves un día por la calle a dos adolescentes de la mano y te enterneces, y piensas en tu vida, y te miras con atención y te preguntas: ¿He perdido el tiempo? ¿Ha merecido la pena?, y entonces, de repente, abres los ojos como platos y con toda la mala hostia de la que eres capaz te gritas a ti mismo: ¡Te cacé, mentiroso de mierda!
Carmen
Para comprender un poco lo engañado que vivía y el camino que tuve que recorrer para aceptarme es necesario que hable de Carmen.
Era rubia y tenía los ojos azules. Era preciosa, bajita (mucho más que yo) pero tenía un culo en forma de manzana y una manera de moverlo que volvía loco a cualquiera.
En la pandilla estaba todo el mundo emparejado menos yo (qué raro). Yo tenía 17 años pero aparentaba mayor (¡ahora como me jode!) así que salía por ahí con gente de alrededor de 20 años.
Carmen era amiga de una chica de la panda y se unió así, como por casualidad una noche. Y casi por la misma casualidad mi amiga me confió que ella le había dicho que yo le gustaba. Ni corto ni perezoso le pedí para salir, que es la forma de enrollarse que teníamos en los '80-'90 antes de la aparición del móvil :)
A esa edad te empalmas sólo con que te miren, y durante bastante tiempo después de habernos dejado tuve dudas sobre mi sexualidad. Bueno, realmente no tenía muchas, me las creaba yo solito para justificar las ganas que en realidad tenía de ser hetero. El cómo lo resolví, eso ya es otra historia (que contaré, perded cuidado).
Salimos seis meses y la verdad es que estuvo bien. Sobretodo la sensación de aceptación y de normalidad. Cuando entrábamos en un bar se nos quedaban mirando y yo estaba tremendamente orgulloso de salir con una tía así. Íbamos de la mano por la calle, nos besábamos en la parada del bus y cuando me preguntaban yo contestaba muy ufano 'es mi novia'. En la playa nos tumbábamos en la arena uno en ángulo recto con el otro y yo adoraba apoyar la cabeza en la parte baja de su espalda. Cuando coincidíamos en un grupo, con más gente, no sé... es especial, no encuentro palabras, es la mirada de orgullo de la otra persona, el guiño de complicidad, lo siento, no puedo expresar lo bien que se siente uno siendo aceptado socialmente (y más cuando sabes que en el fondo no lo serías)
Todos queremos lucir y estar orgullosos de que alguien estupendo esté con nosotros. Yo nunca he podido lucir ninguna de las que vinieron después. Todo fue más oculto, íntimo, bonito, sí, pero aquella sensación... Tu familia preguntándote por ella, tus colegas 'macho que suerte tienes', sus amigas mirándola con cara de envidia cada vez que dices una gracia. Es especial.
Por eso creo que existe el ambiente y los guetos, para poder vivir sensaciones así, como el resto de la gente que es heterosexual. Y aún hoy no sé si es bueno o malo que existan, no sé si los creamos nostros o nos los imponen, si nos recluímos o nos recluyen, si nos damos a ver o por el contrario nos escondemos en ellos.
Era rubia y tenía los ojos azules. Era preciosa, bajita (mucho más que yo) pero tenía un culo en forma de manzana y una manera de moverlo que volvía loco a cualquiera.
En la pandilla estaba todo el mundo emparejado menos yo (qué raro). Yo tenía 17 años pero aparentaba mayor (¡ahora como me jode!) así que salía por ahí con gente de alrededor de 20 años.
Carmen era amiga de una chica de la panda y se unió así, como por casualidad una noche. Y casi por la misma casualidad mi amiga me confió que ella le había dicho que yo le gustaba. Ni corto ni perezoso le pedí para salir, que es la forma de enrollarse que teníamos en los '80-'90 antes de la aparición del móvil :)
A esa edad te empalmas sólo con que te miren, y durante bastante tiempo después de habernos dejado tuve dudas sobre mi sexualidad. Bueno, realmente no tenía muchas, me las creaba yo solito para justificar las ganas que en realidad tenía de ser hetero. El cómo lo resolví, eso ya es otra historia (que contaré, perded cuidado).
Salimos seis meses y la verdad es que estuvo bien. Sobretodo la sensación de aceptación y de normalidad. Cuando entrábamos en un bar se nos quedaban mirando y yo estaba tremendamente orgulloso de salir con una tía así. Íbamos de la mano por la calle, nos besábamos en la parada del bus y cuando me preguntaban yo contestaba muy ufano 'es mi novia'. En la playa nos tumbábamos en la arena uno en ángulo recto con el otro y yo adoraba apoyar la cabeza en la parte baja de su espalda. Cuando coincidíamos en un grupo, con más gente, no sé... es especial, no encuentro palabras, es la mirada de orgullo de la otra persona, el guiño de complicidad, lo siento, no puedo expresar lo bien que se siente uno siendo aceptado socialmente (y más cuando sabes que en el fondo no lo serías)
Todos queremos lucir y estar orgullosos de que alguien estupendo esté con nosotros. Yo nunca he podido lucir ninguna de las que vinieron después. Todo fue más oculto, íntimo, bonito, sí, pero aquella sensación... Tu familia preguntándote por ella, tus colegas 'macho que suerte tienes', sus amigas mirándola con cara de envidia cada vez que dices una gracia. Es especial.
Por eso creo que existe el ambiente y los guetos, para poder vivir sensaciones así, como el resto de la gente que es heterosexual. Y aún hoy no sé si es bueno o malo que existan, no sé si los creamos nostros o nos los imponen, si nos recluímos o nos recluyen, si nos damos a ver o por el contrario nos escondemos en ellos.
miedo
Hoy tengo miedo.
No sé por qué.
Noto esa sensación de opresión en el pecho, de desamparo, de angustia.
Noto que algo no va bien, quizás sea la culpa.
He debido hacer algo malo, quizás sólo sea el nerviosismo de estos días.
Simplemente quizás ha llegado la hora de hablar de Joaquín.
No sé por qué.
Noto esa sensación de opresión en el pecho, de desamparo, de angustia.
Noto que algo no va bien, quizás sea la culpa.
He debido hacer algo malo, quizás sólo sea el nerviosismo de estos días.
Simplemente quizás ha llegado la hora de hablar de Joaquín.
la primera vez que dije que era gay
Fue en la playa. Me gusta ir a las playas del norte en invierno, y pasear por ellas descalzo. Un día me crucé con una chica algo mayor que yo y que paseaba también y me saludó.
-Eh! ¡que frío hace!
- Sí
- No eres de por aquí
- No
- ¿Sabes que te pareces a mi cantante favorito?. Quítate la gorra. A veeer...
Me quité la gorra y dejé al descubierto mi cabeza rapada.
- Pués no, así no te pareces tanto no... y se rió.
Entonces se quitó un gorro de lluvia azul que llevaba. A ella también se le veía el cráneo. Tenía leucemia.
- Estamos empatados- dijo y se rió a carcajadas.
Estuvimos hablando un rato y entonces me sugirió subir a su casa porque hacía mucho viento ya en la playa. No soy muy ducho en estas cosas, pero sé cuando me entran y cuando no.
No quería que pensase que la rechazaba por su enfermedad y le dije todo sonrojado "soy gay", a lo que ella contestó "yo no" y entoces rió más si cabe. Era muy simpática.
Subimos a su casa. Vivía con sus padres que no estaban en ese momento. La casa era un poco triste, muebles de diseño antiguo, cortinas gruesas oscuras, cuadros de caza, religiosos y esas cosas. Un poco deprimente la verdad.
Hablamos cerca de una hora y nos intercambiamos las direcciones. Prometimos escribirnos.
Nunca lo hicimos.
El papel pasó de un cajón a otro de mi vida, de la cartera a la mesilla, de ésta a la agenda de aquel año, y entre mudanza y mudanza, entre un piso de estudiante a otro... acabó perdido.
Hace tres meses a una amiga mía le quitaron un tumor.
Ella no puede entender por qué un tipo frío, pasota y superficial como yo va a verla todos los días, se sienta con el portátil en las rodillas y escribe. Quizás no entiende por qué no hago nada, ni doy conversación y permanezco en silencio hasta que se hace muy tarde y me voy a dormir.
De lo que seguro no se acuerda es que ella también me dijo un día que le recordaba a un cantante.
-Eh! ¡que frío hace!
- Sí
- No eres de por aquí
- No
- ¿Sabes que te pareces a mi cantante favorito?. Quítate la gorra. A veeer...
Me quité la gorra y dejé al descubierto mi cabeza rapada.
- Pués no, así no te pareces tanto no... y se rió.
Entonces se quitó un gorro de lluvia azul que llevaba. A ella también se le veía el cráneo. Tenía leucemia.
- Estamos empatados- dijo y se rió a carcajadas.
Estuvimos hablando un rato y entonces me sugirió subir a su casa porque hacía mucho viento ya en la playa. No soy muy ducho en estas cosas, pero sé cuando me entran y cuando no.
No quería que pensase que la rechazaba por su enfermedad y le dije todo sonrojado "soy gay", a lo que ella contestó "yo no" y entoces rió más si cabe. Era muy simpática.
Subimos a su casa. Vivía con sus padres que no estaban en ese momento. La casa era un poco triste, muebles de diseño antiguo, cortinas gruesas oscuras, cuadros de caza, religiosos y esas cosas. Un poco deprimente la verdad.
Hablamos cerca de una hora y nos intercambiamos las direcciones. Prometimos escribirnos.
Nunca lo hicimos.
El papel pasó de un cajón a otro de mi vida, de la cartera a la mesilla, de ésta a la agenda de aquel año, y entre mudanza y mudanza, entre un piso de estudiante a otro... acabó perdido.
Hace tres meses a una amiga mía le quitaron un tumor.
Ella no puede entender por qué un tipo frío, pasota y superficial como yo va a verla todos los días, se sienta con el portátil en las rodillas y escribe. Quizás no entiende por qué no hago nada, ni doy conversación y permanezco en silencio hasta que se hace muy tarde y me voy a dormir.
De lo que seguro no se acuerda es que ella también me dijo un día que le recordaba a un cantante.
Etiquetas: primera
los problemas nunca vienen solos?
Yo, si bien creo que las desgracias/problemas no vienen, y si vienen lo hacen por culpa de otros parámetros que no sean el que hayas tenido o no alguno/a antes, sí es cierto que cuando tienes un problema que consideras importante te focalizas tanto en él que bajas la guardia para solucionar el resto de problemillas de la vida (que en circunstancias normales pasarían desapercibidos) que se van acumulando y comienzan a ahogarte.
Eso me ha sucedido a mi el mes de febrero. ¡Qué mes!. Amigos con enfermedades varias, en el curro nerviosismo, ascensos..., el piso patas arriba, mudanzas, sin tiempo para leer ni ver cine, dormir mal, sin pasta en la cuenta, encima no hay quien eche un polvo con alguien normal...
En fin, que si analizamos cada uno de esos problemas (salvo los de salud) no son demasiado importantes, pero son muchos y llenan tu cabeza, y la llenan de tal modo que vas en coche y te dan un golpecito por detrás en un semáforo y 'lo que me faltaba' y te dan ganas de echarte a llorar aunque no tengas nada ni tú ni el coche.
Idependientemente de que las desgracias vengan solas, se llamen unas a otras o queden para jugar al mus en tu vida, es cierto que a veces, sólo a veces, una serie de golpes de suerte hace que todo se solucione y te levantas un día, miras la agenda antes llena de apuntes y... no hay nada: tu vida social se relaja, te llaman del trabajo que no vayas que se solucionó solo, tu amiga enferma te dice que no te preocupes que sabe que estás muy atareado para ir a verla todos los días y se conforma con día sí, día no, y de repente te encuentras mirando la agenda con cara de imbécil y no sabes si volverte a la cama o ducharte y salir al mundo a gritar que por fin tienes tiempo para ti.
A mi me ha pasado esto, hoy, uno de marzo. Y cuando hago balance del mes de febrero, solo veo pequeños problemas, comeduras de tarro y lo positivo de empezar a escribir un blog (todo un reto para alguien tan vago e insulso como yo).
Hoy estoy relajado por primera vez desde hace 40 días. ¡Qué descanso!
Si es cierto que los problemas nunca vienen solos, quizás las soluciones tampoco... hummmm... ¡hoy salgo!
Estoy sin un duro pero estoy feliz
no soy afortunado pero soy un buen tipo
no tengo dinero pero tengo salud, ¡sí!
estoy colocado pero con los pies en la tierra
estoy cuerdo pero abrumado
estoy perdido pero esperanzado, nene
Y todo se reduce a que
todo va a salir pero que muy bien
llevo una mano en el bolsillo
y la otra la tiendo para que la choques
Me siento ebrio pero estoy sobrio
soy joven y mal pagado
estoy cansado pero trabajando, ¡sí!
estoy preocupado pero activo
estoy aquí pero ya me he ido
estoy equivocado y lo siento, nene
Y todo se reduce a que
todo va a salir pero que muy bien
llevo una mano en el bolsillo
y con la otra enciendo un cigarrillo
Y todo se reduce a que
posiblemente no lo haya comprendido todo aún
llevo una mano en el bolsillo
y con la otra hago el signo de la paz.
No me corto pero estoy centrado
soy inmaduro pero controlo
soy seco pero agradable, nene
estoy triste pero descojonándome de risa
soy valiente pero cobarde,
estoy enfermo pero soy guapo, nene
y lo que sucede aqui es
que nadie realmente lo ha comprendido aún
Llevo una mano en el bolsillo
y con la otra toco el piano
Y amigos, todo se reduce a que
todo va a ir bien, si, bien
Llevo una mano en el bolsillo
y con la otra llamo a un taxi.
Eso me ha sucedido a mi el mes de febrero. ¡Qué mes!. Amigos con enfermedades varias, en el curro nerviosismo, ascensos..., el piso patas arriba, mudanzas, sin tiempo para leer ni ver cine, dormir mal, sin pasta en la cuenta, encima no hay quien eche un polvo con alguien normal...
En fin, que si analizamos cada uno de esos problemas (salvo los de salud) no son demasiado importantes, pero son muchos y llenan tu cabeza, y la llenan de tal modo que vas en coche y te dan un golpecito por detrás en un semáforo y 'lo que me faltaba' y te dan ganas de echarte a llorar aunque no tengas nada ni tú ni el coche.
Idependientemente de que las desgracias vengan solas, se llamen unas a otras o queden para jugar al mus en tu vida, es cierto que a veces, sólo a veces, una serie de golpes de suerte hace que todo se solucione y te levantas un día, miras la agenda antes llena de apuntes y... no hay nada: tu vida social se relaja, te llaman del trabajo que no vayas que se solucionó solo, tu amiga enferma te dice que no te preocupes que sabe que estás muy atareado para ir a verla todos los días y se conforma con día sí, día no, y de repente te encuentras mirando la agenda con cara de imbécil y no sabes si volverte a la cama o ducharte y salir al mundo a gritar que por fin tienes tiempo para ti.
A mi me ha pasado esto, hoy, uno de marzo. Y cuando hago balance del mes de febrero, solo veo pequeños problemas, comeduras de tarro y lo positivo de empezar a escribir un blog (todo un reto para alguien tan vago e insulso como yo).
Hoy estoy relajado por primera vez desde hace 40 días. ¡Qué descanso!
Si es cierto que los problemas nunca vienen solos, quizás las soluciones tampoco... hummmm... ¡hoy salgo!
Estoy sin un duro pero estoy feliz
no soy afortunado pero soy un buen tipo
no tengo dinero pero tengo salud, ¡sí!
estoy colocado pero con los pies en la tierra
estoy cuerdo pero abrumado
estoy perdido pero esperanzado, nene
Y todo se reduce a que
todo va a salir pero que muy bien
llevo una mano en el bolsillo
y la otra la tiendo para que la choques
Me siento ebrio pero estoy sobrio
soy joven y mal pagado
estoy cansado pero trabajando, ¡sí!
estoy preocupado pero activo
estoy aquí pero ya me he ido
estoy equivocado y lo siento, nene
Y todo se reduce a que
todo va a salir pero que muy bien
llevo una mano en el bolsillo
y con la otra enciendo un cigarrillo
Y todo se reduce a que
posiblemente no lo haya comprendido todo aún
llevo una mano en el bolsillo
y con la otra hago el signo de la paz.
No me corto pero estoy centrado
soy inmaduro pero controlo
soy seco pero agradable, nene
estoy triste pero descojonándome de risa
soy valiente pero cobarde,
estoy enfermo pero soy guapo, nene
y lo que sucede aqui es
que nadie realmente lo ha comprendido aún
Llevo una mano en el bolsillo
y con la otra toco el piano
Y amigos, todo se reduce a que
todo va a ir bien, si, bien
Llevo una mano en el bolsillo
y con la otra llamo a un taxi.