un observador inquieto
Escribiré lo que se me ocurra... ¡como tod@s!
Acerca de
Sólo puedo garantizar que éste soy yo. Ni frecuencia, ni opiniones, ni principios ni propósitos... sólo yo.

Si quieres participar sé tú mism@, comenta lo que quieras, con la extensión de texto que desees y no te cortes! Gracias de antemano

mail/msn: loleoseguro@hotmail.com


Contador gratis
Sindicación
 
nunca es suficiente
Llegas tarde a la entrega. Necesitas más horas para el equipo o más presupuesto o...
La gente se queda trabajando hasta tarde, hacen un gran esfuerzo... quieren una compensación. Confían en ti.

Haces ingeniería financiera, inflas los partes de horas, minimizas la desviación, no mientes... demasiado.

Vas a la reunión con el gerente. Horas....

Para tu sorpresa te dice que sí, que conoce vuestro esfuerzo, que va a luchar por eso que pides para el equipo, que te cree, que sabe eres de fiar, que no se la intentas colar.... glups.

Sales del despacho y descubres un fallo, un error de cálculo, las prisas..., le has dejado tus cálculos en una hoja excel para que las revise y... has sumado mal, es evidente, se ve a leguas. Un niño de dos años vería el truco.

¿Se dará cuenta? ¿Se hará el tonto? ¿Entenderá que es tu deber intentar colársela, que no es nada personal, que en el fondo te pagan para eso (aunque sea una paradoja)?

Llegas a la oficina, donde está el resto. Estás satisfecho pero con reservas. Tus compañeros te miran, saben que algo no va del todo bien.... Alguno murmura "si es que no sabe negociar, te dije que se bajaría los pantalones"

 
Martin
Cuando era un adolescente cogí una costumbre: leer con música.
Ahora pongo un DVD con miles de mp3 y que dura toda la tarde, como un gran hilo musical, pero antes sólo contaba con un tocadiscos cutre, muy viejo, cuya aguja era doble, por un lado etiquetada con la letra N, una aguja de gran diámetro para discos de pizarra, si le dabas la vuelta al cabezal, aparecía una aguja chiquita (la normal luego) etiquetada con M. Las etiquetas se correspondían con Normal y Micro.

Tenía en casa una colección pequeña de LP's, muchos de clásica heredados de la gran afición de mi padre (no por la música clásica, que sólo le gustaba Manolo Escobar) si no por ir a toda cuanta demostración comercial hubiera o hubiese por los alrededores; de esas que regalan una chorrada por ir a escuchar un rollo sobre una enciclopedia o una batería de cocina que intentan vender como sea. Pues mi padre iba a todas. Tenía una especial facilidad para desconectar, pensar en sus cosas durante la demostración y el suficiente morro para acercarse al final del acto y reclamar su 'regalo'. Normalmente era un electrodoméstico cutre de marca indescifrable y otras un disco. Estos últimos me los daba a mí.

En verano hacía tanto calor que no se podía salir a la calle, por lo que cerrábamos las persianas de toda la casa y nos quedábamos dentro sobreviviendo hasta que el sol bajaba lo sufiente. Yo aprovechaba y me echaba en cama por la tarde a leer, ponía un disco y me abastraía con el libro. A veces el disco se detenía al llegar al final y yo no era consciente de que ya no sonase nada, otras veces 'despertaba' de mi ensimismamiento y le daba la vuelta al disco (o volvía al principio la aguja). Con lo cual el disco sonaba una y otra, y otra vez. Nunca me aburría porque en realidad... no lo escuchaba del todo.

Me sigue sucediendo aún hoy que al escuchar una canción me recuerda al libro que leía con ese disco y me tiene un sabor muy especial. Puedo recordar de memoria todos los discos y cuales eran sus libros asociados, como si fuesen bandas sonoras.

Es una pena que ahora, la tecnología, hace que, al no repetir los discos, ya no tenga esas asociaciones.

El otro día escuché uno de estos temas y me vino el libro a la mente: Martin Eden, de Jack London.

Es la historia de un individuo, joven y apuesto de clase baja, deslumbrado por la alta y culta sociedad americana que conoce de manos de un hombre al que ayuda en el puerto (era marinero).
Se enamora de la hermana de su nuevo amigo y decide cultivarse intelectualmente y convertirse en escritor para lograr enamorarla.
Es una historia triste pero de superación, coraje y tenacidad. El libro no es una gran maravilla (porque tampoco la novela americana de aquella época lo era) pero para un adolescente está genial, y cada vez que escucho una danza de Granados (que era el disco asociado) vuelven a mi mente los paisajes descritos de puertos, estibadores, niebla... y un joven estudiando en una cutre buhardilla hasta el agotamiento por amor.

Jack London describe a Martin como un hombre muy atractivo, y su personalidad es arrolladora... yo quería ser Martin.
Aunque creo que en realidad, lo que quería era follármelo aunque en aquella época no lo supiese.

No he encontrado una versión que ni por asomo se parezca a la que yo escuchaba... pero como era a guitarra, os dejo ésto que he encontrado y que me recuerda mucho a mi libro (que por cierto, aún guardo en la estantería, a nadie le ha dado por chorizármelo, debe parecerles una chorrada a mis amigos)



 
Jarek
Ya no me acuerdo de como se llamaba... pero pongamos que fuese Jarek. Le conocí hace mucho tiempo, en Londres, mientras trabajaba.

El era rumano y por tanto ilegal. Había llegado a Londres hacía unos dos años pagando una pasta a la mafia. No podía volver a casa porque le había costado mucho salir de Rumanía y no sabía si podría volver a entrar en UK.

Era muy blanquito de piel y rubio, con lo que pasaba bastante desapercibido entre locales y turistas. Siempre estaba sonriendo y sabía como nadie el modo de colarse sin pagar en museos, espectáculos y clubs.

En el Reino Unido, es un delito gravísimo contratar a alguien ilegalmente, así que Jarek malvivía trabajando por cuatro duros de reponedor en un supermercado. Nunca me dijo donde vivía ni en qué super trabajaba, tal era el miedo de que alguien diese el soplo y lo deportasen a su país.

Lo que más me llamaba la atención era cómo mandaba el poco dinero que ganaba a su casa:
Compraba una postal de Londres, daba igual cual y la abría longitudinalmente, separando el cartón, dejando una parte (la de la foto) a un lado y la contraportada (digamos así, donde escribes) al otro. Luego, con cuidado, pegaba las esquinas de un billete 'de los grandes' en el medio y volvía a unir las partes.
Escribía un par de estupideces en la postal y la mandaba al correo.

Jarek no sabía si sus postales llegaban, pues su familia no sabía dónde vivía, ni ellos tenían teléfono, ni él ponía remite (claro está).

Semana tras semana, Jarek enviaba dinero a casa... sin saber si llegaba a su destino o si alguien en Correos se forraba a su costa.

Antes de volver a España me ofrecí para ir a ver a su familia, saber de ellos, llevarles algo... Él declinó mi ofrecimiento mirándome con gravedad y con un 'it's not your business'.
Trabajamos juntos seis meses pero nunca confió en mí. Tenía miedo.

Me fui y el siguió mandando sus postales rellenas de libras, como quien tira al mar mensajes en botellas.
 
choose a life
Cuando estás en la universidad y vives en un piso de estudiante, junto con la inauguración del curso escolar, aparece irremisiblemente el momento de enseñar el piso.

¿Qué coño enseñas, si no es tuyo, si lo has alquilado por cuatro duros a un usurero y seguramente está echo una mierda?
Pues precisamente tu facilidad y buen gusto para convertir una pocilga de muebles exiguos y destrozados, paredes amarillentas y mezcla de estilos (barroco y 'rústico') en un hogar para los próximos 9 meses.
Te afanas en poner pósters, piensas la distribución de la cama con los caballetes/tablero de aglomerado que te sirve de mesa de estudio, esa mesilla de noche hecha con una caja de cartón forrada de papel de regalo... ¿Quién no ha vivido alguna vez en un piso de estudiantes con su tresillo rojo de polipiel cuyos cojines son por un lado del mismo material y por el otro de tapizado formando flores rojas y blancas?

¿Y la fiesta cómo es? Pues patatillas, pinchitos hechos de pan de sandwich y mortadela, litros de alcohol, media hora y... ¡hala, a quemar la ciudad!

Cuando trabajas y tienes pasta, la cosa cambia... ma non troppo.

Después de pedir la hipoteca y pagar a los mismos usureros (esta vez en forma de notario, registrador, hacienda, ayuntamiento y directores bancarios), no te queda un duro más que para ir al IKEA y comprar una tanda de muebles con taras, que encima debes montar tú mismo. Y cuando lo miras todo, te das cuenta de que el sillón de polipiel es básicamente el mismo pero... esta vez lo has comprado tú, que tiene más gracia.

Pues llega el momento de enseñar tu obra maestra a tus amigos. Los mismos que te invitan a las barbacoas en su casita de campo con piscina. ¿para qué? Pues, prácticamente igual que antes... para enseñarles lo que has sido capaz de hacer con 3000 euros, un par de brazos, una furgoneta, un destornillador y paciencia.

Pero ¿cuál es la diferencia?
En mi caso, haber sido pobre y dejar de serlo (lo que te convierte de rural con toques pretenciosos en urbanita con toques snobs), un gusto horrible para la decoración (que hace que convierta los lofts en el bazar de la Charito) y haberme visto la serie completa de Fraiser llegando a la conclusión de que somos igualitos:

Abro la puerta y son mis amigos, besos, hola que tal, dejan los abrigos en la entrada y pasan directamente al salón.
En el ambiente suena Miles Davis y se respira un aroma avainillado. Abren una botella de vino y se sirven unos vasos y otro para mí. Nos acercamos a la cristalera hablando de nuestros respectivos trabajos o de cuanto tiempo llevábamos sin vernos; afuera, las luces de la ciudad van surgiendo sobre la luz ya casi extinta del atardecer.

Mientras abren la segunda botella, voy a la cocina a darle el último toque a la cena. Algo exótico, oriental, griego o similar.
Nos ponemos a cenar, hablamos de cómo le va la vida a nuestros amigos comunes, nos ponemos al día de nuestras cosas...
Llegan los postres, el oporto, los licores y múltiples cafés.
Con el tercer oporto ya no me importa que los niños estén dejando la alfombra como un cuadro de Tapiès.

De pronto alguien tiene la idea de echar una partida, normalmente de monopoly. Y aquí, queridos amigos, es donde la escena que bien podría haber sido sacada de Frasier, se convierte en el capítulo más delirante de Perdidos.

Mis amigos son bastante tiburones para esto del monopoly, yo sin embargo soy muy blando y nunca gano. A mí me da mucha rabia que el hecho de haberte salido un cuatro en el dado haga que te puedas construir un hotel en el Paseo de la castellana mientras otro no puede aspirar más que a una chabola en Lavapiés. Normalmente yo tengo alguna calle suelta y otro tiene las dos que faltan...
...habeis acertado...
se la regalo.

Es que si no lo hago es un coñazo, por Dios, ¡que edifique! que juegue algo y no tenga que esperar a que se le acabe la pasta, el pobre, sin poder edificar (y tal como está el Euribor por otra parte).
El agraciado con el premio da palmas con las orejas, mientras mis otros amigos me dedican los improperios más impresionantes.

Siempre gana una amiga que si la descubre ZP pone a Solbes de patitas en la calle.

A estas horas de la noche (sobre medianoche), con una botella de rioja y cuarta de oporto per capita, los que tienen niños se largan y los solteros nos preparamos para salir...

Mis amigos saben lo necesitado de juerga que estoy, así que venían preparados... pero yo estaba tan harto de vino y comida, cansado, mareado... que me quedé dormido en el sillón.

Como lo leeis.

Si lo pienso un poco, la verdad es que es irónico: he pasado del bocata mortadela al pollo tandoori, del cubata dyc al oporto, de desear tener hijos a desear vivir en la época de Herodes, de agarrarme una buena cogorza por la ciudad a agarrármela en el sillón...

Siempre hay que decidir, escoger la vida, aunque decidas... no decidir.



 
semana acelerada
He tenido una semana algo... acelerada, no he tenido mucho tiempo para leer ni escribir, pero bueno, ya lo compensaré (temblad)
Bueno, pues esto del acelere no es casual, aquí va una foto para Acelerado... que pide una fachada de un edificio o casa (o parte de una fachada) en el que aparezcan dos ventanas, un alero de tejado con su canalón y una puerta de acceso con su tejadillo (o no, depende), pero que parezca el rostro de un “robot” o personaje imaginario: las dos ventanas serían los dos ojos...

Esto es lo más adecuado que he encontrado... él dirá...

Se trata de Sibiu, en Transilvania, una ciudad rica de procedencia germana (en el corazón de la depauperada Rumanía.

Las ventanas-ojos son espectaculares, parecen sacadas de un cuento infantil... creo que a Acelerado le gustará.

Un abrazo a todos.





 
rarezas de familia III. El contestador de telefónica
Viernes, 6 de la tarde, hace 10 años:
- mamá, di algo para el contestador cuando suene el piiiii
piiiiiii
- ¿Qué quieres que diga?
- no no no... (tecleando de nuevo la combinación de teclas) cuando suene el piiii esto graba, así que dí algo como: ha llamado usted al número tal o esta es la casa de fulanita de copas... deje un mensaje...
- ah! vale
- pero di eso después del piiiii
- vaaaale
piiiiiii
- piiiiii. Ha llamado usted...
- ¡Que no coño! que no tienes que decir tú pi, que lo dice la máquina... bueno, da igual, ya lo hago yo.... ha llamado usted al....

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a la semana siguiente, sábado, 10:30 de la noche, hace 10 años.
- ¿diga?
- Inquieto, tienes que venir urgentemente a casa
- Que pasa????
- tienes que quitarme el contestador
- Por? ¿no lo entiendes?
- si, si lo entiendo, pero es que antes, no estaba en casa y la gente volvía a llamar, y ahora todo el mundo me deja un mensaje de 'llámame cuando llegues'. ¡Coño! ¡si quieren hablar conmigo que se gasten ellos el dinero!, estoy hasta las narices, y si no los llamo quedo fatal. Mira, vienes y lo sacas.
- pero si estoy en Madrid mamá, como voy a ir hasta ahí que son tropecientos km y...
- te pago el viaje, ven y quítame esta mierda ¡YA!

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Un poco lo que sucedía hace diez años con el contestador del fijo, sucede ahora con el teléfono móvil.
Es curioso como el aparatito este ha cambiado nuestra forma de relacionarnos.
Antes quedabas en un bar, ahora simplemente quedas y ya te llamaré a ver dónde estás.
Antes tocabas al timbre, ahora das perdidas y bajo.
Antes si no contestabas al teléfono era síntoma de que habías salido, ahora no contestas al móvil y debes haber muerto, la gente se preocupa muchísimo y todos preguntan ¿pero dónde dejaste el móvil?
Antes te sabías los números de teléfono de tus amigos, ahora los apuntas en el móvil.
Antes sabías incluso la dirección de tus amigos, ahora también la apuntas en el móvil
Y es que por depender del bicho, hay gente incluso que no sabe cuál es su propio número.

Hemos ganado comodidad pero también preocupaciones y agobios colaterales, además de la pérdida de intimidad: tu obligación ahora es estar siempre localizable:
- Dios, he dejado el móvil en el coche
- No tengo aquí el móvil, lo habré perdido?
- Te llamé al móvil, ¿pero dónde estabas?
- ¿No viste mi llamada perdida?

Bueno, voy a bajar un momento al coche que me he dejado el móvil y... no vaya a ser que llame alguien.

PD. Tengo fotos para todos (creo), próximamente la primera dedicada.


Oh! cuanto más sé de ti
más extraño me parece,
y ahora que tu rosa florece
una luz asoma sobre las tinieblas de la tumba





 
la fotografía
A tenor de las fotos expuestas nadie diría que fotografío bien. Sin embargo me precio de ello.
Lo que sí es que, unido a la 'manía' de no tirar nada y a la otra 'manía' de resistirme a los cambios tecnológicos pues... arrastro mi vieja cámara.

A ver..., se trata de una buena cámara, reflex de 35mm con varios objetivos, filtros, ... vamos, 3kg de cámara.
Cada vez que me voy de viaje, la mochila de la cámara casi abulta tanto como la ropa, y es un coñazo siempre acarrear con ella de un lado a otro y vigilar que no te la manguen. Es un engorro. Como mi cámara es Nikon, sé que podría comprarme un cuerpo digital y aprovechar los objetivos, pero... me da pereza (y malditas las ganas de gastarme la pasta en algo que uso tan poco)

Hago mayormente diapos. Sí, sé que Pedro Picapiedra ya se ha cambiado al formato digital. Pero no sé... me sigue teniendo aquel misterio lo de disparar la foto, no saber cómo sale y luego al revelarlas... verlo. Ahora es todo más sencillo: sacas la foto, miras si te gusta y si no sacas otra (u otras veinte mil que malo será que no salga una buena).

Ayer estuve ordenando mis fotos y diapos, monté el proyector y estuve viéndolas con un colega. Claro, flipó, porque una cosa es ver las fotos en una pantalla de ordenador y otra verlas proyectadas en toda la pared. Yo le comenté que debía pasarme a lo digital pero que era mucha pasta. Entonces él, lleno de sensatez me suelta: "sí, pero... ¿y lo que te ahorras en revelado?".

Y tiene razón, quizás con lo que me gasto en carretes y revelados habría ya amortizado un cuerpo digital. Necesito un contable sensato que me lleve las finanzas :)

Bueno, pues quiero resarcirme de las fotos tan malas que he puesto aquí, así que voy a poneros una que escanearé. Para hacerlo interactivo me gustaría que describiéseis un lugar, un paisaje, un rincón en el que os gustaría estar. Quizás una plaza antigua, quizás unas ruinas, o puede que el mar o la naturaleza salvaje... cerrad los ojos y echad a volar la imaginación. Según lo sugerido, escojo la foto que me parezca adecuada al sitio y la pongo.
(no, si ya lo estoy viendo que no va a pedir nadie nada... en fin, si no pongo una que me guste a mí y punto :)

Venga va... jugad conmigo. Dadle al play y pensad... ¿cómo es el sitio que os gustaría visitar? (fotográficamente al menos)



 
las barbacoas
Dice Gesualdo que organiza barbacoas grasientas y cerveciles. Yo vivo en un piso, aunque tengo unos amigos que gozan de digamos... casa de campo y también las organizan.
No puedo menos que imaginar que las barbaoas de Gesualdo son parecidas a las de mis amigos, así que me ha venido a la mente que con este solecito, no van a tardar en producirse las primeras, así que, en este primer post, voy a contar cómo se vive una barbequiú en mi pandilla.
Próximamente describiré cómo son las cenas en mi casa.

Mis amigos no hacen una barbacoa, la celebran.
En cuanto llegas con el coche, como lleves las ventanillas abiertas, ya te queda el olor a fritanga para todo el día. Yo, que soy algo pijo, voy vestido a estos eventos como corresponde a la ocasión, es decir, pantalón largo, camisa o camiseta, zapatito fino, gafas de sol y estómago vacío, nada de chanclas, camiseta de tirantes y pantalón pirata, que es una ordinariez (pero reconozco que de lo más cómodo)

Imaginaos un montón de gente, de lo más variopinto en un chalé de las afueras con mini-jardín en el que nada más llegar observas el primer momento machista de la jornada: los hombres se arremolinan alrededor de la barbacoa como los jubilados alrededor de las obras, opinando sobre el punto de la carne, cuando echarle sal, si las brasas están en su punto o no, aviva el fuego que se apaga, los chorizos se asan al final que luego quedan fríos, ...

Las chicas se arremolinan en grupitos charlando: ¿qué tal?, mira el niño que crecido está, dónde has comprado tal o cual cosa, he oído que fulanita....

¿Y que hago yo?
pues mi amiga y yo (siempre vamos juntos a todos estos eventos, ya os hablé de ella, es de mis mejores amigas, la que toma Jack Daniels) nos sentamos, cogemos un vino (yo siempre llevo vino) o un oportito, unas aceitunas y le damos al pico.

Siempre me echan en cara que siendo tío, y cocinando bien, no tenga el más mínimo interés por la preparación de la barbacoa (unos pensarán que soy maricón, otros que vago, y la mayoría que soy un friki y un snob) y a mi amiga, bueno, a mi amiga no le dicen nada, la dan por perdida para la causa 'femenina-ama-de-casa'

Llega un momento en que hay que mover el culo, los tíos se sientan (dejan las bandejas llenas de producto en una mesa al lado de la barbacoa) y cogen un martini, así que mi amiga y yo ayudamos a la anfitriona a poner la mesa, servir las fuentes, abrir el vino...

Comienza la pitanza, y aquí sí que es, amigos, maricón el último.
Yo tengo siempre tres trozos, uno en la boca, otro en el plato y otro en el ojo. Mi amiga no me anda a la zaga, no creais. Siempre me deja asombrado lo rápido que engulle la gente, es impresionante. No sé si es el efecto 'traga que es gratis' o son reminiscencias de la postguerra que se han quedado adheridas a nuestro genoma como una plasta de blandiblú, pero aunque siempre sobra un montón de comida, engullimos como si oyésemos en la lejanía las trompetas del juicio final.

Después de zampar hasta reventar, desabrochar el cinturón (e incluso el primer botón) del pantalón y deslizar el culo hacia la parte delantera del asiento llegan los postres regados de licores, cafés y güiscachos varios. ¿es posible estar curda a las seis de la tarde?, pues sí, vive Dios, lo estás.

Una vez servida la tarta (que a veces he hecho yo, que soy bastante buen repostero) siempre queda un trozo, que normalmente va a parar a...
mi estómago. Es increíble, no tengo fondo. Despues del segundo o tercer café, después de asegurarme que nadie va a echárselo, después de realizar unos cuantos movimientos peristálticos para empujar lo ya comido hacia el intestino delgado, este que suscribe se acerca disimuladamente la fuente de la tarta hacia su sitio, se sirve otro café, y así, como quien no quiere la cosa (y sin ninguna educación) comienza distraídamente a, cucharilla a cucharilla, acabarse la tarta directamente de la fuente. (Todo ello bajo la mirada de estupor y escojone de mi amiga)

A media tarde, la cosa se serena y asistimos al segundo toque machista del día: las tías charlan en la mesa animadamente mientras los niños corretean por el jardín. De vez en cuando una se quita un retoño de encima que ha trepado por sus piernas hasta el regazo. Mientras tanto, los tíos se tumban en el sofá o en la hierba a dormir la moña (agotados que están de darle vueltas a la carne).
Mi amiga y yo tenemos una charla-confesión sobre todo lo que hemos de penar por la comida durante los próximos lustros, la dieta que vamos a tener que hacer, nos arrepentimos, nos absolvemos el uno al otro, hacemos propósito de enmienda, no lo volveremos a hacer... luego nos miramos a los ojos en silencio y nos escojonamos de risa.

Cuando se acerca la noche, ayudamos a la anfitriona a recoger, meter todo en el lavavajillas y nos volvemos a casa felices, inflados, con la camisa por fuera del pantalón (para que no se vea el botón desabrochado) y una sensación de tener el alma más llena de felicidad que, si cabe, el estómago de comida.

Me encantan las barbequiús (pero no se lo digais a nadie, es un secreto)

Para Erik:
 
caer bien
No soy un tipo que caiga mal a la gente, aunque tampoco despierto pasiones, todo hay que decirlo.

No me importa en principio caer mal, excepto para la gente que me importa, claro; soy consciente que no soy un doblón de oro que te encuentras y todo el mundo quiere llevar para casa, y a veces no puedes evitar que tu forma de ser choque con la de otra/s persona/s.

Pero hay algo que sí me fastidia: que alguien me guarde rencor por algo que haya dicho o hecho que sea falso o sin intención. Sobretodo porque la gente no suele acercarse a ti y decirte: oye, ¿por qué me has dicho esto o aquello? ¿por qué te has comportado de esta o de esta otra manera?. Es mucho más fácil sentirse herido y víctima, que enfrentarse a quien se supone te ha agraviado y deshacer el entuerto.

En mi casa siempre hemos dicho que si algo de ti no te gusta o está mal debes cambiarlo pero no pedir indulgencia (ni concederla). Por ejemplo, ante la típica frase de "ya sabeis como es Pepe de bocazas o impresentable o fantasioso o borde o..." nosotros siempre contestamos: "pues que cambie, como todos". Y es que parece que el simple hecho de ser de toda la vida de una determinada manera da derecho a exigir que te quieran así y te exime de adaptarte y evolucionar como todo el mundo.
A mí sin embargo me jode tener que cambiar aspectos de mi personalidad que no considero negativos o incluso creo que son positivos; y entonces me niego, me revelo y soy yo el que me digo "yo soy así, me tomen o me dejen pero no pienso cambiar"

Hay en mi trabajo un grupito de chicas (tres) muy simpáticas conmigo, atentas, me sonríen mucho, me saludan, siempre están pidiéndome favores y alabando mi trabajo. Se sientan a veces conmigo a tomar café, me rien las gracias, me gastan bromitas... vamos, una relación de colegueo de lo más normal.

Me he enterado que me ponen verde. Me lo ha dicho un amigo mío de la más absoluta confianza, así que es cierto.

Y me jode las razones que dan, a saber:

a) Soy un trepa. Pos a ver... hace un año había un marrón de trabajo que nadie quería porque era complicado y había que echar más horas que un mono fuera de horario (sin pagar horas extras, claro) y se lo encasquetaron a un tipo. El tipo en cuestión es majísimo, a mí me cae muy bien y tenía problemas de salud, en casa, los hijos... total, que yo le hice gran parte del curro.
Pero mira tú por donde y sin que nadie supiese nada, resulta que el tío en cuestión, aunque sólo es un currito, está muy bien relacionado y cuando hubo un ascenso, ¿adivinais a quién preguntaron? ¿y qué nombre dijo él?. Yo de esto me enteré (que no tenía ni idea) porque un día hablando con el gran jefe indio me lo contó, me dijo que el tío le había dicho que de tener un jefe preferiría a alguien como yo. En la empresa nadie sabe nada (y él tampoco sabe que lo sé)

b) Soy un soberbio y un resabido. Y esto lo dice pongamos que se llama Maripili que pone verde a su compañera de despacho diciendo que es subnormal profunda y que no se explica cómo ha aprobado una carrera universitaria. Pues Maripili dice que, aunque es cierto que yo nunca rebajo a nadie, siempre me callo en todas las conversaciones y cuando me preguntan sentencio como si fuese la RAE, con frases pomposas y sobreelaboradas como si estuviese dando un discurso (el discursitos me apoda, parece ser). Quizás Maripili quisiera que la tratase con más 'deferencia', regalándole los oídos, contándole lo que quiere oír y no lo que de verdad pienso, dándole la razón como a los locos y diciéndole a todo que sí. Quizá lo haga, quizá la trate como si fuera tonta, aunque a mí no me gusta insultar la inteligencia de nadie y pienso que la verdad casi siempre es sinónimo de fiabilidad y estima por el que se la dices. A veces la verdad duele, y sé que hay a gente que al principio puede molestarle lo que diga, pero luego, cuando quieren saber algo con certeza o una opinión objetiva me preguntan a mí, por algo será digo yo...

c) Soy un retrógrado del PP. Y esto es porque no los pongo verdes, realmente es que me importa poco si Esperanza y el otro se dan de leches o si a Losantos le sale un grano en la nariz, y como aún por encima pongo verdes a los del PSOE pues... ¡hala! (es que ellas son muy progres, de la rosa en mano y ciento volando).

d) Soy un falso. Parece ser que saludo a todo el mundo muy sonriente y claro, nadie vive en tal estado de felicidad permanente, tengo que ser un falso por cojones. La educación no tiene nada que ver.

e) Hago 'grupitos' en el trabajo, es decir, de las tropecientas personas que somos o pasas por la vida sin hablar o hablas con todos y entonces soy un falso (apartado d) o si tienes amigos íntimos (y no lo ocultas) eres acusado de montar sindicatos amarillos.

Pues ellas ahí siguen, tan sonrientes y zalameras conmigo, y yo sin enterarme de nada, y así seguiré fingiendo que nada sé. Una : porque si no revelaría mi 'fuente' y dos: porque podría ser visto lo que hiciese de ahora en adelante como una venganza personal y yo soy (o intento ser) siempre muy justo.
Es que da la casualidad de que soy su jefe.
 
libros
Decía mi profesora de literatura que los tres pilares básicos de un buen lector son:
1. Un buen libro es un tesoro, cúidalo. Nunca escribas dedicatorias si los regalas, ni hagas notas al margen ni los subrayes.
2. Sólo prestes libros a quien sepas va a devolvértelos. Es una falta de respeto no hacerlo.
3. Atesora tus libros, siempre puedes releer un pasaje
4. Tener una buena biblioteca personal es síntoma de cultura

Pues bien, dejadme releer... sí, puedo asegurar que no cumplo ninguno de los puntos anteriores.

Esto me ha venido a la memoria porque hoy, en una velada culturetas de las que monto en casa (y que describiré, ya lo tengo en mente...) un colega del trabajo se llevó dos libros (teniendo el jodío ya otro en su casa) y yo, la verdad, como si se los lleva todos.

No es que no tenga aprecio por los libros, es que para mí son un instrumento; no tengo ese especial afecto por elloss a imagen de aquellos que tienen sus librerías repletas y que cuidan como si fuesen incunables de la biblioteca del Vaticano. También leo cosas en el ordenador y no lo trato especialmente bien.

El resultado de mi modo de actuar es que mi 'biblioteca personal' ha ido perdiendo volúmenes con el tiempo, pues la gente se lleva los libros a más velocidad de la que yo tengo para comprarlos. El otro efecto colateral es que quedan en las estanterías aquellos libros regalados, los que realmente no me gustan mucho y no recomiendo, las novelitas, los ladrillos... total, que quien entra en mi casa y mira mis libros sin conocerme se lleva la impresión de que leo mayormente chorradas (cosa que me trae al pairo)

En definitiva, creo que mis pilares básicos son:
1. Si un libro te ha gustado, compártelo. Si te dedican un libro agradécelo, pues alguien ha tenido la deferencia de pensar algo para ti y la primera página (que está en blanco) es inútil.
2. Un libro es para leer, si está en tu casa cogiendo polvo, pierde la utilidad que tiene. Si alguien se lleva un libro y no te lo devuelve, al menos espera que haya decidido mangártelo porque le haya gustado tanto como a ti.
3. Cuando tengas demasiados libros... dónalos pero no los acumules por acumular.
4. Si necesitas releer un pasaje, vete a internet. No eres más culto por lo que tengas ni aparentes, la cultura es algo personal.

Y todos estos pilares se resumen en dos:
- Nunca presto libros dedicados por quien me los ha regalado, el resto sí, la probabilidad de releerlos es baja y ¡hay tantos otros esperando a ser leídos!.
- La solución a todos los problemas culturales no se guarda en estanterías de tu casa, se guarda en la cartera, es de cartón, tiene tu foto y un número de lector.



 
contestación a los comentarios del post anterior
A poco que nos fijemos a nuestro alrededor (y hay que fijarse poco, creedme) veremos que la gente sufre, normalmente en silencio.

Hay varios tipos de dolor: golpes de la vida, circunstancias adversas... pero hay otro tipo de sufrimiento: el del día a día. Normalmente, la gente que sufre así no suele 'verse', no van al psicólogo, no piden bajas por depresión, no intentan suicidarse... no existen, mejor dicho, su dolor no existe. Son aquellas mujeres que viven con un maltratador, son los niños que viven sin juegos, son las personas que viven una existencia vacía, son aquell@s que viven en un cuerpo que no se corresponde con su mente o no les gusta. Porque el sentir diario, el sufrir contínuo, hace que te acostumbres, que te conformes, que pienses que 'la vida es así'.

Mi vecina del cuarto tiene 13 años. Tiene una mancha de vino de Oporto en el pecho. Vive normal, no se le nota nada (pues va vestida)
No tiene síntomas psicológicos apreciables, no llora, no va al psiquiatra, no anda por ahí deprimida... nació así.
Su madre quiso quitársela pero la SS no lo cubre, no es cirugía reparadora, no tiene problemas psicológicos que amparen la gratuidad e idoneidad de la operación. Y es que hay que esperar a que los tenga, que ya manda cojones.
Y es una pena, porque acabará teniéndolos y la SS la mandará al láser cuando los tenga y no preventivamente. Porque mi vecina, seguro, pasará toda su adolescencia sin que un chico la toque un pecho por debajo del jersey, yendo a la playa con bañador de nadadora..., pero eso sí, como su madre la ha parío.

Ya he hablado de Gemma, una chica obesa que conozco. Es un encanto. Es risueña, alegre, confiada... parece feliz. Si observas con detenimiento, verás como Gemma jamás se sienta en una terraza donde haya sillas de plástico, que cada vez que se levanta pasa maquinalmente la mano por el culo de la silla (para borrar los rastros de sudor, aunque no los haya).
Si vas a comprar ropa con Gemma, ella nunca lo confesará, pero si eres observador y no vives mirándote tu propio culo, verás como Gemma jamás se prueba ropa, y lo odia. Prefiere comprarse prendas casi a ciegas y llevarlas a casa donde seguro se mira y remira en el espejo, y se las lleva aún a riesgo de que no le sirvan.

Mi colega que se operó la nariz es un tipo normal y nació con ella así. No sé si puso en riesgo su vida, si tuvo peligro de enfermar de una neurosis o... no tengo ni idea, ni la más remota. Lo que sé es que Angel (por ponerle un nombre que el suyo es muy raro) se ha sentido avergonzado por su nariz, y luego, se siente avergonzado de hacer algo por cambiarla. De lo primero y lo segundo, todos somos culpables (no Calvin Klein, ni TELVA ni las chicas, todos). Seguramente Angel de ahora en adelante ocultará a todo el mundo que conozca nuevo que no nació con esa nariz.

En el momento en que haces algo por cambiar, surgen los alarmistas 'cuidado, que, si te pasas puedes desarrollar una neurosis, psicosis u otro tipo de -osis'.
He dejado claro que no estoy hablando de casos extremos, si no de gente normal. El artículo que enlaza pir_ado me parece perfecto, estoy deacuerdo con él, pero habla del abuso.
Me quedo sin embargo con el último párrafo:
Los griegos hablaban de la homeostasis, refiriéndose al equilibrio. Mantener el equilibrio entre una aceptación de quiénes somos y cómo es nuestro cuerpo, adoptando una actitud plenamente activa para cuidarlo e incluso mejorarlo, tanto en el área externa como interna, viviendo la edad que tenemos en cada momento, es la mejor receta para alcanzar el fin que todo individuo busca: la felicidad.
Yo hablo de este párrafo, de personas que siendo emocionalmente equilibradas, actúan activamente para mejorarse externamente, pero ojo, no a base de su esfuerzo personal si no de la pericia de un/a estétic@ o cirujan@. Y a nosotros, los normales, nos jode que lo hagan y ellos tienen que mentirnos para no sentir vergüenza por hacerlo. Esa es mi cuestión ¿por qué somos tan mezquinos?

Eso de culpabilizar a todo el mundo menos a uno mismo es muy cómodo pero nada creíble. ¿De quien es la culpa de que yo esté acomplejada? ¿de los modistos? ¿de las revistas? ¿de los chicos? ¿de...? coño! de tod@s. ¿Qué le decimos a nuestra vecina que nos enseña a su hijo recien nacido? ¿que bien le filtran los riñones? ¿parece listo porque mueve los pies? no. Le decimos que nos parece bonito, o guapo o... le hacemos ver que sus genes son maravillosos, ya nos encargaremos de joderle bien la vida si luego su cuerpo no se corresponde con genotipo de tamaña calidad. Todos somos culpables.
Tendemos a buscar siempre culpables visibles a todos nuestros problemas, me refiero a: gobierno, modistos, revistas, asociaciones, empresas... es más fácil pensar que existe una mano negra en la sombra que mueve los hilos que admitir que todos formamos una masa social que primero pone el cánon, luego la ciencia para adaptarnos a él y por último la moral que nos impide hacerlo.

Pero lo que la autora del fragmento que ha puesto Acelerado no nos dice ni tiene en cuenta es que entre Linda Evangelista y las chicas redonditas (como cita la escritora) hay una gama enorme de grises. Querer dejar de ser 'redondita' no implica querer ser una supermodelo.

No puedo entrar a analizar por qué se 'lleva' una cosa y no otra, pero es cierto que, al igual que hay un culto a la belleza y juventud, hay un rechazo oculto a los mismos conceptos por parte de los que no hemos sido bendecidos con los genes adecuados, como la zorra que mira las uvas e imagina verdes, como el chico que es rechazado por la jamona de turno y dice 'seguro que es tonta', como la chica que exclama 'no son suyas' con desprecio al ver otra chica con unos pechos bonitos.

Todos odiamos a los pijos pero si podemos nos compramos su ropa, despreciamos la belleza y ensalzamos 'lo interior' pero nos acicalamos para salir, nos espanzurramos en la playa para ponernos morenos (aun a costa de nuestra salud) y pagamos el precio que haya que pagar... pero seguimos en el club de los normales. Queremos ser bellos pero detestamos a quien lo es de forma natural, porque quizás precisamente ellos nos han dado calabazas a nosotros en algún momento de nuestra vida.

Hemos soñado con ser bellos, lo hemos deseado con todas nuestras fuerzas, los hemos deseado también, por eso los odiamos y avergonzamos con nuestra falsa moralina a aquellos que quieren salirse de nuestro club de 'normalitos' y entrar en el suyo.

Yo digo que hay que ser conscientes cada uno de su cuerpo, de su mente y de su vida, sin neuras, sin obsesiones, pero sin perder de vista que la aceptación social refuerza nuestra estima y nos vuelve más seguros. Negarlo, cerrar los ojos a esa evidencia y dedicarnos a menospreciar su influjo sólo nos hace más ciegos a la realidad, no más felices.

Yo respeto enormemente a quien decide conformarse con su cuerpo, pero respeto también a quien decide no hacerlo y usar la ciencia para cambiarlo, porque lo que cada uno haga con su vida, su mente y su cuerpo no es de mi incumbencia, y desde luego, no voy a ser yo quien fomente vergüenzas espúreas.

 
cambiar
Hace poco un colega mío se operó la nariz.
El asunto no tendría la mayor trascendencia si no fuese por las vueltas que dio el pobre hombre para justificar la operación: respiro mal, ronco, duermo mal de noche,... todo razones médicas.

Pues se operó. Cuando lo vi, la verdad es que estaba genial, con una nariz muy lograda, es decir, no una naricilla griega que se nota operada, si no una nariz grande, no demasiado bonita, pero 'normal' o dentro de los cánones al menos. Cuando nos vimos la conversación fue más o menos así:

- Veo que te has operado por fin la nariz
- Sí, ha quedado bien ¿verdad?
- La verdad es que sí.

Y a mí me quedaron ganas de preguntarle "sí sí, ha quedado cojonuda, pero... ¿ya respiras bien?".

Ni una mención hizo a sus ronquidos eliminados, a su dormir placentero, a su respiración recién estrenada, la boca nunca más reseca, fuera faringitis...

¿Por qué tenemos tanto pudor en reconocer que deseamos cambiar algo de nuestro cuerpo que no nos gusta?
¿Por qué está bien visto conformarse con lo que la naturaleza/Dios te ha dado?
¿Por qué cuidarse la dentadura es ir al dentista y blanquearla es ir a un centro estético?
¿Por qué las tías se maquillan, se prueban cincuentamil prendas de ropa, se disimulan las canas pero hay que decir que te duele la espalda para operarte las tetas?
¿Por qué una persona que adelgaza debe pasar de obesa a rellenita y si sigue adelgazando para verse guapa ya es anoréxica, vigoréxica o algún otro éxica?
¿Por qué una persona que cambia tres veces de coche en un año o se compra el último berrido en vetetuasaberqué es una pijita pero si se hace una liposucción, un implante de pechos y unos botox es una tarada mental, obsesionada por su cuerpo?

Y conste que no estoy hablando de Maiquelyaksons, adolescentes ni casos extremos. Hablo de gente normal, serena, en sus cabales, sensata y que prefiere gastarse la pasta en una nariz nueva a su gusto que en un rolex.

Mi colega, respirar no sé si respira bien ya, pero está contento por verse mejor, y nadie debería tener la bajeza de juzgarle por ello.

PS. Dedicado a Pir_ado:

 
La putada de tener báscula
Qué depresión nocturna!
La campaña de bajada de precios de la frutería de la esquina
unido a la necesidad esta semana pasada de quedarme a currar y no ir al gimnasio
unido a que este fin de semana me he atiborrado pues al sitio que fuimos nos dieron de desayunar, comer y cenar y no me controlo
unido a que el sábado he salido con mis colegas de equipo

ha dado una suma total de... cuatro quilos de más (y no, no son de músculo)
Mierda, ¿como se puede engordar cuatro quilos en una semana?
tiene que ser la retención de líquidos esa...
sí... eso será.

Mañana no perdono y a correr, a ver si consigo mearlos :)

 
injusticia
Este fin de semana he salido con mis compañeros de equipo. En un pub coincidimos con una chica, amiga de uno de ellos. Yo la conozco aunque no somos amigos.
Esta chica es muy simpática y agradable, se puede decir que guapa: rubia, ojos verdes, mirada franca, es alta y tiene algo de sobrepeso pero es una tía genial.

Yo iba algo 'feliz', ella iba curda total.

Estaba yo ya a las 6 de la mañana sentado medio trompa en una esquina de la barra cuando se me acercó. Me preguntó así, sin más si tenía pareja (y fue el término que empleó) yo le dije que no. Entonces comenzó a decir que era muy injusto que no tuviese pareja cuando yo soy una persona genial y muy especial y muy guapo y muy nosequé y nosecuanto más, "no como yo que estoy gorda y soy fea pero tú sin embargo..." (la tía tiene que ser miope, dicho sea de paso)

y se echó a llorar.

Yo claro la abracé y le dí un par de besos en las mejillas porque la verdad, en ese momento me inspiraba mucha ternura (y porque al hablar de 'pareja' pensé yo que suponía que yo entendía). Entonces ella siguió con su tema acariciándome (no de modo lascivo ni nada de eso, pero bueno... yo no acaricio así a l@s colegas)

Mis compañeros de equipo pensaron que había ligado (no la veían llorar) y claro, todos me decían que le entrase, que la tenía en el bote y rollos parecidos.
Y ella venga a llorar y yo venga a abrazarla e intentar consolarla.

No sé si realmente ella sufría por no tener ella pareja y buscaba a alguien de sus mismas características con quien tener una llorera común
No sé si ella sufría porque yo le gusto

Lo único que sé es que, este sábado fue la primera vez en mi vida que alguien me hace desear con todas mis fuerzas ser heterosexual.

 
Recapitulando
Pues cerramos un mes como quien cierra un ejercicio fiscal haciendo balance positivo, y van cuatro.

Este mes, será que estoy más relajado porque no lo hago a propósito, he aumentado el número de posts 'de coña' y es raro encontrar alguno de los deprimentes y purgapecados de mis primeros meses (aunque supongo que algo de vez en cuando seguirá saliendo a la luz, es inevitable).

Este mes de mayo ha sido sin duda el 'mes del comentarista', cada vez habeis ido comentado más y habeis escrito lo que habeis querido sin mirar longitudes, ideas o temática. Ha sido genial. Cada día me he levantado con la ilusión de ver qué me habíais dejado de comentario, como un niño con sus regalos de Reyes, y cada vez que faltaba alguien me preguntaba: qué le habrá pasado hoy a fulanito, que no me escribe nada. Porque he descubierto que, aunque este blog nació (como todos, creo) para lanzar mis inquietudes al aire, sobre todo para mí, ha evolucionado hacia la dependencia de esa maravillosa sensación de notaros cerca.

He descubierto a este tío,Pernam, que escribe genial y es de lo más sensato que puedes leer, aunque todos ya os habíais seguramente dado cuenta. También se nos ha acercado 'Acelerado', una gran revelación, que, es una pena que no tenga blog, y me ha regalado algunos de los comentarios más especiales y bonitos que he leído en mi vida.

Ha habido un post de opinión sobre religión-estado-política, en el que quien más me ha destacado ha sido Gesualdo (envidia que me tienen todas esas lagartas: ¡el mío es el auténtico!), que se nota lleva tiempo en el mundillo y me ha escrito los comentarios más interesantes que he leído en mucho tiempo, ha sido una partida de 'ajedrez' dialéctico genial, como hacía tiempo que no tenía con nadie, gracias colega.

También este mes he recibido muchas 'caricias escritas' de un fantasma muy especial, este chico es como un bálsamo que ya forma parte de mi vida diaria (parafraseando mi tema favorito de ese musical: we are in a point of no return :)

Dulce y Galbana que poco a poco va poniendo orden en su caos, me comenta que le hacen bien mis comentarios y le hago reir, me encanta hacer ese efecto en alguien y le agradezco en el alma que lo valore y me lo diga.

El fumador y Pir_ado (que también fuma, pero eso es colateral) también me alegran, o me hacen pensar (sobretodo pir_ado que deja unos comentarios de lo más criptico y profundo a los que tengo que echar horas de meditación) mientras el fumador me transporta a una vida, que seguramente hubiese estado feliz de llevar si no hubiese estado tan enfrascado en desarrollarme profesionalmente y me hubiese dado cuenta de que las 'pequeñas' cosas de la vida, son seguramente las más importantes y esto lo consigue con sus comentarios sensatos y posts desenfadados y naturales.

Vosotros mismos habeis dejado escrito que os considerais unos a otros comentaristas del más alto nivel, y estoy tan contento por teneros a todos reunidos comentando aquí, por ver que mi blog sirve de utilidad (la que vosotros le dais) que me da mucho miedo pensar qué sucederá en junio, y a la vez estoy ilusionado por ver qué nueva gente conoceré, qué nuevo rumbo tomará esto, ¿se estancará? ¿evolucionará? ¿hacia dónde?

Un abrazo a todos, sois geniales, debo ser de los pocos privilegiados en la blogosfera que tiene más ilusión por leer su propio blog que por escribir en él: vosotros haceis que cada post que escribo merezca la pena, sólo por leer luego lo que me vais a comentar.

PD. Como he podido olvidarme de las fotos!!!, sí, este mes ha sido también mes de fotografías. La verdad, ha sido interesante porque hace un mes, si me dicen que me haría 6 fotos y las colgaría en internet me echaría a reir a mandíbula batiente.
Tiene gracia esto de las fotos, que vergüenza dan las jodías aunque no se te vea la cara, piensas que todo el mundo puede reconocerte, vamos, como si de pronto la pescadera te dijese, uy! me suenas de chueca.com je je...