un observador inquieto
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el monstruo
Uno de los libros que más me han impresionado en mi juventud fue El monstruo de Frankenstein de Mary Shelley. Ya sólo su vida, la historia del libro, el significado oculto de éste y la intención de la autora al escribirlo me daría para una semana de posts 'inquieto size'. No sé si he leido más veces el libro o ensayos sobre él.
Siempre me dio mucha lástima el pobre tratamiento que le dieron en el cine, como una simple historia de terror... en fin, que no voy a eso.

Supongo que todos conocereis la historia: un individuo hecho por un doctor de fragmentos de cadáveres ve la luz. El doctor lo repudia al darse cuenta de que es un monstruo (de que es feo básicamente). El monstruo escapa y se refugia en el cobertizo de una casa donde vive un ciego con su familia sin que ellos lo sepan. Allí aprende a hablar francés oyéndolos a ellos. Un día se decide a hablar con el ciego, que ya casi considera su nueva familia... no os digo más, os recomiendo su lectura.

Mary Shelley imagina un ser horrible y lo introduce en una sociedad heredera de la visión renacentista de la estética platoniana, en la que se confunde bondad con belleza; y así, el monstruo, por el simple hecho de ser horrible, es malvado, peligroso y de mente retorcida.
Y esa sociedad, con esas ideas del siglo XV, no lo dudeis, es la nuestra.

El ciego de Shelley estimaba al monstruo porque no podía ver su fealdad y por lo tanto carecía de los apriorismos que asimilan virtudes a las cosas bellas y defectos a las cosas feas.

Y esto viene al caso de que es el quinto blog que leo que, al hablar de homofobia, machismo, racismo y/o maltrato a la mujer, describe a los sujetos en cuestión como: bajos, gordos, viejos y calvos.

Y el que lo lee, seguramente se hace una composición de lugar y claro, ve lógica y obvia tal asignación. Es mucho más fácil pensar que un grupo de jubiletas, calvos, gordos, bajitos y 'dejados' físicamente, también lo sean intelectualmente y por tanto sean también escoria moral. Si alguien dice simplemente que un grupo de veinteañeros, altos, rubios, guapos y de ojos azules estaban comentando... no sería lo mismo, y desde luego si fuesen 'normales' es decir, parecidos a nosotros, ni siquiera describiríamos su aspecto por irrelevante.

Pués sintiéndolo mucho (por mí) tengo que decir que yo he sido, soy y seguramente seré un individuo con alguna, varias o todas esas características a la vez, y no me considero mala persona. Tengo que decir que he encontrado más skins, homofóbicos, machistas, violadores, pederastas, y peña de mal vivir entre los gallitos molones guaperillas de melio pelo que entre los Dani Devito de la vida.

Conste que yo no digo que ser bajo, gordo, viejo o calvo sea ser guapo, y que nadie piense que voy a hacer proselitismo de la belleza interior, el que cada uno es guapo a su manera, el que todos tenemos algo y todas esas mierdas producto de la doble moral de lo políticamente correcto.
Sólo digo que a la hora de comentar un hecho, una idea, un sucedido... a veces (no siempre), la descripción física sobre la 'fealdad' de los sujetos es supérflua y no aporta información, si no que sólo sirve para reforzar la creencia de que una forma de pensar es más o menos deleznable según el físico del que así piensa.

Y siento repartir leches pero ¡qué cojones! estoy hasta los huevos de que alguien no pueda envejecer, no pueda caérsele el pelo, coger barriga o tenga que usar alzas para ser considerado 'bueno'.
El mal, el daño está en las ideas, y ellas por sí mismas explican su indignidad, no hace falta 'decorarlas' con cuadros 'grotescos'.

Y por si alguien duda, un ejemplo de una joya descriptiva del último blog que he leído (el guardián de una iglesia le dice a una mujer que no puede entrar con minifalda a ver una iglesia románica):
"[...] y se nos acercó aquel individuo sudoroso con una barriga que parecía que iba a tener gemelos que seguramente pone suavecita a su mujer después de zamparse toda la olla de cocido montañés para cenar, para decirme que no podía entrar allí sinó con pantalones ¡con el calor que hacía! [...]
[...] y pasándose un trapo por la calva para secarse las gotas que le resbalaban por su frente [...] no dejaba de mirarme el escote"

Al leer esto... ¿qué edad y estatura os ha venido a la mente?
pues eso.



 
Comentario:
Chico, mira que me pones difícil llevarte un poco la contraria, con tan buenos argumentos…!! Me hace especial gracia lo de la lámpara mágica (o varita mágica, o lo que fuera que pudiera cambiar la realidad), porque es sin duda uno de los objetos más codiciados en el imaginario humano (así como el Grial, la fuente de la eterna juventud y otros de ese tipo…).

Tú crees que se puede querer a los demás sin quererse a uno mismo. Hombre, quizás es que mi frase anterior era demasiado radical, y desde luego, polivalente. En efecto, claro que queremos a un montón de gente, como también nos queremos, en mayor o menor medida, a nosotros mismos. Pero tenía en mente a personas que no se quieren nada, que se detestan, se odian, a tal punto, que desestiman su propia vida. Siguiendo el argumento radical: las personas que llegan a terminar con su propia existencia, ¿quieren en ese momento a alguien? Seguro que sí, aunque quizás en ese momento no. Y por ello llegan a ese tipo de solución (por llamarlo de alguna manera). No quiero frivolizar con este asunto, y por ello no voy a continuarlo.

Y otra cosa, para acabar: pareces un tío estupendo, y seguro que lo eres más de lo que aparentas. Mira a tu alrededor, abre bien los ojos y sonríe. Seguro que hay alguien que te está mirando, que te devolverá la mirada, te sonreirá y, ¡fíjate que bien! Un pellizquito más de felicidad que le arrancamos al día!! Buen finde!! Besos.
 
Comentario:
La chica del 1ºB tiene los pechos pequeños y un culo que estima perfecto. Le importa un bledo que la del 4ºA le envidie los pechos, ella los considera feos y no funciona el 'objetivamente no son feos' porque como muy bien apuntas, es subjetivo y a la hora de aceptarnos NOS aceptamos con nuestra visión.

La conciencia de uno mismo no lleva a quererse, la del 1º se conoce, se ve los pechos y le parecen feos. Nadie cambia su perspectiva sobre sí mismo porque haga un estudio estadístico de como lo ven los demás y extraiga un numerito que sea una medida objetiva, esto no son matemáticas, son sentimientos.

La chica del 1º tiene como dices, dos opciones: aceptarse tal y como es o no y sufrir. Si piensa... vale, me acepto tal y como soy ¿está pensando en los pechos o en el trasero perfecto? te aceptas tal y como eres por ser supersimpático? ¿le dices a alguien soy simpático, tienes que aceptarme así?, no, le dices: ronco y si quieres dormir conmigo tienes que aceptarlo.

La chica del 1º, si acepta sus pechos será porque se resigne a no tener o no poder tener otros, y no es que sufra por la resignación, si no que voluntariamente renuncia a deprimirse por sus pechos y los tolera.

Otra cosa muy distinta es tener una visión distorsionada de uno mismo (como las anoréxicas) pero eso ya son palabras mayores y enfermedades de la mente o la personalidad, hablamos de gente sana y sensata.

Quererse a uno mismo es muy complicado y doloroso, no es 'hala! quiérete! y te quieres... no, significa renunciar a soñar con un cuerpo que no puedes tener, una vida que no puedes llevar, un deporte que no podrás practicar... significa ser consciente de que no debes sufrir por no tener/ser así pero, en el fondo, si apareciese un genio le pedirías ser todo lo que te gusta y que desapareciese lo que no, no creo que nadie de los que dicen aceptarse y quererse tal y como son le diesen una patada a la lámpara al grito de: no te necesito porque me quiero así.

Pero no me hagas caso a mis desbarres, yo soy un acomplejado (pero soy consciente de ello :)

Un besazo.

PS. creo que se puede querer a alguien y no a uno mismo, pero la infelicidad vendrá porque nunca estarás seguro de que la otra persona te quiera a pesar de lo que a ti no te gusta de ti mismo.

Yo me quiero un montón, quiero darme toda la felicidad que me merezco como L'Oreal :), intento cuidarme, rodearme de buena gente, darme conversación, divertirme, encontrar a alguien que me ame, mejorar, modelarme y cultivarme cada día pero todavía hay cosas que no me gustan de mi personalidad y de mi cuerpo, aunque intento aceptarlas (qué remedio me queda) o ir mejorando poco a poco, es una lucha personal que también tiene su gracia intentar.
 
Comentario:
… pero es que ES un elefante… No sé por qué le ves tintes religiosos al asunto, o sí, pero no creo que sea el caso (la resignación, digo). Y no creo tampoco que no cueste aceptar lo positivo, sencillamente porque es fácil que ocurra que algo que para nosotros es muy negativo, para alguien sea positivo. Se me ocurre un ejemplo facilón: una adolescente, acomplejada por el escaso tamaño de sus pechos, que le gustaría tener la talla de su vecina del 4ºA, y ésta, a su vez, pensando en operarse y acomplejada porque tiene demasiado pecho y “acapara” demasiadas miraditas de los compañeros de clase… Es decir, que el hecho de la aceptación personal no debería presuponer que sólo sea de lo malo y no de lo bueno, porque la línea divisoria entre lo uno y lo otro es tan íntimo, tan personal, que debe ser considerado y juzgado por uno mismo. Y vuelvo, pues, al aceptarse tal y cual somos.

Desde luego, comparto contigo el que, quien quiera, si puede, debe hacer lo posible por cambiarse, si piensa que este cambio le hará sentirse mejor. Pero ¿y si no puede ser? Por ejemplo, mido 1,50 m y me gustaría medir 1,80 m. Tengo los ojos marrones y los quiero azules (padeciendo de intolerancia a las lentillas). Soy gay y quiero ser hetero. Padezco de insuficiencia cardiaca y no puedo seguir jugando al baloncesto… Considero que no se trata de resignarse (y utilizo el término adrede), sino de ser consciente de nuestra realidad, de nuestro yo. Tener conciencia (como conocimiento) de nosotros mismos. Y a partir de ahí, tienes distintas opciones, que suelen pasar por quererte o no quererte (dicho así, con un poco de superficialidad).

Yo no sé qué podréis/ás opinar, pero yo he decidido quererme un montón. Y querer también al elefante elegante, que creo que está un poco necesitando unas palmaditas en el lomo… Si no nos queremos a nosotros mismos, ¿podemos querer a los demás?

Muaks!!
 
Comentario:
Pues acelerado, te digo de corazón que, como se dice de las casas, éste es tu blog. Siempre creí en ésto como algo global, así que podemos compartirlo hasta que te apetezca abrir uno propio; si algún día se te ocurre algo para compartir al margen de lo que yo escriba, me lo comentas y abro un post con lo que me digas.
Seguro que hay alguien que piensa 'a ver que puso acelerado en el blog del inquieto...' y yo feliz.

Bien, vayamos al bicho.
No me gusta que lo que el poema quiera enseñar sea 'acéptate a ti mismo'. Sólo se acepta lo que es negativo, lo positivo no hace falta. Ser elefante no es negativo, no debería tener que 'aceptarse' que además me deja un regusto a la concepción cristiana de 'confórmate' (con lo que Dios te ha dado, con tu cuerpo, con...). Yo fui educado en la creencia de que si algo no te gusta y está dentro de tus límites debes cambiarlo.

Si la autora hubiese intercalado muestras de que el elefante estaba realmente guapo aunque él no lo viese, sí podría enseñar un 'quiérete a ti mismo y mírate bien' pero tal y como lo ha escrito me parece un poco 'pero... ¡si eres un elefante! ponte cualquier cosa, todo te va a quedar igual, y siéntete feliz, por Dios! asúmelo!'

Y me está quedando un post, así que lo dejo aquí y me hago uno ¡qué coño!

Lo dicho, gracias por ser jugoso, tirahilos y hurgón... y compartirlo.
Un beso.
 
Comentario:
Muchas gracias por vuestras palabras. Lo cierto es que es fácil que a uno le salgan estas cosas, después de leeros (y no, no es peloteo fácil…). Quizás sea cierto que debiera abrir un blog, pero adolezco de inconstancia, y me temo que por vivir tan “acelerado” no pudiera llevarlo al ritmo que deseo. Así que, si me lo permitís, seguiré apuntando cosas en los vuestros, que son estupendos!

Inquieto, creo que te he entendido a la primera, pero a mí también me gusta tirar de los hilos para hurgar y, con ello, dejar unos comentarios variados y jugosos. Yo aprendo mucho de todo, no lo dudes. Y viviendo en una sociedad como ésta, donde se valora básicamente la imagen, es sin duda perverso ese juego de filiaciones y fobias dependiendo del aspecto o la fisonomía que tengamos. Touché! El elefante elegante… Yo creo que su autora (Isabel Cobo Reinoso. Versos para estar guapo) utiliza precisamente la imagen del elefante porque es el referente / estereotipo que mejor puede entender el público al que se dirige: el infantil. Aparte la rima obvia, y la musicalidad que tiene (y que atrapa), el personaje es utilizado exactamente como objeto de lo que criticabas: no es malo ni perverso, pero es infeliz por su aspecto físico. El aceptarnos tal cual somos, ese es el reto que pretende. Y ahora, que alguien me diga que, aunque va dirigido a niños, no es aplicable a mayores…??

Yo aún estoy en proceso de conocerme, aunque me voy aceptando bastante bien, porque a) no me queda más remedio, b) me puedo ir dando con un canto en los dientes si no… Yo creo que al nacer, se olvidaron insertar en el pack el prospecto con las instrucciones y demás recomendaciones de uso. Venga a dar vueltas para volver siempre al principio.

¡Saludos, con la dos manos!
 
Comentario:
(continuación) [...]y quizá no fuese esa la intención del/a autor/a), sólo quería dejarlo claro.

Un abrazo a todos, sois estupendos.
PS. Después de leer este post... ¿A que apetece leer el libro?
 
Comentario:
Ay! estoy más feliz con los comentarios que una perdiz (debería haber elegido perdiz como animal en el meme,... bueno, que me pierdo)

A ver...
Pir_ado, tienes razón (me jode, pero al césar lo que es del césar), supongo que existe un efecto halo negativo, pero hay que luchar un poco por deshacerse de él, digo yo.

Gesualdo,
Sí, la del renacimiento tenía mucho componente católico porque muchas de las demostraciones artísticas eran sobre las vidas y virtudes, pero tampoco se aleja demasiado en lo que dices que sucede hoy en día, antes eran pecados (gula, pereza...)
Antes por ejemplo el que estaba gordo tenía encima el pecado de la gula, hoy la obesidad es una cuestión de 'higiene', pero la culpabilidad es la misma... sería un bonito post para un psicólogo pirado explicar por qué la gente enferma se siente culpable y tiene vergüenza de ir al médico, y por qué la sociedad nos culpabiliza por no entrar dentro de los cánones de la belleza.

Caótico,
Los prejuicios muchas veces parten de lo que ya conocemos que hacemos generalidad, por ejemplo: ¿no te ha pasado que conoces a alguien y piensas... este tipo no es de fiar, o te cae mal aunque no hayas hablado nunca con él?, creo (es una pensamiento) que su forma de mirar o de moverse o de hablar te recuerdan a gente que conoces y te cae mal o te ha hecho algo malo y generalizas esa sensación y la aplicas. Pero hay otras cosas negativas que deberíamos restringirnos a nosotros mismos.

Acelerado,
Tío, tú no has nacido ayer para la escritura ¿verdad?, qué barbaridad, embelesado me/nos hallo/amos.
No regales más poemas, tío, regala comentarios (o mejor ábrete un blog)
Bueno, lo de la doble moral y lo del políticamente correcto fue desafortunado, me aplico un punto menos :)
Mi intención era enfocar el post no a "hay que ser buenos y ver el interior de las personas" cuando realmente no lo hacemos, huír del predicar guardando el trigo a buen recaudo en el granero, porque... que tire la primera piedra aquel que no se deja llevar por la apariencia física.
El resto de lo que dices no se aleja sustancialmente de lo que pienso, pero puede que sí se aleje de lo que escribí porque quizás no fui capaz de transmitirlo tan bien como quisiera.
Efectivamente, el libro demoniza al doctor (por la propia vida de la autora) y ensalza al monstruo, al que llegas a perdonar sus crímenes. Tiene infinitas lecturas, desde el endiosamiento de los científicos (en auge en aquella época) hasta los de tinte humanista, la verdad es que es de mis libros favoritos, ya lo he dicho.
El monstruo no solamente entiende por qué es rechazado si no que le duele profundamente el serlo y sabe que en esa sociedad nunca será feliz y aceptado, que nunca tendrá a nadie a su lado.

El fondo de mi post era lo injusto que me parece que características físicas negativas nos vengan a la mente al hablar de ideas y actos deleznables, y sobretodo que al relatar un hecho, usemos características físicas que no vienen a cuento para reforzar lo malo que nos parecen los actos. Exactamente igual que hace M. Shelley (como tú muy bien has apuntado) haciendo que te imagines la apariencia del monstruo habiendo leído sólo unos cuantos adjetivos, sensaciones que crea en los demás y el proceso de su creación.

Y te pongo un ejemplo 'cercano'. ¿Te acuerdas del primer poema que me pusiste?
Si cambias elefante por mariposa... Crea el mismo efecto???
¿es un poema sobre alguien que siendo bello no se gusta o da a entender indirectamente la necesidad de conformarse con el físico que uno tenga? ¿no es acaso graciosa la imagen graciosa del elefante probándose ropa?
si pensamos en un elefante probándose un bañador imaginamos un animal torpe y gordo (cuando no es cierto, no más que una polilla en proporción de su especie)
A mí no me gusta que se use ese tipo de estereotipos (aunque en el poema reconozco que mi ejemplo está pillado por los pelos y quizá no f
 
Comentario:
Si, tiene razón Pir_ado.

Por otro lado, con con semejante nivel de comentarios creo que mejor me voy a dedicar a hablar de la "urovisión" que aborrezco, en esos temas mi ignorancia será mas dismulabre y llevadera.

Abrazos
 
Comentario:
Acelerado, sería hora de que te plantearas comenzar un blog o en el caso de que lo tengas, lo publicitaras un poco, es un placer leerte. SAludos.
 
Comentario:
Aunque sólo sea por animar los comentarios, te voy a llevar la contraria con respecto a algunas de las cosas que dices (y prometo no extenderme demasiado…), caso de lo que comentas del proselitismo de “la belleza interior (…) y todas esas mierdas producto de la doble moral de lo políticamente correcto.”, porque no creo que tratar de los valores esenciales de las personas sea cuestión de conveniencia o no, y porque el ejemplo que has puesto del monstruo de Frankenstein es perfecto, y me explico: el “bueno” del doctor Frankenstein elige apartarse de la sociedad para crear una criatura perfecta, inmortal y sublime. Decide hacerla a base de pedazos, trozos, de seres humanos hermosos, bellos, perfectos, pues concibe que de la suma de retazos de beldad será capaz de dar vida a una criatura hermosa. Pero al doctor le sucede que esta suma de cosas bellas no se traduce en un producto total bello, sino en un auténtico engendro de fealdad. Mary Shelley es muy hábil, y jamás llega a describirnos totalmente al monstruo, dejando que sea nuestra imaginación la que termine dando forma a esa figura terrorífica, haciendo que entre así nuestros referentes y nuestra definición de lo bello.

Cuando la autora escribe el libro, los cánones de fisonomía humana nada tenían que ver con los actuales, aunque es bien cierto que la estética neoplatónica heredada del renacimiento están en las bases de la concepción, y por ello esa identificación bueno=bello/malo=feo (que sigue vigente, no lo niego), está en la esencia del libro, pero precisamente se nos quiere hacer dudar, y por ello el personaje ciego que, no influenciado por la apriorística de la imagen externa del monstruo, lo acepta. La ceguera es el recurso empleado, porque es la visión una de las primeras en jugar (también hoy en día) en los roles de aceptación en las relaciones humanas.

Pobre monstruo: el primero en rechazarlo es su padre, su creador, precisamente quien hubiera debido ser el primero en aceptarlo, porque se le supone un amor ciego… Por ello en la novela, cuando se vuelven a encontrar, el monstruo venda los ojos de su padre, para que en esta ceguera sea capaz de encontrar la belleza interior de su creación (aunque ya intuye lo terrible de los crímenes cometidos). Pobre monstruo, que no entiende nada de lo que le ocurre hasta que, como renovado Narciso, no descubre su propia imagen en el reflejo de las aguas remansadas, y hasta él mismo sucumbe a esta dicotomía, porque entiende que por su monstruosidad, espanta. Cultivado a través de las lecturas de grandes autores, el monstruo aprende el don de la elocuencia, y con él, transmite con belleza la hermosura de su interior. Pero claro está, luego hay toda una historia de dolor, venganza y huida…

Así pues, me parece importante volver la mirada hacia las personas y su humanidad. Parafraseando a Wilde, “La belleza es una forma del genio; más elevada, en realidad, que el genio, porque no necesita explicación.”
 
Comentario:
Los prejuicios nos llevan inequivocamente a concluisiones erróneas o al menos distorsionadas. Un esfuerzo por mirar con otros ojos nos lleva a ver otra realidad, al menos diferente, no sé si la más real.

No te quejarás de los comentaristas que tienes... vaya nivelazo!!!!

un abrazo
 
Comentario:
Yo creo que la asociación entre lo bello y lo bueno que mencionas del renacimiento y la de hoy son de orígenes distintos, aquella era católica y esta es protestante.

La de hoy proviene de esa mentalidad anglosajona, positiva en bastantes aspectos porque tiende a responsabilizar al individuo de sus actos, pero que puede llevar a abusurdos como pensar que si te cuidas, te alimentas de forma sana, no fumas, no bebes, haces ejercicio, etc, simplemente no envejecerás no te pondrás enfermo y probablamente no deberías ni morirte, sensu contrario, si estas gordo o tienes mal aspecto o enfermas es culpa tuya porque no te has cuidado, porque no tienes voluntad, en definitiva que eres CULPABLE, y por tanto malo.

De este origen diverso yo sinceramente no sé sacar ninguna conclusión, pero bueno al menos dicho queda.

Corteses reverencias
 
Comentario:
Vas contra natura, querido inquieto. El efecto halo, existe, está descrito, documentado y es hasta adaptativo, si me apuras. Claro que todo el mundo tiene derecho a envejecer, pero depende de como lo haga, perderá ese efecto halo. Es lo que hay. POr cierto, cuando alguien me tacha de malo, siempre digo lo mismo, que soy malo porque soy infeliz, pero que eso ya lo inventó M.Shelly en su Frankenstein. Saludos laborales que me he quedado a currar un poquillo en mis consultantes.
 
Comentario:
...y buenas noches...
 
Comentario:
Estoy deacuerdo contigo Inquieto; los seres humanos nos movemos muchas veces por prejuicios y en sí, a priori, no es malo; es normal que ante el desconocimiento valoremos sólo los "primeros juicios", pero luego debemos ser capaces de insertar la nueva información (de todo tipo) y construir una nueva realidad más ajustada (que siempre será prejuiciosa, pero seguramente más objetiva que antes). Lo malo son las personas que exclusivamente actuan ante los primeros juicios, es más, muchas veces ni siquiera suyos si no de terceras personas que ni siquiera cuestionan...así van las cosas...

En cuanto a Shelley estoy contigo, gran libro y una mujer avanzadisima de su tiempo. Creo que la influencia de su madre, adalid del movimiento prefeminista, le marcó. Yo siento algo especial también por otra novela gótica,que nunca ha logrado una veraz adaptación a la pantalla, Dracula. Es una novela a caballo entre la novela de misterio en la linea de Conan Doyle y una novela de terror, con una lectura de transformo muy interesante Estupenda. Se podría también hablar mucho de ella.

Ahh...y otra coincidencia, jeje. Me atrae muchisimo la música y la danza de Irlanda, en general toda la música celta y en especial todas las manifestaciones musicales donde el ritmo y la percusión prime y el movimiento corporal. (No he estado en Irlanda, aunque si en Inglaterra, aunque son muy distintos).

Un abrazo!!!
No