Se me olvidaba...
Ya vuelvo a tener internet en casa. A ver cuanto me dura.
Con mi chándal y mis tacones...
Hoy me he puesto el chándal y me he ido a andar un rato. ¿Y a dónde va uno cuando no sabe donde ir? Pues a un centro comercial. De paso también me he entrado en un gimnasio de estos ultramodernos y de varias plantas, y resulta que ya hasta por hacer sufrir y sudar hay que pagar un pastón. Por ahora he desistido de la idea de apuntarme a algo así: supongo que con un poco de disciplina, dieta y mucha agua, podré ir tirando hasta que encuentre algo más barato. Mientras paseaba con el chándal que me compré para las clases de Educación Física de la ESO -es que crecí mucho y muy rápido, y ya me estanqué; además en casa siempre tuvimos visión de futuro comprando mi ropa... hasta que empecé a comprarla yo- me iba fijando en los tíos que me encontraba a mi paso y me imaginaba cómo debían ser en la cama. Supongo que la mayoría malísimos, si mi currículum sexual -que tampoco es el mejor de los posibles, todo hay que decirlo- puede tomarse como muestra representativa. Muchos pensarán que soy un pervertido, pero os juro que no lo soy: de hecho me encuentro en mi etapa metafísica. Tanto es así que cuando he llegado a los grandes almacenes, lo primero que he hecho ha sido irme a la librería, concretamente a la estantería de autoayuda: "Cómo conseguir el éxito", "Cómo ser feliz", etc etc... Aunque era bastante tentador (tenía ante mí la manera de llegar a ser feliz por tan sólo 15 euros), al final opté por la literatura tradicional: "La caverna", de Saramago. Lo que yo os diga, metafísico total.
Luego he vuelto a casa (también andando) y cuando he llegado le he echado un vistazo a mi móvil, que hace mucho que ni se inmuta. En realidad yo también me he vuelto un poco asocial, así que no me extraña. Pero hay una diferencia fundamental a otros momentos en que mi móvil tampoco sonaba: no es algo que me preocupe.
De lo que no hablo últimamente es de mi "carrera periodística". Pues bien, las incursiones han resultado verdaderamente decepcionantes. Desde pasarme una tarde entera bajo la lluvia con la grabadora en un acto contra la contaminación de un riachuelo hasta escribir memeces de futbolistas sin cobrar un duro. De los futbolistas puedo hablar con conocimiento de causa. Me horroriza pensar en qué clase de sociedad vivimos si las pasiones de la gente las mueven tipos cuyo repertorio de frases no pasa de un par o tres construcciones de sujeto + verbo + complemento. Tras transcribir decenas de entrevistas, podría hacer una entrevista imaginaria a cualquier jugador de fútbol de la liga española y seguramente acertaría. Por ejemplo, entrevista al jugador .... (póngase lo que se desee)
- ¿Qué te parece la alineación para este partido?
- Bueno, el míster sabe lo que hace.
- ¿A qué se deben estas derrotas consecutivas? ¿Crees que no os
habeis preparado lo suficiente, ha pasado factura el cansancio...?
- El fútbol es así y ahora lo que hay que hacer es mirar hacia adelante.
- ¿Cómo te planteas tu futuro en el equipo?
- Ahora mismo estoy bien, pero siempre depende de lo que me
ofrezcan.
Imaginaos lo que es sacar titulares de semejantes derroches de inteligencia y capacidad verbal. Y así un día y otro y otro... y sin cobrar un duro. Una tarde me di cuenta de que o el periódico o mi salud mental, y opté por lo segundo, que mi trabajo me cuesta mantenerla. Algo que no te hace feliz y que no te ves obligado a hacerlo por necesidad económica, ¿para qué lo haces?
Así que por ahora, prefiero dejar mi faceta periodística en "stand by" y la cubriré escribiendo en este weblog y preparando mi novela -a la que le auguro un futuro complicado, pero bueno, como ya he dicho alguna vez antes lo más interesante de elegir un destino es el camino-.
Ahora voy a navegar un rato y a leer weblogs. Seguramente encontraré algo interesante.
Luego he vuelto a casa (también andando) y cuando he llegado le he echado un vistazo a mi móvil, que hace mucho que ni se inmuta. En realidad yo también me he vuelto un poco asocial, así que no me extraña. Pero hay una diferencia fundamental a otros momentos en que mi móvil tampoco sonaba: no es algo que me preocupe.
De lo que no hablo últimamente es de mi "carrera periodística". Pues bien, las incursiones han resultado verdaderamente decepcionantes. Desde pasarme una tarde entera bajo la lluvia con la grabadora en un acto contra la contaminación de un riachuelo hasta escribir memeces de futbolistas sin cobrar un duro. De los futbolistas puedo hablar con conocimiento de causa. Me horroriza pensar en qué clase de sociedad vivimos si las pasiones de la gente las mueven tipos cuyo repertorio de frases no pasa de un par o tres construcciones de sujeto + verbo + complemento. Tras transcribir decenas de entrevistas, podría hacer una entrevista imaginaria a cualquier jugador de fútbol de la liga española y seguramente acertaría. Por ejemplo, entrevista al jugador .... (póngase lo que se desee)
- ¿Qué te parece la alineación para este partido?
- Bueno, el míster sabe lo que hace.
- ¿A qué se deben estas derrotas consecutivas? ¿Crees que no os
habeis preparado lo suficiente, ha pasado factura el cansancio...?
- El fútbol es así y ahora lo que hay que hacer es mirar hacia adelante.
- ¿Cómo te planteas tu futuro en el equipo?
- Ahora mismo estoy bien, pero siempre depende de lo que me
ofrezcan.
Imaginaos lo que es sacar titulares de semejantes derroches de inteligencia y capacidad verbal. Y así un día y otro y otro... y sin cobrar un duro. Una tarde me di cuenta de que o el periódico o mi salud mental, y opté por lo segundo, que mi trabajo me cuesta mantenerla. Algo que no te hace feliz y que no te ves obligado a hacerlo por necesidad económica, ¿para qué lo haces?
Así que por ahora, prefiero dejar mi faceta periodística en "stand by" y la cubriré escribiendo en este weblog y preparando mi novela -a la que le auguro un futuro complicado, pero bueno, como ya he dicho alguna vez antes lo más interesante de elegir un destino es el camino-.
Ahora voy a navegar un rato y a leer weblogs. Seguramente encontraré algo interesante.
Demasiado críptico, ¿demasiado absurdo?
He de confesar algo que no había dicho antes en este weblog: soy alérgico a los ácaros, al polvo y al pelo de ciertos animales. Me hincho como un globo aerostático y no paro de estornudar. Los ojos se me irritan. La garganta se me seca y la cabeza empieza a dolerme. Ya se me había olvidado que era alérgico, hasta que he tenido que ir a la hemeroteca -sin informatizar, es decir, con los ejemplares originales-. Hace ya una hora que llegué de allí y sigo estornudando. Creo que tendré que buscarme una mascarilla. Seré el nuevo Michael Jackson del mundo del periodismo.
A veces pienso que mucha gente que me rodea apenas me comprende. Y si apenas me comprende, es que apenas me conoce. Cada vez me apetece menos hablar con los demás, aunque siempre puedes sacar aspectos interesantes cuando es a tí a quien hablan. A la actitud del receptor siempre se le puede encontrar una parte fructífera, porque curiosamente es una actividad que depende más de uno mismo que de los demás. Pero muchas veces ser emisor resulta frustrante.
Me quiero someter a una pseudodieta. Es decir, ponerme a dieta, pero poco, sin exagerar. Cuando uno se pone a dieta, piensa que todos deben darse cuenta de ello. Si una vez que te has dado cuenta de que a nadie le importa una mierda que te hayas puesto a dieta sigues con ella, has superado la prueba de fuego.
No escribo más en la bitácora por miedo a perder las ideas. Las estoy reservando para una novela que nunca escribo. Mi escritura es tan inconstante como mi vida (a)sentimental. Y mis peripecias
(a)sentimentales galopan entre la realidad y la ficción, lo que de verdad hay en ellas y lo que yo creía o me gustaba creer que había.
En Madrid he de reconciliarme con una parte de mí. Me reencuentro con ella siempre que voy allí. Es como si recuperara una pieza de un puzzle y todo comenzara a adquirir un sentido nuevo. Aunque sé que en realidad nada soluciona, pero uno ha de acercarse a los epicentros (sean falsos o verdaderos) porque corres el riesgo de no aprender algo fundamental mientras haces el camino. En ese sentido, las personas tenemos algo de literario. El escritor escribe por el propio hecho de escribir; las personas nos esforzamos por obtener pedacitos de nada para paladear lo que nos depara el proceso de obtenerlas.
A veces pienso que mucha gente que me rodea apenas me comprende. Y si apenas me comprende, es que apenas me conoce. Cada vez me apetece menos hablar con los demás, aunque siempre puedes sacar aspectos interesantes cuando es a tí a quien hablan. A la actitud del receptor siempre se le puede encontrar una parte fructífera, porque curiosamente es una actividad que depende más de uno mismo que de los demás. Pero muchas veces ser emisor resulta frustrante.
Me quiero someter a una pseudodieta. Es decir, ponerme a dieta, pero poco, sin exagerar. Cuando uno se pone a dieta, piensa que todos deben darse cuenta de ello. Si una vez que te has dado cuenta de que a nadie le importa una mierda que te hayas puesto a dieta sigues con ella, has superado la prueba de fuego.
No escribo más en la bitácora por miedo a perder las ideas. Las estoy reservando para una novela que nunca escribo. Mi escritura es tan inconstante como mi vida (a)sentimental. Y mis peripecias
(a)sentimentales galopan entre la realidad y la ficción, lo que de verdad hay en ellas y lo que yo creía o me gustaba creer que había.
En Madrid he de reconciliarme con una parte de mí. Me reencuentro con ella siempre que voy allí. Es como si recuperara una pieza de un puzzle y todo comenzara a adquirir un sentido nuevo. Aunque sé que en realidad nada soluciona, pero uno ha de acercarse a los epicentros (sean falsos o verdaderos) porque corres el riesgo de no aprender algo fundamental mientras haces el camino. En ese sentido, las personas tenemos algo de literario. El escritor escribe por el propio hecho de escribir; las personas nos esforzamos por obtener pedacitos de nada para paladear lo que nos depara el proceso de obtenerlas.
Las bitácoras son crueles
Yo mucho de boquilla, pero luego soy un consumista compulsivo... Es lo que tiene esperar a las rebajas para comprarse gran parte de la ropa de invierno. ¿Para qué comprarse un pantalón a 40 euros si poco después va a estar a 10? ¿O es que alguien va a notar que lo que llevo no es de temporada? ¡Si hay veces que no se dan cuenta ni de que estoy!
Últimamente no salgo mucho, porque he llegado a la conclusión de que no vale para nada. Dice un amigo mío que eso es que estoy madurando y que he llegado a la verdad de la vida: salir de noche es una estupidez, a no ser que suponga una animada vida sexual (que no es el caso). Gastarse 20 euros de media cada vez que uno sale a tomarse una copa para ver a los mismos con los que se puede hablar ante un café de oferta en el MacDonalds a 1 euro no me parece algo propio de una persona inteligente como yo (nunca sabréis si esto último lo digo en serio o en broma).
¿Que lo que escribo no es muy apasionante? Podría hacer como mucha gente, que se inventa lo que escribe en los weblogs, pero no tengo tiempo y de imaginación cada día ando más cortito -y esto no tiene nada que ver con que me drogue ni nada parecido: simplemente no me viene, y cuando a uno no le viene, pues no le viene y punto-. También tendría la posibilidad de hablar de mis vicios y ponerme a caldo a mi mismo, como hacen también muchos, pero me he dado cuenta de que mi imagen no necesita precisamente que yo la fusile.
Yo que siempre me he creído un tio intelectual, interesante y por encima de la media de inteligencia europea, me estoy dando cuenta de que no tengo demasiado que contar. Qué crueles son estas bitácoras.
Últimamente no salgo mucho, porque he llegado a la conclusión de que no vale para nada. Dice un amigo mío que eso es que estoy madurando y que he llegado a la verdad de la vida: salir de noche es una estupidez, a no ser que suponga una animada vida sexual (que no es el caso). Gastarse 20 euros de media cada vez que uno sale a tomarse una copa para ver a los mismos con los que se puede hablar ante un café de oferta en el MacDonalds a 1 euro no me parece algo propio de una persona inteligente como yo (nunca sabréis si esto último lo digo en serio o en broma).
¿Que lo que escribo no es muy apasionante? Podría hacer como mucha gente, que se inventa lo que escribe en los weblogs, pero no tengo tiempo y de imaginación cada día ando más cortito -y esto no tiene nada que ver con que me drogue ni nada parecido: simplemente no me viene, y cuando a uno no le viene, pues no le viene y punto-. También tendría la posibilidad de hablar de mis vicios y ponerme a caldo a mi mismo, como hacen también muchos, pero me he dado cuenta de que mi imagen no necesita precisamente que yo la fusile.
Yo que siempre me he creído un tio intelectual, interesante y por encima de la media de inteligencia europea, me estoy dando cuenta de que no tengo demasiado que contar. Qué crueles son estas bitácoras.
Varios pensamientos sin título
Me da mucha rabia no tener internet en casa no por nada, sino porque se me escapan muchas cosas que se me ocurren para escribir en este weblog. Por ejemplo, una de ellas: Tontxu ha entrado en la casa de Gran Hermano VIP. Estuve pensando en quitarle de mis favoritos, pero al verle actuar he decidido dejarlo. Es claramente superior a sus compañeros y se nota.
-----------
El sexo sin amor resulta muchas veces atractivo, pero una vez termina se siente añoranza de un poco de amor (con o sin sexo, más o menos fingido, en eso no entro). En cambio con el amor eso no pasa.
-----------
Me gusta crear pero no tengo claro que sepa hacerlo. Mantengo la esperanza de poder hacerlo, porque la creación me resulta fundamental. Me gusta pensar que soy un creador de algo, igual que me gusta pensar muchas cosas de mí... pero creo que pierdo demasiado tiempo pensando qué soy y qué no soy, y no deja de ser un baile de un lado a otro que no va a ninguna parte.
-----------
¿No se ha vuelto esta bitácora demasiado gris? ¿Me estoy volviendo yo también un poco gris?
-----------
Hay personas con las que uno entra en contacto (no uso la palabra 'conocer') y con las que cree que puede unirle algún nexo, intelectual, espiritual o vete a saber de qué. Pero no deja de ser una ilusión, igual que cuando se quiere crear o se quiere saber lo que uno es o no es. Al fin y al cabo, "las mujeres más inteligentes no se casan", y no lo digo yo, lo dice un estudio científico que se hizo público hace poco. Seguramente no se casan porque ya saben que los nexos que creemos que nos unen a personas que en el fondo son desconocidas son tan ilusorios como lo que me ha dado por escribir últimamente.
------------
Se me ocurren muchas cosas a lo largo de los días, pero cuando llego al ciber se me olvida casi todo.
------------
¿Alguien lee todo esto?
-----------
El sexo sin amor resulta muchas veces atractivo, pero una vez termina se siente añoranza de un poco de amor (con o sin sexo, más o menos fingido, en eso no entro). En cambio con el amor eso no pasa.
-----------
Me gusta crear pero no tengo claro que sepa hacerlo. Mantengo la esperanza de poder hacerlo, porque la creación me resulta fundamental. Me gusta pensar que soy un creador de algo, igual que me gusta pensar muchas cosas de mí... pero creo que pierdo demasiado tiempo pensando qué soy y qué no soy, y no deja de ser un baile de un lado a otro que no va a ninguna parte.
-----------
¿No se ha vuelto esta bitácora demasiado gris? ¿Me estoy volviendo yo también un poco gris?
-----------
Hay personas con las que uno entra en contacto (no uso la palabra 'conocer') y con las que cree que puede unirle algún nexo, intelectual, espiritual o vete a saber de qué. Pero no deja de ser una ilusión, igual que cuando se quiere crear o se quiere saber lo que uno es o no es. Al fin y al cabo, "las mujeres más inteligentes no se casan", y no lo digo yo, lo dice un estudio científico que se hizo público hace poco. Seguramente no se casan porque ya saben que los nexos que creemos que nos unen a personas que en el fondo son desconocidas son tan ilusorios como lo que me ha dado por escribir últimamente.
------------
Se me ocurren muchas cosas a lo largo de los días, pero cuando llego al ciber se me olvida casi todo.
------------
¿Alguien lee todo esto?