inventando nubes
historias sobre unicornios,elefantes voladores...y todo lo que cabe en los sueños
Acerca de
a veces me siento un poco tonta en este mundo de listos, a veces soy yo la lista, la que no espera, la que se aprovecha, la que no duda. otras veces soy simplemente yo, la que me equivoco para aprender, la que me pongo nerviosa sin querer, la que me rompo por lo que pasó y no fue o por lo que fue porque pasó. pero solo a veces, durante un instante lo entiendo, y se que todo tiene más sentido así, en mi mundo, donde no eres listo ni tonto, donde los sueños no acaban donde terminan las almohadas y donde las mentiras son piadosas porque las pecadoras siempre son convincentes. y donde yo no soy yo, sino lo que está dentro de mi, las tentaciones que bajo letras forman un universo.
Sindicación
 
encuentros
Porque no dejarse llevar, navegar hasta olvidarte de cómo despertar, despertar de sueños que nunca tuviste la intención de empezar.
Porque no tumbarse a esperar, esperar que algún día vuelvas con un ramo de flores tan rotas como los cristales de nuestro espejo, como el espejo enfrentado en el que nos convertimos.
Porque no mirar por la ventana como llueve un agua tan mojada y turbia como el mundo en el que entraste para no volver, para sedarte con las mentiras de la morfina más amarga de tu triste hospital.
Porque esperar a que salga un sol cansado de calentar corazones herméticos que no tienen puertas que se quieren abrir. Corazones que se cansaron de observarlos pasar, a todos. Pasar de largo, como llaneros solitarios en busca de respuestas que no se hallan donde van a buscarlas.
Porque dejarte entrar a ti que lo deseas con todas tus fuerzas. Porqué. Si se que te puedo hacer daño con mis palabras. Si se que puedo herir tu alma. En la que todavía no ha pisado nadie. Nadie que haya podido envenenar tus rosales con mentiras, con dulces abonos que se convierten en plagas de dolor.
Como dejarte entrar en mi pequeño palacio de cartón. Como hacerlo sin una orquesta de sentimientos que se alegran de que te quieras quedar como huésped.

Y ya lo has hecho. Ya has entrado con tu media sonrisa de quererte levantar a mi lado. Con tus manos que desvisten mi deseo por las noches y esconden el sol para que tarde en despertarnos. Y lo has hecho con la delicadeza del que pinta las pestañas de una muñeca de porcelana, del que esculpe figuras en la arena, del que coloca la última carta de un castillo de naipes.
Y me he dejado desvestir por tus dedos que me tratan como a una escultura que puede romperse, por tu mirada que quema si me acerco demasiado, por tu piel que sólo busca un lugar entre la mía.
Te has dejado llevar con el mapa de mi mano. Con la guía de mis brazos. Inventando calles, pintando aceras y coloreando días de niebla.
Con el ansia del ludópata buscando el juego, del ciego que no encuentra la pared. Con la rebeldía del niño que fuma a escondidas, con la inocencia del primer beso, y con las ganas de pedir otro abrazo.

La nieve poco a poco se derrite tras los pasos. Horas que quieren ser minutos. Un corazón que está más cerca de su casa. Viajes que piden ser más largos. Manos que encuentran un sitio donde recogerse. Pies con huellas que se graban por las calles. Calles con balcones llenos de flores de papel. Papeles en blanco y cartas que nunca se escriben. Pinceles secos con tintas de colores. Colores en los dedos y manchas en la falda. Faldas que se remangan para no mojarse. Charcos de un barro que antes fue arena. Viento que juega a esparcir los sueños. Sueños guardados en almohadas que no descansan. Paredes que guardan secretos. Secretos que se olvidan cuando pasa el tiempo. Tiempo que para de contar tras la puerta. Pasos que encogen la respiración tras los cristales. Espejos que reflejan las noches. Noches que beben besos de despedida en los portales. Timbres que dejan de sonar con visitas y sorpresas. Regalos que se esconden en armarios desgastados. Estanterías con recuerdos de días inacabados. Diarios olvidados de momentos que pidieron durar para siempre. Hojas arrancadas de palabras que nunca tuvieron la intención de hacer daño. Lágrimas en vasos que se evaporaron con sus amantes. Zapatillas que ansiaban el calor de sus viajeros. Pijamas que querían soñar junto a sus dueños. Dueños de corazones que se dieron cuenta de que nunca podrían comprarlos. Monedas que lloraban porque eran infelices. Ropa que se siente incómoda entre dos cuerpos. Un dos que quiere ser uno. Uno que quiere encontrar al otro. Búsqueda de cuerdas para amarrarte. Puertos con pañuelos de despedida. Y despedidas que regalan un encuentro. Como el nuestro.