caos
a veces crees que no necesitas hablar con nadie. pero algo dentro de ti no deja de dar portazos porque intenta salir. Y ahí es donde estoy, donde me senté, donde supongo que llevo mucho tiempo. En el pasillo eterno que lleva a un lugar mejor, en la sala de espera de una consulta que nunca llega. Y sentada en el suelo, miro fijamente a la pared mientras suena la misma música que sonó ayer, y la semana pasada, y en las butacas de esta macabra sala de tortura siguen las mismas caras que veo cada día y que tuercen su rostro cada vez que abro la ventana para respirar. Y no entra aire porque es de ladrillo y no hay agujeros por los que me pueda colar, y no hay pintura para dibujar un tunel del tiempo que me lleve entre esas sábanas de papel que me esperaban al amanecer.
La niña de naranja se siente triste a veces. A veces cree que no encuentra a nadie que escriba para ella. Y otras veces cree que es la musa de muchos cuentos. pero hay días en los que su boli está desgastado de tanto pintar rostros sin mirada, y hay días en los que sus muñecas se quejan porque quieren dejar de escribir sobre las nubes, sobre nuestros colores y sabores, porque han dejado de creer en esas cosas. Y la niña se enfada con ellas y las llama traidoras, pero en el fondo comprende que sus manos se hayan cansado de escribir renglones sobre sensaciones que se escaparon hace mucho. Intenta hablar con ellas y convencerlas de que pronto llegará.. llegará el día en el que no tengan que escribir y puedan tocar. Pero no tocar como hacen algunos días de la semana, sino acariciar la piel que se esconde entre huesos de sal, y los cabellos dorados que guardan el sol. Entonces, ellas se encogen y hacen gestos de no entender muy bien a lo que se refiere la niña, pero siempre fieles, siguen garabateando cielos por descubrir.
La niña de naranja a veces no tiene razones para sonreir y aun así salta entre olas de asfalto y palmeras con bombillas. Imagina lugares maravillosos en medio de los ruidos de la ciudad. Imagina calas desiertas y atardeceres de color lila; arrecifes de colores y estrellas fluorescentes; un oasis en medio de la castellana, el templo en el que pueda salvarse de las miradas de incomprensión.
Esta niña que es pequeña pero que ha vivido una eternidad, llora en alto lo que no se atreve a decir en bajo. Susurra en bajo lo que luego grita en alto. Y así vive, al derecho y al revés. Andando hacia algún lugar con el pasado en los ojos. En esos ojos tan arañados que tantas veces distorsionan la realidad. Irás tu a vendárselos esta noche?
Lo único que quiere la niña de naranja es que la cojan de la mano para saltar de piedra en piedra por esos ríos granates que la recorren por dentro. Y quiere volar por debajo de la arena y acurrucarse con los erizos de mar. Meterse dentro de sus corazas verdes que la protegen del frío que hay en los otros corazones.
La niña de naranja se siente triste a veces. A veces cree que no encuentra a nadie que escriba para ella. Y otras veces cree que es la musa de muchos cuentos. pero hay días en los que su boli está desgastado de tanto pintar rostros sin mirada, y hay días en los que sus muñecas se quejan porque quieren dejar de escribir sobre las nubes, sobre nuestros colores y sabores, porque han dejado de creer en esas cosas. Y la niña se enfada con ellas y las llama traidoras, pero en el fondo comprende que sus manos se hayan cansado de escribir renglones sobre sensaciones que se escaparon hace mucho. Intenta hablar con ellas y convencerlas de que pronto llegará.. llegará el día en el que no tengan que escribir y puedan tocar. Pero no tocar como hacen algunos días de la semana, sino acariciar la piel que se esconde entre huesos de sal, y los cabellos dorados que guardan el sol. Entonces, ellas se encogen y hacen gestos de no entender muy bien a lo que se refiere la niña, pero siempre fieles, siguen garabateando cielos por descubrir.
La niña de naranja a veces no tiene razones para sonreir y aun así salta entre olas de asfalto y palmeras con bombillas. Imagina lugares maravillosos en medio de los ruidos de la ciudad. Imagina calas desiertas y atardeceres de color lila; arrecifes de colores y estrellas fluorescentes; un oasis en medio de la castellana, el templo en el que pueda salvarse de las miradas de incomprensión.
Esta niña que es pequeña pero que ha vivido una eternidad, llora en alto lo que no se atreve a decir en bajo. Susurra en bajo lo que luego grita en alto. Y así vive, al derecho y al revés. Andando hacia algún lugar con el pasado en los ojos. En esos ojos tan arañados que tantas veces distorsionan la realidad. Irás tu a vendárselos esta noche?
Lo único que quiere la niña de naranja es que la cojan de la mano para saltar de piedra en piedra por esos ríos granates que la recorren por dentro. Y quiere volar por debajo de la arena y acurrucarse con los erizos de mar. Meterse dentro de sus corazas verdes que la protegen del frío que hay en los otros corazones.
Comentario:
La niña de naranja es un personaje cada día, más intrigante para mí...
Besos desde mi gatera
Besos desde mi gatera
Comentario:
..esos rios granates que la recorren por dentro...
una vez me dijeron (una niña muy sabia) que quien busca ser feliz merece ser feliz...
un beso desde el asfalto
elena (robando palabras para dormir)
una vez me dijeron (una niña muy sabia) que quien busca ser feliz merece ser feliz...
un beso desde el asfalto
elena (robando palabras para dormir)