mañana es demasiado tarde pero hoy es muy temprano
Mañana es demasiado tarde, y hoy es muy temprano. La semana que viene habrá pasado una eternidad y hace un mes yo era pequeña. El tiempo..¿que es? Partículas de arena que no puedes dejar en tu mano sin que se escurran entre tus dedos. Aunque intentes congelar el reloj y no quieras darle la vuelta. Y tu puedes danzar a favor del viento o intentar correr en contra y caer por el camino como si intentaras subir por unas escaleras mecánicas que solo bajan. Y puedes intentar subir con todas tus fuerzas y agarrarte a la barandilla con los diez dedos, pero hay veces que esas escaleras simplemente quieren llevarte al sótano hagas lo que hagas. Y eso quiere decir que a veces es inutil intentar luchar contra un enemigo tan fuerte. Eso no quiere decir que valga rendirse. Quiere decir que tienes que saber hacia donde van las nubes y colgarte en el extremo de una y subirte a la cima para algún día estar sentada al frente con la rienda en las manos. Y ese día no muy lejano podrás viajar al lado de alguien que debe ser especial.
La semana pasada fui al cine y vi una película china. En ella, un chino okupa vivía contento con la independencia que su vida le proporcionaba hasta que un día conoció a una chica que sufría en manos de su marido. Entonces se la llevó para que viviese con él. Rechazó su independencia por alguien que le necesitaba y que le había estado buscando sin darse cuenta. Y fue así como vivieron dos donde antes solo había uno. Y así fue como cenaron dos donde antes solo se veía comida para uno.
Y es así como me di cuenta de que a veces crees que no necesitas a nadie porque llenas tus espacios, pero no sabes que quizás llenar tus espacios no es suficiente. Que a veces también se pueden llenar corazones, y que eso te completa más que rellenar el tiempo que te sobra.
Y es entonces cuando me miro en el espejo y me veo ojeras, y nose si es porque no duermo o porque no tengo sueños. Creo que es porque no duermo. Todavía conservo sueños de escaparme muy lejos sin que el tiempo me desenmascare, sin que se de cuenta de que quiero burlarme de él. Entonces, cuando ya esté escondida debajo de los arrecifes de coral, daré la vuelta al reloj de arena para que corra sin mi.
Hace dos años, un día cualquiera desperté en un mundo que no estaba pensado para mi. Se unieron dos mundos que simplemente no eran compatibles. Yo no lo entendía. Ahora lo veo. ¿Sabeis esas muñecas de porcelana tan frágiles que se guardan en vitrinas de cristal para que no se rompan? Pues eso es lo que pasó. Esa muñeca se calló. Llevaba meses en la vitrina segura del mundo hasta que llegó alguien que torpemente la dejó caer. Y no lo vi venir. Y solo quería tumbarme en la cama. Y mis ojos se secaron tanto que no los podía cerrar por las noches. Silencio. Solo oía ese ruido. Tenía miedo. Miedo de ese destino que había querido que sufriese. Y me di cuenta de que durante tanto tiempo siempre sólo había sido una palabra. Esa noche trajo diez más en las que seguía pidiendo alguna salida, que algo me llevase muy lejos de allí. Iba todas las tardes a la orilla buscando una respuesta que nunca llegaba. Me fui al mar donde los días de tormenta mi furia se desbocaba y los días en los que el mar estaba en calma, mi dolor se mecía suavemente como un bote sin rumbo en medio de esa inmensidad. Conocí a alguien que me quiso se verdad pero no podía abrir un corazón que había sido herméticamente cerrado por la incomprensión. En cambio me dejé querer aunque nunca correspondiese a ese amor tan sincero. Y a veces le miraba fijamente intentando entender por qué que quería si no podía darle nada a cambio. Mientras me tumbaba entre sus brazos en la arena pensaba que estaría haciendo esa niña rubia que tan lejos estaba de mi playa. A veces me imaginaba que era ella la que me acariciaba la espalda, entonces le sonreía con el corazón hasta que encontraba unos ojos oscuros que no se parecían nada a aquellos con los que soñaba. Y me dolía verle feliz cuando yo reía. Y me odiaba profundamente por engañarme a mi y engañarle a él. Algunos días me sentaba frente a él y le preguntaba que si era feliz cuando estaba a mi lado. Él siempre sonreía con porro en la mano y me decía con su voz ronca: como no iba a serlo. Y lo decía tan serio y con tanto amor que acababa creyéndole. Y lo que más me dolía era que no se alejase de mi aun sabiendo que yo nunca le querría ni la mitad que él a mi. Estaba segura de que el dolor me había acogido en su hombro para siempre, harto de aparecer y desaparecer en los corazones de enamorados que nunca duermen, se había enamorado de la calma del mio.
Cuando volví de la playa decidí no seguir haciéndole daño. Desde ese día somos muy buenos amigos. A veces creo que se pregunta qué pudo fallar, pero todavía no tengo fuerzas para explicárselo.
Y hoy pienso también en esa niña rubia que me miraba aquel día en el patio. Y ahora me resulta gracioso acordarme de esos días en los que nos escondíamos en los baños; y sonrío para mi cuando recuerdo ese día que mi madre descolgó el teléfono para llamar mientras yo hablaba con ella y la oyó decirme lo mucho que me quería; y la cara que me puso después cuando entró en el salón; y las excusas tontas que puse yo mientras no podía evitar reirme por la pillada. Y aunque sus cartas volaron de mi habitación algunas noches siento como si todavía me las leyese al oído. Y puedo recordar frases llenas de besos y olores. Y sueño con los besos por debajo de las sábanas azules de su habitación encima de los árboles. Y me acuerdo de una época en la que sólo éramos amigas; aunque yo no pudiese evitar mirarla durante horas mientras dormía a mi lado; aunque nos cogiésemos de la mano en el teatro sin saber por qué; aunque nos sintiésemos incopletas durmiendo juntas sin abrazarnos. Y pienso que ahora ya no duermo a su lado como amiga ni como almohada, que no cojo su mano cuando quedo con ella ni para cruzar la calle, ni la miro durante minutos cuando hace sus cosas delante de mi. Ahora cuando estoy con ella soy aquella niña morena que la llevó volando a otro lugar más bello que donde ahora habita. Y me mira con ojos de: lo siento mi niña, sabes que todo es mejor así. Y no puedo evitar llegar a casa y sentirme estúpida porque nose si tiene razón, o si todo es peor así. Pero ahora se porque sigo pensando en ella. Porque mi cuento no tuvo final, como ya conté una vez. Mi cuento se cerró bruscamente y la causa no fue la falta de amor, sino la lógica humana, la sociedad, la nomalidad o como pueda llamarse ese mundo gris al que ella volvió.
Y la niña morena está indecisa, y no sabe si el camino por el que anda la lleva al lugar donde quiere estar; y quiere correr muy rápido y dejar atrás a todos los que no la entienden; y quiere saltar hasta esa ventana que dejarás abierta algún día para que pueda darte un beso de buenas noches. Pero tiene que ser pronto; mañana es demasiado tarde, y hoy es muy temprano.
La semana pasada fui al cine y vi una película china. En ella, un chino okupa vivía contento con la independencia que su vida le proporcionaba hasta que un día conoció a una chica que sufría en manos de su marido. Entonces se la llevó para que viviese con él. Rechazó su independencia por alguien que le necesitaba y que le había estado buscando sin darse cuenta. Y fue así como vivieron dos donde antes solo había uno. Y así fue como cenaron dos donde antes solo se veía comida para uno.
Y es así como me di cuenta de que a veces crees que no necesitas a nadie porque llenas tus espacios, pero no sabes que quizás llenar tus espacios no es suficiente. Que a veces también se pueden llenar corazones, y que eso te completa más que rellenar el tiempo que te sobra.
Y es entonces cuando me miro en el espejo y me veo ojeras, y nose si es porque no duermo o porque no tengo sueños. Creo que es porque no duermo. Todavía conservo sueños de escaparme muy lejos sin que el tiempo me desenmascare, sin que se de cuenta de que quiero burlarme de él. Entonces, cuando ya esté escondida debajo de los arrecifes de coral, daré la vuelta al reloj de arena para que corra sin mi.
Hace dos años, un día cualquiera desperté en un mundo que no estaba pensado para mi. Se unieron dos mundos que simplemente no eran compatibles. Yo no lo entendía. Ahora lo veo. ¿Sabeis esas muñecas de porcelana tan frágiles que se guardan en vitrinas de cristal para que no se rompan? Pues eso es lo que pasó. Esa muñeca se calló. Llevaba meses en la vitrina segura del mundo hasta que llegó alguien que torpemente la dejó caer. Y no lo vi venir. Y solo quería tumbarme en la cama. Y mis ojos se secaron tanto que no los podía cerrar por las noches. Silencio. Solo oía ese ruido. Tenía miedo. Miedo de ese destino que había querido que sufriese. Y me di cuenta de que durante tanto tiempo siempre sólo había sido una palabra. Esa noche trajo diez más en las que seguía pidiendo alguna salida, que algo me llevase muy lejos de allí. Iba todas las tardes a la orilla buscando una respuesta que nunca llegaba. Me fui al mar donde los días de tormenta mi furia se desbocaba y los días en los que el mar estaba en calma, mi dolor se mecía suavemente como un bote sin rumbo en medio de esa inmensidad. Conocí a alguien que me quiso se verdad pero no podía abrir un corazón que había sido herméticamente cerrado por la incomprensión. En cambio me dejé querer aunque nunca correspondiese a ese amor tan sincero. Y a veces le miraba fijamente intentando entender por qué que quería si no podía darle nada a cambio. Mientras me tumbaba entre sus brazos en la arena pensaba que estaría haciendo esa niña rubia que tan lejos estaba de mi playa. A veces me imaginaba que era ella la que me acariciaba la espalda, entonces le sonreía con el corazón hasta que encontraba unos ojos oscuros que no se parecían nada a aquellos con los que soñaba. Y me dolía verle feliz cuando yo reía. Y me odiaba profundamente por engañarme a mi y engañarle a él. Algunos días me sentaba frente a él y le preguntaba que si era feliz cuando estaba a mi lado. Él siempre sonreía con porro en la mano y me decía con su voz ronca: como no iba a serlo. Y lo decía tan serio y con tanto amor que acababa creyéndole. Y lo que más me dolía era que no se alejase de mi aun sabiendo que yo nunca le querría ni la mitad que él a mi. Estaba segura de que el dolor me había acogido en su hombro para siempre, harto de aparecer y desaparecer en los corazones de enamorados que nunca duermen, se había enamorado de la calma del mio.
Cuando volví de la playa decidí no seguir haciéndole daño. Desde ese día somos muy buenos amigos. A veces creo que se pregunta qué pudo fallar, pero todavía no tengo fuerzas para explicárselo.
Y hoy pienso también en esa niña rubia que me miraba aquel día en el patio. Y ahora me resulta gracioso acordarme de esos días en los que nos escondíamos en los baños; y sonrío para mi cuando recuerdo ese día que mi madre descolgó el teléfono para llamar mientras yo hablaba con ella y la oyó decirme lo mucho que me quería; y la cara que me puso después cuando entró en el salón; y las excusas tontas que puse yo mientras no podía evitar reirme por la pillada. Y aunque sus cartas volaron de mi habitación algunas noches siento como si todavía me las leyese al oído. Y puedo recordar frases llenas de besos y olores. Y sueño con los besos por debajo de las sábanas azules de su habitación encima de los árboles. Y me acuerdo de una época en la que sólo éramos amigas; aunque yo no pudiese evitar mirarla durante horas mientras dormía a mi lado; aunque nos cogiésemos de la mano en el teatro sin saber por qué; aunque nos sintiésemos incopletas durmiendo juntas sin abrazarnos. Y pienso que ahora ya no duermo a su lado como amiga ni como almohada, que no cojo su mano cuando quedo con ella ni para cruzar la calle, ni la miro durante minutos cuando hace sus cosas delante de mi. Ahora cuando estoy con ella soy aquella niña morena que la llevó volando a otro lugar más bello que donde ahora habita. Y me mira con ojos de: lo siento mi niña, sabes que todo es mejor así. Y no puedo evitar llegar a casa y sentirme estúpida porque nose si tiene razón, o si todo es peor así. Pero ahora se porque sigo pensando en ella. Porque mi cuento no tuvo final, como ya conté una vez. Mi cuento se cerró bruscamente y la causa no fue la falta de amor, sino la lógica humana, la sociedad, la nomalidad o como pueda llamarse ese mundo gris al que ella volvió.
Y la niña morena está indecisa, y no sabe si el camino por el que anda la lleva al lugar donde quiere estar; y quiere correr muy rápido y dejar atrás a todos los que no la entienden; y quiere saltar hasta esa ventana que dejarás abierta algún día para que pueda darte un beso de buenas noches. Pero tiene que ser pronto; mañana es demasiado tarde, y hoy es muy temprano.
Comentario:
Sabes niña de naranja, cada día, casi cada día, necesito de esas palabras tuyas que me hacen sentir...tienes una capacidad de escribir/describir sentimentos y sensaciones fuera de lo común...
Creo que esto ya te lo dije otra vez, pero es que cada post es más intenso que el anterior...tus palabras son como una droga para mi espíritu
Creo que esto ya te lo dije otra vez, pero es que cada post es más intenso que el anterior...tus palabras son como una droga para mi espíritu
Comentario:
La niña morena.. la de las nubes.. la de la playa.. la niña de tantas sensaciones, de tantos sueños.. sabes.. leerte hoy, a estas horas, cuando la ciudad hace menos ruido, ha hecho que tus palabras, una a una, me hayan llenado de calma y amor, amor por la vida, por uno mismo, por los motivos que no lo son y por los que tal vez algún día lo sean.. hubiera rescatado muchas de tus frases (bellísimas) para ponerlas aquí, pero he pensado que no, porque tratar de poseer la esencia es igual que quedarse sin ella. Y me quedo con eso, con leerte, con sentir lo que has sentido tú, bajo las sábanas azules y los árboles, en aquella playa, con la mitad de una palabra en la boca y con su significado en el corazón. Al leerte dan ganas de mimarte, de sonreírte sin más, de decirte, como ya te dije en aquél mensaje, que algún día; tardío o temprano; una hada o un marinero, te harán creer en el cuento que no tiene finales, en el que no siempre se comen perdices, pero en el que siempre hay razón para no dejar de sentir. Porque sentir niña, sentir es lo único que nos vale.
Es maravilloso encontrar palabras como las tuyas, tan llenas de emociones, de imágenes, de ti, es maravilloso saber que hay personas que como tú, existen. Siendo mejores o peores, cometiendo errores y recapacitando virtudes. Y que no te importe niña, que no te importe tropezar mil veces, porque en el camino habrás pisado hierba, habrás andado descalza, habrás sido tu misma.
Y eso, es volar.
Mil besitos para la niña de naranja, que hoy ha emocionado a todos mis colores.
Es maravilloso encontrar palabras como las tuyas, tan llenas de emociones, de imágenes, de ti, es maravilloso saber que hay personas que como tú, existen. Siendo mejores o peores, cometiendo errores y recapacitando virtudes. Y que no te importe niña, que no te importe tropezar mil veces, porque en el camino habrás pisado hierba, habrás andado descalza, habrás sido tu misma.
Y eso, es volar.
Mil besitos para la niña de naranja, que hoy ha emocionado a todos mis colores.
Comentario:
Precioso post. Yo también he visto Hirro 3, y bueno, un matiz: no es China, es coreana. Si te gusto, prueba a ver otra del mismo director, Samaritan girl, preciosa.
Comentario:
Un post precioso, me ha encantado.
Besos.
Besos.
Comentario:
...la niña morena creo que sabe que no, que todo es posible...que hay miedo que llenan mares pero nunca son tan grandes como los ojos que dibujan nubes...
me estremece leerte....
un besito
elena
me estremece leerte....
un besito
elena