inventando nubes
historias sobre unicornios,elefantes voladores...y todo lo que cabe en los sueños
Acerca de
a veces me siento un poco tonta en este mundo de listos, a veces soy yo la lista, la que no espera, la que se aprovecha, la que no duda. otras veces soy simplemente yo, la que me equivoco para aprender, la que me pongo nerviosa sin querer, la que me rompo por lo que pasó y no fue o por lo que fue porque pasó. pero solo a veces, durante un instante lo entiendo, y se que todo tiene más sentido así, en mi mundo, donde no eres listo ni tonto, donde los sueños no acaban donde terminan las almohadas y donde las mentiras son piadosas porque las pecadoras siempre son convincentes. y donde yo no soy yo, sino lo que está dentro de mi, las tentaciones que bajo letras forman un universo.
Sindicación
 
ya no..
He estado pensando esta noche. Tanto, que al despertar me dolía la cabeza de intentar averiguar la solución de esta incógnita constante que plantean mis sentidos. Y es que este puente ha sido especial. Por mil cosas o ninguna en particular que me han hecho ver que esperar en el portal de esa calle no es tan interesante como ir a recogerte al tuyo. Y además ayer estuve hablando con la niña de las nubes y expliqué mi preocupación. Dije que todo el mundo se pensaba que yo estaba obsesionada con la niña rubia y que no era así. Que simplemente relleno hojas sobre ella porque es mi forma de darla las gracias por enseñarme a querer. Y ella me repondió que hay muchas rubias. Y yo sonreí sin que se diese cuenta y pensé que tenía razón. Además este fin de semana he visto nubes de colores en el cielo y me ha hecho mucha porque sabía que algunas eran para mí.

El jueves me encontré a alguien que hacía mucho tiempo que no veía. Y odié verle ahí, rodeado de gente que no tiene nada que ver con él. Y odié que llevase su máscara de buena persona que oculta el corazón tan negro que tiene. Pero sin duda, lo que más me dolió es que pudiese engañar a tanta gente, que pudiese manipular a personas que se dejan llevar pensando que tiene el alma más claro de lo que es en realidad. Pero yo le miré y ahí pudo encontrar un pozo vacío, que es lo que dejó en mí. Y su mirada era igual de obsesiva que la última vez. Y sus ojos eran los mismos que a mí nunca me engañaron. Y su sonrisa era igual de falsa que siempre, con esos labios torcidos reflejan su alma corrompida. Le saludé y le sonreí. Le sonreí con el corazón porque nunca me había alegrado de olvidar a alguien hasta ese momento. Y era una sonrisa de felicidad porque me había equivocado y nunca una equivocación podía haber sido tan bella como esta. Una noche pensé que nadie podría volver a tocarme sin que yo sintiese ira y repulsión, pero no fue así. Y tan pronto como me alejé de él, empecé a creer otra vez en las personas. Y me di cuenta de que a veces en un rosal había una plaga venenosa, que mataba a todo lo que le rodeaba, pero que una vez acabada, el rosal seguiría eternamente bello y con los mismos colores que enamoran las retinas de los más sensibles. Así que acabe con ese veneno que me había intoxicado poco a poco durante meses. Y me refugié en dos personas que me hicieron volver a ver una luz al fondo que se parecía al sol. Y así descubrí que era el sol, que siempre había estado ahí. Y que ahora podía jugar bajo su luz cuando quisiera. Y lloré un poco por haber estado tanto tiempo bajo unas bombillas desgastadas. Pero supe que desde ese momento cada vez que saliese el sol, allí estaría yo como un pequeño caracol, para deslizarme con los pies desnudos por todas las texturas que se extendiesen ante él. Y así lo hice, y a veces corría por la hierba recién regada; y otras, andaba arrastrando los pies por la arena ardiente de la playa. Algunos días me conformaba con las maderas de mi casa, y otros corría a la orilla del mar para aliñar mis pies con aguas saladas. Y por eso ahora cuando llueve no llevo paraguas, y por eso cuando hace viento me suelto el pelo, y cuando hace sol le guiño un ojo.

Y mañana tengo clase y no quiero irme a dormir. Porque he estado pensando en las niñas rubias y en sus zapatos de colores; en los niños morenos que me regalaban flores. Y en que hace dos años estaba durmiendo entre unas sábanas de elefantes azules, y jugábamos antes de dormir. Y yo me hacía la valiente cuando veíamos una película de terror y hacía que no me daba miedo tu interminable pasillo oscuro. Y tu me mirabas con ojos orgullosos aun sabiendo que lo hacía para impresionarte. Y yo sólo podía mirarte con ojos de arena y sal, con ojos de una playa que escondía nuestros mejores días. Y me pregunto que hubiese pasado si nos hubiésemos ido muy lejos, como algún día dijimos. Aunque creo que no existe el lugar al que queríamos viajar. Ningún lugar habría sido demasiado lejos para ocultar algo que no podía guardarse en secreto más. Yo podría haber jurado que no te quería, pero no podría habértelo dicho mirándote a los ojos. Y podría haber gritado que te odiaba, que ya no éramos cómplices ni amantes, pero no lo podría haber dicho sin que se me aflojase la garganta.

Y ningún barco de papel nos llevaría tras la cascada del olvido; y ningún avión de acero pesaba tanto como tus mentiras; y ningún tren tenía tanto carbón como para escapar de un mundo que no tenía más salida que enfrentarse a él por una causa tan tonta y simple como el amor. Aunque fuese un amor infantil, sin sentido, con todos ellos, con más miradas que estrellas, con mas caricias que olas, con más besos que amaneceres. Y ese amor nos quiso y nos traicionó. ¿O fuimos nosotras las que jugamos sin dados? Seguramente quisimos retar al tablero de los sentimientos, porque hubo una época en la que creímos que eramos tan valientes que no exisitía la criptonita que nos hiciese caer de ese bello mundo creado para dos. Y ahí fue donde tropezamos. Y no había tanta mercromina para curar esa herida tan profunda. Nisiquiera las tiritas que pusimos unas encima de otras lograron parar esa hemorragia del color del corazón. Así que nos sentamos en el banco de la indiferencia esperando que pasara algún tren que nunca llegaría. Pero si que vimos tu isla aparecer a lo lejos, tan gris como siempre, tan tenebrosa como falsa. Y te fuiste sin darte la vuelta. Quizás porque si lo hubiese echo, nunca habrías sido parte de ese lugar. Y yo me quedé allí, entre el asfalto y la hierba. Y no dudé en quitarme los zapatos y dejar que mis sentidos me guiasen una vez más, aunque me ofreciesen despedidas con lágrimas. Y mis pisadas se marcaron en la hierba, y así, caminando me fui lejos de los ruidos de la ciudad gris. Y con un hilo atado a la mano llegué a un mundo mejor. Y ese hilo sujetaba una nube mojada que había estado llorando encima de mi todo el camino. Y yo no tenía fuerzas para desatarlo, así que lo dejé en mi mano hasta que se desgastó con el tiempo.

Y ahora esa nube es naranja y ya no está atada a mi muñeca porque aprendió a volar sin mi. Y ahora pinto las demás desde mi ventana para que me recuerden a aquella que nos llevó volando al cielo para que viesemos la luna de cerca.
Quizás estaba en nuestro destino huir, olvidar, curar nuestras heridas, las que nosotras mismas creamos, las que se infectaron con el veneno de nuestras palabras... o quizás no. Quizás somos simples marionetas del destino cuyos hilos nunca estarán unidos.

Ahora sé que cada amanecer es distinto; que existen tantos secretos como lunares; que las nubes no se cuentan, sino que se dibujan; y que la luna no está lejos si sabes volar.
Algún día soñarás a mi lado y nuestros hilos se enredarán bajo las sábanas de mi cama; y los desharemos mientras te cuento secretos que se lleva el viento. Y otro día no muy lejano aparecerá una nube atada en tu muñeca, y no será un día de despedida, sino un regalo que quiero que guardes para que veamos el cielo sin movernos de tus ojos. Así que di a la niña rubia que ya no es todos y cada uno de los renglones que he escrito, que ella es en mi el recuerdo de una nube que no dejaba de llorar sobre mis pies descalzos. Y que ahora tu eres el calor que buscan mis sábanas por la mañana y los abrazos que llenan mis manos cada noche.
 
Comentario:
precioso, precioso, precioso. regalar como haces, esta belleza que viste lo triste tan dulcemente ha sido un encuentro verdaderamente satisfactorio, de verdad, no habia leido nunca weblogs, y el tuyo ha sido el primero, y vaya descubrimienteo, me ha encantado, las imagenes que creas, tus sentimientos encontrados y expresados apasionadamente y racionalmente...no se me ha gustado muchiiiiiisimo. tanto que me han dado ganas de conocerte, saber si escribes otras cosas..por ejemplo poesía.. sino lo haces creo k podrias hacerlo. bueno, nada, pues a sentir, cantar, amar, pasear, escribir, andar bajo la lluvia y el sol de la mañana, a volar si!
un besazzoooo con mucho cariño!
aichi.
 
Comentario:
Creo q acabo d descubrir tu sitio niña, me ha gustado :) Con tu permiso me pasaré a verte otro ratito, y te pediré unas cositas jeje :P Qué mala soy!!
 
Comentario:
es muy bonito.... quizas no lo que escribes, tiene su parte triste y su parte de esperanza, pero me gusta como esta escrito, transmite mucho...
suerte..
 
Comentario:
que pasó este puente? Estás enamorada? Si es así, me alegro, niña...te dejo mi email, por si algún día quieres contactar conmigo...yo no sé como contactar contigo, aunque me gustaría...
Precioso post, como siempre
No