Papelera mental
Reciclando mi mente
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Soy la complejidad hecha persona, lo iremos confirmando poco a poco
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Aquellos maravillosos años

Visualizando uno de los típicos mails de reenviar, me vino la idea de comentarlo aquí en alto. Se titula “como sobrevivimos”, supongo que la mayoría lo habéis visto. Habla de nuestra infancia (de la generación de los 30 años actuales y hacia atrás), de que íbamos sin casco en la bici, los columpios no tenían protección, todas esas cosas. Pues yo recuerdo que jugábamos al clavo con destornilladores, con dardos de punta de aguja, con peones con los que podíamos sacarnos un ojo, cuerdas y demás instrumentos peligrosos y eso con tan solo 7 u 8 años. Comíamos Chetos que costaban 5 pesetas, o sea, un duro y con 5 duros éramos los reyes del mambo porque nos daba para cromos, regalices, pipas y sobraba. Las pipas sabían mejor y los chicles eran tacotes de Cheiwn de fresa àcida como sabor estrella. ¿Dónde están esos chicles?. Merendábamos bocatas de Nocilla que sabían a Nocilla, Tulipán, helados Colajet y Drácula y hasta el Frigurón que era azul. Había yogures Yoplait y Chambourcy y traían cromos que pegábamos con cola de pincel porque no eran adhesivos. Todo el mundo tenía una bici Orbea, BH o BMX Torrot, esta última tenía una sillín que era un sillón y subir una cuesta con eso sí que era para salir en el Guinness. Nos tirábamos 2 horas armando el fuerte de playmóbil y hacíamos construcciones imposibles con el Tente. Jugábamos en la calle con cualquiera que tuviera un balón sin importarnos quién era o de donde venía y nuestras madres ganchillaban en la plazoleta y nos echaban un ojo de vez en cuando. De vez en cuando también alguien se cabreaba y tiraba a alguien de los pelos o nos caíamos y había que tirar de mercromina y agua oxigenada. La mayoría teníamos rodillas y codos con postillas pero eso eran gajes de la infancia. En el seiscientos de mis tíos íbamos 6 niños a la playa, 3 subidos en las piernas de 3. Si nos dejaban el monopoly, nos pasábamos los días de lluvia en el rellano de la escalera contando dinero de mentira. Los Reyes Magos nos traían una muñeca a la que le crecía el pelo si tirabas de las coletas y el maquillaje de la señorita pepis, aunque a mí me traían cosas raras para una niñ acomo un balón de baloncesto. Podría seguir y estoy segura de que vosotros también, y desde aquí aún sabiendo que no me leerán, agradezco a mis padres la infancia que me brindaron, una de las etapas más felices que recuerdo.
 
Comentario:
Qué recuerdos... Me acuerdo cuando mi hermano y yo salíamos a la calle sin peligro alguno por que no pasaba ni un coche. Me acuerdo de pasarme horas y horas en la "pisti"... De Heidi, de los postres de mi madre para merendar...

En fin, que estamos un pelín mayores pero aún podemos dar mucha guerra, eh?!!!

Un besazo ;) (y me parece bien lo de los fines de semana, como la señorita guste)
 
Comentario:
Cómo me gustabn a mí los chicles
Cheiwn de fresa ácida... Después ninguna fresa ácida pudo igualarla...

Ays qué tiempos aquellos... Abuelaaaaaa!!!!
No