Felicidad
Wolas, vuelvo a este blog secreto para decir las cosas que en otro medio no podría. Sé que puede parecer tonto y hasta un poco idiota pensar en estas cosas, pero siento que tengo como una mancha dentro de mí que no podré quitar nunca.
Hay muchas personas a las que he podido hacer daño - me lo busqué - pero hay una en especial a quien hice el mayor de los males.
Siempre que lo pienso se me cae la cara de la vergüenza y aunque sé que ni él ni nadie leerá esto, me reconforta tan sólo escribirlo - desahogarme de alguna forma.
¿Os acordais de los 3 angelotes? (lo sé, os remito a un post de hace un año y pico). Pues eso, que uno se marchó allá de donde él era, con petisú aún sigo (a pesar de pasar calamidades varias) y con el tercero... digamos que lo re-encontré y... lo estropeé.
Este año no me gustó nada. me estoy dando cuenta de que me estoy convirtiendo en alguien que no quiero, que soy capaz de hacer cosas de las que creía que nunca sería capaz. Una de ella es la mentira - y peor aún - la otra es la traición.
Hubiera podido ser cualquiera, pero tuvo que ser él, a un ser tan bueno, que brilla con luz propia y bueno... un candidato a mejor amigo.
¿Cuál es el precipitante de este post? Su cumpleaños. Supongo que a veces me acuerdo de él cuando salgo por Oviedo, pero al darme cuenta de en el día en el que estamos...
Blogueros, me despido
Hay muchas personas a las que he podido hacer daño - me lo busqué - pero hay una en especial a quien hice el mayor de los males.
Siempre que lo pienso se me cae la cara de la vergüenza y aunque sé que ni él ni nadie leerá esto, me reconforta tan sólo escribirlo - desahogarme de alguna forma.
¿Os acordais de los 3 angelotes? (lo sé, os remito a un post de hace un año y pico). Pues eso, que uno se marchó allá de donde él era, con petisú aún sigo (a pesar de pasar calamidades varias) y con el tercero... digamos que lo re-encontré y... lo estropeé.
Este año no me gustó nada. me estoy dando cuenta de que me estoy convirtiendo en alguien que no quiero, que soy capaz de hacer cosas de las que creía que nunca sería capaz. Una de ella es la mentira - y peor aún - la otra es la traición.
Hubiera podido ser cualquiera, pero tuvo que ser él, a un ser tan bueno, que brilla con luz propia y bueno... un candidato a mejor amigo.
¿Cuál es el precipitante de este post? Su cumpleaños. Supongo que a veces me acuerdo de él cuando salgo por Oviedo, pero al darme cuenta de en el día en el que estamos...
Blogueros, me despido