Llevo una semana terrible y cada vez que me he acercado al ordenador decidía no escribir nada en el blog, imagino que ya estoy hasta el coño de vomitar mierda aquí, esto parece el diario de una “gilipollas sin remedio”. Esta mañana me despertaron con una llamada, voz de preocupación, de impotencia, crónica de una muerte anunciada, voz de auxilio, no se, pero recordé a Alfonsina Storni así de repente, me preocupe, hice lo que pude y al final falsa alarma, la vida es caprichosa y las personas también, tal vez es bueno saber de mañanita tempranera que eres capaz de hacer cosas por gente a la que ni recordabas, misterios del ser humano, creo. En el fondo me alegro de que todo terminara bien.
No creo que ya pueda dormir, me pongo a escuchar solos de piano de George Winston y toda la semana vuelve a mi, todo el dolor, todas y cada una de las lagrimas, toda la soledad y toda la rabia… Impotencia es querer hacer algo y no saber como o no poder no??? Al menos esa es mi sensación de impotencia y así transcurrieron estos días, impotente total. Como duele el no saber acercarme a ti, como duele ver tu dolor, como duele sentirlo, como duele tu mano rabiosa en mi cuello, como duele el alma mientras aprietas y gritas. Como duele tu debilidad, mis noches en vela, los ratos de mirarte sin que me veas, como duele que te duela y que largo es el dolor y que injusta la vida a veces, que inmaduro y que injusto y que perdido, te recuperas rápido y pasan los días y borras cualquier señal de estos días de tu rostro y vuelves a ser y a estar egoísta y desafiante y la sensación vuelve a ser la misma de hace tiempo, “una cuestión de huevos”, de romper las pelotas, de ver quien puede mas y en realidad yo no quiero nada, no hay lucha, no hay competencia, no hay intereses ocultos. Y pasan los días y al contrario que tu, yo aun sigo llorando y mi rostro muestra todas las marcas de los días pasados… Todos tenemos alguna quemadura en el pie de haber pisado el suelo del mismísimo infierno, a todos nos han sangrado los nudillos en ocasiones por golpear paredes, todos hemos llorado y hemos roto las pelotas a alguien. Hay un antes y un después y aun no capto la diferencia, se que hemos podido perder, se que hemos podido ganar, pero aun no lo se, solo se que hemos gritado cada uno desde nuestro lado del muro y que este es ahora mas grande, me encantaría decirte que los muros jamás los derribaras con los puños… los muros caen con las palabras, piedra a piedra, palabra a palabra, tiempo, paciencia, mas palabras y al final un día caen. Mientras tanto espero al otro lado, soy paciente, a pesar del dolor, soy cabezota, a pesar de la rabia, tengo ganas que las lagrimas no pueden borrar e imagino que algo de fe o de esperanza también tengo. Espero pero vivo el hoy e inevitablemente me toca vivirlo contigo, te guste o no me tienes al lado y seguiremos rompiéndonos las pelotas, es una cuestión de huevos…
No hay que ser muy listo para saber que detrás de cada “cuestión de huevos” hay: