Diario de una kioskera
nunca entendere a los domingueros q esperan en las puertas...
Acerca de
No tengas miedo de demasiadas cosas, es peligroso. No hables mucho, lo hecharás todo a perder, no te agobies con tus preocupaciones. La chica que vas a conocer no se parece a nadie que conozcas. Cuando la veas puede que sientas un hormigueo. No te abras de par en par, no te encierres en ti mismo, no pienses en ello a menudo, pero no dejes q se te olvide.
Sindicación
 
MENTALIDAD ESPAÑOLA
Mentalidad española: Ahorrar para tener una casa, un coche y un marido/mujer.
No tengo esa mentalidad, afortuanda o desgraciada, no lo se, solo se que vivo al día, y estoy tan agusto con mi vida, claro que me gustaria tener mi espacio personal, mi casita, como todo el mundo, pero , pq nos empeñamos en que sea nuestra??? Vais a estar pagando toda vuestra vida, incluso os moris antes de terminar de pagarla. El alkiler no es una perdida de dinero, es lo mismo que la compra de una casa, solo que no puedes poner clavos en las paredes. Pienso que da iwal que una casa sea tuya o no, simplemente es un espacio dnd pasar el resto de tu vida.
Vivo asi porque me da la gana.

Besos
 
Sentía miedo
Sentía miedo, miedo a quedarse solo, miedo a perder todo lo que le rodeaba, miedo al sufrimiento de los que le rodeaban. Sentía miedo del miedo, miedo a que su cuerpo le recordase la razón de su miedo, miedo a esas manchas, miedo a la oscuridad. Miedo era lo que sentía al recordar aquella noche en que la pasión y el deseo pudo más que la racionalidad. Miedo a su propio cuerpo, miedo a que un día no volviera a sonreír, aunque ya hacía tiempo que no lo hacía. Miedo a caerse, miedo a cortarse, miedo a comer, miedo a ducharse. Miedo por algo que no conocía por si mismo, pero conocido por muchos.
Un día ese miedo le habló cara a cara, y se dio cuenta que siempre estuvo con él, solo que ahora, sabía de su existencia, se había presentado ante él para hacerle ver que todos tenemos miedo, incluso el miedo tiene miedo de que se olviden de él, así tras largos días viendo al miedo de frente, supo vivir con él. Y llegó un momento que no se acordaba del miedo, ese día, él decidió abandonar todo lo que le rodeaba, ya no tenía miedo del miedo, ya no tenía cuerpo al que temer, ya no tenía manchas. Empezó a sonreír al ver su cuerpo desde arriba.

Besos