Abstenerse sensible
Estoy llorando.
No es raro, llevo así dos días.
Voy a mandarle una especie de carta, un e-mail, es una despedida. Digo todo lo que quiero y necesito decir, le digo todo lo que no entiendo, le digo como estoy, le digo lo que pienso y le digo adiós.
Me encanta escribir, escribo un montón, pero eso es lo más duro que he escrito nunca. Desde luego, reconozco que espero una reacción por su parte, si viendo como estoy, si viendo lo que le digo, si viendo que ayer me comporté como su amiga pese a que acababamos de cortar... me parece que si entonces, sigue sin reaccionar, limitándose a no atreverse a decirme que es definitivo, creo que volveré a llorar esta noche mezclado ahora el sentimiento del ridículo, pero me quedaré tranquila. No tendré nada que decir, sugerir, preguntar... digamos que seré completamente libre.
Libre para volver a encerrarme. Libre para volver a construir mi coraza, aquella que me temo que nunca debí retirar.
Es mi decisión, iba a pensármelo pero no, es lo mejor, quiero que sepa todo eso. No puedo estar sentada a su lado cada día y sentir que hay tantas cosas por decir y explicar.
No es justo que me esté haciendo daño, al menos, no tan pronto. Sin darme la oportunidad de vivir nuestra historia.
Ayer fue muy raro, no apareció durante los 20 minutos que habíamos quedado para estar solas, no sé si no encontró el valor suficiente o simplemente, es cierto que su madre no le dejó. No lo sé. Quiero creerla pero no puedo, desde que me dijo que me dejaba por miedo no puedo creer en nada de lo que dice.
El resto de la tarde, salvo al principio que fue bastante malo, nos llevamos bien, como antes, mucho pique y mucho tener que irle detrás pero tal y como le digo en mi 'carta' es la última vez que lo hice y que lo haré. Era una despedida. Una especie de adiós sin palabras.
Me dijo que el tipo de tiempo que quiere es como antes de todo esto, antes siquiera de que surgiera la idea de liarnos, simplemente amigas normales con muy buen rollo, y me dijo que esto no es definitivo pero que está claro que por ahora no vamos a volver, que no me dice que es definitivo porque no lo sabe.
A mi todo esto me suena a una manera de acabar en la que no quiere hacerme daño y por ello quiere dejarlo poco a poco, mintiéndome si es necesario.
Admito que me encantaría suplicarle otra oportunidad.