Ordenando mi habitación Ordenando mi mente
Francamente no sé cómo me dediqué a estar durante un año y medio sin tocar casi objetos de mi habitación y viendo como el polvo se acumulaba. Mi terapéuta me dijo: "Eso es que sientes rabia, es una rabieta". Puede que sea el niño más infantil de todos los que conozco. Realmente no quería tocar mi habitación porque sabía que si me ponía en serio sería algo profundo y a la vez doloroso.
Pero el caso es que esta semana santa decidí finalmente ponerme. Y no me puse como otras veces me puse de verdad. Sabiendo que el tiempo cuando ordenas no se para y que te tienes que olvidar. Así que tardé 2 días y dos horas para ser exactos. Dos días que he pasado de manera extenuada, ordenando las prioridades de mi vida, mi futuro, mi presente, mis ideas, mis temores, mis inquietudes. He ordenado aquello que no quería tocar. Porque últimamente creo que me voy a equivocar y otras veces pienso que estoy yendo en la dirección correcta.
El cuarto para mí expresa un simbolismo de lo que es mi mente. Mi mente ha estado siendo descuidada, bueno más bien siendo protagonista, todos mis lios estaban por el cuarto pululando sin ningún tipo de orden y no me refiero a un orden estricto si no a una suavidad de ideas, en algún tipo de clarificación.
Pero puedo decir orgulloso que lo he logrado y que mi camino, que nunca ha sido de rosas como muchos otros humanos, se está aclarando, se está viendo que detrás de toda esta espesa niebla hay luz. Y yo con la luz me conformo, no necesito nada más. Necesito luz como las plantas necesitan del sol para hacer su fotosíntesis.
El aprendizaje no siempre es grato, ni fácil, cuesta un esfuerzo pero estoy dispuesto a pagarlo.
Así que os recomiendo a tod@s que intentéis cambiar el orden de algún fragmento de vuestro cuarto o de vuestras habitaciones. Lo que queráis y luego ya me contaréis si ha surjido algún efecto. En mi caso os puedo asegurar que no sé la envergadura de la puesta en orden pero estoy sintiendo sus efectos y hasta el día de hoy son gratos, muy gratos.
Pero el caso es que esta semana santa decidí finalmente ponerme. Y no me puse como otras veces me puse de verdad. Sabiendo que el tiempo cuando ordenas no se para y que te tienes que olvidar. Así que tardé 2 días y dos horas para ser exactos. Dos días que he pasado de manera extenuada, ordenando las prioridades de mi vida, mi futuro, mi presente, mis ideas, mis temores, mis inquietudes. He ordenado aquello que no quería tocar. Porque últimamente creo que me voy a equivocar y otras veces pienso que estoy yendo en la dirección correcta.
El cuarto para mí expresa un simbolismo de lo que es mi mente. Mi mente ha estado siendo descuidada, bueno más bien siendo protagonista, todos mis lios estaban por el cuarto pululando sin ningún tipo de orden y no me refiero a un orden estricto si no a una suavidad de ideas, en algún tipo de clarificación.
Pero puedo decir orgulloso que lo he logrado y que mi camino, que nunca ha sido de rosas como muchos otros humanos, se está aclarando, se está viendo que detrás de toda esta espesa niebla hay luz. Y yo con la luz me conformo, no necesito nada más. Necesito luz como las plantas necesitan del sol para hacer su fotosíntesis.
El aprendizaje no siempre es grato, ni fácil, cuesta un esfuerzo pero estoy dispuesto a pagarlo.
Así que os recomiendo a tod@s que intentéis cambiar el orden de algún fragmento de vuestro cuarto o de vuestras habitaciones. Lo que queráis y luego ya me contaréis si ha surjido algún efecto. En mi caso os puedo asegurar que no sé la envergadura de la puesta en orden pero estoy sintiendo sus efectos y hasta el día de hoy son gratos, muy gratos.
Comentario:
Hace bastante que no limpio el polvo de mi habitación... El suelo sí, si no lo hago yo lo hace la señora de la limpieza, pero está todo igual que siempre, en la misma posición. Juas, sigo teniendo el calendario del 2005 colgado por diciembre y los apuntes del primer final que hice aún a mi lado, en la mesa ¬¬' Si eso es una imagen de mi mente... que dios nos asista jajaja
Comentario:
Estoy deacuerdo en pensar que la habitación de uno es una especie de reflejo de la persona. Evidentemente no podemos creer que através de esta conoceremos a la persona, pero si nos dirá mucho. Por ejemplo el caso que exponía ¿"besitos y pataditas"? como contrario a esta idea, a mi me parece que afirma más que otros esta creencia, puesto que esa casa sin muebles nos dice sin más que esa persona no los compra o no los quiere, eso como mínimo de primeras. Además daos cuenta como bien afirmaba una habitación es un pequeño espacio, ahora bien, de los pocos pequeños espacios que en principio poseemos y su situación depende de como queramos que sea (siempre atado a circunstancias externas, por supuesto), por lo que puede llegar a ser una perfecta estética de lo que ocurre en nosotros como lo puede ser la forma de vestir, hablar, etc.
Conozco muy bien la situación en la que te encuentras kaotot, curiosamente tengo una muy buena amiga de la que utiliza la ordenación de la habitación como terapia, lo cierto es que roza la manía compulsiva, pero es interesante ver tan de cerca como influye el orden del "ecosistema" de una persona en el estado de esta.
Por mi parte he de decir que también me ocurre, y soy consciente de que mi habitación (pese a ser compartida), es un reflejo casi perfecto de mi, sobre todo por la colección de fetichismos que invaden mis paredes; pero mi caso es algo distinto, me gusta el orden espacial por decirlo de algún modo, es decir, que ninguna de las usuales montañas de cosas me impida el paso, pero por el contrario no me gusta el orden impoluto, no soporto que mi cuarto no tenga algo por medio (cosa que es difícil de conseguir), y por otro lado casi siempre estoy cambiando los diversos objetos fetiche-decorativos. Y mi poster de la cebolla asesina que siempre se me cae, jajajaja.
Deberíamos darnos un tour por los cuartos ajenos, sería un estudio antropológico de lo más variopinto y divertido.
Besos, quedais invitados a mi habitación.
Conozco muy bien la situación en la que te encuentras kaotot, curiosamente tengo una muy buena amiga de la que utiliza la ordenación de la habitación como terapia, lo cierto es que roza la manía compulsiva, pero es interesante ver tan de cerca como influye el orden del "ecosistema" de una persona en el estado de esta.
Por mi parte he de decir que también me ocurre, y soy consciente de que mi habitación (pese a ser compartida), es un reflejo casi perfecto de mi, sobre todo por la colección de fetichismos que invaden mis paredes; pero mi caso es algo distinto, me gusta el orden espacial por decirlo de algún modo, es decir, que ninguna de las usuales montañas de cosas me impida el paso, pero por el contrario no me gusta el orden impoluto, no soporto que mi cuarto no tenga algo por medio (cosa que es difícil de conseguir), y por otro lado casi siempre estoy cambiando los diversos objetos fetiche-decorativos. Y mi poster de la cebolla asesina que siempre se me cae, jajajaja.
Deberíamos darnos un tour por los cuartos ajenos, sería un estudio antropológico de lo más variopinto y divertido.
Besos, quedais invitados a mi habitación.
Comentario:
No se si atreverme a expresar lo que vuestras palabras me transmiten. Si el resultado fuesen vibraciones, las definiría como buenas; mas si fueran veneno, para algunos sería un antídoto.
Tampoco sabría por donde empezar. Intentaré hacerlo desde el principio, que parece lo más lógico, aunque en ocasiones no sea lo más acertado.
Mientras leía vuestras líneas, una pregunta me ha invadido: ¿podemos crear, metafóricamente hablando, una relación entre habitación y mente?
No olvidemos que una habitación, por mayor o menor tamaño, no dejará nunca de ser una sala cerrada, cuatro paredes…. ¿Ese espacio es un mundo? Quizá sea el mundo que deseemos vivir, pero no olvidemos que no deja de ser un “ecosistema” dentro de un Todo. Siempre oí decir citas tales como “mi habitación es mi mundo”. Señores, no nos engañemos. Ese “mundo” es simplemente una huida. Y si la consecuencia es la huida, el efecto debe existir tras los muros de esa sala.
Respecto a decoración, orden, limpieza y otros menesteres de la misma, no veo tampoco comparación posible. Sin ir más lejos, el otro día un chico me expuso, en cierto grado, su manera de vivir la vida, sus preferencias. Comentaba abiertamente que le encantaba viajar y que no se privaría de sus escapadas por tener o poseer mobiliario, decoración o quehaceres en el hogar. ¿Su mente equivaldría a una habitación? Dejo la pregunta en el aire.
En cambio, una mente es algo abierto (o debería serlo). La mente es un viaje, son miles de ideas, es viento, tierra, fuego, sentimiento, tozudez… Es materia VIVA gracias a su amplitud, a su desasosiego, a su misterio. ¿Una habitación? ¿Su orden?...No lo creo.
Y volviendo al texto inicial, quizá el camino se aclare cuando uno ordena “su habitación”, no por el hecho de ordenar las ideas, sino porque ha visto que en esa “habitación” hay una puerta que te invita al exterior.
Tampoco sabría por donde empezar. Intentaré hacerlo desde el principio, que parece lo más lógico, aunque en ocasiones no sea lo más acertado.
Mientras leía vuestras líneas, una pregunta me ha invadido: ¿podemos crear, metafóricamente hablando, una relación entre habitación y mente?
No olvidemos que una habitación, por mayor o menor tamaño, no dejará nunca de ser una sala cerrada, cuatro paredes…. ¿Ese espacio es un mundo? Quizá sea el mundo que deseemos vivir, pero no olvidemos que no deja de ser un “ecosistema” dentro de un Todo. Siempre oí decir citas tales como “mi habitación es mi mundo”. Señores, no nos engañemos. Ese “mundo” es simplemente una huida. Y si la consecuencia es la huida, el efecto debe existir tras los muros de esa sala.
Respecto a decoración, orden, limpieza y otros menesteres de la misma, no veo tampoco comparación posible. Sin ir más lejos, el otro día un chico me expuso, en cierto grado, su manera de vivir la vida, sus preferencias. Comentaba abiertamente que le encantaba viajar y que no se privaría de sus escapadas por tener o poseer mobiliario, decoración o quehaceres en el hogar. ¿Su mente equivaldría a una habitación? Dejo la pregunta en el aire.
En cambio, una mente es algo abierto (o debería serlo). La mente es un viaje, son miles de ideas, es viento, tierra, fuego, sentimiento, tozudez… Es materia VIVA gracias a su amplitud, a su desasosiego, a su misterio. ¿Una habitación? ¿Su orden?...No lo creo.
Y volviendo al texto inicial, quizá el camino se aclare cuando uno ordena “su habitación”, no por el hecho de ordenar las ideas, sino porque ha visto que en esa “habitación” hay una puerta que te invita al exterior.
Comentario:
¿Y cuando la casa es a duo? la cosa se complica. Hay que llegar al consenso, y obviamente hay que ceder a veces. Supongo que refleja a las dos personas, pero al final no queda "ni chicha ni limonà".
Quizá no hablo tanto de ordenar (que también) como de disponer de un espacio y decorarlo.
A mí me está complicando la vida un galán de noche algo decrépito por el que mi novio encontró por la calle, y al que parece unirle un súbito e intenso afecto. Se ha comprometido a restaurarlo. Básicamente paseamos el galán por la casa (yo lo saco a la entrada, porque no me gusta nada, y él lo vuelve a meter en la habitación). Supestamente el galán tendrá otro hogar provisional, nuestro trastero, pero lo tiene que envolver antes y tal.
A él le encantan las cosas antiguas y yo como no las vea muy brillantitas me dan repeluco.
Intenté venderle sin éxito la moto de que comprásemos uno nuevecito y moderno. No coló.
La vida.
Quizá no hablo tanto de ordenar (que también) como de disponer de un espacio y decorarlo.
A mí me está complicando la vida un galán de noche algo decrépito por el que mi novio encontró por la calle, y al que parece unirle un súbito e intenso afecto. Se ha comprometido a restaurarlo. Básicamente paseamos el galán por la casa (yo lo saco a la entrada, porque no me gusta nada, y él lo vuelve a meter en la habitación). Supestamente el galán tendrá otro hogar provisional, nuestro trastero, pero lo tiene que envolver antes y tal.
A él le encantan las cosas antiguas y yo como no las vea muy brillantitas me dan repeluco.
Intenté venderle sin éxito la moto de que comprásemos uno nuevecito y moderno. No coló.
La vida.
Comentario:
...
creo que no puedo decir nada
te veo claro claravidente...;-)
la habitación o la casa son reflejo de uno mismo... así que de vez en cuando ordenador es imprescindible..si sientes la luz, siguela siguela (uuuh parece un chiste fácil), bueno creo que me entiendes aunque no me explique.
Yo... respecto a la habitación, antes de semana santa limpie y cambie la cama de sitio (ahora tengo justo enfrente la ventana)... y de libros y cosas así me deje casi todo en casa de mis padres, así que... creo que se puedo interpretarlo como que tengo la cabeza limpia y preparada para ver el sol...jejeje
te deseo buena fotosintesis
besitos desde el mundo de los blogs
elena
pd: el curso d gestalt t trastornara pero merecera la pena
creo que no puedo decir nada
te veo claro claravidente...;-)
la habitación o la casa son reflejo de uno mismo... así que de vez en cuando ordenador es imprescindible..si sientes la luz, siguela siguela (uuuh parece un chiste fácil), bueno creo que me entiendes aunque no me explique.
Yo... respecto a la habitación, antes de semana santa limpie y cambie la cama de sitio (ahora tengo justo enfrente la ventana)... y de libros y cosas así me deje casi todo en casa de mis padres, así que... creo que se puedo interpretarlo como que tengo la cabeza limpia y preparada para ver el sol...jejeje
te deseo buena fotosintesis
besitos desde el mundo de los blogs
elena
pd: el curso d gestalt t trastornara pero merecera la pena