Viajes colectivos en metro
Lo habré hablado más veces... pero no me cansaré de repetirlo. Hay una cierta aureola de decaimiento que se produce habitualmente en esos "citizens" que suben al metro. Y cómo todo ese alarde de ojos medio cerrados y de suspiros apagados acaban invadiendo nuestros pequeños o grandes corazones. Miras alrededor, escuchas que de vez en cuando sube demasiada gente y te sientes agobiado. Intentas sonreír pero sientes empujones y gente apesadumbrada que sale del trabajo o se dirige hacia el.
Estas mismas personas sonríen cuando se encuentran por casualidad en los andenes a familiares o otros amigos. Cambian el rictus de la cara que en soledad es de cierto sentimiento de aislamiento.
¿Perdidos en nosotros mismo cuando viajamos sin nuestro personaje social? Yo no lo sé... pero me lo pregunto
Estas mismas personas sonríen cuando se encuentran por casualidad en los andenes a familiares o otros amigos. Cambian el rictus de la cara que en soledad es de cierto sentimiento de aislamiento.
¿Perdidos en nosotros mismo cuando viajamos sin nuestro personaje social? Yo no lo sé... pero me lo pregunto
Comentario:
Sería buenísimo que sonriéramos "en público" de nuestras propias ocurrencias... sin temor a que otros nos puedan calificar de locos. Y ¿por qué no una carcajada de vez en cuán?
Comentario:
Veo que sigues teniendo enlazado mi antiguo blog... ¿Es porque te gustaba más o porque me has perdido la pista? Soy Doña Concha...
PD. Puedes borrar este comentario cuando quieras. Cumple una función estrictamente comunicativa.
PD. Puedes borrar este comentario cuando quieras. Cumple una función estrictamente comunicativa.
Comentario:
Siempre estamos perdidos en nosotros mismos... Ponte la sonrisa y sal a la calle... Yo sé de una niña que desparrama sonrisas. Hagamos como ella y alegremos las ciudades.