Qué te cuento...

Por curiosa, por variable, por independiente, por dependiente, por mimosa, por inquieta, por imprevisible, por tener siete vidas (aunque ya sólo me queden seis)....gata. Lo de azul ya es otra historia...

Maullidos y ronroneos S.L.
De todo un poco
Qué me cuentas?

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Extraterrestres con lapicero

De otro planeta
Si me quieres enlazar...
Sindicación
 
Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad....
Bueno, bueno, bueno...lo primero felicitar las fiestas a todos los loc@s que dedicamos nuestro tiempo a este extraño mundo que es la blogosfera. Y digo extraño porque comienzas a conocer a gente que no conoces....pronto tienes una idea de cada persona a través de su blog, te apetece conocer a esa persona, o a esa otra, quedamos a tomar café? En cierto modo nos tenemos cariño, nos cuidamos y nos animamos...todos los comentarios suelen tener corte amable. Aún cuando se critica abiertamente una postura, tomamos la actitud de un herman@, con cariño pero con sinceridad para lo bueno y malo. Me alegro de haber decidido abrir un blog.

Por otro lado, decir que SI, que tal y como preveía, aprobé las dos asignaturas que me quedaban, y que esa misma tarde me llamaron otra vez para otro trabajo también en Madrid. Dias de suerte en esto de los estudios y el trabajo, ya podía tener más en el amor!! El día 29 de diciembre, en plenas fiestas, tengo un proceso de selección en Madrid, para esta segunda compañía. Espero que los polvorones (bueno el chocolate Suchard que es lo único que me gusta de los dulces de Navidad) no se me atraganten!! Qué nervios!

Tengo un nudillo en el estómago con la cena de Nochebuena ya que las cosas en mi casa siguen regular. A ver cómo va la cosa. Creo que por eso llevo una mañana tan tonta, un poco tristona.

"La felicidad es un regalo que pertenece a los que lo desenvuelven"

Feliz Navidad, porque a mi...me gusta la Navidad.
 
Bye, bye mi picolissima dama...
Cuando te has pasado los últimos quince días de tu vida encerrada en tu casa, estudiando una media de diez horas diarias, no tienes mucho que contar. Durante esos días, tu madre te dice que pareces el nuevo niño del champán, pero con botella de coca-cola, porque te ve llegar a casa sosteniéndola en modo abrazo, como última esperanza antes de graparte los párpados. Ese momento, qué patético, se convierte en el momento destacable del día.

Pero ya se acabó. Terminé. Salvo hecatombe de última hora puedo decir que YA soy ingeniero, ingeniera o como se diga (mi desgaste cerebral me impide entrar en esa controversia).

Y en esos dias poco he hecho, incluido no actualizar, algo que va a cambiar a partir de ahora, pues se avecinan horas y horas de ordenador de aquí a Febrero, con lo que mi nivel de actualización subirá unos puntos. De estos días me quedo con:

- El partido que mis niñas han ganado. Aunque me quedé con una voz que ni Manolo el del bombo, verlas en el centro de la pista dando botes de alegria "me llena de orgullo y satisfacción". Y como estoy loca, porque a alguien un poco más cuerdo no se le ocurriría, me las voy a llevar a comer esta semana. Dieciocho niñas de 12 y 13 años para mi solita. Pondré una velita a algún santo.

Mi muñeca hizo crack. . ¿Quién dijo que la gata no tenía suerte? Tras mi bonito examen de 5 horas, me voy muy dispuesta a entrenar (lo que menos me apetecía del mundo mundial un Viernes a las 9 de la noche), y en un momento del juego caigo mal y se me sale la muñeca, con su consiguiente visita a urgencias, sonrisita del traumatólogo en plan_esto_te_va_a_doler, y crashh!!! y ahhhhh!! acto seguido. Y tensoplax, ese gran invento.

La gran pelea. Tuve una pelea descomunal con mis padres, el jueves del puente. Y sorprendentemente, a raiz de la pelea, o de las 4 horas que me pase luego llorando, ahora ya me hablan y me tienen en cuenta.

Mi primera oferta de trabajo. Un CV por internet y dos horas más tarde llamada telefónica con número megalargo. Para incorporarme a primeros de año y en Madrid (con las ganas que yo tengo de tirar ya para allá), a una buena empresa. Y dije no, porque cabía la posibilidad de incorporarse más adelante. Pronto en Madrid, por fín.

Mi jefa. Tengo una jefa que no me la merezco. Y sí, lo digo una vez más porque tras el puente me dió toooda una semana libre para que estudiara.

Y me quedo con ella. Con sus ánimos, y su confianza en mí. Por ser el mejor momento de cada día. Por estar siempre sonriendo.

Si se deja, me la pido por reyes...dicen que los sueños se cumplen en Navidad no?
 
Triple D
Semana dura, difícil, decisiva....me juego mucho esta semana. Llevo dos semanas ásperas y grises, dos semanas de estudio y autopresión. Deseando y no deseando que llegue el viernes...es el sí y el no. Me autodeseo suerte...no es malo, no?

 
El chip prodigioso
Si ella pudiera adentrarse en mí, a través de mis pupilas, esos minúsculos abismos hacia mi interior, lo primero que notaría es el estremecimiento de todo mi cuerpo por tenerla tan cerca.

Caminando por los pasillos de mis retinas observaría todas las paredes repletas de fotos. Son instantes de ella, o de ella conmigo. Algunos marcos están torcidos. Ella los pondría bien, lo sé.

Una puerta enorme. Si llamara tres veces la puerta se abriría y observaría mis neuronas. Se electrizarían al sentir su presencia, y comenzarían a enviar todo tipo de órdenes sin sentido, pasando yo del nerviosismo al sonrojo, de la incertidumbre al sosiego que ella me produce.

Trepando por la red de mis patudas neuronas, entre axón y axón, llegaría a mi memoria, esa sala llena de papeles, unos viejos y amarillentos, otros nuevos y desordenados. Algunos tienen olor, otros tienen color. Sólo una urna en el centro de la sala rompe la monotonía de ese desorden ordenado. Dentro de ella, una pequeña libreta amarilla con una sola hoja. Dos palabras, ocho letras.

Bajando por cualquiera de mis arterias, oxigenadas con su olor, llegaría hasta mi corazón. Un corazón en buena forma, musculoso incluso, de tanto quererla y quererla tanto. Ella, juguetona, trataría de desmarcar al menos por un instante, sus latidos de los míos, sin éxito, porque su ritmo es el mío.

Bajando por mi vientre, saludaría al gusano que duerme en mi estómago, el mismo que se revuelve cada vez que mis oídos saludan sus palabras. Y llegaría a las manos, gastadas de escribirle y dispuestas a hacer lo que sea por ella y a mis pies, esos locos que tanto me cuesta controlar para evitar que se escapen con ella.

Saliendo ya al exterior, su paseo por la línea de mi sonrisa se le haría eterno, al crecer de alegría al sonido de sus pasos. Finalmente bajaría por mi espalda haciéndome cosquillas al usarme como tobogán.

Yo, fascinada, pensaría en guardármela en el bolsillo de mi camiseta para tenerla para mí y para siempre. Lo pensaría sólo un segundo, un instante, lo justo antes de dejarla en la palma de mi mano y acariciarla con mi meñique.

Y la observaría marchar, mientras me pregunto que pasaría si yo pudiera adentrarme en ella, a través de sus pupilas...