Supervivencia lésbica en medio hostil
Andanzas de una universitaria lesbiana y virgen, con equipo bollo y amigas heteros.
Sindicación
 
¿Seguimos aquí?
Acabo de volver de vacaciones y me encuentro que Brisa ya no escribe en su blog (ni el nuevo ni el antiguo) con lo cual no saabemos si fue a Madeira con su familia o qué y además que la Desgraciá ha sufrido un "percance", la pesadilla que tenemos todas, espero que tenga fuerzas para recuperarse.

Por mi parte, pienso que volver de vacaciones es un asco, no sé qué pinto en el mundo y me mata tener que reengancharme a la biblioteca y a la vida social. ¿Nadie se da cuenta de que son muchos días sin vernos, que me han pasado muchas cosas y que igual ya no soy la misma que antes? Realmente es que creí que iba a ser más sencillo el retorno. Resulta que mi amiga (y antiguo interés romántico) Solete está saliendo con una y ha pasado mazo de mí, y además (vale, lo que sigue es algo totalmente vergonzoso pero es la razón real de mi desánimo) resulta que María Casado (presentadora de los informativos fin de semana en la 1) no es lesbiana. Mi gozo en un pozo. Yo ya me había montado toda una vida en común y me he puesto a googlearla nada más llegar y resulta que espera a un hombre, lo dice así, no dice persona ni nada de eso.

Es un poco triste pero me consuelo con las parejas de la tele y como no hay muchas lesbianas (Queer as folk a las 2 de la madrugada pero la pareja lésbica no la desarrollan mucho) me lo monto yo en mi cabeza. Si es que he pasado el verano desde que vine del viaje a París en familia, del pueblo perdido de mi madre al pueblo perdido de mi padre. Planazo, no había locales de ambiente ni nada (al menos no los encontré) y sólo vi a una pareja homosexual en el pueblo perdido de mi padre, eran 2 chicas de mi edad pero claro, no sabía cómo acercarme ni qué decirles. Vamos, que no me he comido un rosco en todo el verano y me parece que voy a seguir así hasta el infinito y más allá. A veces me desespero y pienso que debo lanzarme (y es cuando me pasan cosas extrañas y hago el ridículo extra) pero es que la mayoría del tiempo pienso que ya llegará y tal, porque estas cosas son así y no hay que forzarlas. Pero no puedo evitar pensar que es extraño que alejo a todo el mundo de mi lado. Obviamente hay algo que no hago bien. Supongo que debo decírselo a mi psicóloga aunque luego siempre se me olvida porque me parece que es una chorrada.

En fin. No sé por qué he vuelto. Mi carrera se llama ingeniería industrial y hoy por hoy supongo que la estudio porque no tengo otra cosa que hacer. Me paso los días luchando contra mis ganas de no estudiar y empleo mucha energía comiéndome la cabeza intentando justificar por qué me paso los días haciendo algo que no es que me guste excesivamente (aunque a veces es entretenido). No me apetece volver a la biblioteca y no me apetece ver a mis amigas ¿por qué? ¿es esto normal? Sé que no soy una persona muy social ni sociable pero buff, prefiero estudiar a mi aire que tener que informarme sobre las aventuras de mis amigas por el mundo.
 
Mis vacaciones
Ha sido bastante tiempo sin escribir nada. Primero me fui con unas amigas a Centroeuropa y luego con mis padres y hermanas a la playa primero y luego a París. Poco a poco voy a tratar de explicar la serie de acontecimientos (como siempre extraños) que me han sucedido.

1) Supervivencia lésbica en discotecas (heteros/normales)
Grado de dificultad: alto
Localización: Primera parte: Karlovy Lázně, Praga. Segunda parte: discoteca de verano en un pueblo perdido de la costa mediterránea
Desarrollo: 1.1) El viaje con mis amigas no pintaba muy bien para mí, no bebo alcohol (me da arcadas) y mis amigas no saben divertirse si no van ciegas, además íbamos por sitios típicamente cerveceros (prácticamente seguíamos la ruta de la cerveza). La idea era también salir mucho. La discoteca Karlovy Lázně es la más grande de Centroeuropa, 5 pisos y está muy enfocada a los turistas, particularmente estadounidenses.
El ambiente era un poco salvaje, muy subidito de tono, las chicas haciéndose las guarras y calentando a los tíos que bailaban toqueteando todo lo que pillaban. A mí me gusta bailar y la música estaba bien porque pillamos una planta en la que ponían música de los 80 y tal (americana aunque incluyeron "la bamba" ¿eso cuenta como español? bueno, latino seguro). Mis amigas encantadas de la vida con toda la atención que estaban generando. Había pocas chicas para taaantos chicos pero además es que ellas son muy monas (mi hermana dice que por eso nunca ligo), muy altas y tal. Pronto la pista se convirtió en un círculo de chicos alrededor de nosotras. Yo estaba un poco asustada, me parecía todo un poco violento, demasiada testosterona. No me gusta que me toquen, mucho menos babosos, así que decidí irme al baño.
Estuve un rato largo en el baño, esperando que las cosas se hubiesen tranquilizado un poco. Nada más lejos de la realidad, al volver a la pista me encontré con que mis amigas se habían dividido, unas se estaban liando con unos y luego había una (la que tenía novio) que estaba bailando con un chaval, bailaban rollo pegados y soltándose y eso. Me acerqué a ellos y no sólo no me vieron sino que además mientras me acercaba para hablar con mi amiga me pegaron simultáneamente. Me caí al suelo (fue un puñetazo en la cara) pero lo que más me fastidió fue que ni se dieron cuenta, siguieron bailando como si nada.
Traté de bailar por mi cuenta pero no paraban de acercarse tíos y yo me agobié, al final me senté en un lado tratando de desaparecer. No estaba aburrida ni nada, miraba a la gente, pensaba en mis cosas y me recuperaba del puñetazo.
1.2) En la playa me dijo mi hermana que había quedado con su grupo para ir a la discoteca, y como me gusta bailar dije que claro. Aunque son algo pequeños (3 años menores), están bien. Me fue bien ir porque así conocí a los protagonistas de los cotilleos, a algunos los conocía pero no a las últimas incorporaciones, me interesaban sobretodo un par de ellos con los que se había liado mi hermana. Aquí me fue bastante bien, no había ningún chico sobándome, sólo lo normal de algún que otro empujón y eso, era día de máxima afluencia en verano lo esperable. Además había un par de chicas que me tenían entretenida. Por una parte había una chica enorme, con el pelo largo, camisa sin mangas, pantalones vaqueros y botas blancas, me tenía intrigada. Hasta que me di cuenta de que era un chico (¿me habré vuelto a cambiar de bando?), le seguí la pista un tiempo más pero entonces encontré a un nuevo objeto de interés. Era una chica pijita, con taconazos y tal pero llevaba un piercing en la ceja, era algo tan inesperado que me fascinó. Me tenía medio hipnotizada, en un momento dado pasé por su lado al volver del baño y pensé en mirarla de forma sujestiva o incluso decirle algo pero mientras preparaba mi pose y la miraba fijamente se acercó a mí se dio la vuelta y siguió bailando agitando su abanico y pasando de mí. En fin.

Próximamente supervivencia lésbica en vacaciones episodio 2: viaje en familia