SE ACABO
Este es el fin de mi blog. Este espacio surgió en su momento con la premisa irrenunciable de ser un espacio sincero y coherente. Desde el principio procuré ser absolutamente sincera y mostrarme tal y como era. No he contado ninguna peripecia que no haya ocurrido, ni he reflejado ningún sentimiento que no fuese real ni siquiera he matizado ninguno opinión. Si mi blog no es sincero no puede seguir siendo mi blog. Pero en la actualidad mi libertad para expresarme se halla coartada. En la actualidad existe una persona en concreto a la que quiero total y absolutamente fuera de mi vida y que por supuesto, no quiero que sepa nada de mi idem, que bastante me la ha amargado ya. Y como mi blog trata en parte de mi vida he decidido suspenderlo. Lo siento por todos los lectores y lectoras animosos que me han acompañado, animado y aconsejado. Los voy a echar de menos pero prometo seguir siendo su lectora fiel. Quien me necesite ya sabe donde encontrarme: En los bajos fondos góticos bailando sola.
Os quiero y cuidaos.
Os quiero y cuidaos.
Etiquetas: fin
Arrogancia
Viendo por primera vez Dogville entendí el autentico sentido de la palabra arrogancia. Creo que si hubiese visto esa película antes, me habría divorciado años atrás sin remordimientos, habría mandado a la bruja de mi madre a hacer puñetas antes y también habría prescindido con un quiebro de cintura a todos los que por un amor mal entendido te chantajean. Porque en algunas ocasiones...a uno le va mejor con los enemigos.
Y es que he sido toda la vida arrogante. Creyendo que podría lograr las metas que me fijaban otros, a luchar hasta la extenuación para alcanzar logros que no eran míos, a ser una caricatura de la niña bien que un día parieron.
Y resulta que todo eso era una farsa. Y he tenido que darme cuenta al ver morir a mi abuela pidiendo perdon por faltas no cometidas. Y de repente mi infancia se borró de un plumazo. Con cada paletada de tierra se iba la casa de 9 balcones con un pasillo inmenso donde aprendí a andar, las coletas bien hechas y el rebaño de la bechamel que mi abuela me ofrecía en una cuchara de madera. Y mi niña interior se puso a gritar de rabia y a llorar de pena.
Joder, que nos dejen en paz. Que quiero vivir mi vida, que quiero mis recuerdos limpios, que no quiero mas silencios ominosos y palabras que sobran. Que la vida es muy corta y morirse es muy fácil para ir intentando agradar a diestro y siniestro.
Y que mi abuela desde el cielo, me vea hacer lo que me salga de la peineta, que a ella nunca le importó.
Y es que he sido toda la vida arrogante. Creyendo que podría lograr las metas que me fijaban otros, a luchar hasta la extenuación para alcanzar logros que no eran míos, a ser una caricatura de la niña bien que un día parieron.
Y resulta que todo eso era una farsa. Y he tenido que darme cuenta al ver morir a mi abuela pidiendo perdon por faltas no cometidas. Y de repente mi infancia se borró de un plumazo. Con cada paletada de tierra se iba la casa de 9 balcones con un pasillo inmenso donde aprendí a andar, las coletas bien hechas y el rebaño de la bechamel que mi abuela me ofrecía en una cuchara de madera. Y mi niña interior se puso a gritar de rabia y a llorar de pena.
Joder, que nos dejen en paz. Que quiero vivir mi vida, que quiero mis recuerdos limpios, que no quiero mas silencios ominosos y palabras que sobran. Que la vida es muy corta y morirse es muy fácil para ir intentando agradar a diestro y siniestro.
Y que mi abuela desde el cielo, me vea hacer lo que me salga de la peineta, que a ella nunca le importó.
Brujas
Una noche. En mi garito gótico habitual. Estaba charlando con una conocida mientras sostenía el ticket de mi copa con el codo apoyado en la barra, esperando que la camarera me atendiese. Una voz a mis espaldas hizo un comentario sobre mi mano. (Llaman bastarte la atención porque tengo los dedos largos y muy finos). Me volví y dije de forma neutra, "si, tengo los dedos largos, hay quien dice que tengo manos de bruja". Yo me refería a las brujas de los cuentos infantiles, a esas manos huesudas que hacían juego con el sombero picudo y la escoba. Pero el cargante personaje me hizo un comentario bastante peculiar: "Yo que tú no iría diciendo esas cosas, porque las brujas deben ser perseguidas, y a los paganos en general hay que cegarles los pozos, talar sus árboles e incendiar sus aldeas". En condiciones normales a alguien tan tonto que se hace el interesante citando la primera chorrada que lee en cualquier libraco de subgénero, le habria dado un pequeño sustillo adivinándole algo o provocándole un escalofrío simplemente con la mirada. También habría podido contestarle algo así como: "tú también deberías tener cuidado con las cosas que dices, no vaya a ser que le digas a una bruja de verdad algo inconveniente y te pases cagando blando el resto de tu vida". Pero no hice nada de eso. Saltó una alarma en mi interior. Podría ser un patán borracho, pero podría ser otra cosa además. Si muchas mujeres como yo descendemos de hechiceras, y con mas o menos fortuna practicamos ciertas artes, o simplemente no podemos elegir ignorar lo que sabemos, sentimos o adivinamos. Si muchas niñas aprenden a leer el péndulo o las cartas a la vez que leer o escribir. Si nos buscamos, nos hallamos e incluso nos amamos entre nosotras o por lo menos sabemos de inmediato el poder o la jerarquía de la congénere que tenemos el azar de tropezarnos...¿No puede también suceder algo similar con nuestros enemigos?. Nuestros antagonistas, aquellos que han tenido por misión aniquilarnos?.
Por eso me cerré completamente. Me protegí replegándome como una tortuga en su concha, puse la mente en blanco y disipé toda energía que pudiese notar ( de ser capaz de hacerlo). Le dí la espalda con humano desprecio y seguí hablando humanamente con mi amiga humana. Lo he visto varias veces mas y pienso que solo es un pobre imbécil. También es probable que yo solo tenga una gran imaginación y las brujas no existan, aunque me pareció la última vez que el imbecil inquisidor iba muchas veces al baño. Ya sabéis, es lo que tiene el garrafón.
Por eso me cerré completamente. Me protegí replegándome como una tortuga en su concha, puse la mente en blanco y disipé toda energía que pudiese notar ( de ser capaz de hacerlo). Le dí la espalda con humano desprecio y seguí hablando humanamente con mi amiga humana. Lo he visto varias veces mas y pienso que solo es un pobre imbécil. También es probable que yo solo tenga una gran imaginación y las brujas no existan, aunque me pareció la última vez que el imbecil inquisidor iba muchas veces al baño. Ya sabéis, es lo que tiene el garrafón.
Etiquetas: brujas
LA SEÑORA JULIA
Todas las tardes la veía llegar al trabajo desde mi mesa. Arreando desde la garita a la recepción. Campechana y guapaza, pisando con alegría. Con su vestido amarillo y con la melena roja recogida en un moño con un clavel del todo a 100. Luego se cambiaba y se ponia la bata azul de trabajo y la emprendía con el suelo a golpes de mopa canturreando. Teníamos una broma que repetíamos todos los días. Ella me preguntaba ¿Como estás?. Si era antes de las seis (estaban los jefes), yo respondía: " Hasta la peineta, señora Julia". Si me lo preguntaba después de las seis, ( ya no estaban los jefes) yo respondía categóricamente: "Hasta el coño, señora Julia".
Tendría unos 56 años y había criado ella sola a su hijo de ventitantos, a trancas y barrancas, de alquiler y limpiando donde hiciese falta. La señora Julia había sobrevivido a maridos canallas, vecindonas viperinas,... y a la masacre del 11M. Muchas tardes me pedía permiso para mandar los papeles de su médico por el fax de mi mesa o llamar por teléfono.
Un buen día llegó mas contenta que de costumbre y me dijo: "me voy a comprar una casa". Juntó sus ahorros, lo que le habían dado por ser víctima de terrorismo, su nómina de limpiadora y la firma de su hijo que no trabajaba pero al ser joven, le daban una hipoteca de mas años. Solo le llegó para un piso ruinoso, ya casi en Entrevías, sin ascensor y hecho una lástima. Pero estaba tan contenta de tener, por fin algo suyo, que le contaba a todo el mundo que le había sobrado un pellizquito para poner suelos de sintasol imitando parquet en su nueva casa.
La señora Julia sabia que era afortunada porque solo le troncharon la vida, no se la segaron, y aunque arrastraba secuelas, daba gracias a Dios por estar viva y tener fuerzas para trabajar cada dia.
Solo me atrevo a añadir que la señora Julia me causa un respeto imponente.
Tendría unos 56 años y había criado ella sola a su hijo de ventitantos, a trancas y barrancas, de alquiler y limpiando donde hiciese falta. La señora Julia había sobrevivido a maridos canallas, vecindonas viperinas,... y a la masacre del 11M. Muchas tardes me pedía permiso para mandar los papeles de su médico por el fax de mi mesa o llamar por teléfono.
Un buen día llegó mas contenta que de costumbre y me dijo: "me voy a comprar una casa". Juntó sus ahorros, lo que le habían dado por ser víctima de terrorismo, su nómina de limpiadora y la firma de su hijo que no trabajaba pero al ser joven, le daban una hipoteca de mas años. Solo le llegó para un piso ruinoso, ya casi en Entrevías, sin ascensor y hecho una lástima. Pero estaba tan contenta de tener, por fin algo suyo, que le contaba a todo el mundo que le había sobrado un pellizquito para poner suelos de sintasol imitando parquet en su nueva casa.
La señora Julia sabia que era afortunada porque solo le troncharon la vida, no se la segaron, y aunque arrastraba secuelas, daba gracias a Dios por estar viva y tener fuerzas para trabajar cada dia.
Solo me atrevo a añadir que la señora Julia me causa un respeto imponente.
Olores
Desde hace mas de dos años yo habia perdido el sentido del olfato a consecuencia de mi enfermedad. No me refiero a la sensación de catarro que habreis experimentado todas, sino ser incapaz de distinguir entre un vaso de amoniaco y uno de agua. Tuve que adaptarme poco a poco. Me acostumbré a pedir a otra persona que comprobase si una lata de alimentos estaba en buen estado o a cocinar de oido. Puse todo eléctrico en casa por miedo a no detectar un escape de gas y tiré todos los perfumes con tristeza. Ultimamente temía que se me fuesen olvidando los olores mas importantes de mi vida y no poder recuperarlos nunca mas.
Pero mi enfermedad llegó a un punto critico hace un mes y fue imprescindible intervenirme. No salió del todo bien, ya lo sabéis, pero he recuperado tímidamente la capacidad de oler. Como la enfermedad seguirá avanzando, tal vez lo vuelva a perder- no quiero ilusionarme-. Lo primero que pude apreciar fue en el Hospital, y se trató de el olor de mi propia sangre. Cuando me quitaron los vendajes a la semana siquiente, pude distinguir la loción del médico ( para qué mentir, me abalancé sobre él a olfatearle, no se como no me ha denunciado). Ya en casa, probé un trocito de lomo y me supo a gloria. Al no tener olfato, no puedes distinguir mas que salado, dulce, amargo, pero no las notas de sabor.
Me lance a la reconquista de este sentido y hasta ahora he disfrutado del aroma del azafrán, las gominolas, la piel de S. la Maligna, la loción del Nehandertal....Tambien me he dado cuenta de que Madrid apesta y que la cerveza del super sabe a rayos, así que me vuelvo a la Mahou de toda la vida.
Solo quedan dos olores que me encantaría recuperar antes de que esta tregua termine, y espero que me de tiempo. Se trata del olor a tierra mojada y ese olor caracteristico que desprende un caballo sano despues de correr a largo rato. , cuando parece que sale vaho de sus crines pero patea para decirte: oye, no estoy cansado, quiero seguir corriendo.
Pero mi enfermedad llegó a un punto critico hace un mes y fue imprescindible intervenirme. No salió del todo bien, ya lo sabéis, pero he recuperado tímidamente la capacidad de oler. Como la enfermedad seguirá avanzando, tal vez lo vuelva a perder- no quiero ilusionarme-. Lo primero que pude apreciar fue en el Hospital, y se trató de el olor de mi propia sangre. Cuando me quitaron los vendajes a la semana siquiente, pude distinguir la loción del médico ( para qué mentir, me abalancé sobre él a olfatearle, no se como no me ha denunciado). Ya en casa, probé un trocito de lomo y me supo a gloria. Al no tener olfato, no puedes distinguir mas que salado, dulce, amargo, pero no las notas de sabor.
Me lance a la reconquista de este sentido y hasta ahora he disfrutado del aroma del azafrán, las gominolas, la piel de S. la Maligna, la loción del Nehandertal....Tambien me he dado cuenta de que Madrid apesta y que la cerveza del super sabe a rayos, así que me vuelvo a la Mahou de toda la vida.
Solo quedan dos olores que me encantaría recuperar antes de que esta tregua termine, y espero que me de tiempo. Se trata del olor a tierra mojada y ese olor caracteristico que desprende un caballo sano despues de correr a largo rato. , cuando parece que sale vaho de sus crines pero patea para decirte: oye, no estoy cansado, quiero seguir corriendo.