diario de una bivaca en apuros
feminista sin ataduras, petarda y reivindicativa. no se va a salvar nadie.
Acerca de
Bisex independiente. Combativa y con ideas claras. Humor muy ácido y muy mala leche. Nada que ocultar desde hace tiempo. Convencida de que hay un sitio para todos y todas. Adicta al chocolate. Se aceptan donativos
Enlaces
blogs de gente encantadora
un poco de música
Sindicación
 
Brujas
Una noche. En mi garito gótico habitual. Estaba charlando con una conocida mientras sostenía el ticket de mi copa con el codo apoyado en la barra, esperando que la camarera me atendiese. Una voz a mis espaldas hizo un comentario sobre mi mano. (Llaman bastarte la atención porque tengo los dedos largos y muy finos). Me volví y dije de forma neutra, "si, tengo los dedos largos, hay quien dice que tengo manos de bruja". Yo me refería a las brujas de los cuentos infantiles, a esas manos huesudas que hacían juego con el sombero picudo y la escoba. Pero el cargante personaje me hizo un comentario bastante peculiar: "Yo que tú no iría diciendo esas cosas, porque las brujas deben ser perseguidas, y a los paganos en general hay que cegarles los pozos, talar sus árboles e incendiar sus aldeas". En condiciones normales a alguien tan tonto que se hace el interesante citando la primera chorrada que lee en cualquier libraco de subgénero, le habria dado un pequeño sustillo adivinándole algo o provocándole un escalofrío simplemente con la mirada. También habría podido contestarle algo así como: "tú también deberías tener cuidado con las cosas que dices, no vaya a ser que le digas a una bruja de verdad algo inconveniente y te pases cagando blando el resto de tu vida". Pero no hice nada de eso. Saltó una alarma en mi interior. Podría ser un patán borracho, pero podría ser otra cosa además. Si muchas mujeres como yo descendemos de hechiceras, y con mas o menos fortuna practicamos ciertas artes, o simplemente no podemos elegir ignorar lo que sabemos, sentimos o adivinamos. Si muchas niñas aprenden a leer el péndulo o las cartas a la vez que leer o escribir. Si nos buscamos, nos hallamos e incluso nos amamos entre nosotras o por lo menos sabemos de inmediato el poder o la jerarquía de la congénere que tenemos el azar de tropezarnos...¿No puede también suceder algo similar con nuestros enemigos?. Nuestros antagonistas, aquellos que han tenido por misión aniquilarnos?.
Por eso me cerré completamente. Me protegí replegándome como una tortuga en su concha, puse la mente en blanco y disipé toda energía que pudiese notar ( de ser capaz de hacerlo). Le dí la espalda con humano desprecio y seguí hablando humanamente con mi amiga humana. Lo he visto varias veces mas y pienso que solo es un pobre imbécil. También es probable que yo solo tenga una gran imaginación y las brujas no existan, aunque me pareció la última vez que el imbecil inquisidor iba muchas veces al baño. Ya sabéis, es lo que tiene el garrafón.
Etiquetas: