Este es un post triste.
Cuando era una niña, pasaba todos las veranos en la Sierra, en un pueblecito llamado Moralzarzal. Me asalvajaba completamente, y me pasaba los días montada en mi bici, cazando insectos y jugando con un montón de niños de la misma calle.
Un verano, apareció un niño nuevo. Mi madre me dijo que procurásemos jugar y ser amables con ese niño porque venía de un país en guerra y probablemente estaría muy triste. Eddie era Libanés y de nuestra edad. Enseguida aprendió los rudimentos del español y a jugar con nosotros a todos nuestros juegos. Todos excepto uno. Nunca fuimos capaces de enseñarle a jugar a "pies quietos". (te tiran una pelota y debes esquivarla sin mover los pies o atraparla sin que toque el suelo) Siempre, siempre que tirábamos la pelota hacia Eddie, por más que se lo explicábamos, él se arrojaba al suelo. Cuerpo a tierra.
Ahora entiendo lo que le sucedía a Eddie.
De nuevo caen bombas sobre Beirut, casi veinticinco años después. Y me pregunto dónde estará Eddie, ese muchachito moreno de dientes blanquísimos y sonrisa ancha. Me pregunto si seguirá lanzándose al suelo cuando algún proyectil vaya hacia él. Y lo que me pregunto con más tristeza es si ha tenido que enseñar a su hijo a hacer lo mismo.
Un verano, apareció un niño nuevo. Mi madre me dijo que procurásemos jugar y ser amables con ese niño porque venía de un país en guerra y probablemente estaría muy triste. Eddie era Libanés y de nuestra edad. Enseguida aprendió los rudimentos del español y a jugar con nosotros a todos nuestros juegos. Todos excepto uno. Nunca fuimos capaces de enseñarle a jugar a "pies quietos". (te tiran una pelota y debes esquivarla sin mover los pies o atraparla sin que toque el suelo) Siempre, siempre que tirábamos la pelota hacia Eddie, por más que se lo explicábamos, él se arrojaba al suelo. Cuerpo a tierra.
Ahora entiendo lo que le sucedía a Eddie.
De nuevo caen bombas sobre Beirut, casi veinticinco años después. Y me pregunto dónde estará Eddie, ese muchachito moreno de dientes blanquísimos y sonrisa ancha. Me pregunto si seguirá lanzándose al suelo cuando algún proyectil vaya hacia él. Y lo que me pregunto con más tristeza es si ha tenido que enseñar a su hijo a hacer lo mismo.
Comentario:
Casi veinticinco años después... ojalá dentro de otros veinticinco no vuelvan a caer... Y l@s niet@s y bisniet@s de Eddie puedan jugar con los nuestros al 'pies quietos' sin tener que lanzar el cuerpo a tierra... Qué triste es este mundo, cojones. Mil besos, princesa
Comentario:
A veces odio hacerme mayor y entender ciertas cosas.
Comentario:
triste, por desgracia... pero triste. Y lo más triste es ver que no se acaba nunca. Hay cosas que se me hacen imposibles de entender, como la estupidez humana.
Comentario:
Uy, sí que es triste tu post sí... Desgraciadamente es una tristeza nada ficticia, no es un relato. Lo que está pasando por ahí es increible. Increible que se consientan esas cosas en pleno siglo XXI, el fanatismo, el abuso de poder, las ganas de guerra que flotan en el ambiente. Es terrorífico. A parte de ser triste asusta. Y mucho.