La vida de Lucas __________
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La belleza es el acuerdo entre el contenido y la forma – Henrik Ibsen
Donde nos quedamos…. Ah! Ya recuerdo. Mi homosexualidad.

No me voy a meter a valorar por enésima vez lo que somos o deberíamos ser los gays. Es un tema más que aburrido ese. Tal vez en la época en la que aparecían los gays en platós de televisión por primera vez, igual en esa época fuera normal seguir hablando de ello, pero a mí, sinceramente, me aburre muchísimo.

Para empezar, me parece un tanto…. Repelente la palabra “homosexual”. Seguramente porque desde hace tanto tiempo venimos escuchando que ser eso está mal y es feo, que nos han metido en la cabeza la imagen de que esa palabra es malsonante.

Según mi punto de vista hay cuatro tipos de “homosexuales”:

1. Gays. Son ese grupo de tíos tan reducido que tienen las maneras de cualquier persona, pero sin embargo les gusta lo que les gusta. Es decir, mojar el churro en chocolate en vez de crema. Vienen a considerarse la raza pura de la especie. Aunque, en realidad, todo el mundo es capaz de ver en ellos la “desviación”, pero sin llegar a la pluma.
2. Marica reprimida. En este grupo habría que meter a casi todo grupo de amaneraos. Los que hablan a sus amigos y amigas como “cariño” y los que visten siempre conjuntando dos piezas de ropa que los heterosexuales no saben ni que existen. Además, este grupo siempre negará su homosexualidad, incluso llegarán a presentarle la novia a sus padres. ¿para qué? Para meterse más en el armario. En vez de salir poco a poco (con la facilidad que ya tienen con la suelta de mano) que es lo que deberían hacer, se encierran cada día más intentando llamar la atención por sus dotes masculinas (la colonia, porque otra cosa…).
3. Las locazas! En realidad este grupo viene a ser más intenso en las grandes ciudades. Allí es donde este enjambre puede difundir a gusto sus preferencias, sin importarle nada a la señora que está delante de ellos comprando el pan. ¿Habéis visto alguna vez a alguno de estos cayados y sin llamar la atención en los lugares públicos? De hecho, estos personajes son los que introdujeron en este país el desfile del orgullo tal y como lo conocemos hoy en día. No como reivindicación, sino como fiesta de disfraces. (Con el orgullo ya me meteré otro día, que es una cosa alucinante y tiene mucho para hablar. Por cierto, me encanta el orgullo!!). Para continuar con este grupo, me exalta una duda. ¿Las gafas grandes y feas son obligatorias para ser homosexual? ¿Ese es el objetivo o futuro de todo marika? Tal vez estemos todos en el mismo camino y acabemos todos igual tarde o temprano. Aunque mejor ser así con 20 años que con 50. O tal vez no. Bueno, cada uno que opine.
4. Los machotes. Por último están ese grupo de tíos a los que todos queremos tirarnos. Son masculinos, guapos, y tienen una actitud que todos tratamos de imitar. Incluso los hay que son heterosexuales, pero que les gusta estar admirado y deseado por los hombres. A mi no me interesa estar deseado por las mujeres, simplemente me resulta indiferente. Entonces…. Igual querer estar deseado por hombres en el fondo signifique que son gays. Eso sí, una vez se meten en el ambiente pasan al punto 2, y si les gusta demasiado, al 3. Que decepción! De hombre a….. 3 en tan poco tiempo!! Ainssss.

Todo esto lo digo sin ánimo de ofender a nadie, eh? Que quede claro. Tengo amigos de todos los grupos, y yo…. Bueno, yo no os voy a decir en cual estoy. Eso con el paso del tiempo lo iréis descubriendo.

Por cierto, he visto que mucha gente lee el blog y algunos se atreven a enviar comentarios.

Para los que queráis, mi Messenger es: lavidadelucas@hotmail.com
 
Introducción
Igual empiezo desde el principio, ¿Qué os parece?.

Mi nombre es Lucas. Sí, puede sonar típico, vulgar, feo…. Incluso malsonante, pero por desgracia es mi nombre. La verdad es que cuando yo pienso en “Lucas” no me viene mi imagen a la cabeza, sino la de otro Lucas. En realidad mi padre me puso Lucas Antonio, pero la vida es bastante perra, como para martirizar mi infancia con esta barbarie en el colegio! Ya sabeis, los niños son muy malos cuando quieren, y peores cuando no lo intentan.

Tengo 21 años recién cumplidos, hace 2 años. Me resisto a crecer, estoy muy a gusto con mi edad y mi físico (la depilación y el ir 5 veces al mes a la peluquería no son problemas personales. Simplemente es mi forma de demostrar que sé ir a la moda).
Por si alguien se lo pregunta… sí, aún estoy en la universidad. Ya sé que a mi edad debería haber terminado mi carrera y estar trabajando en un puesto relativamente importante, pero la vida no me ha tratado nunca del todo bien.
“Lucas tiene grandes dotes, si las desarrolla llegará a ser alguien importante en esta vida”. Eso es lo que decía de mi el orientador del instituto. Ay! Menudo hombre!! Me encantaría poder trabajar en algo como él, con sus estudios, y sin miedo a equivocarme, puesto que nadie irá a donde mí pasados quince años a quejarse. De ese modo podría haberle dicho a Susanita que acabaría dando a luz con 16 años casada con el “el pellas”, el gitanazo del barrio. O a Jessica, le podría haber puesto la sífilis como parte de su futuro. Nadie se habría atrevido a reprocharmelo, y sin embargo, muy desencaminado no habría ido.

Llegamos al tema clave. Mi físico. Esto es un libro! Para que quieres saber cómo es mi físico?. Aun así te lo diré. Dentro de 15 páginas puedo volver a explicarte mi físico de manera diferente y te lo volverás a creer.
Mido 1,80m, peso 65 kg., tengo el pelo moreno, los ojos verdes, el torso marcado, la dentadura perfecta, y un tatuaje en el brazo que pone “Amor de Madre”. No, lo del tatuaje es mentira, ya me gustaría a mi! Pero nunca podré hacerme uno, porque en todo caso tendría que poner “Amor de perra”.
No lo digo por mi madre!!! Sino porque en esta familia quién más me quiere es mi perrita Rebeca.

Tengo una madre, dos padres, tres hermanos y una perra. Un sobrino maravilloso y una cuñada insoportable. Mi hermana es la única de esta familia, después de mí, que parece normal. Juega al padel y va al teatro, pero luego sólo hace una comida diaria. Ella dice que es por adelgazar, pero todos sabemos que la pensión que le pasa su exmarido no le da para más comidas al día. Como mucho para un café a la tarde con las pedorras de sus amigas. Me caen genial, pero tienen la estúpida manía de buscarme novia.
Se lo agradezco muchísimo, pero esque siempre son amigas de…, vecinas de… Vamos, que nunca me presentan a una psicológicamente estable.

Además, mi increíble trabajo en la hamburguesería del centro comercial me reporta una vida plenamente satisfactoria, como habeis podido comprobar en esta introducción.

Después de todos estos datos no se si os daré pena, os haré gracia, o simplemente, os resultaré indiferente. Ya os iré comentando cosas que me han pasado en mi larga y extensa vida, y lo que me va ocurriendo, porque en la historia de Lucas, cada día es toda una auténtica aventura.

Por cierto, se me olvidaba, soy gay.