Sexo, sexo y... sexo.
Todavía me estoy recuperdando del fin de semana. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de esta sensación tan placentera, ha sido muy intenso y muy sensual, desde el primer beso hasta... el último. No sé si llegaremos a tener algo más serio que este encuentro, lo que sí sé es que lo estoy disfrutando, y que habrá ocasión de conocernos mejor.
La noche empezó rara, y no me refiero sólo al clima. Creo que mantuvimos las distancias las primeras horas, y es que las dos tenemos esa característica: somos herméticas cuando no sabemos el terreno que pisamos. Pero luego pudo más la atracción, y dejamos que las cosas sucedieran; no hay nada como un buen beso para dejar que todo fluya... y todo fluyó la mar de bien.
En definitiva, un fin de semana estimulante, con anécdota incluída: en un pub del ambiente se nos acercó una señora sólo para saludarnos, éramos las únicas chicas del local. Ella estaba con su hijo, gay, y estuvo un rato hablando con nosotras... Se puede interpretar por una curiosidad desmedida por el tema homosexual, o se puede interpretar como un deseo frustrado. Cada cual que vote por la teoría que más le guste. Nos invitó a las copas, así que al final nos compensó la interrupción.
Por cierto, M. besa mejor que nadie que me haya besado nunca...
Dulce anticipación
Esta noche es mi cita. No es la primera, desde luego, pero hace meses, muchos, que no sentía esta inquietud, esta inseguridad absurda, esta timidez inusual... Anoche hablé con ella, y hasta que no lo hice tuve la sensación de haberla imaginado, porque creía estar inmunizada de las primeras impresiones. Pero no.
No quiero decir cómo es, tampoco lo que parece... Debo esperar, tenerla delante. Oirla reír, rebatirme, ver su mirada en la mía, cómo mueve las manos. Y sobre todo escucharla, saber lo que quiere, lo que le gusta, lo que la seduce... Quiero conocerla total y absolutamente, al menos en la medida en que se puede conocer a alguien con personalidad y vida propia, que no depende emocionalmente, que sabe estar sola. Como yo misma.
Estoy inquieta, sí, pero encantada. Mi vida mediocre está dando un giro, casi oigo como rechina la vieja rueda de la fortuna. Lo que no sé es hacia dónde...
Un colpo al cuore
Eso he sentido esta noche, al hablar con una mujer... especial. Así al menos la he percibido. Me han gustado dos cosas de ella: su sonrisa y su forma de hablar, su buen humor, su sensatez... Nos vamos a conocer muy pronto, y no quiero precipitarme. Siempre me he guiado por mi intuición, y esta vez quiero mantenerla a raya, esperar... Me ha encantado que ella tenga esa misma visión, y ese mismo miedo. Pero al final tiene que ser así: nadie conoce el camino, hay que andarlo, donde quiera que te lleve. Por ahora sólo puedo decir que me encanta esta emoción de anticiparme al momento, por más que sepa que no debo imaginar nada. Pero es que esa sonrisa... me ha cautivado.
Se lo decía a P.: no sé qué me pasará esta semana, pero seguro que es interesante...
Se lo decía a P.: no sé qué me pasará esta semana, pero seguro que es interesante...
Sabato notte... resto a casa
Avancemos en mi historia eroticosentimental...
P. y yo tenemos una buena relación, y nos satisfacemos mutuamente. Ahora cerrad los ojos y pensad la frase. ¿No suena fría?
Esta tendencia a dar mil vueltas a las cosas un día me volverá loca. No entiendo por qué me cuesta tanto disfrutarlo como viene; bueno, en realidad sí entiendo por qué (es la primera vez que lo hago), lo que no comprendo es la dificultad que tengo para asimilarlo, para dejarme llevar.
La primera vez que hacemos algo no se piensa, se actúa; pero la segunda requiere de una planificación, y no sólo propia, que sería natural, si no del otro, coincidir con sus deseos en ese momento. Yo puedo llamar a P. y preguntarle si quiere venir, si quiere pasar la noche conmigo... pero me siento tan rara planteándolo así... Acostumbrada a tener relaciones a tiempo completo me cuesta cambiar mi mentalidad romantica y sensiblera para entrar en la dimensión eroticofestiva de sexo programado (o casi).
Si P. me leyera (me leerá), seguro que pensaría que estoy siendo injusta, que estoy manipulando la realidad: cuando estamos juntas no hay nada frío, todo fluye y sabe muy muy bien... Pero yo no hablo de esos momentos, hablo de éstos, en que estoy sola y pienso lo que voy a hacer mañana, qué sentiré y qué sentirá ella. Me temo que soy un caso sin solución. Por lo menos, P. sabe eso.
Y al final, una vez repetido por enésima vez que estoy bien sola, vengo a concluir que me gustaría enamorarme. Pero de verdad, sin deslumbramientos pasajeros, sin proyectar nada. Como me enamoré con 19 años, sintiendo el corazón salirse del pecho cuando se acercaba... Y un amor duradero, que se asiente en la confianza, el apoyo y la complicidad. Sólo espero que si esa persona pasa cerca de mí, no me deje escapar: no lo digo con soberbia, es que soy tan rematadamente tímida y boba que seguro que no me atrevo yo...
Esto es un aviso a navegantes.
Lo que no quiero
Aprovecharé este sábado familiar y casero para hablar, por fín, de lo que no quiero en una relación, ese tema que tengo pendiente casi desde el inicio de mi blog. Estas reflexiones han surgido de mi corta pero intensa vida amorosa, y si todas las historias fracasaron, al menos puedo decir que he aprendido algo de cada una de ellas.
Antes de entrar en materia, debo decir que, como yo no soy perfecta, no espero que la otra lo sea. Tengo manías propias y otras ajenas que me irritan particularmente, pero sé que son pequeñas cosas negociables cuando hay comunicación. Creo ser muy flexible y empática, estoy abierta a casi todo siempre que se plantee con respeto y generosidad...
Dicho esto, hay una serie de cosas que son inadmisibles para mí, y creo que para la mayoría:
1. La posesividad. Eso significa, literalmente, que alguien se siente tu dueña, te cosifica; muchas dirán que nunca te usarán, que quieren lo mejor para tí... Pues si quieren lo mejor para mí, que me dejen conservar mi individualidad, mi manera de hablar, vestir, reírme, conducir, comprar, follar, cocinar, querer, vivir, en definitiva.
2. Los celos. Este sentimiento conlleva muchas cosas, y todas negativas. Siempre pensamos que los celos en pequeñas dosis no son malos, pero es que si la dosis es tan pequeña yo no los llamo celos, no trascienden. Cuando te dicen, o te insinúan con chantajes emocionales que no debes hacer esto, o peor aún, cuando te montan algún cirio melodramático, es que la cosa va mal, muy mal. Si falla la confianza, falla todo. Las celosas se hacen las víctimas, pero en realidad son lo contrario: dudan de tí sin más criterio que sus elucubraciones mentales, y provocan daño (a sí mismas también, de acuerdo, pero eso no las disculpa).
3. El egoísmo, en sus múltiples variantes: desde el no compartir tareas en casa (actúan como si fueras una reencarnación de su madre, pero con derecho a cama) o los gastos (sí, lo que se suele llamar "ahorrar a tu costa"), hasta decidir cada cosa: dónde se sale, el color de las paredes, qué peli ver... En general, son esas personas que no piensan nunca en la otra, en sus necesidades o sus deseos. Ya sabéis de qué hablo.
Lo malo de estos defectos es que suelen venir en un pack completo; la que tiene uno los suele tener todos, lo que varía es el grado de cada cual. Yo he vivido los tres, y no me puedo imaginar toda una vida (ni todo un mes!) con alguien que no te respeta. Vamos, que yo me separé para algo...!
Este post me está quedando de lo más negativo, pero de eso se trataba, de hablar de lo que no quiero. Ahora, ¿qué quiero?
Eso lo dejaremos para sucesivos artículos...
Innocenti evasioni
Por fín he saltado la barrera: ya tengo aventuras. Es una forma muy brusca de contarlo, lo sé; pero como estaba insistiendo tanto en el tema los últimos días, he querido anunciarlo con solemnidad. Todo, todo genial, con la pequeña e inexplicable excepción del primer beso, una incongruencia que es un clásico en todas mis relaciones pasadas (y en todas las futuras, me temo): el acercamiento, la primera vez que se produce el beso, se convierte en un obstáculo casi insalvable para mí, me bloqueo absolutamente; me parece invadir el espacio de "la otra", aun sabiendo que "la otra" desea que lo invada. Así ha sido también esta vez, y debo haberme pasado dos horas hablando del propio temor, y acercándome diez milímetros más cada cuarto de hora. ¿Incómodo? Sí, pero muy divertido por la propia absurdidad del planteamiento. "Quiero besarte, pero no me atrevo". "Bésame..." "Bueno, cierra los ojos". Esto sólo tiene una cosa buena, y es que la anticipación del placer es tan dulce...
Por otro lado, he pasado una noche perfecta, -si exceptuamos el nivel de alcohol en mi sangre-, llena de risas, de confidencias y de mucha, muchísima ternura... En fín, que mi vida, esa existencia mediodre, ha dado un paso más hacia la felicidad completa. Sé que con ella no voy a tener problemas de posesividad y celos, y la palabra "relación estable" así de primeras le produce sarpullido, como a mí. Hemos hablado todo, y aunque no sepamos muy bien cómo será, sí tenemos claro que siempre seremos sinceras y nos contaremos lo que pase... Es una persona fantástica con la que me siento muy a gusto, y esa sintonía que tenemos en cuanto a sentimientos es más de lo que podría pedir ahora...
Bueno, espero no haberos puesto los dientes demasiado largos.
La ingenuidad
He estado releyendo mi blog, y me he sonreído al comprobar lo que ya imaginaba: que tres semanas después de iniciado no pienso lo mismo, he cambiado mi visión de las cosas. Por un lado tengo la firme intención de no precipitarme en las relaciones, no ser tan impulsiva y esperar un tiempo prudencial antes de atreverme a pensar en una estabilidad. Pero por otro no quiero desaprovechar las ocasiones que la vida te presenta -llamémoslas aventuras, romances o rollitos-, siempre que sea una persona interesante o atractiva en algún sentido, alguien que me provoque; y a mí me provocan dos cosas: la belleza, un cuerpo hermoso, y/o una mente inquieta, que es sinónimo de sexo sin tabúes. ¿Tengo alguien en mente? Desde luego, pero eso no se puede contar, porque es lo que tiene un blog... y no hay nada más feo que ser indiscreta.
Este fin de semana pasado me ocurrieron cosas que me han hecho reflexionar sobre este tema, y creo que a partir de ahora voy a actuar de otra manera. Sobre todo voy a ser menos ingenua, porque muchas veces a fuerza de pensar no me entero de lo que pasa a mi alrededor, de las personas que tengo cerca y me mandan señales que no percibo. Y no percatarse de esas señales puede tener consecuencias de todo tipo, buenas y malas. Lo más curioso es que veo las cosas, pero no puedo creerme que signifiquen lo que parece que significan; siempre les doy una explicación inocente... Y acaban siendo lo que parecían. Y mi amiga P. se parte, porque acabo enredándome de mala manera...
A partir de ahora cuando algo me llame la atención, preguntaré. Me tragaré mi timidez y me expondré a la respuesta que sea. Pero se acabó el parecer una ingenua y una tonta .Porque creo que de eso ya se me pasó la edad
Los peligros del blog
Ayer tuve una interesante charla con C., mujer interesante donde las haya, y lista como un ratón colorao (ésto ya se lo han dicho más de una vez). Y tiene toda la razón: esto del blog es un peligro, porque cuando desnudas un poco tu alma y tu vida pueden ocurrir varias cosas:
- que en una conversación presencial no puedas hablar de nada significativo, porque YA lo has contado en tu blog;
- que quieras dar una opinión entusiasta/negativa de una lectora de tu blog y te contengas porque ella lo lee;
- que tengas una aventura apasionada con una lectora de tu blog y no puedas contarlo porque ella lo lee, "once more";
- que tus confesiones un día lleguen a la persona inadecuada.
(De estas cuatro cosa ya me han sucedido tres, a ver si descubrís cuáles).
Pero no todo son cosas negativas, claro. Si no, no estaría aquí:
- te desahogas;
- compruebas que tienes tus manías escribiendo (me gustan las enumeraciones, los puntos supensivos...)
- compartes tu blog con otras personas, que te aportan opiniones, o que se enamoran perdidamente de tí porque te encuentran irresistible (esto es una fantasía mía).
- ves cómo evoluciona tu vida, tu pensamiento... en definitiva, es una forma de autoconocimiento.
O sea, que como todo en la vida, también los blogs tienen su lado oscuro, y si no que se lo pregunten a La Ricci, que ya ha tenido más de un disgusto por hablar de más...
Cambiando de tercio, sigo en mi etapa erotico-babeante, pero ayer hablé con P. y creo que ya tengo más claro cómo se hacen esas cosas. De momento me estoy bajando porno lesb, que siempre es una ayuda. Por cierto, Belladonna es "fucking sexy"!!
El sexo y yo
Bonito título para una serie eroticocómica, pero es justo de lo que voy a hablar: de sexo, de mí, y de cómo se relacionan estos dos entes. Últimamente esta relación ha sido fundamentalmente onanista, porque al sentirme en plena apatía sentimental no quería enredarme en historias dudosas. Claro que eso está cambiando, y por dos factores: 1) Ya lo voy necesitando (sueño con ... eso) 2) Hay candidatas (soy discreta a este respecto).
En definitiva, que mi voluntad flaquea por momentos, porque manejo muy mal las habilidades sociales, así que después del sexo no sé lo que toca:
1) Vestirse, decir "gracias", y salir corriendo del lugar del crimen.
2) Quedarse a dormir.
2a)No desayunar y marcharse.
2b)Desayunar y marcharse.
3) Quedarse hasta que te insinúen que te vayas.
Eso si me quedo en su casa, porque si se queda en la mía seguramente se quedará mientras quiera, la hospitalidad ante todo...
En fín, que tengo por costumbre pensar demasiado, sobre todo si tocamos estos temas tan complicados. Ya sé que me diréis que las cosas se hablan antes, que en realidad todo es más simple. Experimentadas vosotras... Imagino que hacerlo de manera un tanto planificada tiene la ventaja de no provocar equívocos, pero reconocedme que el momento pierde mucho de magia, y casi imagino que toda la ternura y toda la entrega queda un poco empañada por la impostura del sentimiento.
Una vez más, ante las dudas, optaré por dejarme llevar, por no pensar. Lo único que tengo claro es que no quiero otra relación que no se base en un conocimiento profundo de la persona, y como en una aventura sexual eso no existe, pues cuando llegue el momento se planteará la cosa, pero suavemente, con elegancia...
Povera di me!
Hoy he estado haciendo cuentas.Lo he ido posponiendo y posponiendo... Pero hoy me dije: "vamos a ver, cuánto ganas y cuánto gastas?". Y he descubierto, así de sopetón, que soy pobre. Probablemente un homeless auténtico sientas ganas de estrangularme por esta afirmación mía: tengo casa, coche,.. y un trabajo estable para pagar todo eso (y esta conexión ADSL que me permite escribir mi blog). Pero he descubierto, después de descontar gastos, que mi vida social se va a reducir un poquito respecto al bienestar burgués que disfrutaba en mi vida en pareja. Y mis jerseys, en vez de lucir un cocodrilo, tendrán que llevar algún otro reptil con menos pedigrí.
La lógica me dice que debería deprimirme un poco por esto, pero no... en realidad soy razonablemente feliz, no hago más que sorprenderme de la tranquilidad con que vivo mi mediocre vida . Me gusta mi trabajo, me gusta cómo gasto mi tiempo libre y a día de hoy tengo cubiertas todas mis necesidades eroticosentimentales (no seáis indiscretas, no preguntéis cómo).
Después de leer ell último comentario de Chichi, me he permitido este ejercicio de autocomplacencia para decirle, a ella y todas las demás, que la felicidad se puede construir también dentro de una cotidianidad normal, corriente y moliente. Que realmente sólo necesitamos disfrutar de los momentos pequeños, de esos pequeños placeres que mencioné. Es cierto que tener el estado de ánimo preciso para apreciarlo no es algo que se pueda improvisar, ni inducir artificialmente. A mí me ha costado unos cuantos fracasos sentimentales poder visualizar una vida sin el apoyo de alguien; pero al fín he entendido que la persona que no te va a fallar nunca, que siempre estará cuando la necesites, mientras vivas... eres tú, y en torno a ti tienes que diseñar la vida, no en torno a otra persona "che ti può lasciare, ti può mentire...". Si nos queremos más, el amor al otro es bonito, es deseable, pero no necesario.
8 de enero... San Fermín?
Acabadas las navidades, ya entramos, sin transición alguna, en las rebajas. Pasamos de las comidas abundantes a los probadores... malo, malo. Me voy a esperar una semanita para perder los dos kilos que se me han incrustado en el culo antes de comprarme nada. ¿Por qué nunca se agarran a los pechos, siempre de cintura para abajo? Debe ser la ley de la gravedad.
Estoy tan saturada del tema sentimental que ya hasta las rebajas son un tema de conversación aceptable. Y es que hay poco más que añadir; si acaso, hacer un análisis de las cosas que no me gustan en una relación, porque las que me gustan pueden ser de lo más variadas e inefables.
Estoy tan saturada del tema sentimental que ya hasta las rebajas son un tema de conversación aceptable. Y es que hay poco más que añadir; si acaso, hacer un análisis de las cosas que no me gustan en una relación, porque las que me gustan pueden ser de lo más variadas e inefables.
Roscones y discopubs
Hoy estoy cansada. Bueno, en realidad me canso a menudo, no soy una persona que aguanta estoicamente situaciones desagradables, incómodas, ridículas... enseguida salgo corriendo. Y hoy estoy cansada de mi familia, de comer roscón y de los gritos de los niños.
Total, que toca terapia DVD, concretamente (a ver que tengo por ahí...) Jarrapellejos, una de caciques en la España profunda de principios del XX. Así, cuando me dé por pensar que llevo una vida muy insulsa, me regocijaré pensando que al menos no trabajo doce horas segando, ni tengo que soportar que me viole el señorito del cortijo.
Anoche salí. Tuve una primera cita con C., chica perfectamente normal con una cabeza bien amueblada. Fue una tarde agradable de cervezas y charla, y una noche estimulante de pizza y bourbon (esta última combinación parece peregrina, pero en algo tenía que ser original). Rematamos la noche con P. que en su línea de marchosa incombustible casi me insulta -o lo hizo?-, por querer irme a casa a las tres y media. He decidido que los discopubs con gente que todavía no ha votado no es lo mío, y no se trata de que no tenga posibilidades de ligar, es peor: sólo me clava sus ávidos ojos el típico cuarentón, harto de que las niñas ni lo miren, porque siente que soy el último recurso a su alcance. Y eso, francamente, hace sentir mal a cualquiera.
Tuve una interesante charla con C. en torno a la chica que nos gustaría encontrar, y creo que al final llegamos a la misma conclusión: ya no estamos en edad de romanticismos ñoños, ni de bobas ingenuidades: queremos una chica que se gane la vida honradamente y que se complemente con nuestro modo de ser. Parece que el físico ha pasado a un décimo lugar, nos basta con que no sea un ser repugnante y si no es mucho pedir, que no sea una guarra. Nada de novias en Bilbao, o en las Islas Afortunadas. Alguien cercano, que ya he vivido un noviazgo a distancia, y de los laaargos...
A simple vista parece sencillo, pero hasta hoy no se ha inscrito nadie para el puesto. Suerte que no soy racista, empezaré a buscar entre las recién llegadas al país.
Pequeños placeres
Enlazando con el artículo anterior, no está mal hacer un catálogo de pequeños placeres, esos que te llenan el día y que están al abasto de cualquiera. Así, cuando nos da por obsesionarnos con lo que no tenemos, podremos recuperar antes la cordura.
1) Leer un buen libro: que te entretenga, que te motive, que te haga reflexionar.
2) Comer: y si te gusta, cocinar también.
3) Compartir las comida o la sobremesa con un/a buen/a amig@, y el café, y los licores... hablando por hablar.
4) No madrugar, que el mediodía te bañe de luz en la cama.
5) Planear un fin de semana a cualquier lado (no es necesario salir del país!) donde puedas disfrutar de alguna afición, o probar la gastronomía, o ver cosas nuevas....
6) Ponerte esa camisa-pantalón-chaqueta que te sienta genial. El placer es doble si la conseguiste a bajo precio!
7) Acordarte de vez en cuando de que no estás sola, que hay gente que te quiere por ahí.
Sé que la lista puede crecer interminablemente, os invito a completarla. Pero sólo por estas cosillas ya merece la pensa vivir.
E la nave va...
Sigo con interés las evoluciones sentimentales de mi querida Chichi. Es un blog muy interesante e instructivo: interesante por su manera de plantear la historia, instructivo porque nos muestra cómo se superan las rupturas, cómo se pasa de la más absoluta desesperación a un estado de normalidad...
Todos hemos pasado por ese proceso alguna vez -al menos todas las personas adultas con un mínimo de vida sentimental-, todos hemos tenido fracasos y los hemos superado, aunque algunos hayan dejado cicatrices en la piel. Lo más gracioso de estas historias es que parece que, en cuanto las superamos, estamos deseosos por entrar en otra, y cruzamos los dedos esperando que esta vez sea la buena, y no nos den un buen zarpazo en el alma. Nada más recuperar la estabilidad, nuestro primer pensamiento es: "me gustaría enamorarme otra vez". Porque en el fondo pensamos que la vida sin esa emoción tan intensa es más gris, menos emocionante. Es como una droga, con sus efectos secundarios, como todas, pero imposible de dejar.
A mí también me gustaría encontrar alguien especial, cómo no. Sólo que tampoco me quiero perder esta etapa de tranquilidad, de ampliar amistades, recorrer un poco el mundo, mirar la vida sólo desde mi punto de vista. No sé si sucederá, o cuándo... pero tarde mucho o poco voy a vivir mi vida como si no tuviera otra (me da en la nariz que no, no hay otra).