Se llama M. y la quiero pa mí
Hace tiempo que no actualizaba mi blog, ya me tocaba. Como imaginaréis, tengo bastante menos tiempo para dedicar a escribir, ahora lo dedico a M. y a mis cosas cotidianas; el mundo cibernético ha pasado al último plano...
De todas formas, a veces me apetece sentarme y contar cómo vivo mi historia, la historia que acabo de empezar, de igual manera que antes hablaba de mi soltería feliz y de mis teorías eroticosentimentales. Creía no ser capaz de desvelar cosas íntimas, pero veo que no necesito contar nada concreto, ni descubrir identidades o lugares... todo sigue siendo tan anónimo como antes.
Ayer estuvimos juntas, toda una tarde y toda una noche. Las horas, como dice la canción, pasaron rápidas, veloces... casi como en un sueño. Parecía que estábamos imantadas, éramos incapaces de separar nuestros cuerpos y nuestros labios más de diez centímetros, todo me impulsaba a ella. Sentíamos que cada canción estaba escrita para nosotras: "La scala buia", "Cada vez que me amas es un milagro", "E penso a te"... Me maravilla nuestra sintonía, descubrir cada día cosas que me gustan: su ironía, su curiosidad intelectual, su ternura sin medida, su tranquilidad... y me hace muy feliz que ella me vea igual, me perciba cercana, compatible, que se sienta cómoda conmigo.
Todo esto es una pura racionalización, el buscar los motivos por los que estamos juntas, darle una explicación a este amor. Pero no me engaño: este sentimiento tiene más de misterioso que de racional. Cuando estamos juntas y nos miramos, el mundo desaparece y sólo me salen palabras imposibles de reproducir aquí... pierdo el aliento cuando la toco, y me muero de gusto cuando me sonríe, pícara y juguetona. Su olor, su piel tibia, su voz susurrándome es una droga para mis sentidos. Todo tan hermoso y tan imposible de expresar... Ya me da igual si esto se llama amor, pasión, deseo... las definiciones no lo van a cambiar. Las dos sabemos lo irrepetible, lo extraordinario que es. Y yo sólo sé que lo quiero vivir, y que quiero que este cuento acabe bien, como los clásicos, pero con dos princesas.
De todas formas, a veces me apetece sentarme y contar cómo vivo mi historia, la historia que acabo de empezar, de igual manera que antes hablaba de mi soltería feliz y de mis teorías eroticosentimentales. Creía no ser capaz de desvelar cosas íntimas, pero veo que no necesito contar nada concreto, ni descubrir identidades o lugares... todo sigue siendo tan anónimo como antes.
Ayer estuvimos juntas, toda una tarde y toda una noche. Las horas, como dice la canción, pasaron rápidas, veloces... casi como en un sueño. Parecía que estábamos imantadas, éramos incapaces de separar nuestros cuerpos y nuestros labios más de diez centímetros, todo me impulsaba a ella. Sentíamos que cada canción estaba escrita para nosotras: "La scala buia", "Cada vez que me amas es un milagro", "E penso a te"... Me maravilla nuestra sintonía, descubrir cada día cosas que me gustan: su ironía, su curiosidad intelectual, su ternura sin medida, su tranquilidad... y me hace muy feliz que ella me vea igual, me perciba cercana, compatible, que se sienta cómoda conmigo.
Todo esto es una pura racionalización, el buscar los motivos por los que estamos juntas, darle una explicación a este amor. Pero no me engaño: este sentimiento tiene más de misterioso que de racional. Cuando estamos juntas y nos miramos, el mundo desaparece y sólo me salen palabras imposibles de reproducir aquí... pierdo el aliento cuando la toco, y me muero de gusto cuando me sonríe, pícara y juguetona. Su olor, su piel tibia, su voz susurrándome es una droga para mis sentidos. Todo tan hermoso y tan imposible de expresar... Ya me da igual si esto se llama amor, pasión, deseo... las definiciones no lo van a cambiar. Las dos sabemos lo irrepetible, lo extraordinario que es. Y yo sólo sé que lo quiero vivir, y que quiero que este cuento acabe bien, como los clásicos, pero con dos princesas.
Questa cosa chiamata amore...
Soy una pura contradicción: digo en mi último artículo que no pienso hablar de mis sentimientos y ahora resulta que no deseo hacer otra cosa. Quiero contar lo que siento justo en estos momentos porque sé que es irrepetible, único y precioso. Y lo cierto es que me cuesta encontrar las palabras justas para expresarlo, porque no quiero perderme en divagaciones sentimentales, sino sujetarme a lo que estoy viviendo, no a lo que deseo vivir...
Soy una persona muy racional, no creo en nada que no pueda ver y tocar; pero cuando se mezclan las emociones me transformo en otra cosa, en alguien dispuesto a creer en el destino, en la suerte... la buena y la mala. Fue un azar afortunado el que hizo que la conociera esa noche? O fue el destino, que andaba agazapado al acecho? Prefiero no decidirme, pero sea azar o destino, me hizo un gran favor. En este blog he hablado muchas veces de lo que no quería, y poco de lo que buscaba; y ahora que encontré una mujer de carne y hueso, que me gusta, empiezo a creer que me he topado con la persona que pensaba que no existía, la que me encaja como un guante. Alguien perfecto? En absoluto. Alguien normal, con una combinación de rasgos, virtudes y defectos que a otra dejarían indiferente, pero que a mí me encantan. Hasta el punto de sentirme feliz hablando de cosas sin importancia, o sentirme cómoda y tranquila sintiendo su respiración mientras duerme, como si siempre hubiera compartido mi cama. Y eso es muy importante, porque cuando las mariposas en el estómago se desvanezcan, cuando el deseo ya no sea tan agudo y apremiante, lo que cuenta es estar así, en paz, a gusto con alguien que te aporta serenidad y apoyo, alguien con quien compartir lo que la vida trae, y lo que nos apetezca contruir juntas.
Pensaréis que me estoy precipitando... y no, seguro que no. Cada cosa que digo es real, me está sucediendo. El fututo no está escrito, nadie lo conoce; tengo que ceñirme a lo que tengo ahora, y confiar en que prospere y fructifique. Si no es así al menos me quedará lo vivido, que es mucho más de lo que otras pueden decir: un sentimiento así no nace todos los días, no pienso perderlo. Hace unos días comprendí que no me cabe más que seguir adelante, y hacer las cosas lo mejor que sé, sin dejar nunca de ser quien soy. No pienso quedarme a un lado del camino: no me quiero salvar, si salvarse es no asumir riesgos. Dejaré que la corriente me arrastre hasta la orilla o a los rápidos, qué más da: lo importante es flotar.
Soy una persona muy racional, no creo en nada que no pueda ver y tocar; pero cuando se mezclan las emociones me transformo en otra cosa, en alguien dispuesto a creer en el destino, en la suerte... la buena y la mala. Fue un azar afortunado el que hizo que la conociera esa noche? O fue el destino, que andaba agazapado al acecho? Prefiero no decidirme, pero sea azar o destino, me hizo un gran favor. En este blog he hablado muchas veces de lo que no quería, y poco de lo que buscaba; y ahora que encontré una mujer de carne y hueso, que me gusta, empiezo a creer que me he topado con la persona que pensaba que no existía, la que me encaja como un guante. Alguien perfecto? En absoluto. Alguien normal, con una combinación de rasgos, virtudes y defectos que a otra dejarían indiferente, pero que a mí me encantan. Hasta el punto de sentirme feliz hablando de cosas sin importancia, o sentirme cómoda y tranquila sintiendo su respiración mientras duerme, como si siempre hubiera compartido mi cama. Y eso es muy importante, porque cuando las mariposas en el estómago se desvanezcan, cuando el deseo ya no sea tan agudo y apremiante, lo que cuenta es estar así, en paz, a gusto con alguien que te aporta serenidad y apoyo, alguien con quien compartir lo que la vida trae, y lo que nos apetezca contruir juntas.
Pensaréis que me estoy precipitando... y no, seguro que no. Cada cosa que digo es real, me está sucediendo. El fututo no está escrito, nadie lo conoce; tengo que ceñirme a lo que tengo ahora, y confiar en que prospere y fructifique. Si no es así al menos me quedará lo vivido, que es mucho más de lo que otras pueden decir: un sentimiento así no nace todos los días, no pienso perderlo. Hace unos días comprendí que no me cabe más que seguir adelante, y hacer las cosas lo mejor que sé, sin dejar nunca de ser quien soy. No pienso quedarme a un lado del camino: no me quiero salvar, si salvarse es no asumir riesgos. Dejaré que la corriente me arrastre hasta la orilla o a los rápidos, qué más da: lo importante es flotar.
Pasión, pasión, pasión...
Llevo unos días sin escribir nada, y no es por falta de material... quizá por exceso. He comenzado una historia llena, repleta de pasión; una de ésas que te arrastran mar adentro, y no sabes si acabarás ahogándote o descubriendo un tesoro en lo más profundo.
El miércoles estuvimos juntas toda la tarde y toda la noche... y fue muy bueno; hace mucho tiempo que no sentía estas ganas absolutas de sumergirme en un cuerpo, de sacar todo el provecho de cada centímetro de piel. Hay momentos que me pregunto qué hay detrás de este ansia que apenas controlo, estas ganas locas de volver a verla, olerla, saborearla... y sé que no debo planteármelo siquiera. Es como quien se amarga un dulce delicioso pensando mientras lo come en las calorías que tiene... sabiendo que estás hambrienta y te lo comerás igualmente.
Quisiera hablar de ella, contar que es un tanto misteriosa para mí, muy inteligente, muy culta, terriblemente sensual... Pero es pronto para eso, sé que dentro de quince días me parecerá distinta. Ahora quiero recorrer este camino de conocimiento sin prisas, sentándome en cada piedra del camino y contemplando cada paisaje, cada curva, cada horizonte...
Mañana nos volvemos a ver...
El miércoles estuvimos juntas toda la tarde y toda la noche... y fue muy bueno; hace mucho tiempo que no sentía estas ganas absolutas de sumergirme en un cuerpo, de sacar todo el provecho de cada centímetro de piel. Hay momentos que me pregunto qué hay detrás de este ansia que apenas controlo, estas ganas locas de volver a verla, olerla, saborearla... y sé que no debo planteármelo siquiera. Es como quien se amarga un dulce delicioso pensando mientras lo come en las calorías que tiene... sabiendo que estás hambrienta y te lo comerás igualmente.
Quisiera hablar de ella, contar que es un tanto misteriosa para mí, muy inteligente, muy culta, terriblemente sensual... Pero es pronto para eso, sé que dentro de quince días me parecerá distinta. Ahora quiero recorrer este camino de conocimiento sin prisas, sentándome en cada piedra del camino y contemplando cada paisaje, cada curva, cada horizonte...
Mañana nos volvemos a ver...