La vida nueva
Mi vida, tal como es
Acerca de
"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
Contador Gratis
Sindicación
 
Vispera
Son ya las once de la noche y estoy deseando que me llame, que me cuente cómo le ha ido el día. Mañana la veré, no quedan ni veinticuatro horas. No hago más que recrear ese primer momento. Prefiero que llame directamente a casa, verla tras la puerta, el corazón bombeando fuerte en mi pecho, la emoción de reencontrarme con su sonrisa pícara, con su "hola" todavía en el pasillo. Luego cierro la puerta, y me lanzo a sentir su abrazo fuerte, los besos urgentes y desatinados. Sobre todo, la huelo con los ojos cerrados; porque su olor me transporta a otros momentos, a las primeras veces, cuando se iba y yo la recordaba por su perfume en mi almohada. Probablemente me cuente algo, o me traiga una botella de vino. Pero ese paréntesis será muy breve, y rápidamente nos comeremos a besos y caricias, con las prisas de quien no come caliente en una semana. Será un festín largo y saboreado con los cinco sentidos, con cada centímetro de piel, con la mirada, con palabras susurradas, con declaraciones de amor inquebrantable.

A veces me sorprende poder llevar bien su ausencia entre semana; sentir algo tan fuerte y poder controlarlo cinco días a la semana. Sé que hace diez años sufriría cada segundo que no estuviéramos juntas. Pero el tiempo ha hecho su labor, y ahora soy capaz de disfrutar de lo bueno y de lo mejor. De mi vida y de nuestra vida juntas.
 
Otro fin de semana
Días para vivirlos con Ella, para hacer muchas cosas cotidianas y otras extraordinarias, como tenerla en mis brazos, respirar su aliento, recrearme en su cuerpo. La semana ha sido dura, llena de imprevistos que se acumulaban en pocas horas. Pero qué más da. Qué vale un problema si tienes un milagro renovado cada fin de semana. El milagro de que exista, de encontrarla... y el milagro aún más grande y misterioso de que nos amemos.
Este fin de semana nos quedaremos por aquí y le enseñaré un poco más mis sitios, mi gente. Quiero que sepa cómo vivo, quiero que ocupe un lugar en mi mundo como ya lo ocupa en mi corazón. Tomaremos una cerveza fría con el sol de frente, iremos de compras, pasearemos por las calles y yo le contaré anéctodas de mi ciudad...
O no. Quizá no salgamos de casa, y nos dediquemos a conocernos aún mejor por dentro, sin distracciones. Cualquiera de los dos planes me parecerá perfecto. Y no es que sea acomodaticia, porque ¿acaso no es perfecto cualquier momento con una mujer inteligente, atractiva, culta, romántica, sensual y sensata? Pues eso.
 
24 horas contigo
Me despierto a medianoche, tengo calor. Me vuelvo y ahí estás, a diez centímetros de mí, dormida, respirando levemente. Me acerco desde atrás, te beso suavemente y te digo “te quiero”. Respiro el olor de tu pelo, de tu piel, y me vuelvo a dormir.
Llega el día, te observo mientras sigues dormida, con tu cara de niña buena. Entonces despiertas, abres los ojos despacio, me miras y sonríes. Nos besamos suavemente, recreándonos en el sabor, en el tacto de los labios…. Todo sucede. Y vuelve a suceder.
Hablamos de mil cosas, nos reímos de mil tonterías. Nos rozamos, nos estudiamos con las manos, hacemos planes probables o imposibles. Rebuscamos nuestra ropa entre los pliegues de las sábanas.
Me meto en la ducha y canto, hasta que comprendo que desafino demasiado. Me callo, no quiero torturarte con mi voz. Descafeinado para ti, capuccino para mí. Tostadas con aceite de oliva. Mordemos con ganas, hambrientas de veras. Suena “Something”, y pienso que es perfecta para este momento, para ti..

“Something in the way she moves
Attracts me like no other lover
Something in the way she woos me
I don't wanna leave her now
I know I believe and how”

En la calle hace frío, nos tomamos del brazo para darnos calor, la excusa perfecta. Hablamos de esto, de aquello… bromeamos, nos lanzamos pullas cariñosas. Miramos la gente pasar a nuestro lado, imaginamos historias, especulamos… Te cojo la mano fugazmente en el metro, o te propongo un beso en el rincón más inesperado. Entramos en una librería, me señalas libros que has leído, ojeamos juntas las novedades. Me llamas cariño. Me siento feliz.
Nos sentamos a la mesa en un restaurante. Me quejo de lo lejos que estás, al otro lado de la mesa. Extiendo los brazos, te tomo las manos. Nos miramos fijamente y sonreímos. Probamos platos nuevos. Cerveza para ti, vino para mí. Anotas en un papel los ingredientes de esa ensalada que nos ha gustado. Y yo añado debajo: “Te quiero”.

Hacemos planes para la noche, aunque inseguras de cumplirlos. Volvemos a casa, cansadas y soñolientas. Nos desvestimos deprisa, calentamos la cama. Te descubro desnuda como la primera vez. Y no me canso de ti. Nos acabamos durmiendo.

Fuera se ha hecho de noche. Nos hacemos confidencias en voz bajita, nos reímos mucho, hablamos de nuestra vida, de la pasada y de la presente. Y sobre todo nos besamos cada dos palabras; cada cinco frases nos tocamos. Nos aprendemos con la punta de los dedos. Te confieso mi amor como si no lo supieras, como si sufrieras una amnesia aguda y recurrente. Te lo confieso mil veces.

Salimos de casa a una hora incompatible con la cena. Encontramos un restaurante con una mesa vacía, milagro que se concede sólo a las enamoradas. Peleamos por el postre, a cucharada limpia. Ganas tú.
Entramos en un local abarrotado, bailamos y nos pegamos impúdicamente. Tantas mujeres alrededor, altas, guapas, inverosímiles, feas, bajitas, jovencísimas… tantas y para mí sólo existes tú. Casi nadie se besa, nosotras sí. La noche avanza sin sentir; ya estamos cansadas. Otro milagro: encontramos taxi a la primera.
En casa, nos derrumbamos en la cama, agotadas y medio borrachas – perdón, hablo por mí-. No sucede nada, pero te abrazo fuerte fuerte, y me duermo con mi nariz rozando tu espalda.

Me despierto a medianoche, tengo calor…
 
¿Y cuando se acabe la magia?
Este artículo va al hilo del último comentario recibido: ¿y cuando se acabe la magia? Buena pregunta.
Doy por sentado que no existen los amores eternos, aunque sólo sea por razones naturales. Todo lo que nace muere, todo lo que vive cumple su ciclo y desaparece. Pero ese proceso puede ser más o menos lento, y yo presumo que el nuestro va a ir muy muy despacito.
Aun así, no me engaño. El enamoramiento es una etapa transitoria, aunque no necesariamente breve: puede durar hasta tres años, según los expertos (la atracción química, dicen). Después las personas siguen juntas por interés, por costumbre... o por amor. Yo aspiro a una relación estable y duradera basada en las cosas que compartimos, y aunque ahora esté en lo más alto de la ola no dejo de tener presente que lo que importa no son las emociones fuertes sino lo que compartimos. Porque de eso dependerá que tengamos un futuro juntas, y la calidad de nuestra relación.
En definitiva, que cuando acabe la magia quedará tranquilidad, la complicidad... el amor. Y ahora, me toca disfrutar de esta primera etapa, tan intensa, tan hermosa... Luego ya os contaré.
 
Amor, amor, amor (II)
Otra semana que empieza, otra vez vuelvo a lo cotidiano: al trabajo, a la familia, al quehacer diario. Normalmente me gusta estar así, dedicada a mis cosas, pero esta noche no puedo dormir, la echo de menos. Hemos pasado cuatro días juntas y me había acostumbrado un poco a tenerla cerca, a su calor en mi cama, a comer con ella, a pasear, charlar... nada extraordinario.
Llevamos juntas poco tiempo, soy consciente de ello. La prudencia más básica me dice que es pronto para sacar conclusiones. Pero la prudencia no pinta nada aquí, en mis sentimientos. Y mi intuición, que es bastante fiable, me dice que sí, que es ella. Hay momentos muy intensos entre nosotras, pero eso no puede definir una relación, sino el conjunto, los momentos más normales, fuera de la cama, fuera de las grandes declaraciones amorosas. Y esos momentos son geniales. Con ella me siento como en casa, cómoda, tranquila. No importa que seamos distintas, que nos gusten cosas diversas, que veamos la realidad de otra manera... Importa nuestra comunicación, la complicidad, el humor, la atracción... Y sobre todo, nuestra forma de querer, de entregarnos a lo que sentimos.
Me repito mucho, lo sé. Pero es que todavía me siento maravillada por que exista, por haberla encontrado y porque yo le guste. Un cúmulo de coincidencias extraordinarias, irrepetibles. Sólo tengo que mirar atrás para saber que eso no sucede todos los días. Ni todos los años.
Una amiga me dijo que cuando hablo de Ella parece que estoy despreciando lo que tuve antes, las mujeres que me quisieron y a las que no supe corresponder en igual medida. No es mi intención. Todas ellas me enseñaron algo, y sin ellas no sabría apreciar lo que ahora tengo, no sabría que Ella reúne lo mejor de las demás, en las proporciones en que yo lo necesito. Nunca he querido ofender a nadie, y por eso hago pocas referencias a mi pasado. No me averguenzo de él, pero no tiene sentido insistir en historias ya acabadas.
 
Barcelona
Este fin de semana estuvimos en Barcelona, una brevísima estancia, aunque creo que bien aprovechada: un poco de gastronomía, un tanto más de museo Picasso, paseo fugaz por las Ramblas, salida nocturna por Dmer y Arena...
Debo confesar que Picasso no me apasiona, aunque siguiendo su trayectoria pictórica esté claro que es un genio. Prefiero de lejos a Kandinsky, o a cualquiera de los grandes impresionistas, o a Miró. Quizá no estaba en la mejor disposición de ánimo cuando visitamos el museo, pero lo cierto es que no me dijo gran cosa. Si tuviera que quedarme con algo, me decidiría por la etapa azul y la rosa. Los estudios de las Meninas, o de los pichones, me dejan indiferente. Por suerte recorrí las salas con Ella, motivo para reirnos de todo... Por cierto, parecía que había una "kedada" lesb en el museo, poque llegamos a contar unas cinco o seis parejas entre las visitantes, sin hablar de las vigilantes, que también tenían un plumón considerable. También en el restaurante había una concentración de mujeres interesante, así que esperamos la noche con impaciencia, estaba llena de promesas...
Dmer nos decepcionó al principio, esperábamos un local más cuidado, y nos encontramos con un disco pub de medio pelo, con una decoración bastante pasada, un punto cutre... Pero cuando se animó la verdad es que lo pasamos bien, música bailable, mujeres de todos los pelajes, algunos espectáculos sexuales entre la concurrencia. Aunque en esto último nada como el Arena, que parecía una feria de ganado (mujeres, pero muchos más hombres, con su cuarto oscuro y todo). No disfrutamos de la música, pero sí del show gratuito que nos daba la concurrencia: parejas imposibles, coqueteos impúdicos, estados casi comatosos... todas esas cosas que te hacen pensar "Qué suerte haberte conocido, Ella. Qué normales y sanotas somos!"

 
Amor, amor, amor
Estoy leyendo Ya no sufro por amor, de Lucía Etxebarría. Es un libro bastante divertido, aunque creo captar entre líneas que esta Lucía es un poco presuntuosa, pese a que muchas veces intente dar un tono modeso a su discurso. Esto lo pienso porque el libro está trufado de anécdotas personales, dando a entender la extensísima vida amorosa que ha llevado... Menos lobos.
Dejando de lado este tema, es curioso la cantidad de teorías que existen en torno a las relaciones sentimentales: la teoría de los complejos de Edipo y Electra, la del objeto relacional, la tipología emocional de las personas.... Al final del libro acabas un poco agobiada, porque intentas descubrir a qué modelo respondes tú, y ninguno acaba de encajar contigo. Por ejemplo, hay sujetos seguros, evasivos y ansiosos... No creo pertenecer a ninguno de los tres tipos. ¿50% segura, 20% evasiva y 30% ansiosa? ¿60% segura, 15 evasiva y 25 ansiosa? Creo que de tanto darle vueltas mi cuota de ansiedad está subiendo por momentos...
Al final mi conclusión es que ninguna teoría puede explicar cómo somos, ni en la vida ni en el amor. Hurgando en el interior de alguien particular se pueden averiguar cosas, pero aplicar normas a la generalidad del ser humano es absurdo, precisamente por la propia naturaleza cambiante de las personas. Yo no era igual a los veinte, entonces digamos que mi dependencia emocional era muchísimo mayor que ahora. Los sentimientos me superaban, y aun siendo consciente de mis errores no podía evitar cometerlos, porque ese lado emocional se apropiaba de la razón y del sentido común. Las experiencias vividas (particularmente las malas, hay que decirlo) te hacen asumir hechos incontrovertibles: que lo que importa al final es una misma, no su relación con x o y... por muy intensa que sea.
Esto que acabo de decir pondría el pelo de punta a algunas que tienen la teoría de que el amor está por encima de todo; una visión romántica que se suele estrellar contra el suelo a la mínima dificultad. El enamorarse, el querer a alguien (como yo quiero a Ella) no es incompatible con la autoestima, bien al contrario, es condición indispensable. Ella piensa lo mismo, una razón más para amarla, y en su vida, como en la mía, hay un montón de cosas importantes, más importantes que yo. Y no se me pasa por la cabeza que me quiera menos por ello, que este amor sea de segunda categoría. Cuando estamos juntas sólo existimos las dos, nos entregamos a lo que tenemos , a vivirlo; y el ser realistas no nos quita un ápice de romanticismo y de emoción. Al contrario, sé que Ella, una persona segura, con una vida plena, está conmigo porque quiere, no porque me necesita. Prefiero esa clase de amor a quien te quiere porque tiene que estar con alguien, porque busca fuera de sí quien la complete...

 
Ella
Ella es la mujer a la que amo. Tiene nombre, claro, pero mejor lo dejamos así. No voy a ponerme sentimental, y decir que es la mujer que he estado esperando toda la vida. No esperaba a nadie, no creo en el destino.
Ella es una mujer normal, con una vida normal, un trabajo normal, una familia normal. En este mundo de gente complicada, eso se agradece. Pero no la quiero por eso, soy bastante exigente en mis relaciones: tienen que cumplir con todo lo que necesito, no con una parte; me tiene que compensar. Ella me compensa, me completa.
Ni siquiera voy a hablar de su físico. Es atractiva, desde luego, pero eso no me motiva en exceso. Me gusta su forma de ser, sus comentarios inteligentes e irónicos, su manera pausada de hablar, su sonrisa pícara, sus inesperados arranques sentimentales... Me gusta porque con ella nunca me aburro, el tiempo se desliza sin hacer ruido... Tiene un montón de inquietudes, en muchas coincidimos y en otras ni de lejos.Pero me respeta, me escucha, me ama. Cosas básicas y sencillas, aunque tan difíciles de encontrar...
Con Ella tengo la certeza de no equivocarme, de haber hallado sin buscarlo la persona justa para mí. ¿Será Ella "L´altra metà di me"?


Sei tu
che mi spacchi ancora il cuore se ti incontro
e questo incontro non finisce mai
Sei tu
che mi metti confusione se mi guardi
e questo sguardo non finisce mai
Cos'hai di diverso dalla gente
da farmi perdere la testa
da non farmi capire più niente
mi domando se sei la mia luna diversa
l'altra metà di me.

Sei tu
che mi esplodi dentro agli occhi quando dormo
ed è per questo che non dormo mai
Sei tu
che mi esplodi dentro al cuore ogni momento
e quel momento non finisce mai
Cos'hai di diverso dalla gente
da farmi perdere la testa
da non farmi capire più niente
mi domando se sei la mia luna nascosta
l'altra metà di me
 
Yo no follo...
"hago el amor", me dijo hoy una compañera en el trabajo. Esto me dió qué pensar... y creo que yo follo y hago el amor, y no con distintas personas en momentos diversos, sino con la misma y en el mismo espacio-tiempo: empiezas haciendo el amor, sigues follando y acabas haciendo el amor de nuevo. Cada cual tiene su concepto de follar (hacer el amor es, universalmente, un acto más sentimental): para mí es ese momento en que la razón abandona el barco y deja el timón a merced de los instintos, que se encargan de estrellarlo en el atolón más cercano. Luego vuelves a ser tú, a pensar, a sentir desde el corazón... y haces el amor otra vez.
Esta reflexión la enlazo con el tema de la pasión. Entre Ella y yo hay una pasión inagotable, al menos tan duradera como nuestra resitencia física. Esto indica, desde luego, una tremenda afinidad sexual, pero también un deseo de consumar algo más que los cuerpos... un afán de apropiarse del alma, de la mente, de lo que te gusta de verdad. No tengo miedo de confundir sentimientos, porque fuera de la cama la relación funciona tan bien como dentro de ella. Hay respeto, hay libertad, hay humor, hay inquietud, hay ternura y cariño... yo no pido más.
 
La vida nueva
No lo toméis en sentido literal. Es cierto que mi vida cambió hace apenas un año, pero no he llamado a mi blog así por ese motivo. He pensado que La vita nuova de Dante era un buen referente para mis reflexiones. Este buen señor, antes de escribir su Divina comedia, se entretuvo con una poesía que interiorizaba el sentimiento amoroso, que no contaba gran cosa de su amada, sino de cómo lo sentía dentro, de cómo cambiaba a través del tiempo... un análisis de la vida amorosa al margen de la experiencia propia.
Nunca llegaré a ser Dante, (ni tomante, si seguimos con el chiste), pero siempre me ha gustado cavilar sobre el amor y sus variables. Las relaciones entre humanos son complejas, misteriosas e imprevisibles, y por ello sorprentes y apasionantes también. Es un arte muy difícil el de amar, tal y como solemos plantear las relaciones. De todo eso me gustaría hablar.
A lo largo de mi vida me he encontrado con toda clase de mujeres y hombres. He querido y me han querido, también me han despreciado y he hecho daño sin remedio... pero en cada etapa he intentado aprender de lo vivido. La pregunta es ¿lo habré logrado?