Ultimo día
Mañana terminan mis vacaciones. Han sido sólo siete días, pero me han venido bien para descansar de mis molestias físicas -que están remitiendo solas, alabado sea el señor!- y para preparar nuestro viaje de agosto. Debo confesar que al principio no estaba muy segura de que hacer el camino de Santiago en bicicleta sin preparación previa alguna fuera una buena idea. Dos meses son pocos para adquirir fondo, y las pendientes de Galicia son considerables.
Ahora sin embargo empiezo a verlo de otra manera. Este fin de semana hemos hecho recorridos con bastante subida y a pleno sol, resisitiendo dignamente el embate. Para quienes no conozcáis Benidorm diré que esta ciudad está encerrada por montañas casi en todas direcciones: Finestrat, Altea, Alicante... Es más fácil hacer recorridos duros que llanear. El año pasado con M. descubrí hasta qué punto es variada mi provincia, si comparas las playas doradas, el mar tranquilo y el sol cegador de la costa con los bosques tupidos, las impresionantes montañas y el frescor de la zona interior. Y no sólo el paisaje, sino los propios pueblos. Benidorm parece una ciudad de otro planeta, una megápolis extraña y futurista frente a los pueblecitos colgados de pequeñas colinas, rodeadas de cultivos, con su iglesia en la cima y sus calles blancas y solitarias. Un mundo al lado de otro, tan cerca y tan lejos.
Como os decía, este fin de semana nos hemos dedicado a entrenar, sobre todo. Viernes, sábado y domingo pedaleando en todas direcciones, jugándonos el tipo por las carreteras. Mi novia estaba ansiosa por probar su nueva bicicleta -se la encargué yo y todavía no ha había visto- y andaba ilusionada como niña con zapatos nuevos. Yo pensaba que tres días consecutivos de entrenamiento eran demasiados... pero M. es un ciclón, pobre de aquella que se ponga en su trayectoria: acabará bailando a su son (cuando lea ésto me mata).
Al final fue buena idea, hay que ponerse a prueba. Pero eso recortó nuestras fuerzas. Me hubiera gustado salir de noche, tomar algo en una terraza de cara al mar, con la brisa refrescando el calor... Las noches de verano son ideales en esta época, tanto para trasnochar como para asistir a conciertos, teatro... Sólo pudimos ir el sábado al museo arqueológico, donde siempre hay exposiciones interesantes.
En fín, un fin de semana bien aprovechado, también con paella y amigas el domingo. Es bueno reencontrarse con la gente y ver que les va bien...
Resumen de entrenamiento:
Viernes: 1h. 39 m. Distancia: 31.526m. Terreno llano. Velocidad media: 18.2 km/h.
Sábado: 2h. 8m. Distancia: 39.325m. Terreno llano y pendientes elevadas. Velocidad media: 18.1 km/h
Domingo: 1h. 50m. Distancia: 30.952m. Terreno llano y pendientes elevadas. Velocidad media: 16.25 km/h
Ahora sin embargo empiezo a verlo de otra manera. Este fin de semana hemos hecho recorridos con bastante subida y a pleno sol, resisitiendo dignamente el embate. Para quienes no conozcáis Benidorm diré que esta ciudad está encerrada por montañas casi en todas direcciones: Finestrat, Altea, Alicante... Es más fácil hacer recorridos duros que llanear. El año pasado con M. descubrí hasta qué punto es variada mi provincia, si comparas las playas doradas, el mar tranquilo y el sol cegador de la costa con los bosques tupidos, las impresionantes montañas y el frescor de la zona interior. Y no sólo el paisaje, sino los propios pueblos. Benidorm parece una ciudad de otro planeta, una megápolis extraña y futurista frente a los pueblecitos colgados de pequeñas colinas, rodeadas de cultivos, con su iglesia en la cima y sus calles blancas y solitarias. Un mundo al lado de otro, tan cerca y tan lejos.
Como os decía, este fin de semana nos hemos dedicado a entrenar, sobre todo. Viernes, sábado y domingo pedaleando en todas direcciones, jugándonos el tipo por las carreteras. Mi novia estaba ansiosa por probar su nueva bicicleta -se la encargué yo y todavía no ha había visto- y andaba ilusionada como niña con zapatos nuevos. Yo pensaba que tres días consecutivos de entrenamiento eran demasiados... pero M. es un ciclón, pobre de aquella que se ponga en su trayectoria: acabará bailando a su son (cuando lea ésto me mata).
Al final fue buena idea, hay que ponerse a prueba. Pero eso recortó nuestras fuerzas. Me hubiera gustado salir de noche, tomar algo en una terraza de cara al mar, con la brisa refrescando el calor... Las noches de verano son ideales en esta época, tanto para trasnochar como para asistir a conciertos, teatro... Sólo pudimos ir el sábado al museo arqueológico, donde siempre hay exposiciones interesantes.
En fín, un fin de semana bien aprovechado, también con paella y amigas el domingo. Es bueno reencontrarse con la gente y ver que les va bien...
Resumen de entrenamiento:
Viernes: 1h. 39 m. Distancia: 31.526m. Terreno llano. Velocidad media: 18.2 km/h.
Sábado: 2h. 8m. Distancia: 39.325m. Terreno llano y pendientes elevadas. Velocidad media: 18.1 km/h
Domingo: 1h. 50m. Distancia: 30.952m. Terreno llano y pendientes elevadas. Velocidad media: 16.25 km/h
Vuelta a empezar
Este momento es tan bueno como otro para retomar mi blog. Hace tanto que no escribo que seguramente habré olvidado algunas anécdotas que merecen ser contadas, aunque también algunos momentos malos que es mejor no recordar.
Como siempre tengo poca excusa para haberme olvidado de mi pequeño diario, más allá de mi interminable trabajo de presidenta –que ya no es tan intenso ni estresante- y de ciertas molestias físicas que me provocan mareos y náuseas con bastante frecuencia. Para mi desgracia he caído en el insondable laberinto de la sanidad pública, así que, como se suele decir posiblemente me cure sola o me muera antes de que den con mi enfermedad.
Lo mejor del momento es que ya ha llegado el verano, el momento de la playa, las noches en la terraza disfrutando de la brisa, la piscina, los conciertos al aire libre… y la relajación de costumbres que conlleva el buen tiempo. Este año nos hemos propuesto hacer parte del Camino de Santiago en bicicleta, así que cada tarde tengo que entrenar unas horas para llegar en unas condiciones físicas aceptables. Hace años, antes de trasladarme a mi casa actual, solía moverme en bicicleta a todas partes; era cómodo, barato y energético. Estoy pensado aprovechar este momento propicio para volver a engancharme a la vida deportista y sana que dejé en algún momento de mi vida por pereza y comodidad. Mi novia, esa incansable amazona, esa mujer hecha del acero más templado, ya practica toda clase de deportes en las escasas horas que tiene para descansar (las mismas que yo usaría para tumbarme en el sofá o la cama). Ahora andamos en los preparativos prácticos: etapas, equipaje, alojamiento… organizando el viaje para que sea una aventura y no un caos. Me hace mucha ilusión, y a M. más, que ya lo hizo años atrás y que está segura de que me encantará. Yo también lo creo.
Por otra parte, y como ya imaginaréis, mi relación con M. es sólida y feliz. En estos días de enfermedad, cuando me arrebujaba en la cama dolorida o mareada, mi mayor consuelo era saber que ella existe y me quiere. No hay nada tan triste como estar sola y enferma. Es cuando más la echo en falta; pero ella siempre me consuela, con sus palabras y sus mensajes. Me hace llevaderas las horas más grises, me hace desear con más fuerza recuperarme y dedicar mis fuerzas y mi salud a quererla, a mimarla como ella lo hace conmigo.
Este fin de semana le decía que, aunque llevamos juntas dos años y medio, no me he acostumbrado a ella. Es curioso el sentimiento: las personas no pertenecen a nadie, y sin embargo yo la siento mía, pero con un sentimiento de maravilla, de asombro todavía. Es como comprarse un deportivo increíble, el que siempre deseaste, y sentirte feliz y reconfortada cada vez que te acercas a él, cuando lo pones en marcha y oye como ruge el motor. Ser feliz al comprobar cada día que ese coche sigue ahí, con las llaves a tu alcance, en tu plaza de parking, sabiendo que, misteriosamente, sólo quiere ser conducido por ti. Puede parecer un extraño ejemplo, pero todos hemos conseguido algo muy deseado y hemos sentido esa sensación de plenitud, de felicidad tan intensa. La maravilla es que pasan los años y lo siento igual. Estoy orgullosa de ella, de quién es, de cómo me quiere, de lo que hemos construido juntas. Muy orgullosa.
Ya véis que no puedo dejar de contar siempre lo mismo. Puede sonar cansino, pero es lo mejor que tengo, lo mejor que me ha pasado, qué otra cosa podría contar. Que la amo inmensamente. Igual que ella a mí. Ahora y para siempre.
Editado para: Primer entrenamiento en bicicleta. Tiempo: 1 h. 30 m. Distancia: 30.05 kms Velocidad media: 20.5 km/h Terreno llano con ligeras pendientes.
56 días para el Camino!
Como siempre tengo poca excusa para haberme olvidado de mi pequeño diario, más allá de mi interminable trabajo de presidenta –que ya no es tan intenso ni estresante- y de ciertas molestias físicas que me provocan mareos y náuseas con bastante frecuencia. Para mi desgracia he caído en el insondable laberinto de la sanidad pública, así que, como se suele decir posiblemente me cure sola o me muera antes de que den con mi enfermedad.
Lo mejor del momento es que ya ha llegado el verano, el momento de la playa, las noches en la terraza disfrutando de la brisa, la piscina, los conciertos al aire libre… y la relajación de costumbres que conlleva el buen tiempo. Este año nos hemos propuesto hacer parte del Camino de Santiago en bicicleta, así que cada tarde tengo que entrenar unas horas para llegar en unas condiciones físicas aceptables. Hace años, antes de trasladarme a mi casa actual, solía moverme en bicicleta a todas partes; era cómodo, barato y energético. Estoy pensado aprovechar este momento propicio para volver a engancharme a la vida deportista y sana que dejé en algún momento de mi vida por pereza y comodidad. Mi novia, esa incansable amazona, esa mujer hecha del acero más templado, ya practica toda clase de deportes en las escasas horas que tiene para descansar (las mismas que yo usaría para tumbarme en el sofá o la cama). Ahora andamos en los preparativos prácticos: etapas, equipaje, alojamiento… organizando el viaje para que sea una aventura y no un caos. Me hace mucha ilusión, y a M. más, que ya lo hizo años atrás y que está segura de que me encantará. Yo también lo creo.
Por otra parte, y como ya imaginaréis, mi relación con M. es sólida y feliz. En estos días de enfermedad, cuando me arrebujaba en la cama dolorida o mareada, mi mayor consuelo era saber que ella existe y me quiere. No hay nada tan triste como estar sola y enferma. Es cuando más la echo en falta; pero ella siempre me consuela, con sus palabras y sus mensajes. Me hace llevaderas las horas más grises, me hace desear con más fuerza recuperarme y dedicar mis fuerzas y mi salud a quererla, a mimarla como ella lo hace conmigo.
Este fin de semana le decía que, aunque llevamos juntas dos años y medio, no me he acostumbrado a ella. Es curioso el sentimiento: las personas no pertenecen a nadie, y sin embargo yo la siento mía, pero con un sentimiento de maravilla, de asombro todavía. Es como comprarse un deportivo increíble, el que siempre deseaste, y sentirte feliz y reconfortada cada vez que te acercas a él, cuando lo pones en marcha y oye como ruge el motor. Ser feliz al comprobar cada día que ese coche sigue ahí, con las llaves a tu alcance, en tu plaza de parking, sabiendo que, misteriosamente, sólo quiere ser conducido por ti. Puede parecer un extraño ejemplo, pero todos hemos conseguido algo muy deseado y hemos sentido esa sensación de plenitud, de felicidad tan intensa. La maravilla es que pasan los años y lo siento igual. Estoy orgullosa de ella, de quién es, de cómo me quiere, de lo que hemos construido juntas. Muy orgullosa.
Ya véis que no puedo dejar de contar siempre lo mismo. Puede sonar cansino, pero es lo mejor que tengo, lo mejor que me ha pasado, qué otra cosa podría contar. Que la amo inmensamente. Igual que ella a mí. Ahora y para siempre.
Editado para: Primer entrenamiento en bicicleta. Tiempo: 1 h. 30 m. Distancia: 30.05 kms Velocidad media: 20.5 km/h Terreno llano con ligeras pendientes.
56 días para el Camino!