Qué pasa en Chueca.com?
No tenéis la sensación de que esta página que nos acoge ha perdido el pulso, la frescura que tuvo años atrás? Se actualiza cada dos años, de tal manera que secciones como blogs y páginas personales permanecen fosilizadas, sin cambio alguno en sus contenidos. No se renuevan los últimos creados, ni los más leídos y por tanto esa herramienta tan eficaz para atraer nuevos lectores pierde toda efectividad. Sería una pena que Chueca.com acabara siendo el reducto de quienes buscan pareja en su página de contactos, porque eso es limitar muchísimo la posibilidad de generar opinión y acciones en el colectivo gay-lésbico. Esperemos que cambien de rumbo.
Estoy de vacaciones desde hace casi dos semanas. Ya me quedan pocos días, el lunes vuelvo al trabajo. Lo cierto es que he aprovechado estos días para cosas pequeñas pero necesarias: colocar unas cortinas y algunos estantes, pintar paredes y ordenar trastos (incluso vender esas cosas que ya no voy a usar). Por supuesto sigo con mi entrenamiento para el Camino, y ya he conseguido pedalear durante tres horas sin cansarme demasiado, incluso subiendo cuestas importantes, como las de la carretera hacia Calpe. Con este ritmo espero llegar en perfectas condiciones a la primera etapa del viaje, desde Burgos hasta Boadilla del Camino, 80 kms sobre la estepa castellana… Pero esto ya tendré ocasión de contarlo.
En las últimas semanas he conocido gente nueva. De vez en cuando mis gestiones a través de la página de contactos tienen sus frutos, y aparece gente normal, simpática y madura con la que tener una amistad y compartir cosas, desde un café hasta una tarde en la playa, una cena, preocupaciones, reflexiones… A una de ellas, L., ya la conozco lo suficiente para saber que es buena gente y bastante divertida; las demás espero que, cuando volvamos a quedar, podamos conocernos mejor.
Este año mi moreno, normalmente escaso por mi manía de no tomar el sol, es más raro si cabe. Las tardes de ciclismo bajo la canícula veraniega me han creado dos marcas horizontales y rectilíneas en ambos muslos, de manera que tengo las rodillas casi negras y la parte superior blanca. Soy un espectáculo cuando me pongo en bikini, aunque no es difícil averiguar por qué. Por otra parte esto del deporte es buenísimo para sentirse bien, fuerte y ágil; mi salud ha mejorado de tal manera que apenas me acuerdo de mis problema de hace un mes. Estoy prácticamente recuperada. Por cierto, todavía espero que los señores de la S.S. (qué siglas tan horribles) me den cita para médicos y pruebas. Como diría Gomaespuma “pa haberse matao!”
Respecto a mi novia, esa incansable mujer, sigue estresadísima con su trabajo, sus tareas extralaborales y el deporte –también tiene que entrenar, of course-. Está deseando que pase esta semana para descansar y dedicarme más tiempo y atención. La echo de menos, el pasado fin de semana no estuvimos juntas y definitivamente no me acostumbro a que me falte más de cinco días. Pero me quedo con lo bueno: el reencuentro será fantástico, una fiesta de besos y arrumacos. Precisamente le decía esto a mi amiga L. y ella me recomendó un texto de Cortázar que expresa muy bien ese bienestar del beso y el abrazo amorosos. Os lo transcribo (Rayuela, cap. 7):
“Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”.
Me espera un buen fin de semana, y estoy ansiosa por dibujar su boca, por comprobar con mis propios dedos y mi propia boca que lo que dice Cortázar es cierto. Punto por punto.