La vida nueva
Mi vida, tal como es
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"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Lo sé, lo sé...
... no tengo perdón. Pasan meses enteros sin escribir una solo post, por miserable y breve que pudiera ser. En ocasiones he deseado escribir, y o bien me ha faltado tiempo o no me quedaban energías para sentarme media hora y ordenar mis ideas.
El último año mi vida ha cambiado. Ahora estoy estudiando -sí, esta vez en serio-, de manera que el poco tiempo que antes gastaba en lecturas, películas y blog ahora debo administrarlo sabiamente: un poco de conversación telefónica con mi novia, algo más de apuntes insípidos y media hora de lectura en la cama -mi somnífero favorito-. La semana laboral no da para más, y el fin de semana ya lo sabéis: sólo tengo tiempo para mi novia. Enero y febrero fueron complicados porque los exámenes estaban a la vuelta, y como le sucede al noventa por cierto de los estudiantes, dejé lo más complicado para el final. Me he pasado cada momento libre repasando, estudiando temas, y siempre con la sensación de que me faltaba tiempo para hacer un exámen decente. Como resultado, y lo digo con alivio, he conseguido aprobarlas todas! Pero lo sé: una batalla ganada no es una guerra vencida. Todavía queda el segundo parcial. Que dios reparta suerte... porque fe ya tengo.
Podría haceros un exámen somero de los últimos meses, pero nunca he sido una cronista demasiado pegada a la realidad. Podría resumirlo diciendo que todo va bien, dentro de un orden (el orden de la crisis económica y la salud quebradiza). Como siempre ( "come al solito, que diría Mina), lo mejor de mi vida vive a cien kilómetros de mi casa y se llama M. En enero cruzamos la barrera de los tres años con un amor pujane, lozano y hermoso como un san Luís. Hace unos días me paré a leer este blog desde sus inicios y me sentí muy contenta de haberlo escrito en su momento: es un placer inmenso poder repasar los momentos claves de esta historia y comprobar que el tiempo no ha hecho mella en este amor. Todavía oigo decir que tres años son pocos, pero eso es algo que vengo oyendo desde el principio. Creo que se nos ve tan bien -nos sentimos tan bien la una con la otra- que desde fuera parece un amor tan perfecto e irreal que los demás tienen tendencia a minusvalorarlo haciendo hincapié en el tiempo. Y yo digo que tres años son pocos o son muchos, eso da igual; lo importante no es la cantidad sino la fuerza con que los hemos vivido, la pasión que desde que nació ha ido creciendo, transformándose en entrega, confianza y amor del bueno. En esta vida lo que importa de verdad es el presente, porque el pasado es un recuerdo que sólo vive en la mente y el futuro no existe. Mi presente es quererla y dejarme querer.
Hace unas horas que se ha ido. Hoy ha sido uno de esos días tranquilos en que no haces nada particular: te levantas tarde, te vas a comer una paella (mi novia es adicta), vuelves a dormir la siesta, charlas un rato y ella se va a su tierra, con la mente ya ocupada en sus asuntos. Pero este domingo tan normal tiene un color especial al vivirlo con ella. Es como un guiso sencillo que tiene un sabor delicioso porque está tan bien condimentado que hasta una humilde patata te sabe a gloria. Es lo maravilloso del amor, que convierte en oro cualquier metal, cualquier beso sabe a néctar, cualquier risa suena a música, y cada segundo se vuelve precioso.
Como véis mi vida ha cambiado pero sigue siendo la misma. Por suerte para mí.

Io e te (Lucio Battisti, 1972)



Tu y yo, tu y yo
por qué tu y yo?
Quizá alguien eligió por nosotros.
Me desperté solo
y luego te encontré
La existencia se hizo vuelo para mí
Y la estación nueva
tras el cristal que se empañaba floreció
Entre tus brazos cálidos
hasta el último miedo murió
Tu y yo
viento en el vento
tu y yo
nudo del alma
el mismo deseo de morir y después revivir
Tu y yo
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