<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/"><title><![CDATA[La vida nueva]]></title><link rel="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated><entry><title><![CDATA[Esperando]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Esperando]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_217.htm"><![CDATA[Mi novia no me hace caso. Hablamos un ratito por la mañana, pero entra un cliente y me deja, sin tiempo casi de despedirme. Luego la llamo y el teléfono suena, y suena, y suena... No hay respuesta. Quizá pueda hablar con ella esta tarde, o quizá esta noche. O puede que ya esté cansada y tengamos que esperar a mañana. Cuando tienes sueño es difícil tener una conversación coherente. La espera forma parte de los trabajos del amor.<br/>Estoy programada para soportar su ausencia durante una semana, no más. Este puente no nos hemos visto, así que ando fuera de plazo, contando los días hasta el viernes. Qué tendrá esta mujer que me lleva de cabeza... Por supuesto es una pregunta retórica, sé perfectamente lo que tiene, otra cosa es poder explicarlo. Aquí estoy, cultivando la espera, regándola, cuidándola amorosamente para que dentro de tres días dé su fruto y pueda resarcirme de tanta imaginación desbocada.. Mi mente inventa cosas que sno se pueden reproducir, y no porque sean lujuriosas. Al contrario, lo que añoro son olores y tactos delicados, perfiles de carne, detalles de labios, de pestañas, oquedades blanquísimas, transparencias verdes, curvas llenas, más olores. No pienso devorarla, no; el sexo es una cuesta vertiginosa, febrilmente breve. Al contrario, quiero demorarme en el estudio, en la observación minuciosa del cuerpo para después reproducirlo a solas, en la inevitable espera que sigue a la despedida. Es mi forma de poseer sin tener, una estrategia como otra cualquiera para que el deseo no me estalle en las manos; pero un deseo que no es sólo cuerpo, sino sobre todo corazón y alma.<br/>La echo tanto de menos... No concibo  un mundo de esperas infinitas, cómo podría pasar un mes entero sin ella. Tiemblo sólo de imaginarlo. Por eso la llamo, para reconstruírla a través de su voz, fabricar una boca, unos labios, un mentón que se mueven mientras me dicen que me quiere; incluso aunque no lo diga, atrapar en su tono una música de amor no confesado pero presente de una forma sutil.<br/>Pero la realidad no soporta tanto romanticismo, Esta luz del sol, como de quirófano, no se lleva bien con el amor que me ronda por la cabeza. Podría esperar a la noche para decirle todo esto, para confesarte otra vez lo que ya sabe, que la amo por encima de cualquier cosa. Claro que esta noche tampoco estará conmigo, y puede que ni siquiera quiera escuchar cómo le fue el día. Puede que no me baste nada más que su presencia, una presencia que no tendré. Así que volveré a cultivar esta espera, a regarla amorosamente para el viernes sumergirme en su cuerpo y olvidarme del mundo, de estos días, de la propia espera.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[La mirada de una niña]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[La mirada de una niña]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_216.htm"><![CDATA[¿Alguna vez os habéis preguntado si queda en vosotras algo de la niña que fuisteis? Yo estoy segura de que sí, de que siempre conservamos una parte de ella dentro. Quizá no la niña que creía en los Reyes Magos, ni la que tenía miedo de monstruos imaginarios agazapados debajo de la cama; puede que incluso hayamos perdido la inocencia inmaculada del primer amor. Pero en ocasiones sigue apareciendo un destello de lo que fuimos, un rasgo de imaginación infantil, de ganas de jugar, de ilusión por vivir, simplemente por vivir. Eso nos queda de nuestra infancia. Hay una parte de ingenuidad que no se pierde nunca porque un ser humano no podría seguir adelante pensando siempre en las trampas y los desengaños, en las desgracias propias y ajenas.<br/>M, por ejemplo, es una niña grande. Aunque pase la semana entre asuntos serios y graves, aunque sea más lista que un ratón colorao y no se la pegue nadie, conserva la ilusión por la vida. Y gran parte de esa ilusión me la reserva a mí, la comparte conmigo. Hay una cosa en ella que descubrí hace tiempo y que no sabía explicarme qué era: una mirada suya, una mirada indudablemente de amor, de felicidad. Pero había algo más, un brillo particular que escapa de sus ojos y que viene de dentro, de su corazón, de su alma. Y un día lo descubrí: tenía la mirada de una niña de catorce años, limpia, confiada, inocente, una mirada que yo también tuve y que pude contemplar en otros en aquella época de la primera adolescencia, cuando los amores son para siempre y todos los proyectos se pueden cumplir sin tropiezos. A veces me mira así, y sus ojos bastan para transformarla toda y convertirse en un ser exótico y precioso llegado de un tiempo que no volverá jamás pero que se vuelve real por un momento sólo para mí.<br/>No se lo he preguntado, quizá yo también la mire así. Puede que todos los enamorados del mundo conservemos este raro don de sentirnos niños otra vez, de volver atrás, cuando nadie nos había hecho daño y el amor era natural e indestructible. A lo largo de mi vida me han mirado de muchas formas: con timidez, con deseo, con afecto, con adoración incluso... pero yo me quedo con esta mirada de mi niña grande, que no sabe que es más niña que grande.<br/>Todos las madres tememos que nuestros hijos crezcan porque sabemos que madurar es aprender a golpe de desengaños, de descubrir verdades crudas y tristes. Ahora veo a mi hija asombrarse ante un caracol, o creer en las princesas, y hacer planes fabulosos para su cumpleaños. Me entristece pensar que un día no mire las cosas igual, con esa confianza que sólo un niño tiene. Pero es inevitable, es incluso deseable que aprenda, este mundo no te deja ser niña toda la vida. Por eso pienso qué bueno es saber que un día encontrará a alguien que la mire como M. me mira ahora. Y pueda recuperar, aunque sólo sea un momento, lo que un día fue.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Mayo otra vez]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Mayo otra vez]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_215.htm"><![CDATA[Hoy he recibido, después de muchos meses, un comentario en mi blog. Cuando me leído el aviso en mi correo he me dado cuenta de lo abandonado que lo tengo desde hace tiempo. Escribo esporádicamente, y podría decir que no lo hago por falta de tiempo, pero yo sé que es una verdad a medias. En realidad me cuesta encontrar cosas que no haya dicho, nuevas formas de expresar mi amor por M., el leit motiv de mi blog desde el principio. Digamos que me he desenamorado de él a medida que me enamoraba más de mi novia....<br/>Ella está de viaje por tierras de castilla en un recorrido cultural de los que tanto nos gustan a las dos. Esta vez no he podido acompañarla, y me consuelo pensando que tampoco debía: tengo mucho que estudiar, los exámenes son la segunda semana de junio y sería una pena desaprovechar todo el esfuerzo que he hecho en el primer parcial. Así que aquí estoy, compuesta y sin novia.<br/>Respecto a nuestra relación, M. anda preocupada porque discutimos demasiado. No todo el tiempo, no, pero cada fin de semana en el último mes hemos tenido algún malentendido. Y es que cuando las relaciones son largas tienes que sortear algunas trampas que se ponen en el camino. Son pequeños desafíos que debemos vencer con un poco de esfuerzo, no demasiado. Tengo la suerte de que M. y yo somos compatibles en muchísimas cosas: sentido del humor, aficiones, modo de entender la vida y el amor, gustos... pero nuestro carácter es capítulo aparte. La personalidad es un asunto complejo, lleno de matices que te encantan y otros que te irritan. Nosotras chocamos en dos. El primero es la forma de relacionarnos con los demás. Ella en ocasiones es demasiado desconsiderada con otras personas, a veces de forma consciente -porque esa persona no le importa nada- y otras por descuido, por simple falta de atención. A mí me mortifica, porque aunque no sea yo quien comete el error siento que como pareja somos solidarias en todo lo que hacemos. Sus errores son míos, y los míos suyos. A la vez reconozco que soy susceptible en exceso, y quizá me preocupo demasiado por estas cuestiones de la empatía, porque son detalles mínimos, no grandes faltas de educación. En resumen, que yo se lo reprocho y ella se defiende como gato panza arriba. Y esa discusión sin importancia adquiere gravedad porque se convierte en algo que nos separa un poco, y "un poco" entre nosotras es mucho porque estamos acostumbradas a una perfecta sincronización sentimental. Nuestra relación se caracteriza por carecer de dudas, miedos o reservas respecto a nosotras. Puedo decir con orgullo que durante estos tres años y pico no he dudado de ella, de sus sentimientos, ni una sola vez. Nunca he creído que en su mente hubiera espacio para nadie más que para mí. Las dos necesitamos esa paz, esa tranquilidad en el amor. Por eso estas discusiones puntuales nos perturban tanto.<br/>La otra cuestión es más compleja. Cuando hablamos de hipotéticas situaciones, del tipo "qué pasaría si tu te sintieras atraída por otra", a veces enredamos la madeja y empezamos a hablar como si la situación fuera real.... Es una tontería mía, debo reconocerlo. Soy muy dramática y teatral imaginando, me paso la vida inventando situaciones imposibles, divagando por el simple juego de vivir realidades paralelas, lo hago desde pequeña: como"qué pasaría si hubiera una explosión nuclear y tuviéramos que vivir por nuestros medios", hasta "cómo será la vida de ese señor con cara triste que toma café en la barra". A M. le gusta en general, y se suma con entusiasmo a mis especulaciones, las completa, les añade detalles más disparatados que los míos. Pero si hablamos de posibles situaciones entre las dos, de ruptura, infidelidades y demás, ahí no quiere entrar, le desasosiega y se pone triste. Es la actitud supersticiosa de quien no desea llamar a la mala suerte, a la desgracia. Para mí no es así porque pienso que tan probable es una ruptura entre nosotras como una explosión nuclear en Valencia. O quizá me parezca más probable la segunda opción. Pero ella se pone seria y acaba haciéndome algún comentario hiriente para cortar en seco la conversación. Total, que acabamos discutiendo.<br/>En definitiva, que nuestros problemas son los de la gente que no tiene problemas. Si las cosas estuvieran mal de verdad estas tonterías sonarían a broma, desearíamos que fueran las únicas cosas que no funcionaran. Por eso no me preocupa, aunque entiendo que mi novia les preste atención como hace con cualquier pequeño detalle entre nosotras.<br/>Acabo de hablar con ella. Está cansada de tanto caminar, de ver monumentos, monasterios y paisajes. Me gusta mucho oírla, tiene una voz preciosa, de mujer segura, madura y resolutiva. La echo de menos, pero no tristemente, sino con alegría; porque sé que en una semana estaremos juntas otra vez, y el reencuentro será mejor, más apasionado, más intenso. He pasado toda la tarde estudiando y creo que me he ganado un descanso, ver una peli romántica con un final feliz (Tú y yo, Cary Grant y Deborah Kerr). Y nada más.<br/>Mañana será otro día.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Lo sé, lo sé...]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Lo sé, lo sé...]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_214.htm"><![CDATA[... no tengo perdón. Pasan meses enteros sin escribir una solo post, por miserable y breve que pudiera ser. En ocasiones he deseado escribir, y o bien me ha faltado tiempo o no me quedaban energías para sentarme media hora y ordenar mis ideas.<br/>El último año mi vida ha cambiado. Ahora estoy estudiando -sí, esta vez en serio-, de manera que el poco tiempo que antes gastaba en lecturas, películas y blog ahora debo administrarlo sabiamente: un poco de conversación telefónica con mi novia, algo más de apuntes insípidos y media hora de lectura en la cama -mi somnífero favorito-. La semana laboral no da para más, y el fin de semana ya lo sabéis: sólo tengo tiempo para mi novia. Enero y febrero fueron complicados porque los exámenes estaban a la vuelta, y como le sucede al noventa por cierto de los estudiantes, dejé lo más complicado para el final. Me he pasado cada momento libre repasando, estudiando temas, y  siempre con la sensación de que me faltaba tiempo para hacer un exámen decente. Como resultado, y lo digo con alivio, he conseguido aprobarlas todas! Pero lo sé: una batalla ganada no es una guerra vencida. Todavía queda el segundo parcial. Que dios reparta suerte... porque fe ya tengo.<br/>Podría haceros un exámen somero de los últimos meses, pero nunca he sido una cronista demasiado pegada a la realidad. Podría resumirlo diciendo que todo va bien, dentro de un orden (el orden de la crisis económica y la salud quebradiza). Como siempre ( "come al solito, que diría Mina), lo mejor de mi vida vive a cien kilómetros de mi casa y se llama M. En enero cruzamos la barrera de los tres años con un amor pujane, lozano y hermoso como un san Luís. Hace unos días me paré a leer este blog desde sus inicios y me sentí muy contenta de haberlo escrito en su momento: es un placer inmenso poder repasar los momentos claves de esta historia y comprobar que el tiempo no ha hecho mella en este amor. Todavía oigo decir que tres años son pocos, pero eso es algo que vengo oyendo desde el principio. Creo que se nos ve tan bien -nos sentimos tan bien la una con la otra- que desde fuera parece un amor tan perfecto e irreal que los demás tienen tendencia a minusvalorarlo haciendo hincapié en el tiempo. Y yo digo que tres años son pocos o son muchos, eso da igual; lo importante no es la cantidad sino la fuerza con que los hemos vivido, la pasión que desde que nació ha ido creciendo, transformándose en entrega, confianza y amor del bueno. En esta vida lo que importa de verdad es el presente, porque el pasado es un recuerdo que sólo vive en la mente y el futuro no existe. Mi presente es quererla y dejarme querer.<br/>Hace unas horas que se ha ido. Hoy ha sido uno de esos días tranquilos en que no haces nada particular: te levantas tarde, te vas a comer una paella (mi novia es adicta), vuelves a dormir la siesta, charlas un rato y ella se va a su tierra, con la mente ya ocupada en sus asuntos. Pero este domingo tan normal tiene un color especial al vivirlo con ella. Es como un guiso sencillo que tiene un sabor delicioso porque está tan bien condimentado que hasta una humilde patata te sabe a gloria. Es lo maravilloso del amor, que convierte en oro cualquier metal, cualquier beso sabe a néctar, cualquier risa suena a música, y cada segundo se vuelve precioso.<br/>Como véis mi vida ha cambiado pero sigue siendo la misma. Por suerte para mí.<br/><br/>Io e te (Lucio Battisti, 1972)<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AINlu_QYyEk&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/AINlu_QYyEk&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br/><br/>Tu y yo, tu y yo<br/>por qué tu y yo?<br/>Quizá alguien eligió por nosotros.<br/>Me desperté solo <br/>y luego te encontré<br/>La existencia se hizo vuelo para mí<br/>Y la estación nueva<br/>tras el cristal que se empañaba floreció<br/>Entre tus brazos cálidos<br/>hasta el último miedo murió<br/>Tu y yo<br/>viento en el vento<br/>tu y yo<br/>nudo del alma<br/>el mismo deseo de morir y después revivir<br/>Tu y yo<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Pesadilla en Navidad]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Pesadilla en Navidad]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_213.htm"><![CDATA[Se acerca la Nochevieja; me alegro de que todavía falten tres días, porque tengo un catarro considerable, y quiero llegar a esa noche en perfectas condiciones. Intentaré aguantar hasta la madrugada, aunque acostumbrada a acostarme a las once me va a costar lo mío.<br/>M. viene el 31, llevo más de una semana sin verla, snif! y me muero de ganas de tenerla cerca, porque el teléfono es tan frío... por más que nos llamamos a todas horas ya me sabe a poco.<br/>Iremos de cena a casa de unos amigos a los que apenas conocemos que a su vez tendrán como invitados a otras personas también desconocidas. ¡Ya veremos cómo termina el experimento! De todas formas si no nos gusta la compañía nos escaparemos discretamente a la primera ocasión. Hace tanto que no salimos... Espero que todo salga bien y nos apetezca repetir. A fuerza de quedarnos en casa parecemos ya dos ancianitas con lumbago.<br/>Hasta el momento mis navidades no han sido buenas. Tengo en la cabeza (nunca mejor dicho) algunas preocupaciones que me inquietan bastante -prefiero no hablar de ellas-, y aunque procuro olvidarme de ello inevitablemente todo lo que hago estos días tiene un cierto aire gris. Este año ha sido regular, me gustaría tener más suerte el próximo. Aunque como ya sabéis en el amor no me puedo quejar...!<br/>Me encanta mi novia y me encanta saber que me quiere. Esto es particularmente consolador cuando pasas una mala racha y necesitas pensar en algo bueno para descargar la tristeza y la preocupación. Yo la tengo a ella, y además no sólo como amante sino sobre todo como amiga, como alguien cercano que me da su apoyo y su ánimo siempre que lo necesito. Esta es una de las mejores cosas que tiene el amor: que te hace sentir que no estás sola, que hay alguien que se preocupa por tí. Y aunque esté lejos y no pueda sentir su abrazo ni sus besos yo la percibo cercana, porque sé que piensa en mí en todo momento. Incluso me busca peinados en las revistas de la peluquería cuando espera su turno! (Peinados que seguramente no me haré, también es cierto. Ejem...)<br/>En fín, que ya se me hace larga su ausencia, tantos días sin tocarla, sin contarle tonterías entre las sábanas, sin comer la acostumbrada paella -siempre en domingo-, sin sentir su amor en carne y hueso. Pero tengo que ser positiva y pensar que más vale tener dos días de amor a la semana que todo un mes de aventurillas o de la más absoluta indigencia amorosa. Las cosas hay que tomarlas como vienen, y adaptarse a las circunstancias.<br/>En la próxima os cuento la Nochevieja...<br/>Felices Fiestas!<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Qué difícil]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Qué difícil]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_212.htm"><![CDATA[Tiempos de crisis, tiempos de preocupaciones e incertidumbres. Estos son los momentos que vivimos. ¿Me ha afectado la crisis? Sí, posiblemente de manera indirecta, pero lo cierto es que mi bolsillo anda más vacío, con lo que eso conlleva: menos vida social, menos caprichos... Por otra parte mi novia tiene más trabajo que nunca, con lo que apenas hablamos durante el día y cuando llega la noche me llama ya tarde, con el sueño rondándole la voz y la conversación.<br/>No penséis que me quejo; cada época tiene sus más y sus menos, sus momentos dulces y sus momentos ácidos. M. y yo tenemos que amoldarnos a este mundo que nos ha tocado, y saber aceptar que las circunstancias han cambiado, aunque sólo en cosas que no afectan a nuestro amor, que sigue sólido, como siempre.<br/>Es cierto que hay noches que me duermo con una triste melancolía, añorando las noches en que nos daba la una hablando de amor -o más bien hablando yo-, y al día siguiente nos lamentábamos de tanta locura telefónica. Pero soy demasiado sensata yo como para que esa sensación dure demasiado; cuando me pongo melancólica me basta con recordar el fin de semana anterior, sus besos, sus caricias y sus palabras de amor para olvidarme de tonterías, de quejas vanas e inmaduras. Ufff... lo tengo todo! Lo que tengo, es TODO.<br/>La echo de menos cada día. A menudo imagino dónde estará y si me extrañará como yo a ella. Me descubro sonriendo, sabiendo con certeza que sí, que me añora, que se imagina como yo los momentos compartidos, las risas, las caricias, las palabras que le dije. Tan hermoso es quererla como saber que me ama, que me ama de verdad y desde el fondo del corazón. Y lo sé no sólo por sus palabras, sino por sus miradas. M. me mira de forma especial cuando habla de su amor. Me lo dice de tal forma que me convence de sus sentimientos, me hace creer que son para siempre, igual que los míos. Parece una locura, pero así es: lo creo sólo porque lo dice ella, y me da igual que el mundo esté lleno de fracasos, de ilusas que confiaron en lo mismo y acabaron abandonadas... Yo sé que ella está segura, y que no es voluble o inconstante: desde que estamos juntas ni una vez ha demostrado una duda, una flaqueza, una vacilación. Mi certeza no es tanto mérito mío como suyo, pues M. sabe querer,<br/>Yo sólo deseo estar siempre a su altura.<br/><br/>La scala buia (Mina, 1973)<br/><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QSQcNJuw57Y&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/QSQcNJuw57Y&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br/><br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Reflexiones]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Reflexiones]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_211.htm"><![CDATA[Recuerdo que cuando tenía 18 años tenía un montón de objetivos por cumplir, todos igualmente importantes: quería enamorarme, conseguir un buen trabajo y ser independiente. Entonces suponía que la conjunción de mis deseos darían como resultado la felicidad. Y en realidad no pensaba mal: no se puede ser feliz sin un techo donde cobijarse, un trabajo que te dé lo suficiente para comer y un amor que te caliente el corazón y te acompañe por la vida...<br/>Lo que he descubierto con los años es que los objetivos se pueden cumplir a medias, de tal manera que siempre andas insatisfecha, envidiando lo que tienen otros: sus casas, sus trabajos, sus familas perfectas... Pero esto es como una matrioska: dentro de una supuesta verdad existe otra, y después otra más... así que después de la triste comparación con los demás empiezas a darte cuenta que detrás de tanta satisfacción no hay más que una fachada, una apariencia que no contiene nada dentro. Las casas grandes y perfectas esconden descomunales hipotecas que pagar, tras los trabajos maravillosos existe estréss y competitividad mortal, tras las familias perfectas hay mucha infidelidad e indiferencia... Cuando sabes eso miras de otra manera tu casa, aunque le falte una capa de pintura y las puertas cierren mal; valoras más tu trabajo modesto pero que te pone en bandeja tantas cosas que te gustan: libros, películas, cultura... y sobre todo, observo las tristes vidas sentimentales de muchas parejas perfectas... ya sabéis. Qué os voy a contar.<br/>Imagino que un día soñé ser algo mejor: doctora en literatura,  dando conferencias por todo el mundo, admirada por el mundo académico... Debí soñar algo así, aunque apenas lo recuerde ahora. Después descubri que algunos objetivos cuestan demasiado: demasiada concentración, demasiado esfuerzo. Y hay que tener una capacidad intelectual de la que carezco. Así que no me costó demasiado adaptar mis metas a la realidad de mi vida.<br/>Nunca he sido ambiciosa, ni siquiera cuando me podía permitir ser la mejor. Recuerdo que en filosofía de COU saqué sobresaliente en todos los parciales excepto en el último. Mi profesor pensó que le iba a discutir la nota, y antes de que yo abriera la boca empezó a justificar su calificación diciendo que no me había esforzado lo suficiente Y sólo le contesté: "Tiene razón". Porque la tenía, claro. Se quedó desconcertado porque él pensaba, como mucha gente, que estaba acostumbrada a ganar, y que no lo aceptaría. Pero no, yo aprendí a perder desde pequeña, cuando tuve que aceptar que no tendría muchas cosas que otros niños disfrutaban sin pedirlo. No todas las desgracias son malas al final.<br/>En el ecuador de mi vida creo que he aprobado en todas las materias importantes: tengo un cinco en independencia (mi casa, mis finanzas), un seis en trabajo (no está bien pagado, pero me gusta) y un 9 en amor (el 10 lo alcancaré cuando vivamos juntas). Si hacemos la media tenemos un meritorio notable vital.Si la muerte no fuera el final, ya tendría asegurado el paso a la siguiente vida.<br/>Todas estas reflexiones que hago me sirven para no perder el norte y no desear aquello que no tendré. Me ayudan a poner los pies sobre la tierra y a valorar lo que sí tengo, que es realmente valioso.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Los amores tranquilos]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Los amores tranquilos]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_208.htm"><![CDATA[¿Cuándo desaparece la pasión? ¿Cuándo un amor que todo lo abrasaba se convierte sólo en los rescoldos de una hoguera? Hay una teoría bastante extendida que dice que eso sucede a los tres años, que es una cuestión de hormonas, pura química. Eso significa que todos los minutos consumidos en pensar en la otra, todos los momentos en que sentías que el corazón se te escapaba de puro gozo no dependen de tu voluntad, ni de nada misterioso e innombrable, sino de las endorfinas, una sustancia que segregamos y que provoca placer. Ni siquiera me planteo que eso sea verdad, porque yo sé que no es cierto, no puede serlo porque, cerca ya de límite para que nuestro amor se apague, nuestro amor sigue firme, entregado, intenso y puro.<br/>Me acuerdo a menudo de una pregunta que me hicieron en este blog, cuando apenas llevaba tres meses con M.: ¿ Y cuando la magia se acabe? Tenía todo el sentido preguntarme eso, porque sucede continuamente que los amores se mueran apenas comenzados. Yo contesté, con una fe y seguridad que todavía conservo, que cuando la pasión desapareciera quedaría el amor, el afecto auténtico cimentado por el tiempo. Entonces sabía, como ahora, que el amor es trabajo, un esfuerzo continuado y permanente por mantener los lazos y por alimentar el fuego. Pero ahora reconozco que no era del todo cierto. Yo daba por supuesto que la pasión se acaba, que tanta intensidad no se puede mantener por siempre. En cierto modo asumía lo que casi todo el mundo piensa: que la pasión se transforma en otra cosa, en un amor tranquilo.<br/>Me equivocaba. A punto de cumplir tres años puedo decir que nuestra pasión no se ha acabado. Es quizá menos urgente, menos obstinada que al principio, pero no terminó, ni creo que termine. El amor construido con buenos materiales, con voluntad firme de permanencia no tiene por qué terminar.<br/>Este fin de semana ha sido maravilloso, como tantos del pasado, tan hermoso e inolvidable como aquéllos del principio. Y esto no es casual, no penséis que esto es una lotería, un puro azar. Ni es algo que sucede naturalmente, porque se hayan encontrado las dos únicas personas del universo capaces de amarse hasta el infinito. Nuestro amor podría morirse si cayéramos en la rutina, si empezáramos a dar por supuesto que siempre estaremos juntas y felices, sin poner de nuestra parte. Si yo pensara que debo decirle menos “te quiero”, creyendo que ya lo sabe y no es necesario; si ella no me besara como lo hace, o no sacrificara parte de su valioso y escaso tiempo por escuchar mis tonterías telefónicas. Si pensáramos que un amor como el nuestro necesita muy poco mantenimiento para funcionar, entonces acabaríamos siendo una pareja más, una de esas que se conforman con un poco de cariño y compañía para seguir, para no renunciar a estar juntas.<br/>¿Qué hacemos distinto? Pues algo tan sencillo como querernos con los cinco sentidos, como si no hubiera mañana, como si cada día fuera el único. Cuando estamos juntas a solas nos cuidamos con las palabras, nos acariciamos el alma, por decirlo de alguna manera. Ella sabe lo importante que es para mí oírle decir que me quiere, que su amor no tiene límites. Yo sé cuánto le gusta escuchar de mí que muero por ella, y se lo digo tan en serio, con una emoción tan intensa y verdadera que no le importa si las palabras que pronuncio son las mismas, repetidas en tantas noches pasadas juntas. Ella sabe que para mí es la única, la mejor, la mujer de mi vida. Y por más que lo sepa no dejaré de decírselo, y de comérmela a besos e incluso a mordiscos (en momentos más íntimos, claro). <br/>Es tan fácil como eso: yo la cuido y ella me cuida. Y no nos importa un carajo parecer cursis y romanticonas. Las palabras de amor no están hechas sólo para los principios, para la conquista y las noches perfumadas por el aroma de la emoción del conocerse. Las palabras de amor están hechas para cada día, para disfrutarlas cuandos son sinceras y hacerlas llegar a los únicos oídos que las aprecian.<br/>Los amores tranquilos existen, pero no son los míos.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA["Quasi come música...]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA["Quasi come música...]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_207.htm"><![CDATA[... la vita insieme a te". Estoy oyendo a Mina. Mi historia con esta cantante es curiosa: paso meses enteros sin oírla y de pronto un día siento el impulso irrefrenable de escucharla, de repasar sus canciones, de buscar aquellas que hace tiempo no escucho y también las que me han pasado desapercibidas. Me siento a saborearlas y vuelve esa magia que sólo me da su música. Es para mí el complemento perfecto a las noches de nostalgia, o de felicidad incontenible. Es mi compañera cuando necesito recrearme en mi amor, en lo que siento cuando me acuerdo de ella, de mi preciosa M.<br/>Sí, mi vida con M. es casi como música, suave, embriagadora. Las palabras ya no me alcanzan a describir cuánto la quiero, cómo me llena el corazón, cómo alienta mi vida.<br/>Tres años casi a su lado y todavía siento que muero de amor cuando la acaricio, cuando nos besamos con esos besos lentos, en que prolongas el contacto con los labios para apropiarte de alguna manera de su sabor, del aliento que se escapa despacio. Sigo esperando al viernes y almacenando mis deseos, imaginando cómo será esa próxima vez en que nos encontremos y nos podamos abrazar y sentir.<br/>Porque me faltan las palabras tengo que acudir a Mina, que siempre lo ha dicho todo mucho antes que yo.<br/><b>"Quasi come música" (1975)</b><br/><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/_hPdjWBSjpM&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/_hPdjWBSjpM&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br/>Si fueras solamente una costumbre, <br/>el calor que te queda después que el sol se va<br/>las nubes que el viento une<br/>la resaca que no se pasa<br/>podría de verdad no quererte más<br/>Si fueras como un sueño que no recuerdas<br/>la flor dentro del libro de matemáticas<br/>la calma despues la tormenta<br/>el fin cansado de una fiesta<br/>podría no quererte más<br/>Pero tu no eres nada de eso<br/>no te pareces a nadie<br/>estás hecha para mí<br/>pero no sé como<br/>Eres siempre mucho mejor<br/>de lo que pueda imaginar<br/>casi como música<br/>Pero no sé como decir<br/>lo que hay entre nosotros<br/>Buscando puedo decir<br/>las frases que tu quieres<br/>Pero no será bastante<br/>no podría vivir sin ti.<br/>Casi como música <br/>la vida junto a ti.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Qué pasa en Chueca.com?]]></title><link rel="La vida nueva" type="text/html" href="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/atom.xml" title="La vida nueva"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Qué pasa en Chueca.com?]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Nuur)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.chueca.com/lavidanueva/c_204.htm"><![CDATA[<br/>No tenéis la sensación de que esta página que nos acoge ha perdido el pulso, la frescura que tuvo años atrás? Se actualiza cada dos años, de tal manera que secciones como blogs y páginas personales permanecen fosilizadas, sin cambio alguno en sus contenidos. No se renuevan los últimos creados, ni los más leídos y por tanto esa herramienta tan eficaz para atraer nuevos lectores pierde toda efectividad. Sería una pena que Chueca.com acabara siendo el reducto de quienes buscan pareja en su página de contactos, porque eso es limitar muchísimo la posibilidad de generar opinión y acciones en el colectivo gay-lésbico. Esperemos que cambien de rumbo.<br/>Estoy de vacaciones desde hace casi dos semanas. Ya me quedan pocos días, el lunes vuelvo al trabajo. Lo cierto es que he aprovechado estos días para cosas pequeñas pero necesarias: colocar unas cortinas y algunos estantes, pintar  paredes y ordenar trastos (incluso vender esas cosas que ya no voy a usar). Por supuesto sigo con mi entrenamiento para el Camino, y ya he conseguido pedalear durante tres horas sin cansarme demasiado, incluso subiendo cuestas importantes, como las de la carretera hacia Calpe. Con este ritmo espero llegar en perfectas condiciones a la primera etapa del viaje, desde Burgos hasta Boadilla del Camino, 80 kms sobre la estepa castellana… Pero esto ya tendré ocasión de contarlo.<br/>En las últimas semanas he conocido gente nueva. De vez en cuando mis gestiones a través de la página de contactos tienen sus frutos, y aparece gente normal, simpática y madura con la que tener una amistad y compartir cosas, desde un café hasta una tarde en la playa, una cena, preocupaciones, reflexiones… A una de ellas, L., ya la conozco lo suficiente para saber que es buena gente y bastante divertida; las demás espero que, cuando volvamos a quedar, podamos conocernos mejor.<br/>Este año mi moreno, normalmente escaso por mi manía de no tomar el sol, es más raro si cabe. Las tardes de ciclismo bajo la canícula veraniega me han creado dos marcas horizontales y rectilíneas en ambos muslos, de manera que tengo las rodillas casi negras y la parte superior blanca. Soy un espectáculo cuando me pongo en bikini, aunque no es difícil averiguar por qué. Por otra parte esto del deporte es buenísimo para sentirse bien, fuerte y ágil; mi salud ha mejorado de tal manera que apenas me acuerdo de mis problema de hace un mes. Estoy prácticamente recuperada. Por cierto, todavía espero que los señores de la S.S. (qué siglas tan horribles) me den cita para médicos y pruebas. Como diría Gomaespuma “pa haberse matao!”<br/>Respecto a mi novia, esa incansable mujer, sigue estresadísima con su trabajo, sus tareas extralaborales y el deporte –también tiene que entrenar, of course-. Está deseando que pase esta semana para descansar  y dedicarme más tiempo y atención. La echo de menos, el pasado fin de semana no estuvimos juntas y definitivamente no me acostumbro a que me falte más de cinco días. Pero me quedo con lo bueno: el reencuentro será fantástico, una fiesta de besos y arrumacos. Precisamente le decía esto a mi amiga L. y ella me recomendó un texto de Cortázar que expresa muy bien ese bienestar del beso y el abrazo amorosos. Os lo transcribo (Rayuela, cap. 7):<br/><br/>“Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.<br/><br/>Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”.<br/><br/>Me espera un buen fin de semana, y estoy ansiosa por dibujar su boca, por comprobar con mis propios dedos y mi propia boca que lo que dice Cortázar es cierto. Punto por punto.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry></feed>
