La vida nueva
Mi vida, tal como es
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"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Otro domingo
Debería estar durmiendo hace como una hora, lo sé. Pero siempre me pasa igual: cuando debo, no puedo; y cuando puedo, no quiero. Así que para dar vueltas en la cama prefiero estar aquí, escribir un ratito y que el sueño me venza poco a poco…
Este puente ha sido relativamente tranquilo. Un poco de vida casera y otro poco de salidas diurnas por los alrededores. En mi ciudad nunca hay nada que ver, aparte de ingleses tostándose al sol y bares abiertos día y noche. Para ver algo distinto tienes que coger la carretera y buscar alguna de esas iniciativas populares tan curiosas como la “Octoberfest” (seguramente se escribe con k, porque de alemán no sé nada), una fiesta en que los teutones se reúnen a comer codillos asados, salchichas kilométricas y tanques enormes de cerveza. Sin comentarios; no repetiremos la experiencia. Y hoy estuvimos en la “Fiesta del ama de casa”, consistente en actuaciones variadas de gimnasia rítmica, ballet y… mucha comida. Caía un sol a plomo sobre la explanada, me bebí dos cervezas y acabé con un humor de perros, así que M. y yo discutimos tontamente y la tarde se nubló un poquito. Pero nunca pretendí tener una relación perfecta: este tipo de incidentes suceden hasta en las mejores familias. Lo importante es rectificar y saber decir “lo siento”. A las pocas horas todo estaba arreglado y en su sitio.
Lo malo de los domingos es que ella se va, justo cuando te has acostumbrado a encontrártela en el pasillo o en el baño cepillándose los dientes; y sobre todo cuanto te has habituado al calor de su cuerpo tibio, suave, delicado… Las noches son siempre lo mejor con M. Apagamos la luz y en la penumbra nos decimos cosas que no se pueden reproducir sin pudor; nos besamos tanto tanto que siempre me sorprendo de no tener agujetas en los labios al día siguiente. ¿Os he hablado alguna vez de su boca? Tiene un tacto suave, esponjoso, y su aliento es el más fresco y dulce que he sentido nunca. Ella dice que le gustan mis besos, pero quién no besaría una boca así, unos labios carnosos y tiernos que parecen tener un mensaje grabado en ellos: “cómeme”. Y claro, yo soy como Alicia, me lanzo a ellos sin temor a reducirme al tamaño de una cerilla.
Estoy deseando que los días pasen rápidos para volver a verla, abrazarla y apretarme contra su cuerpo serrano de mujer-mujer (¿?). Este fin de semana iremos a Madrid (si los astros se alinean y me cambian el turno de trabajo), y entonces haremos algo muy simple que nos morimos por hacer: pasear por Chueca de la mano, besarnos en cualquier acera, mordisquearnos la boca sin mirar por encima del hombro, compartir el periódico y rozarnos suavemente los dedos al pasar la página, ver la exposición de turno en el Thyssen –su museo favorito, y ahora el mío-, mirarnos intensamente a los ojos, con expresión de deseo o de amor, sin pensar quién observa ni qué piensa… esos actos tan cotidianos entre los heterosexuales y que nosotras, las que no vamos con la bandera del arcoiris entre los dientes, tenemos vedados.
Madrid. Barcelona. Dos sitios donde me gustaría vivir, donde podría ser un poco más libre. Ya os contaré.
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Comentario:
aposte y perdí... q le vamos a hacer?
es lo que tiene jugar con fuego...y con alguien que llevaba a sus espaldas una relación de 2 años.

C. si de verdad ansias vivir en Madrid o Barcelona, intentalo, seguro que hay un buen trabajo para una persona como tú en esas ciudades o en cualquier parte del mundo.
un beso, me encanta ver que el amor sigue tan ardiente como el primer dia.
No