Soy una chica muy convencional
Hay días, como hoy, en que me gustaría ser otra. La misma en lo esencial, pero distinta en mi forma de interactuar con el mundo. Soy demasiado convencional, formal y correcta para mi gusto. Y eso que en mi familia y en el trabajo tengo fama de independiente y rara, para bien o para mal.
En primer lugar, me gustaría ser mucho menos tímida. A veces quiero acercarme a alguien que me interesa pero a quien no conozco y me siento incapaz de iniciar una conversación porque no sé cómo empezar; ese momento de ponerte delante y decir algo, lo que sea, para romper el hielo, es muy difícil. Tengo que ir algo borracha para hacer algo así, pero no es cuestión de ir beoda por el mundo sólo para tener más vida social.
También me gustaría ponerme ropa más atrevida; me encantan los colores fuertes, las combinaciones imposibles de tejidos y diseños. Un sombrero con chaqueta de cuadros, calcetines verde pálido… siempre me paro ante los escaparates y pienso: “qué bien quedaría esa camisa de florecillas con unos pantalones rojos…”. Todo se queda en mi cabeza, porque luego me visualizo ante los demás de tal guisa e imagino sus reacciones, lo ridícula que me verán. Cuando por la calle veo alguien que viste a su manera, fuera de cualquier convencionalismo, la admiro calladamente. Esa gente que camina sin mirar a los demás, inmersa en sus propios pensamientos. Hace unos días vi a un señor de mediana edad con una chaqueta a la que faltaba una manga. No estaba rota, era así. Y le hacía tan elegante… Incluso cuando no me gusta lo que llevan sigo pensando que quienes visten como quieren son siempre gente con muchísima personalidad. Me consuelo y me justifico diciéndome que en una ciudad pequeña donde todos somos clones de Zara, Máximo Tutti y las grandes marcas es casi heroico salirse de la norma. Que si viviera en Madrid o Barcelona, donde es más común, todo sería más fácil. En el metro he visto mucha gente con ropa muy peculiar, y nadie se fijaba. Y es que todavía tengo un alma pueblerina que se sorprende ante la libertad de las megápolis.
Quién sabe, quizá un día me atreva. Total, esto de ser lesbiana ya es salirse de la norma; con un pequeño esfuerzo, introduciendo pequeñas variaciones en el vestuario, un toque de color más, aunque mínimo e inocente al principio, podría conseguir mi objetivo: mostrarme siempre como quiero, sentirme a gusto a pesar de las censuras ajenas… que por cierto, casi nunca se concretan en nada más que una mirada desaprobatoria. Y si mi novia se ríe no importa: me va a querer igual. ¿O no? (Momento de duda)
Comentario:
hazlo y luego nos lo cuentas, recuerda que nos hemos quedado en me va a querer igual ¿o no?
yo apuesto por que si, un saludo
yo apuesto por que si, un saludo
Comentario:
pues cnd estes en ese momento escaparate,pasa compra y rompe la etiqueta y el ticket..veras cm asi al final l eechas huevos para ponertelo...o tetas en tu caso.
un beso C.
un beso C.
Comentario:
Ella te va a querer igual, por que eso seria una muestra mas de la personalidad que ya le gusta. Por lo demas, nosotros también te seguiremos leyendo.