24 horas contigo
Me despierto a medianoche, tengo calor. Me vuelvo y ahí estás, a diez centímetros de mí, dormida, respirando levemente. Me acerco desde atrás, te beso suavemente y te digo “te quiero”. Respiro el olor de tu pelo, de tu piel, y me vuelvo a dormir.
Llega el día, te observo mientras sigues dormida, con tu cara de niña buena. Entonces despiertas, abres los ojos despacio, me miras y sonríes. Nos besamos suavemente, recreándonos en el sabor, en el tacto de los labios…. Todo sucede. Y vuelve a suceder.
Hablamos de mil cosas, nos reímos de mil tonterías. Nos rozamos, nos estudiamos con las manos, hacemos planes probables o imposibles. Rebuscamos nuestra ropa entre los pliegues de las sábanas.
Me meto en la ducha y canto, hasta que comprendo que desafino demasiado. Me callo, no quiero torturarte con mi voz. Descafeinado para ti, capuccino para mí. Tostadas con aceite de oliva. Mordemos con ganas, hambrientas de veras. Suena “Something”, y pienso que es perfecta para este momento, para ti..
“Something in the way she moves
Attracts me like no other lover
Something in the way she woos me
I don't wanna leave her now
I know I believe and how”
En la calle hace frío, nos tomamos del brazo para darnos calor, la excusa perfecta. Hablamos de esto, de aquello… bromeamos, nos lanzamos pullas cariñosas. Miramos la gente pasar a nuestro lado, imaginamos historias, especulamos… Te cojo la mano fugazmente en el metro, o te propongo un beso en el rincón más inesperado. Entramos en una librería, me señalas libros que has leído, ojeamos juntas las novedades. Me llamas cariño. Me siento feliz.
Nos sentamos a la mesa en un restaurante. Me quejo de lo lejos que estás, al otro lado de la mesa. Extiendo los brazos, te tomo las manos. Nos miramos fijamente y sonreímos. Probamos platos nuevos. Cerveza para ti, vino para mí. Anotas en un papel los ingredientes de esa ensalada que nos ha gustado. Y yo añado debajo: “Te quiero”.
Hacemos planes para la noche, aunque inseguras de cumplirlos. Volvemos a casa, cansadas y soñolientas. Nos desvestimos deprisa, calentamos la cama. Te descubro desnuda como la primera vez. Y no me canso de ti. Nos acabamos durmiendo.
Fuera se ha hecho de noche. Nos hacemos confidencias en voz bajita, nos reímos mucho, hablamos de nuestra vida, de la pasada y de la presente. Y sobre todo nos besamos cada dos palabras; cada cinco frases nos tocamos. Nos aprendemos con la punta de los dedos. Te confieso mi amor como si no lo supieras, como si sufrieras una amnesia aguda y recurrente. Te lo confieso mil veces.
Salimos de casa a una hora incompatible con la cena. Encontramos un restaurante con una mesa vacía, milagro que se concede sólo a las enamoradas. Peleamos por el postre, a cucharada limpia. Ganas tú.
Entramos en un local abarrotado, bailamos y nos pegamos impúdicamente. Tantas mujeres alrededor, altas, guapas, inverosímiles, feas, bajitas, jovencísimas… tantas y para mí sólo existes tú. Casi nadie se besa, nosotras sí. La noche avanza sin sentir; ya estamos cansadas. Otro milagro: encontramos taxi a la primera.
En casa, nos derrumbamos en la cama, agotadas y medio borrachas – perdón, hablo por mí-. No sucede nada, pero te abrazo fuerte fuerte, y me duermo con mi nariz rozando tu espalda.
Me despierto a medianoche, tengo calor…
Llega el día, te observo mientras sigues dormida, con tu cara de niña buena. Entonces despiertas, abres los ojos despacio, me miras y sonríes. Nos besamos suavemente, recreándonos en el sabor, en el tacto de los labios…. Todo sucede. Y vuelve a suceder.
Hablamos de mil cosas, nos reímos de mil tonterías. Nos rozamos, nos estudiamos con las manos, hacemos planes probables o imposibles. Rebuscamos nuestra ropa entre los pliegues de las sábanas.
Me meto en la ducha y canto, hasta que comprendo que desafino demasiado. Me callo, no quiero torturarte con mi voz. Descafeinado para ti, capuccino para mí. Tostadas con aceite de oliva. Mordemos con ganas, hambrientas de veras. Suena “Something”, y pienso que es perfecta para este momento, para ti..
“Something in the way she moves
Attracts me like no other lover
Something in the way she woos me
I don't wanna leave her now
I know I believe and how”
En la calle hace frío, nos tomamos del brazo para darnos calor, la excusa perfecta. Hablamos de esto, de aquello… bromeamos, nos lanzamos pullas cariñosas. Miramos la gente pasar a nuestro lado, imaginamos historias, especulamos… Te cojo la mano fugazmente en el metro, o te propongo un beso en el rincón más inesperado. Entramos en una librería, me señalas libros que has leído, ojeamos juntas las novedades. Me llamas cariño. Me siento feliz.
Nos sentamos a la mesa en un restaurante. Me quejo de lo lejos que estás, al otro lado de la mesa. Extiendo los brazos, te tomo las manos. Nos miramos fijamente y sonreímos. Probamos platos nuevos. Cerveza para ti, vino para mí. Anotas en un papel los ingredientes de esa ensalada que nos ha gustado. Y yo añado debajo: “Te quiero”.
Hacemos planes para la noche, aunque inseguras de cumplirlos. Volvemos a casa, cansadas y soñolientas. Nos desvestimos deprisa, calentamos la cama. Te descubro desnuda como la primera vez. Y no me canso de ti. Nos acabamos durmiendo.
Fuera se ha hecho de noche. Nos hacemos confidencias en voz bajita, nos reímos mucho, hablamos de nuestra vida, de la pasada y de la presente. Y sobre todo nos besamos cada dos palabras; cada cinco frases nos tocamos. Nos aprendemos con la punta de los dedos. Te confieso mi amor como si no lo supieras, como si sufrieras una amnesia aguda y recurrente. Te lo confieso mil veces.
Salimos de casa a una hora incompatible con la cena. Encontramos un restaurante con una mesa vacía, milagro que se concede sólo a las enamoradas. Peleamos por el postre, a cucharada limpia. Ganas tú.
Entramos en un local abarrotado, bailamos y nos pegamos impúdicamente. Tantas mujeres alrededor, altas, guapas, inverosímiles, feas, bajitas, jovencísimas… tantas y para mí sólo existes tú. Casi nadie se besa, nosotras sí. La noche avanza sin sentir; ya estamos cansadas. Otro milagro: encontramos taxi a la primera.
En casa, nos derrumbamos en la cama, agotadas y medio borrachas – perdón, hablo por mí-. No sucede nada, pero te abrazo fuerte fuerte, y me duermo con mi nariz rozando tu espalda.
Me despierto a medianoche, tengo calor…
Comentario:
Mañana volveremos a merendar juntas,
te veré, como siempre, cada día más guapa, aunque tu digas que tienes ojeras...qué importa,
qué importa el tiempo que haga, ni el no permitirte según qué lujos, por ser pobre, según dices, qué importa...sólo me gustaría estos días que vamos a pasar juntas...no perderte de vista un sólo instante, para recordarte que me gustan tus ojeras e incluso que me gusta tu pobreza, según digo.
te veré, como siempre, cada día más guapa, aunque tu digas que tienes ojeras...qué importa,
qué importa el tiempo que haga, ni el no permitirte según qué lujos, por ser pobre, según dices, qué importa...sólo me gustaría estos días que vamos a pasar juntas...no perderte de vista un sólo instante, para recordarte que me gustan tus ojeras e incluso que me gusta tu pobreza, según digo.