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"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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En torno a la identidad sexual

Me gustaría en primer lugar declarar que soy lesbiana. Os parecerá una obviedad, ya que no hago más que hablar de mi novia. Pero si os digo que he compartido media vida adulta con un hombre, ¿lo creeríais igual?
Hay muchas lesbianas que al saber este dato de mi vida tuercen el gesto y esbozan una sonrisa escéptica. ¿Lesbiana cuando he estado tanto tiempo en la cama con un chico? No lo pueden creer. Yo debo reconocer que con mi historial debería considerarme técnicamente bisexual. Pero sólo técnicamente. En un interesante tratado sobre la homosexualidad (Fendimore, Francis: Una historia natural de la homosexualidad, Paidós, 1998) se afirma que todo ser humano puede situarse en un extremo u otro de la escala sexual: si consideramos la homosexualidad como el nivel cero, y la heterosexualidad como nivel diez, cada persona tiene su propia gradación. Yo ahora soy cero, pero antes fui diez. Esto es una simplificación de la teoría, porque puedes ser un dos, un ocho, un cinco (eso sería un bisexual puro)…
La gente que como yo ha transitado todos los caminos crea cierta desconfianza en quien sólo ha estado en una orilla. A mí siempre me han preguntado: ¿pero seguro que ya no te gustan los hombres? ¿No te apetece nunca acostarte con un chico? Mi respuesta es tajante: no. Y no creáis que al principio no se me hacía extraño no desear a un hombre, porque me gustaban de verdad. Aunque, excepto en un caso, sólo era pura y dura atracción sexual… Las mujeres que hayan pasado por esto sí me pueden entender. En la adolescencia aprendes a relacionarte con ellos, a valorar lo que tienen… pero algo falla. Yo siempre supe que algo fallaba, porque normalmente no sentía nada por ellos, aparte de simpatía. Mi primer gran amor fue una mujer, y después hombres, hombres, hombres… A veces es tan difícil entenderse, llegar a comprender por qué…
No he sido la típica reprimida que tenía fantasías con mujeres. Me he sentido atraída por amigas, compañeras de trabajo, de universidad… pero siempre en un plano totalmente platónico y sentimental. Mi sexualidad ha permanecido al margen de mis sentimientos durante mucho tiempo, aunque yo no sabía que eso no era lo normal. O mejor dicho, lo deseable. Luego se cruzó en mi vida un hombre que me daba una parte de eso que yo necesitaba, ternura, un cariño extremo y entregado, belleza casi femenina… y me enamoré de él perdidamente.
El giro en mi vida vino de la mano de mi curiosidad, o dicho de otra manera, de mi capacidad de especular sobre mí misma. Sabía que difícilmente me volvería a enamorar de un hombre porque en general me aburren. No quería pasarme el resto de mi vida esperando el milagro de cruzarme con un chico como el que quise una vez; es una especie rara. M. dice que tiene mucho de homosexual, por su sensibilidad, sus maneras y su forma de demostrar las emociones. Nunca hizo nada que me hiciera pensar que le gustaban los hombres, al contrario. Pero algo dentro de mí me dijo que había equivocado el camino; era lógica pura: si lo que me atraía de él era su lado femenino… ¿por qué no una mujer? Enseguida descubrí que sí, que era exactamente eso. Ahora se han unido ambos caminos, el sexual y el sentimental. Y soy feliz como no lo fui nunca.
Es curioso cómo una puede descubrir estas cosas en plena madurez. Como si nuestra mente fuera un puzzle inextricable durante años, hasta que un día encuentras esa pieza que encaja en el hueco dejado libre y todo cobra sentido. Colocas la pieza, observas el conjunto y lo entiendes todo…
Cuando empecé a escribir pensaba hablar de las lesbianas en general; pero luego me he percatado de que, cuando queremos teorizar, mejor comenzar contigo misma. Otro día hablaré de la condición sexual… en general.
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Comentario:
no se cual es el secreto de tus escritos pero posees una prosa poetica que hace que leerte sea como saborear un caramelo de miel...
sinceramente Carmen creo que aquello que rezaba "...poesia eres tu" estaba escrito para tí.
un beso
No