La vida nueva
Mi vida, tal como es
Acerca de
"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
Contador Gratis
Sindicación
 
Nostalgias
Ha pasado el puente, la fiesta y aquí estoy, de vuelta en mi pequeño y confortable hogar. Este sábado me tocaba trabajar, así que he tenido que dejar a mi amorcito sola. Creo que nos ha venido bien para cultivar las relaciones familiares, tan descuidadas en favor de nuestro amor. Yo he comido con mis padres, he escuchado un poco ausente sus historias, sin olvidarme de asentir de vez en cuando para que vea que los escucho, y en cuanto el sueño me ha rondado he vuelto a mi casa, para dormir una larga y reparadora siesta. La verdad es que la necesitaba, anoche dormí poco y mal. Estuve al teléfono con M. hasta casi las dos de la mañana y después me entretuve recordándola, echándola de menos, hasta cerca de las tres. Una pesadilla me despertó de madrugada, y al cabo de poco me levanté con la sensación de haber dormido media hora.
En definitiva, que aquí estoy, descansada y sola. Leo mucho, veo muchas películas que llevan meses esperando en el estante, escribo aquí, investigo algunas cosas en Internet… No me aburro, y mañana tengo que arreglar algunas cosas pendientes.
Sin embargo, la echo muchísimo de menos. Aunque nada cambiara, aunque yo estuviera haciendo exactamente lo mismo que hago estos días, quisiera que ella estuviera cerca, leyendo un libro, tocando la guitarra, escribiendo algo… Saberla a mi lado me reconforta, me hace sentir feliz.
Pronto se cumplirá un año desde que nos conocimos y empezamos esta hermosa historia. No es demasiado, ni poco. Lo suficiente para darme cuenta de que el sentimiento es firme, y que crece con el tiempo. Me enamoré de ella en pocas semanas, incluso a mi pesar, que no quería precipitarme. Desde muy pronto sentí algo muy intenso, algo que me arrebataba. Lo extraordinario es que esa pasión no ha remitido, me sigue recorriendo de la cabeza a los pies cada vez que estamos juntas, cada vez que la acaricio. Hay veces que no sé ni qué hacer, cómo expresarle cuánto la quiero. La toco levemente con los dedos, sigo el contorno de sus ojos, de sus mejillas, me demoro en sus labios. Una y otra vez. La beso y vuelvo a empezar, con el corazón encogido de ternura y las lágrimas acumulándose a las puertas de mis ojos. Es una impotencia gozosa, un sentimiento contradictorio de felicidad e insatisfacción por no poder sentirla más mía, más dentro.
Estos días juntas nos hemos querido mucho, aunque no hayamos tenido todo el tiempo que hubiéramos querido para nosotras, para pasar la tarde en la cama, mientras fuera llueve y hace frío, jugando, acariciándonos, susurrándonos declaraciones de amor, imaginando una vida juntas, mil proyectos que vivir. Se nos ha hecho corto, pero tan bonito siempre… Recuerdo ayer, antes de marcharme. Bailábamos “La vie en rose”, abrazadas al compás incierto de nuestros pies, apretándonos fuerte, sintiendo el olor de la piel, su boca en mi cuello. Pero lo que más me gusta de ese momento no era el baile, ni el contacto de nuestros cuerpos. Lo que más recuerdo es la actitud: su manera de abandonarse a mi cuerpo, de demostrarme que para ella, como para mí, ese instante era eterno. Su forma de reclinar la cabeza sobre mi hombro, su respiración profunda, esa emoción que se comunica como un escalofrío… Eso no lo olvidaré, porque es exactamente lo que yo soñaba: que alguien me quisiera así, que bailara conmigo sin apenas mover los pies, sólo por sentirme cerca, por sentirme suya.
Cuento lo mismo una y otra vez, lo sé. Pero al fin este blog sólo nació para esto, para contar lo que siento, no mis problemas laborales ni las cosas que no me distinguen de los demás. Lo que estoy viviendo es extraordinario, y con treinta y siete años se valora mucho más que con veinte, en que todo pasa tan rápido como un sueño y con mil dudas que te amargan la felicidad. Pero yo no, ella tampoco. Nuestro amor es como una copa del mejor vino que no apuras de golpe, sino a breves sorbos para sentir todos los aromas en la boca, cada matiz de sabor.
Ahora la echo de menos, quiero beber ese vino que me embriaga y me hace olvidar las cosas que no me gustan, lo prosaica y previsible que es la vida cotidiana. Quiero que esté aquí, pero no vendrá. Y por eso tengo que escribir y volver a repetirme que soy tan afortunada que no tengo derecho a quejarme. Ni por un minuto.
 
Comentario:
Hola. Hace tiempo q leo tu blog y quiero felicitarte.
Felicitarte por lo q estas viviendo y darte las gracias por dejar q de alguna manera lo compartamos contigo. A mí en particular me hace sentir bien, pues pienso q algun dia yo tambien podre encotrar esa felicidad q tanto busco y q tu ya encontraste....

Gracias y felicidades
 
Comentario:
Dicen que esa canción la escribió Edith Piaf para Marlene Dietrich (Tal vez sea solo leyenda), pero en todo caso sois muy afortunadas.
 
Comentario:
"Eso no lo olvidaré, porque es exactamente lo que yo soñaba: que alguien me quisiera así"

Si, te entiendo perfectamente. Yo también he soñado. Ojala te dure siempre, de verdad.

Besos
 
Comentario:
Me hubiera gustado escribir este post. Y que todo fuera cierto. Ahora no puedo, porque no sería verdad, o al menos no del todo. Yo también la echo de menos, y espero que algún día pueda hacer volver los buenos tiempos, o crear otros nuevos, donde la única luz sea la sonrisa imposible que sale de sus ojos al reirse.

Saludos, y felicidades, y envidias.
No