Algunas reflexiones
Hace bastantes dias que no actualizo. Creo que desde hace unas dos semanas. Me han sucedido muchas cosas, pero nada realmente remarcable. M. y yo hemos hecho una nueva amiga y hemos salido a cenar con una vieja conocida suya. Podría contar lo que me sugieren ambas circunstancias, las pequeñas historias que se tejen cuando conoces a alguien, o cuando reencuentras una persona con la que perdiste el contacto años atrás… Por un lado tenemos una mujer sola, que dejó una vida y un país para vivir aquí, en este rincón del planeta tan distinto al suyo. Una persona de carácter tranquilo y risueño, con los pies sobre la tierra y una cierta tendencia a reservarse sus sentimientos. M. y yo pensamos que es una buena chica y que nos haremos buenas amigas, porque parece una persona sencilla y amable. Luego tenemos la otra cara: una mujer con pareja que vive su homosexualidad como un auténtico castigo, que teme ser descubierta en su círculo social y que aparece apática, melindrosa y disconforme con muchas cosas que para nosotras son totalmente normales. El vino es peleón, la música está pasada, el pub gay donde vamos está peligrosamente expuesto a miradas curiosas… Las pocas horas que pasamos juntas se me hicieron pesadas, porque comunicaba esa insatisfacción vital derivada, según yo creo, de muchas barreras mentales, de miedos y prejuicios fabricados desde muy joven…
Solemos identificar la soledad con la tristeza, la apatía y el desencanto. Pero cada día estoy más convencida de que no hay un modelo de infelicidad. Puedes ser una auténtica desgraciada teniendo muchas cosas, una vida modélica de puertas para afuera o según el canon que nos venden en televisión, y sin embargo disfrutar de una existencia plena con lo más básico. Otra vez puede dar la sensación de que estoy soltando el sermón fácil de quien es afortunada. Pero en realidad tampoco creo que la felicidad se consiga sólo con una actitud positiva ante la vida; a veces incluso depende del azar, de una circunstancia casual que te brinda todo que siempre deseaste. Lo que sí digo es que, cuando la suerte o la casualidad pone un regalo ante tu puerta, hay que saber verlo y valorarlo. Para no tener que lamentar después haber buscado algo más, cuando ya lo tenías todo.
Nuestra nueva amiga posiblemente se sienta sola a veces. Dejó atrás una familia, unos amigos, un pasado que era su vida. Pero si es así, desde luego no nos parece que lleve mal su nuevo camino, en esta ciudad tan particular, llena de luces de neón, música, rostros cambiantes e historias extrañas. Nuestra vieja conocida, que no ha salido de su entorno de siempre, que tiene una pareja que la quiere, sí parece perdida y desencantada. Aunque supongo que ni ella misma es consciente de que le falta algo; y presumo que nunca lo hará.
En cuanto a mí, ya os he contado mi vida muchas veces. Sosegada, llana, sin grandes preocupaciones ni expectativas. Trabajar, cuidar de mi hija, cultivar mis pequeños placeres… Cuando era una niña soñaba muchas cosas que se han revelado imposibles. Sentía que de alguna manera era especial y pensaba que nada estaba fuera de mi alcance. Luego descubrí mis limitaciones, las propias y aquéllas que me imponía la sociedad. Entonces decidí que, si no podía ser un personaje importante ni vivir grandes aventuras, al menos había algo a lo que no iba a renunciar: a querer y que me quisieran. Porque pienso que ésa es la única gran aventura al alcance de todos, ricos o pobres, inteligentes o no. Quizá esa idea romántica del mundo me hizo cometer errores y renunciar a algunos sueños realizables: vivir en Nueva York, buscarme la vida fuera de aquí… Pero sería absurdo lamentarme de aquello que, en su momento, era lo correcto de acuerdo a mis sentimientos. Mis amores, los pocos que he tenido, siempre los he vivido apasionadamente. Y si tuve que pagar un precio por ellos, bien está.
Ahora, en este momento de mi vida, nada me falta. Este fin de semana pasado fue un derroche de pasión; no tanto de la pasión de los cuerpos, sino de la del alma. Hemos pasado horas abrazadas repitiendo las mismas frases de amor que nos prodigamos desde el principio, los mismos besos entregados, las mismas promesas de amor eterno. Pero esto que a cualquiera le puede parecer cursi y empalagoso nosotras lo vivimos como una fiesta, una celebración permanente. Este amor es mi droga, mi delirio, la razón por la que cada mañana me despierto feliz. Es mi fe, mi certeza y mi esperanza en que todo sólo puede ir mejor. Puedo decir esto y a la vez saber que sin ella no me moriría. Sólo que mi vida sería infinitamente más gris.
Solemos identificar la soledad con la tristeza, la apatía y el desencanto. Pero cada día estoy más convencida de que no hay un modelo de infelicidad. Puedes ser una auténtica desgraciada teniendo muchas cosas, una vida modélica de puertas para afuera o según el canon que nos venden en televisión, y sin embargo disfrutar de una existencia plena con lo más básico. Otra vez puede dar la sensación de que estoy soltando el sermón fácil de quien es afortunada. Pero en realidad tampoco creo que la felicidad se consiga sólo con una actitud positiva ante la vida; a veces incluso depende del azar, de una circunstancia casual que te brinda todo que siempre deseaste. Lo que sí digo es que, cuando la suerte o la casualidad pone un regalo ante tu puerta, hay que saber verlo y valorarlo. Para no tener que lamentar después haber buscado algo más, cuando ya lo tenías todo.
Nuestra nueva amiga posiblemente se sienta sola a veces. Dejó atrás una familia, unos amigos, un pasado que era su vida. Pero si es así, desde luego no nos parece que lleve mal su nuevo camino, en esta ciudad tan particular, llena de luces de neón, música, rostros cambiantes e historias extrañas. Nuestra vieja conocida, que no ha salido de su entorno de siempre, que tiene una pareja que la quiere, sí parece perdida y desencantada. Aunque supongo que ni ella misma es consciente de que le falta algo; y presumo que nunca lo hará.
En cuanto a mí, ya os he contado mi vida muchas veces. Sosegada, llana, sin grandes preocupaciones ni expectativas. Trabajar, cuidar de mi hija, cultivar mis pequeños placeres… Cuando era una niña soñaba muchas cosas que se han revelado imposibles. Sentía que de alguna manera era especial y pensaba que nada estaba fuera de mi alcance. Luego descubrí mis limitaciones, las propias y aquéllas que me imponía la sociedad. Entonces decidí que, si no podía ser un personaje importante ni vivir grandes aventuras, al menos había algo a lo que no iba a renunciar: a querer y que me quisieran. Porque pienso que ésa es la única gran aventura al alcance de todos, ricos o pobres, inteligentes o no. Quizá esa idea romántica del mundo me hizo cometer errores y renunciar a algunos sueños realizables: vivir en Nueva York, buscarme la vida fuera de aquí… Pero sería absurdo lamentarme de aquello que, en su momento, era lo correcto de acuerdo a mis sentimientos. Mis amores, los pocos que he tenido, siempre los he vivido apasionadamente. Y si tuve que pagar un precio por ellos, bien está.
Ahora, en este momento de mi vida, nada me falta. Este fin de semana pasado fue un derroche de pasión; no tanto de la pasión de los cuerpos, sino de la del alma. Hemos pasado horas abrazadas repitiendo las mismas frases de amor que nos prodigamos desde el principio, los mismos besos entregados, las mismas promesas de amor eterno. Pero esto que a cualquiera le puede parecer cursi y empalagoso nosotras lo vivimos como una fiesta, una celebración permanente. Este amor es mi droga, mi delirio, la razón por la que cada mañana me despierto feliz. Es mi fe, mi certeza y mi esperanza en que todo sólo puede ir mejor. Puedo decir esto y a la vez saber que sin ella no me moriría. Sólo que mi vida sería infinitamente más gris.
Comentario:
Me alegra mucho saber que estás a gusto con tu vida y contigo misma. Adelante!!!!
Comentario:
Cuanto me alegro de volver a leerte! y que razón tienes, cuantas veces tenemos delante de nosotros lo que llevamos esperando tanto tiempo, pero no lo reconocemos, esperamos más, queremos màs, y ese sentimiento de culpabilidad de quien no reconoce sus afectos hacia su mismo sexo, cuan desgraciada puede hacer a su pareja y a ella misma... bueno seria un tema para hablar mucho y largo jejee un besotee
Comentario:
Qué razón tienes. Cuanta gente hay con lo suficiente para ser feliz y no lo es, ya sea porque el mismo no se lo permite o porque no valora lo que tiene. Yo soy a veces un poco así, estoy descontento conmigo mismo, no me gusta mi vida y me siento solo, bueno, sólo a veces eh; pero muchas otras pienso en todo lo que tengo, que me ha venido dado o me lo he ganado, y me doy cuenta de que podría no pedir más.
En cuanto a tu fin de semana, fantástico, ojalá yo tuviera menos cosas en la cabezota para deleitar a mi pareja con más ratos como esos que relatas.
Hasta otra
En cuanto a tu fin de semana, fantástico, ojalá yo tuviera menos cosas en la cabezota para deleitar a mi pareja con más ratos como esos que relatas.
Hasta otra
Comentario:
Ya echaba de menos tus post, y es que tu blog merece un diez, está lleno de tantos sentimientos y tan bien expresados que la verdad me gusta.
La felicidad está dentro de ti, pero creo que darse cuenta a veces no es fácil, es más mucha gente piensa y espera que les venga de los demás y así les pasa.
El amor es lo que mueve el mundo, creo que el sentido de la vida es amar. Besos
La felicidad está dentro de ti, pero creo que darse cuenta a veces no es fácil, es más mucha gente piensa y espera que les venga de los demás y así les pasa.
El amor es lo que mueve el mundo, creo que el sentido de la vida es amar. Besos