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Retomo mi blog semiabandonado. He cambiado mis rutinas, y si antes curioseaba por este mundo cibernético, ahora apenas dedico diez minutos a consultar los blogs que me vienen a la cabeza, aquellos que sigo desde siempre, y la lista de nuevos creados. Aunque sólo sea para comprobar que hay pocas novedades, que la mayoría tratan de lo mismo: de insatisfacción vital, de amores perdidos, de adolescentes desorientados…
El tiempo que antes dedicaba a charlas cibernéticas ahora lo dedico a leer y vivir las cosas que tengo cerca, a dejarme llevar por lo cotidiano, por las pequeñas vicisitudes del día a día, que no son pocas. Y entre ellas, en lugar destacado, mi novia, mi futura mujer. El amor de mi vida.
El tiempo va apaciguando las pasiones; ya no me hace tanto daño echarla de menos, o más bien debería decir que me estoy acostumbrando a sus ausencias. Paso los días ocupada en el trabajo y en las obligaciones de la casa; pero cada noche nos llamamos. Aunque sólo nos contemos cuatro tonterías y no tengamos ánimo ni fuerzas para hablar de amor. Simplemente quiero escuchar su voz, sentirla cerca en la distancia y ser consciente de su amor constante y fiel. No puedo decir que eso es suficiente, pero es lo que hay. Y el tenerla cada fin de semana conmigo, imaginarnos juntas este verano, en Holanda, en Italia o dondequiera que vayamos, me consuela y me hace feliz como nunca lo fui antes.
Las horas pasan rápidas. Ya es medianoche. Tengo el tiempo justo para acabar estas líneas e irme a la cama. Qué deprisa pasa el tiempo. Por lo menos eso significa que el momento de verla se acerca, y que ya puedo dejar de teorizar acerca de mi amor por ella. Ese amor que añoro y que me hace escribir lo que siento.
Mañana ya es hoy.
Buen fin de semana a todos.
El tiempo que antes dedicaba a charlas cibernéticas ahora lo dedico a leer y vivir las cosas que tengo cerca, a dejarme llevar por lo cotidiano, por las pequeñas vicisitudes del día a día, que no son pocas. Y entre ellas, en lugar destacado, mi novia, mi futura mujer. El amor de mi vida.
El tiempo va apaciguando las pasiones; ya no me hace tanto daño echarla de menos, o más bien debería decir que me estoy acostumbrando a sus ausencias. Paso los días ocupada en el trabajo y en las obligaciones de la casa; pero cada noche nos llamamos. Aunque sólo nos contemos cuatro tonterías y no tengamos ánimo ni fuerzas para hablar de amor. Simplemente quiero escuchar su voz, sentirla cerca en la distancia y ser consciente de su amor constante y fiel. No puedo decir que eso es suficiente, pero es lo que hay. Y el tenerla cada fin de semana conmigo, imaginarnos juntas este verano, en Holanda, en Italia o dondequiera que vayamos, me consuela y me hace feliz como nunca lo fui antes.
Las horas pasan rápidas. Ya es medianoche. Tengo el tiempo justo para acabar estas líneas e irme a la cama. Qué deprisa pasa el tiempo. Por lo menos eso significa que el momento de verla se acerca, y que ya puedo dejar de teorizar acerca de mi amor por ella. Ese amor que añoro y que me hace escribir lo que siento.
Mañana ya es hoy.
Buen fin de semana a todos.
Comentario:
Saber querer en la ausencia, echarla de menos sin tanto sufrimiento... eso es porque estás segura de ese amor, ¿hay algo más grande que eso? Enhorabuena, un besote.
Comentario:
La verdad es que me encanta leerte, pensar que existe realmente otra forma, otra forma de ser y de sentir, de experimentar, de disfrutar, de vivir.
Un besito
Un besito
Comentario:
Está bien que no sufras cuando no estás con ella, eso es bueno para vuestra relación, y no significa que la quieras menos. Como siempre es un placer leerte, te expresas muy bien. Besos