La vida nueva
Mi vida, tal como es
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"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Hablemos del amor
Me alegro de tener este blog, aunque no escriba mucho en él y casi nadie lo lea. Me sirve para hablar de amor, cosa que no solemos hacer la mayoría de mortales. Hablamos de relaciones, de lo que hacemos, de nuestras vacaciones, de recetas de cocina… hablamos de casi todo menos del amor. Por eso empecé este blog y por eso no lo voy a cerrar, aunque tenga largos periodos de pereza por escribir.
Cuando tomo café por la mañana, en el descanso del trabajo, solemos hablar de nuestros problemas cotidianos. Nos referimos al amor de manera vaga y pudorosa, aunque tengamos confianza de años y podamos confesar casi cualquier cosa sin sonrojarnos. Pero no hablamos de amor; supongo que porque es demasiado difícil expresar lo inefable, lo que se siente. Como es difícil describir un dolor, o una duda, o el miedo. Hay cosas para sentir y vivirlas, sin más. Yo, además, en mi doble condición de lesbiana y enamorada, sería incomprendida y envidiada a partes iguales. No me apetece ninguna de las dos condiciones. Mis compañeras, emparejadas desde hace años, son razonablemente felices. Pero la razón y la felicidad son conceptos que casan mal, porque la felicidad medida, tasada, no puede ser felicidad.
No pretendo ser soberbia ni poner mi relación por encima de todas. Pero no puedo evitar comparar, observar a quien me rodea valorando lo que tienen y lo que tengo. Dicen, y espero que se equivoquen, que el enamoramiento es una etapa transitoria; por tanto, yo no puedo equipararme a quien está en otro momento de la relación, más allá de los primeros meses, llenos de fogosidad y embobamiento. La cuestión es que yo también he pasado esa etapa de arrobamiento, de sensaciones intensas, y amo a mi novia como antes, más que antes. Si nuestro amor cotizara en bolsa, después de una subida vertiginosa e insólita en los mercados nuestra trayectoria se mantendría en una línea de suave ascendencia, con puntuales bajadas breves y bruscas. El nuestro sería un valor seguro. Ya le gustaría al sector inmobiliario ser como nosotras…
Fuera bromas, hoy quería hablar de esto. Ver que pasan los meses, que tenemos desencuentros, que no entendemos nuestras manías, pero que las soportamos con cierta ternura y humor… Tener buenas tardes de sexo y otras de sueño vacío de deseo, pasar una velada genial a solas, o con amigas, y otras que echar al olvido… Todo nos ha sucedido; lo bueno, lo malo, lo regular y lo mejor. Y yo cada día tengo más ganas de vivir con ella, incluso de casarme con ella. Pero no por tener un papel que nos una, ni compartir un patrimonio –bendita separación de bienes!-, sino por el simple y puro placer de mirarla a los ojos y comprometerme sin temor a pasar el resto de mi vida con ella, con esa mujer de misteriosos ojos verdes que llegó cuando ya no la esperaba y que ha tomado posesión, calladamente, de cada rincón de mi corazón; incluso de aquéllos que tenía bien cerrados para mi disfrute particular.
El sábado se lo decía, mientras acariciaba su cara, sus labios. Lo susurraba muy cerca: ahora que no la necesito la quiero; y esa es la mayor prueba de amor. Cuando menos dispuesta estaba a renunciar por tener alguien a mi lado es cuando más la quiero; cuando más quiero a alguien, en realidad. Porque nunca he sentido algo así en toda mi vida; la sensación de encajar, de ser dos piezas diseñadas para formar un solo engranaje, sin que falte ni sobre un milímetro… Todavía siento que es un milagro, una casualidad fantástica. Aunque posiblemente esté diciendo algo obvio: el amor siempre es un milagro.
Os confieso que a veces tengo miedo. Recuerdo esa horrible frase que dicen en los entierros –al menos en televisión-: lo que dios te da, dios te lo quita. Olvidemos la incómoda presencia de dios; el destino puede girar el rumbo y alejarla de mí. Alguien tan pesimista como yo siempre tiene presente esta posibilidad… Pero como del miedo nunca sacamos nada, intento tomar impulso y convertir mis temores en convición, en pura fuerza para quererla más, para besarla con más pasión, embriagarme con su cuerpo, vivir con más intensidad cada segundo juntas. Porque todo se acaba, queramos o no. Todo llega a un final. Pero como dijo alguien, lo importante siempre es el camino.
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Comentario:
Lo primero:sí te leemos y seguro que le gusta a muchos y muchas, igual que a mi. Es cierto que tu y tu pareja habéis apostado mas que muchas parejas acomodaticias, eso es lo que hace que seais especiales.
 
Comentario:
Precioso post, es una maravilla lo bien que te expresas, ya se que te lo he dicho otras veces, pero es que es así.
El sentido de la vida es amar, en su más amplio sentido. El miedo es un obstáculo que impide amar, y me parece que tu has aprendido a transformarlo en comprension y energía para dar amás amor, te felicito por ello.
Si puede ser que todo termine, pero ese amor que has sentido y que has vivido siempre quedará en tu corazón, pero ahora vive el presente no pienses que se va a terminar, recorrer ese camino juntas es seguro lo que te mereces, es lo que te tenia que pasar. Besos.
No