La vida nueva
Mi vida, tal como es
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"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Todos acabamos volviendo…


Así es. Por más que nos despreocupemos de nuestro blog, por más que decidamos que ya no nos importa, que es aburrido e intrascendente llega ese día en que se alinean los astros y dispones del tiempo y las ganas necesarias para escribir. Bueno: del tiempo, las ganas y los medios. Porque una poderosa razón para no publicar nada en dos meses ha sido mi obligada desconexión de Internet, obra y gracia de Ya.com, Telefónica y sus secuaces. Hace muchas semanas que no leo un blog, ni entro en un foro. Miro mi correo en el trabajo, y poco más. No me apetece hacer consultas tan íntimas en el despacho que comparto con más compañeros; además toda España está en Benidorm, y no tengo tiempo ni para rascarme.
Finalmente he decidido, en tanto solucionan (o no) el problema de mi ADSL contratar una tarifa plana básica que me permita ver en casa lo que me apetece y sobre todo preparar el viaje a Ámsterdam de la próxima semana. Para estas cosas soy muy minuciosa, y me gusta llevar anotado desde las visitas que pienso hacer hasta medios de transporte, horarios, restaurantes…Luego el viaje será distinto, seguro, pero me gusta pensar que controlo un poco la ciudad. La verdad es que tengo muchas ganas de conocer Ámsterdam, y de pasear sus calles con M., asomarnos al canal desde nuestra habitación y hacernos el amor incansablemente el tiempo que nos quede libre…
El verano está siendo tranquilo y familiar. Demasiado familiar, añadiría. No hemos estado solas desde julio, y no hemos podido explorar demasiado los bajos fondos del ambiente en pleno verano. Mi novia este año casi se mata trabajando, con jornadas desde las 7 de la mañana hasta el anochecer. Pero es que ella es así, y madruga incluso los fines de semana. Piensa que eso de dormir es una pérdida de tiempo, aunque ya le he advertido de que no hay que llegar al extremo de llegar agotada a la noche, sin fuerzas para disfrutar de una peli o de un buen libro. Me ha dado la razón, y espero que en nuetro viaje recuperemos un ritmo más reposado y liviano de la vida.
En cuanto al clima, este verano es el más extraño que recuerdo. Las noches han sido frescas, ha llovido intensamente y los días de calor tórrido han sido pocos (lo cual se agradece, aunque resulte “raro, raro, raro”. Hoy sin ir más lejos, al volver del trabajo, allá a las ocho de la tarde, me he arrepentido de no llevar una chaqueta para sobrellevar la temperatura. Habitualmente ir en moto es un placer en estas fechas. Algo raro está pasando con el clima…
Con M. pocas novedades. Hace ya un mes que atravesamos el año y medio de relación, y seguimos enamoradas y convencidas de ser la una para la otra. Hemos discutido por nimiedades, hemos pasado ratos malos y muchos buenos. Lo normal. Puede que nos estemos acostumbrando a esta estabilidad sin altibajos, pero no nos faltan emociones fuertes, ni momentos de pasión arrebatada. En definitiva, somos felices.
No sé si tendré tiempo para volver a escribir antes del viaje. Si no es así, seguro que a la vuelta tengo mucho que contar.
Hasta entonces.
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