La vida nueva
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"L´amore quando arriva è come un camion che ti prende in pieno e tu puoi soltanto morire" (Mina)
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Adiós, Madrid. Hola, pueblos de España

M. y yo acabamos de descubrir el turismo rural. No el de albergue, ni el de casa compartida, sino el de hotel cuidado y tranquilo, con todas las comodidades y una paz que invita al recogimiento, a la lectura y al amor.
Ya no tenemos casa en Madrid. M. ha alquilado la suya, que usábamos hasta ahora para nuestras excursiones eventuales. Volveremos por la capital, pero sólo cuando tengamos mucho mono de vida cultural y cosmopolita. ¿Quizá este otoño? No lo puedo asegurar. De momento la experiencia rural nos ha encantado. Dedicarnos todo el fin de semana, sin distracciones de ningún tipo, nos ha sentado tan bien como un bálsamo. Ha suavizado tensiones, nos ha hecho reencontrar el tono exacto de nuestra relación, el que siempre nos ha gustado: mucha pasión, risas, confidencias, ternura…
El hotel de Ámsterdam era pésimo. Otro pretendido alojamiento “gay friendly” que sólo prentende ganar clientes. Era un sitio horrible. Su nombre: Hotel De Lantaerne (Leidsegracht, 111). No nos amargó la estancia porque estuvimos más pendientes de lo que hacíamos fuera que del trato que nos dieron. Pero una vez más nos encontramos con gente claramente hostil a nuestra condición. Con deciros que eran musulmanes quienes lo regentaban..
Por eso al encontrarnos con un lugar tan cómodo, limpio y tranquilo –además de bonito y cuidado en todos sus detalles- nos ha devuelto a la fe en el turismo patrio. Si alguna vez os encontráis estresados, podéis confiar en mi recomendación: Mas Fontanelles (Biar). En el pueblo se come bien y a buen precio, y el hotel es un remanso de paz, con trato atento y familiar.
Quería hablar más de Ámsterdam, pero creo que lo dejaré estar. La ciudad es preciosa, y la vida bastante más relajada que en cualquier otra capital europea. Pero repito: nada como España. Aquí lo tenemos todo, campo, playa, historia, gastronomía… Creo que el año próximo nos quedaremos en nuestra tierra, sin esforzarnos en hablar inglés, sin sentirnos un poco solas entre tanto extraño.
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